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sole

Registrado: 01 Feb 2008 Mensajes: 15287
Mis Niños: princesita (24-11-03) y garfio (14-8-05)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 5:17 pm Título del mensaje: EL BURN-OUT EN LAS MADRES |
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ES UN CAPITULO DEL LIBRO DE ISABELLE FILLIOZAT "LOS PADRES PERFECTOS NO EXISTEN" EDITADO POR URANO.
EL AGOTAMIENTO MATERNO
Tres asientos delante de mí, en el tren de alta velocidad, viaja una mamá acompañada de sus dos hijos que cada vez se va poniendo más nerviosa. De repente, levanta el tono de voz y dice en tono amenazador:
—vas a recibir!
Los demás pasajeros se miran, molestos... Nadie interviene. Ignoro lo que estarán haciendo los niños, pero el nerviosismo de a madre sube un grado:
—jYa lo verás, vas a recibir! Te lo has ganado! Decido abandonar mi lectura, y me acerco al trío:
—Se la ve nerviosa... ¿Necesita ayuda?
—No, gracias.
—Si...
Insisto con delicadeza.
—Sí, gracias, estoy agotada.
Me instalé a su lado para jugar un poco con los niños. Mi mera presencia ya los había calmado. La intervención de un tercero siempre suaviza las cosas, a condición, por supuesto, de que no se dedique a echar más leña al fuego...
Cuando estamos agotados, no podemos pensar en todo. duras penas conseguimos atender lo más urgente. Aquella madre habia conseguido colocar a sus hijos y el equipaje en el tren, había pensado en proveerse de comida y bebida, pero había olvidado coger algo para que se distrajeran. Estaba extenuada y ni contaba con los recursos necesarios para distraerlos.
Violaine Guéritault* dice: «Estaba llenando la lavadora mientras oía el ruido de fondo que armaban mis dos hijos al pelearse por enésima vez durante la mañana. De repente, se oyó un tremendo “ seguido por los aullidos de mi hija. Y m quedé quieta, inmóvil, creo que pensé en algo así como “del suelo no pasa”, o “si grita, es porque aún está viva”. Entonces acaba de llenar la lavadora como una autómata. No sentía nada. Había dejado de pensar como una madre».
Era el detonante. Violaine Guéritault estaba preparando su doctorado sobre el burn-out profesional (*L’épuissement maternel et comnient le surrnonter, Violaine Guéritault, Odile J cob, 2004. Un libro de lectura imprescindible). Inmediatamente relacionó lo que acababa de vivir con su trabajo. En su oficio de madre, estaba atravesando por una fase de burn-out. ¡El agotamiento profesional no es exclusivo del mundo de la empresa, sino que también está presente en el hogar!
Los padres recién estrenados están expuestos a padecer Todas las madres, hasta las que se muestran más serenas, tiene:
una vida cotidiana muy estresante. Una multiplicación de tarea repetitivas, poco o nulo reconocimiento respecto a su labor, he ranos demenciales, un montón de situaciones que escapan de s control, imposibilidad de concentrarse en una tarea sin verse iii terrumpida al menos diez veces... ¡Las 24 horas del día y 365 día al año sin fecha de caducidad...! ¡Porque es imposible dimitir d oficio de madre!
Así pues, silos bebés son tan maravillosos... ¿por qué las madres se agotan tanto? ¿No será que la causa de su agotamiento resida, precisamente, en que no pueden quejarse de «lo maravillosa» que es su situación?
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Violaine Guéritault establece la lista de los agentes estresantes en la vida de la madre:
• El trabajo materno implica volver a hacer mil veces as mis mas tareas. Tiene que lavar y limpiar. Todo vuelve a estar sucio algunos minutos más tarde, privando a la mujer de ese sentimiento de tarea hecha que da sentido y energía al trabajo.
