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Padres liberados, hijos liberados

PADRES LIBERADOS, HIJOS LIBERADOS: GUIA PARA TENER UNA FAMILIA MA S FELIZ
de FABER, ADELE y MAZLISH, ELAINE

MEDICI

el libro es de las autoras de “como hablar….” pero han elegido una forma mucho mas liviana. está casi novelado. es un diario de las reuniones de un grupo de madres (aunque habla tambien de los padres) con un psicologo (el dr haim ginott, autor del un clasico de educación “entre los padres y los hijos” que se ha reeditado en 2007 revisado por su viuda. ya enrique B mencionó este libro antes). que cuentan sus aprendizajes, como lo aplicaron, cuando fracasaron, cuando vieron que sus maridos lo hacian mejor, cuando discutieron, cuando llegaron a acuerdos, cuando una frase pareció cambiarlo todo…………..

mis hijos estan en una edad en la que de veras casi todo lo que servia a los 2 y 3 años es inadecuado. todas las tecnicas tienen que sufrir un cambio. y este libro me ha abierto nuevas posibilidades.

tambien me ha hecho sentir relajada en cuanto a lo ya sucedido. me ha hecho ver como es posible recuperar la conexión con tus hijos despues de meter la pata reiteradamente hasta las orejas. una especie de alivio.

simplemente me ha llegado. y me ha hecho sentir bien y sobre todo CAPAZ.

voy a poneros dos textos. uno es el de las conclusiones finales (para mi un poco flojo, pero sirve de aperitivo) y otro un capitulo que quizá es el que mas dudas tengo de que sea totalmente aplicable … vamos el que mas debate interior ha hecho salir en mi, y quiero ver si tambien debatimos un poco aquí y llegamos a alguna conclusión.

PADRES LIBERADOS, HIJOS LIBERADOS

Lo primero que se me ocurrió fue nuestra actitud hacia la furia.
Solíamos pensar que un buen padre era un padre paciente.
Ahora no sentimos la necesidad de reprimir nuestra ira. La expresamos totalmente pero, en lugar de proferir insultos, proferimos nuestros sentimientos, nuestros valores, nuestras expectativas.
Solíamos pensar que un buen padre siempre debería estar dispuesto a “hacer cosas por” su hijo: ayudarle con los deberes, responder a todas sus preguntas, encontrar soluciones a sus problemas.
Ahora sabemos que los padres a veces “como ayudan más es no ayudando, haciéndose prescindibles”
Solíamos pensar que un padre tenía que ser coherente.
Ahora nos sentimos más libres para cambiar de idea, de opinión, vivir más de acuerdo con lo que sentimos en cada momento.
Siempre creímos que algunos de nuestros sentimientos negativos como padres “no eran buenos”, que eran poco razonables.
Ahora sabemos que los sentimientos no son buenos o malos. Lo importante es cómo nos comportamos según lo que sentimos.
Hasta el momento me gustaba el cuadro que veía. Ciertamente albergaba muchas menos presiones, menos sentimientos de culpa que el anterior. Era mucho más amable para los padres. ¿Eran las ventajas igual de beneficiosas para los hijos?
Nunca pensamos que importara cómo les hablábamos a nuestros hijos, siempre y cuando supieran que les queríamos. Lo que teníamos en la mente estaba en nuestra lengua.
Seguimos valorando la espontaneidad. Pero ahora somos conscientes del enorme poder de nuestras palabras, y tratamos de separar lo que es útil de lo que es dañino.
Nunca supimos lo que debíamos hacer con las fuertes emociones de nuestros hijos. Pensábamos que debíamos moderarlas o bien enseñar a nuestros hijos a sentir de otra forma: “No digas eso, cariño. En tu corazón quieres realmente a tu hermana”. Ahora entendemos que cuando reconocemos los sentimientos de un niño le estamos dando salud y fuerza.
Siempre creímos que los padres deberían decidir qué era lo mejor para sus hijos.
Ahora sabemos que cada vez que dejamos que un niño se enfrente al complicado proceso de tomar sus propias decisiones, le estamos ofreciendo una experiencia inestimable, para el momento presente y para su independencia futura.
Nos parecía que el deber del padre era “poner a su hijo en el buen camino”, explicarle por qué algunos de sus planes eran insensatos y poco realistas.
Ahora entendemos que el mundo exterior es rapidísimo cortando las alas, y que un padre debe alentar los sueños de sus hijos.
Solíamos pensar que al decir a un niño lo que hacía mal, mejora ría. Si le llamábamos mentiroso, se volvería honesto; si le llamábamos tonto, se volvería listo; si le llamábamos vago, se volvería más aplicado.
Y ésa era sólo una lista incompleta. Había otros muchos cambios en el enfoque que afectaban directamente a nuestro comporta miento. Ya no castigábamos a los niños; ya no los juzgábamos constantemente; seguíamos insistiendo, y exigiendo, y esperando cosas de ellos, pero siempre de una forma que dejara intacta su dignidad.
¡Dignidad.’ ¡Ésa era la diferencia básica entre el retrato antiguo y el nuevo! El nuevo retrato otorgaba infinitamente más dignidad tanto al padre como al hijo.

