Los Siete Significativos

Cada ser humano nace con el potencial de convertirse en la criatura más capaz del mundo, pero no con las capacidades en si mismas. A diferencia de la ameba, que es capaz de funcionar con todo su potencial desde la creación, los seres humanos adquieren sus capacidades primariamente a través del aprendizaje: los jóvenes seres humanos aprenden de aquellos que les han precedido. Cuando este aprendizaje es adecuado, sus cajas de herramientas para la vida, que estaban vacías en el nacimiento, se rellenan con las herramientas esenciales para una vida efectiva. En tiempos de cambio, estas herramientas, que podemos llamar recursos, son particularmente críticas. Por conveniencia, usualmente nos referimos a estos activos como “los siete significativos”. Irónicamente, los investigadores en un inicio los identificaron casi por su ausencia. La introspección profundizó lentamente, a medida que revisábamos la investigación en aquellos jóvenes que con más probabilidad serían clientes del sistema judicial, servicios sociales y servicios humanitarios, y aquellos que fallaron en alcanzar su potencial en la escuela. Muchas de estas personas, hemos descubierto, eran aquellas que mas pobremente se habían desarrollado en estas siete áreas. Inversamente, las personas que viven con eficacia, y que son fuera de serie en muchas facetas de la vida, se caracterizan por una fuerza inusual, y una gran adecuación en estos “siete significativos”.

 

Los niños y adultos que se encuentran en mayor riesgo para su salud en áreas del comportamiento tales como drogadicción, embarazo temprano, delincuencia, pandillas, problemas académicos crónicos y demás, se caracterizan por debilidad o inadecuación en varios o todos los “siete significativos”. Es interesante conocer como la investigación demuestra que las personas que han estado viviendo efectivamente, pero han sido dependientes de químicos (drogas o fármacos) durante un periodo de tiempo, normalmente sufren una regresión en muchas de estas áreas. Una vez desintoxicados, el proceso de recuperación se dirige a fortalecer o reconstruir estos “siete significativos” para ayudarles a mantener su recuperación y permitirles comenzar a crecer de nuevo. De hecho, se podría decir que los niños nacen con un problema de dependencia. Las percepciones y habilidades necesarias para la auto-confianza y la vida efectiva, requieren un desarrollo y un mantenimiento.

 

Los siete Significativos:

 

La investigación a nivel universal revela que los niños que se convierten en adultos exitosos, poseen las siguientes habilidades:

 

1-. Tengo confianza en mi capacidad personal cuando me enfrento a un desafío.

2-. Creo que soy personalmente significativo y puedo hacer contribuciones válidas

3-. Tengo una influencia positiva en mi vida. Tomo la responsabilidad de mis elecciones

4-. Tengo fuertes habilidades intra-personales y manejo mis emociones a través de la autoconciencia y autodisciplina.

5-. Tengo fuertes habilidades interpersonales, soy capaz de comunicar con eficacia, negociar y empalizar con los demás.

6-. Soy capaz de adaptarme con flexibilidad e integridad, tengo fuertes habilidades sistémicas.

7-. Tengo habilidades para juzgar y soy capaz de tomar decisiones con integridad.

 

Ahora consideremos las características de los individuos de bajo riesgo, personas que difícilmente caerán en áreas problemáticas y demuestran ser exitosas, productivas y capaces. Ellos han desarrollado lo que sigue:

 

-Percepción de capacidades personales: ser capaz de enfrentarse a los problemas y aprender de los desafíos.

 

-Percepción de significancia personal, capaz de contribuir en formas útiles y cree que su vida tiene un significado y un propósito.

 

-Percepción de la propia influencia en su vida: capacidad de entender que las acciones y elecciones de uno influyen en la vida de uno, y puede rendir cuentas.

 

-Habilidades intra-personales: capacidad de manejar sus emociones a través del auto-conocimiento, autocontrol y autodisciplina.

 

-Habilidades interpersonales: capacidad necesaria para tratar efectivamente con otros a través de la comunicación, cooperación, compartiendo, empalizando y escuchando.

 

-Habilidades sistémicas: capacidad de responder a los  límites, consecuencias e interrelaciones del sistema humano y los sistemas naturales con formalidad, adaptabilidad, flexibilidad e integridad.

 

-Habilidades para juzgar: capacidad de tomar decisiones y elecciones que reflejan los principios éticos y morales, sabiduría y valores.

 

Un primer objetivo de los procesos de paternidad y enseñanza, es fortalecer estas áreas de forma que las personas jóvenes puedan asumir la vida con una base adecuada de recursos y activos.

 

Para comprender la importancia crítica de esta labor, hay que entender que una persona joven que se considere incapaz, insignificante y que cree que cualquier cosa que le sucede está fuera de su control,  tiende a vivir por defecto y reacción. Son generalmente muy vulnerables sexualmente, químicamente, socialmente, legalmente y/o académicamente.

 

De todos modos, las personas jóvenes que creen firmemente que son capaces de iniciar un aprendizaje y cambiar sus vidas, no importan que circunstancias se encuentren, tienen con ellos la capacidad de influir en como ellos mismos responden y viven, y usualmente viven con acción e intención. Por ello son menos vulnerables.

 

Es posible ayudar a las personas de la primera categoría a progresar hacia la segunda en cualquier momento de su vida, pero cuanto mas jóvenes sean cuando desarrollan la base sólida, mayores beneficios obtendrán para toda su vida.

 

Esta es la base del libro “Raising self-reliant children in a self-indulgent world” escrito por Stephen Glenn en colaboración con Jane Nelsen.

Fuente: http://www.positivediscipline.com/articles/The_Significant_Seven.html

Traducido por: Sole González

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