• Una madre vive numerosas situaciones sobre las que no tiene ningún control. Le gustaría ser capaz de proteger a su hijo de todo, pero a menudo se ve impotente. Y no sólo estamos hablando de accidentes o de percances que requieren hospit lización, sino también, en la vida cotidiana, de los cólicos del lactante, de los dolores de la dentición o de las picaduras de avispa...
• Si hay algo que caracterice a los niños pequeños ese algo es la imprevisibilidad. Por mucho que la madre se planifique el día, lo más seguro es que sus previsiones acaben patas arriba. Justo en el momento en que sale para encontrarse con una amiga, cuando va a colocar al bebé en el cochecito, se da cuenta de que tiene que cambiarle los pañales... Aunque usted sea muy organizada, su pequeño acabará desestabilizándole el horario. No es nada raro que, al llegar la noche, algunas madres, sintiéndose abatidas, lleguen a pensar que «no he hecho nada en todo el día».
• Todo trabajo merece recompensa... No obstante, parecería que eso no se aplica al trabajo de madre. Se la idealiza y honra como es debido el Día de la Madre, pero en su vida diaria recibe muy poco reconocimiento por parte de los demás; para la gente, no hace más que cumplir con su deber.
• A todo ello hay que añadir que una madre no tiene derecho a cometer errores. Ella misma se pone el listón muy alto, y se desespera al comprobar la diferencia existente entre el modelo de lo que querría ser y lo que vive cada día.
¿Quién se encarga de apoyar a las madres? En el plano psicológico, la mayoría de las veces están solas frente al niño. En ocasiones, pueden acudir a alguna institución de las que se d dican a acoger a las madres y a los bebés durante unas horas, pero por lo general cuentan con pocos lugares preparados para escucharlas. La inmensa mayoría de la gente prefiere creer que, para sentirse felices y colmadas, les basta con estar junto a sus adorados y encantadores hijos. No quieren oír que a veces les entran ganas de estrangularlos. ¿Y qué pasa con el marido?, pues que, cuando éste vuelve del trabajo, o bien ella no se atreve a pedirle nada por temor a que vuelva a salir pitando, o bien descarga sobre él tal avalancha de quejas, que el pobre hombre no sabe qué hacer con ellas. También puede suceder que su marido le conteste que ella no tiene que volver a trabajar, o que Martine —o lo que es peor, su madre, es decir, su suegra—, sabe arreglárselas bien... En resumen, no se puede decir que la apoye demasiado.
En general, la mujer que se queda en casa se encarga de todos los quehaceres domésticos. En vez de intentar ayudarla para que no se canse en exceso, algunas veces el marido hasta espera que también se ocupe de él. «¿una asistenta? ¡Ni pensarlo!», se dicen más o menos conscientemente las mujeres. «Si mi madre podía con todo, ¿por qué yo no?» Además, muchos maridos no ven la necesidad de ese gasto «ya que no tienes otra cosas que hacer durante todo el santo día».
Reconozcámoslo, es indudable que cuando el reparto de las
tareas del hogar no está equilibrado, el amor que la madre siente por su hijo puede salir perjudicado.
¿Les parezco trivial? ¿Opinan que exagero? ¿O acaso son de
los que creen que el amor de una madre no puede depender de la vajilla o del aspirador? ¡Pues yo afirmo que sí!
Demasiada ropa que lavar, demasiados suelos que fregar, demasiados platos que cocinar y lavar... Todo ello puede llegar a alterar la capacidad de amar de una madre.