[…]

Nunca habíamos recibido una carta así, nunca habíamos oído hablar de una madre que hubiera perseverado con su hijo durante tanto tiempo. Una vez más nos dimos cuenta, esta vez a un nivel mucho más profundo: el poder de los padres es limitado. Hay tantas fuerzas que dan forma a la vida de nuestros hijos —el temperamento, la inteligencia, el aspecto fisico, la salud, la cultura, la época y simplemente la suerte— que escapan a nuestro control. Podemos cambiar muy pocas cosas, pero debemos aceptar muchas otras. No obstante, tenemos el poder para decidir cómo nos comunicaremos con nuestros hijos. Podemos elegir nuestras palabras y podemos elegir nuestra actitud. Y, en ocasiones, esas elecciones pueden cambiar el destino de un niño.

este ultimo parrafo es el ultimo parrafo del libro y diria que es una de las frases que mas me ha llegado (y eso que es casi casi descubrir el hilo negro, que diria guio)

y este es el otro texto:

CULPA Y SUFRIMIENTO
Durante todas esas reuniones en las que exploramos los sentimientos de los padres y los medios para protegerlos, Katherine había permanecido sentada en silencio. Pero no cabe duda de que la desaprobación se dibujaba sobre sus labios apretados. Final mente, un día estalló.
“Doctor Ginott, ¡hemos hablado de los sentimientos de los padres como si existieran de forma aislada! ¡Nuestros hijos sólo pueden confiar en nosotros! ¿Pueden los padres ser tan indulgentes con sigo mismos que dejen de encargarse de un niño? El niño está a nuestra merced. ¡Simplemente no podemos rendirnos a cada uno de nuestros sentimientos! Vaya, si una madre siguiera sus verdaderos sentimientos, se quedaría en la cama hasta mediodía, nunca cambiaría los pañales del bebé y le metería una piruleta en la boca cada vez que llorase, ¡sólo porque no tolera el ruido! Si un padre no se preocupa de las necesidades de un niño, entonces, ¿quién lo hará?”
“Katherine —dijo el doctor Ginott—, su preocupación es válida. Un padre tiene la obligación de preocuparse de las verdaderas necesidades de un niño, sobre todo ¡os primeros años. Una madre puede querer dormir bien durante una noche, pero no puede. El bebé necesita tomar el biberón a las dos de la madrugada. Si un niño pequeño está agotado, necesita que lo cojan.
»Pero, a medida que el niño madura, ya no requiere la satisfacción instantánea de sus necesidades. Ni siquiera es bueno para él. Como padres, nuestra tarea consiste en empezar a enseñarles, poco a poco, a posponer algunas de sus necesidades, lo cual les ayuda a crecer. Por ejemplo, a un niño de cinco años se le puede ayudar a retrasar la necesidad de ir al baño mientras la madre espera en la cola a que le den el cambio en el supermercado. Esta susurra: ‘Es dificil esperar cuando tienes tantas ganas de ir. En cuanto me den el cambio, nos vamos derechitos a los servicios’. La madre le enseña a sobrellevar un malestar temporal por deferencia con los sentimientos de quienes le rodean. No queremos que nuestros hijos se comporten siempre de manera infantil en el plano emocional. Nos gustaría que fuesen capaces de tener en cuenta los sentimientos de los demás.”