De hecho, no es tanto la tarea en sí misma la que obstaculiza el amor como el sentimiento de injusticia. Una injusticia que rara vez se ve reconocida como tal. Una injusticia que se halla resumida en esta constatación cotidiana: cuando él le cambia el pañal al bebé, lo encontramos maravilloso, pero cuando lo hace ella, nadie la admira. Es lo «normal». Un hombre, que ejercía de padre de familia, un día me dijo: «Día tras día me doy cuenta de lo injustas que son las cosas para mi mujer. Si yo hago cien, me fe licitan y me adulan, pero si ella hace mil, nadie lo ve». Este padre mostraba un grado de concienciación bastante excepcional tanto entre los hombres como entre las mujeres. Y hasta cuando di cha concienciación existe, lo normal es que la injusticia no desaparezca porque está grabada en lo más profundo de la sociedad. Con todo, también hay otros maridos menos sensibles que no consiguen ver el problema, y que hasta pueden llegar a desvalori zar, humillar y culpabilizar a sus mujeres cuando se quejan o no ogran alcanzar sus objetivos.
En el hogar, muchas veces la mujer se ve obligada a reprimir ira: la relacionada con la frustración, con la injusticia, y a veces que le provoca la herida que le inflinge un marido inconsciente cuando no poco delicado.
las mujeres que viven solas tienen tantas dificultades como demás. El rencor que se mantiene en secreto es lo que impide que florezca el amor, y no la falta de un hombre.
La sociedad espera que las mujeres sepan ejercer bien su papel, como si fuera algo innato. Tienen fama de ser buenas profesionales, mientras que algunos hombres no pasan de ser considerados meros aficionados. Pero la realidad es que no saben mas que los hombres. Bien es verdad que las mujeres secretan las hormonas del afecto y que llevan el biberón integrado en su cuerpo, pero en sus genes no hay nada inscrito acerca de cuál es la mejor marca de pañales, de las vacunas o de las relaciones con los profesores. Por no hablar de que tienen que ir adaptándose continuamente. Con los hijos nunca puede darse nada por ganado: los niños crecen y cambian. Y no hay dos hijos iguales.
Al cabo de un cierto tiempo, la madre no puede más. Violaine Guéritault* describe muy bien la primera fase del burn-out: el depósito de energía se vacía. La madre padece agotamiento emocional y físico provocado por la necesidad de ir adaptándose permanentemente.
Si la madre no encuentra ayuda ni apoyo, si no puede liberar su sobrecarga de estrés, corre el peligro de llegar con bastante rapidez al segundo estadio: el de la despersonalización y el distanciamiento.
¡Ella sabe que tiene que seguir funcionando pero no sabe cómo! Su única salida consiste en separarse inconsciente y emocionalmente de la fuente del estrés, con el fin de minimizar las fugas de energía y de continuar realizando, como un autómata, las tareas de las que no se puede librar. La madre agotada se ocupa de su hijo, pero sin afecto. Lo hace, y punto. Todas nosotras hemos pasado por esos momentos de completo agotamiento. Hacemos lo que toca que hacer: preparar la comida, vaciar la bañera, quitar la mesa y acostar a los niños, pero todo de un modo automático
Cuando el agotamiento nos invade, ese modo automático se vuelve permanente. La madre se aleja cada vez más de sus hijos. Ya no está afectivamente a su lado. Cuando una madre se siente sola cae en la depresión. Es cada vez menos eficaz, todo le pide un esfuerzo inmenso y pone en duda sus capacidades. Ciertas tareas que antes llevaba a cabo, como telefonear o rellenar formularios, le parecen algo irrealizable. Poco a poco, se va deslizando hacia la tercera y última fase del burn-out. Gritos, golpes, castigos..., la madre hace todo aquello que nunca hubiera querido hacer a sus hijos, con el resultado de que, evidentemente, las cosas empeoran; es un círculo vicio so. La clase de madre que ve en sí misma, es decir, aquella en la que cree haberse convertido, está tan lejos de la madre con la que soñaba llegar a ser, que hasta puede llegar a preferir borrar de un plumazo todos sus proyectos. Después de haber perdido la motivación y con la autoestima por los suelos, reniega de todo lo que ha hecho, de todos sus logros, pasados, presentes y futuros.
Y aunque no todas las madres caigan en la depresión, una inmensa mayoría —por no decir todas— pasan por una fase fugaz, recurrente o prolongada de agotamiento.
El burn-out no aparece porque la mujer sea un ser más o me nos frágil. Ni tampoco por el hecho de que el pasado de una mujer haya sido más doloroso que el de otra, sino que es el resultado de la interacción con su entorno. De nada sirve darle medicamentos, ya que no es a ella a la que hay que atender, sino a su entorno, que tiene que sufrir una remodelación. Asimismo, no es una patología exclusiva de las mujeres. Una pediatra suiza ha demostrado que a los padres les pasan exactamente las mismas cosas cuando son los que se quedan en el hogar para ocuparse de sus bebés.
En estas condiciones tan difíciles, es fácil comprender que a veces el vaso esté lleno y que los hijos hagan que rebose. Una madre agotada, invadida por el burn-out, se desvincula de su hijo. Cada vez consigue dominarse menos. Se ve a sí misma como si fuera una prisionera y se siente explotada por su hijo. Puede rebelarse contra las exigencias de este último, viéndolo como un tirano y llegado a odiarle por ello... Y a veces ese odio puede llegar a ser tan intenso que puede llegar a borrar sus sentimientos maternales. <Me absorbe por completo —decía Camille—. No lo aguanto más. Es terrible decirlo, pero no siento nada por mi hijo. A veces me ocupo de él como si fuera un autómata, pero enseguida consigue sacarme de mis casillas. Si no hace inmediatamente lo que le pido, me vuelvo loca.»
¿Acaso Camille es una mala madre? «No es maternal», opina su suegra. Siguiendo mis consejos, Camille volvió a trabajar y poco a poco fue volviendo a querer a su hijo. Ahora le encanta jugar con él. ¡Sencillamente lo que pasaba es que se hallaba en una fase extrema de burn-out!
Emociones reprimidas, autodesvalorización, alejamiento emocional, distancia afectiva, impotencia, frustración... ¡El cóctel es explosivo! Cuando una madre «se rompe» y maltrata a su hijo, toda la sociedad tiene que asumir la responsabilidad de ello, y no ella sola.
PARA REIRSE UN POCO...
Un día, al caer la tarde, un hombre vuelve del trabajo. Sus hijos, todavía en pijama, juegan alegremente en el barro del jardín. Sobre el césped, alrededor de toda la casa, hay cartones vacíos de comida congelada y cajas de zumo. Entra en la casa y ahí la cosa está peor todavía. Los platos sucios están esparcidos por toda la cocina, la comida del perro está tirada por el suelo, hay un cristal roto y vidrios por todas partes.
Ya en el salón, ve juguetes, prendas de vestir, una mancha en la alfombra y una lámpara caída. Al hombre le da mucho miedo que a su mujer le haya pasado cualquier desgracia. Sube a toda prisa al segundo piso y allí, estupefacto, la encuentra todavía en pijama sentada en la cama leyendo tranquilamente. Ella lo mira sonriendo y le pregunta:
— ¿Cómo te ha ido el día?
—¡que..! ¿Qué ha pasado hoy aquí?
Ella sigue sonriendo...
— cada día, al volver a casa, tú me preguntas qué es lo que he estado haciendo durante todo el día, y cuando te respondo que me he ocupado de la casa y de los niños, me contestas: « eso es todo?» ¡Pues bien, hoy no he hecho nada en absoluto!
_________________ "Una sociedad que valore a los niños, tiene que apreciar la labor de sus padres" John Bowly
Las opiniones que doy en el foro no sustituyen la consulta con un médico.
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missoximoron

Registrado: 01 Feb 2008 Mensajes: 3051 Ubicación: barcelonesa en Holanda
Mis Niños: Fèlix (14-12-06) y Alec (26-01-09)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 7:13 pm Título del mensaje: |
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Qué interesante, me apunto el libro.
creo que no había leído nunca algo así, eso de
| Cita: | | La madre agotada se ocupa de su hijo, pero sin afecto. Lo hace, y punto. |
es como el último tabú. A mí me pasó al nacer Alec, cuando tenía cuatro meses fui a terapia porque estaba eso, agotada. Recuerdo decirle a mi terapueta que sentía que no quería a mis hijos, que sabía que no era verdad, pero que no conseguía sentir otra cosa. Y me parecía lo más terrible sentirme así, además de ser algo muy difícil de compartir.
Por suerte pedía ayuda muy rápido y se arreglo pronto. Leer esto me ha revuelto un poco... 
_________________ Ágata
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coco
Registrado: 21 Oct 2009 Mensajes: 1790 Ubicación: ibiza
Mis Niños: 1 niña (11-09-2008)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 8:41 pm Título del mensaje: |
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Yo ya lo tengo apuntado para comprarlo.
Gracias,Sole 
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Maite

Registrado: 17 May 2008 Mensajes: 1314 Ubicación: Carabanchel
Mis Niños: Laia (12-7-05) y Teo (21-1-09)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 8:55 pm Título del mensaje: |
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Pues estoy muy cansada y no me centro para leer, pero lo enlazo en mi blog, que no se me pierda. Muuuchas gracias!!!
Agata, 
_________________ "Los niños son lo más valioso para las vidas de sus padres precisamente en aquellos momentos en que se les considera lo más problemático". Jesper Juul.
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sole

Registrado: 01 Feb 2008 Mensajes: 15287
Mis Niños: princesita (24-11-03) y garfio (14-8-05)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 9:05 pm Título del mensaje: |
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| Cita: | | es como el último tabú. A mí me pasó al nacer Alec, cuando tenía cuatro meses fui a terapia porque estaba eso, agotada. Recuerdo decirle a mi terapueta que sentía que no quería a mis hijos, que sabía que no era verdad, pero que no conseguía sentir otra cosa. Y me parecía lo más terrible sentirme así, además de ser algo muy difícil de compartir. |
en relidad este es el tema del libro agata. derribar todos aquellos tabues de los que no se habla porque no "es lo correcto" y que impiden que nos hagamos cargo con adecuación de nuestros hijos. no solo el agotamiento.
y viene con ejercicios al final, como por ejemplo escribirle una carta a tu hijo explicandoselo. no hace falta que la lea.
_________________ "Una sociedad que valore a los niños, tiene que apreciar la labor de sus padres" John Bowly
Las opiniones que doy en el foro no sustituyen la consulta con un médico.
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raquelsuma

Registrado: 09 Jul 2009 Mensajes: 1045
Mis Niños: niño 4/8/2006 y niño 19/12/2008
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 9:09 pm Título del mensaje: |
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Es como si en cierta manera no se pudiera comportar nadie de otra manera ante esa situación, es alentador, pues como bien dice también TODAS en algún momento acabamos en burn-out con diferente intensidad.
Pero no dejo de pensar que en cierta manera todo nos ocurre cuando nos tomamos la vida por el lado tremendo. Pues esas tareas repetitivas y poco reconocidas son parte del día a día. ¿Qué es lo que nos hace entrar en el camino de la tristeza y no el estar en el de la alegría?
Parece difícil de resolver, indudablemente que las madres tengan un ambiente más comprensible con la maternidad sería un paso para las madres, pero no acabo de ver que nos quitara la sombra en la vida.
_________________
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Maite

Registrado: 17 May 2008 Mensajes: 1314 Ubicación: Carabanchel
Mis Niños: Laia (12-7-05) y Teo (21-1-09)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 9:24 pm Título del mensaje: |
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a mí, particularmente, son las hormonas las que me desencadenan mi propio burn out, es cuando me siento saturada.
Creo que esa falta de tribu, que se dice, también es fundamental, de cara a poder tener momentos de escape. Es mucha la ener´gia que se dedica a criar a los niños.
_________________ "Los niños son lo más valioso para las vidas de sus padres precisamente en aquellos momentos en que se les considera lo más problemático". Jesper Juul.
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sole

Registrado: 01 Feb 2008 Mensajes: 15287
Mis Niños: princesita (24-11-03) y garfio (14-8-05)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 9:54 pm Título del mensaje: |
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| Cita: | | en cierta manera todo nos ocurre cuando nos tomamos la vida por el lado tremendo |
no lo se raquel. yo creo que nos metemos en circulos sin salida cuando lo que sentimos o hacemos no coincide con lo que creemos que debemos sentir o con el comportamiento que creemos que debemos tener.
digamos... cuando ni nosotras ni la sociedad nos permitimos /permite sentir que todo eso que nos cuesta fisicamente un esfuerzo no nos gratifica lo suficiente en si mismo. y de este modo, ni nosotras ni los demas nos agradecemos el esfuerzo o nos premiamos por el.
cuando tu haces un trabajo remunerado, la propia remuneración es una gratificación. criar a los hijos o mantener una casa tiene pocas gratificacioens inmediatas. la mayoria son a tan largo plazo que hay epocas de la vida en las que ni se perciben siquiera.
no existe ni siquiera la satisfacción del deber cumplido, porque la tarea es infinita, y con demasiados aspectos fuera de nuestro control.
y encima cuando te sientes mal, cuando sientes que necesitas escapar de todo ello no falta un marido, una madre, una suegra o una vecina que te recuerda "lo bien que estas en casa" o "lo descuidado que tienes a tu marido" o "lo consentidos que estan los niños" o "todavia le das teta".....
casi nadie le da la enhorabuena a un ama de casa y madre por el gran desempeño de su función. empezando por la propia mujer que solo mira lo que queda sin hacer o lo que le ha salido mal. lo bien hecho es como el valor en los militares: "se le supone".
y creo que esa disonancia entre lo que sientes y lo que se supone que deberias sentir es lo que te entierra en un pozo.
_________________ "Una sociedad que valore a los niños, tiene que apreciar la labor de sus padres" John Bowly
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coco
Registrado: 21 Oct 2009 Mensajes: 1790 Ubicación: ibiza
Mis Niños: 1 niña (11-09-2008)
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 10:12 pm Título del mensaje: |
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[quote="sole"]
y encima cuando te sientes mal, cuando sientes que necesitas escapar de todo ello no falta un marido, una madre, una suegra o una vecina que te recuerda "lo bien que estas en casa" o "lo descuidado que tienes a tu marido" o "lo consentidos que estan los niños" o "todavia le das teta".....
Clara ha tenido una tarde de rabietas porque está con mocos y me ha dicho la típica:"Y lo que te queda,se lo consientes todo,todo el día contigo,guardería le hace falta".Hoy no me ha afectado,he respirado profundo y le he contestado algo como que nanai,que mi niña la crío yo pero otro día me pilla con el cuerno quemao y
Yo ya voy superando la imprevisibilidad.Yo era doña puntual y llegar tarde me enervaba,ahora vuelvo a respirar
Me faltan otras muchas cosas,pero al tiempo 
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Maria

Registrado: 14 Feb 2008 Mensajes: 1430
Mis Niños: Octubre 05 y Febrero 04
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Publicado: Mie Ene 20, 2010 11:55 pm Título del mensaje: |
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Me he sentido identificada. El agotamiento es terrible y el no poder (porque tu misma te autoimpones el que no es correcto) decir lo harrrrrrta que estás, aun más.
A mi me ha liberado mucho el reconocer y decir en voz alta, que aunque quiero mucho a mis hijos, no son lo único qu eme hace feliz. Y voy mas lejos aún: que para sentirme feliz necesito algo mas que cuidar de mis hijos. Y no os creais, que cuendo releeo esta frase, aún siento una puzadilla de culpablidad. Debe ser la memoria genética de la especie...
_________________ MI ALBUM
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