Neil parecía afligida. “Pero, doctor Ginott —dijo—, ¿qué se hace cuando hay un conflicto entre las necesidades del niño y las necesidades del padre? Es decir…, bueno, ya sabe que Kenneth prácticamente no tiene amigos. La mayoría de los días está bastante solo. Ayer vino una vecina con un cachorro que no podía seguir cuidando y preguntó si lo queríamos. Debería haber visto a Kenneth. Se arrodilló y tenía una mirada en el rostro mientras sostenía el perro que no había visto antes. Frotó la mejilla contra el pelo del cachorro, luego levantó la mirada y preguntó: ‘ quedárnoslo? Por favor, mamá, ¿podemos?’
»Deseaba tanto dárselo. Era un cachorro adorable y sabía lo que significaría para Kenneth. Pero, doctor Ginott, soy alérgica al pelo de los animales. Me hace toser. No sé qué hacer en este punto. Y, por otro lado, su necesidad es tan grande. Creo que voy a dejarle tenerlo.
Con mucha delicadeza, el doctor Ginott dijo: “Neil, el placer de un niño no debería ser a costa del sufrimiento del padre. El coste es demasiado grande para ambos. El padre paga con su salud y su buena voluntad, y el niño paga de otra forma.
» se dice un niño cuando obtiene algo a costa del padre? Dice: ‘He obligado a mi madre a conseguirme un cachorro. Mi madre tose y se está poniendo enferma debido a mí. Soy una persona terrible. Estoy asustado!’
»Nell, cuando los niños nos ven sufrir por su causa, se sienten responsables automáticamente. Nuestro sufrimiento les produce culpabilidad y temor.

»Ahora volvamos a nuestro enunciado original sobre un conflicto entre necesidades. Siempre que oigo que un niño necesita algo, me pregunto: ‘ trata de lo que necesita o de lo que quiere?’. No siempre es fácil de distinguir. Un niño tiene muchas necesidades reales que se pueden y se deberían satisfacer. Lo que quiere es un saco sin fondo. Quiere, por ejemplo, dormir con sus padres. Necesita estar en su propia cama. En Navidad, quiere todos los juguetes que se anuncian en televisión. Necesita sólo uno o dos. »Entonces, ¿qué quiere Kenneth? Quiere un perro. ¿Qué necesita?”. Neli reflexionó durante un momento. Vacilante, respondió: “Me imagino que lo que de verdad necesita es un amigo”.
“Y lo que necesita de usted —añadió el doctor Ginott— es su apoyo para buscar un amigo y empezar una amistad.” Luego se giró hacia el grupo. “Cuando se permite que un niño vea el sufrimiento debido a él, no se le hace ningún favor. Se le enseña, con el ejemplo propio, a no protegerse a sí mismo. Se le enseña a actuar desde la debilidad en lugar de la fortaleza.”
Escuché atentamente. Lo que describía el doctor Ginott, el “sufrimiento por amor” de los padres por los niños, había sido una circunstancia habitual durante mi etapa de crecimiento. Y no sólo de la mía! Me podría haber dejado caer en casi cualquier casa de cualquier grupo étnico del barrio y habría oído:
“Me haces tener el alma en vilo. Sabes lo mucho que me preocupo siempre que vas allí. Pero si para ti es tan importante, ¡ve!”.
“Cómete el resto de la carne, cariño. Estás en edad de crecer. No te preocupes por mí. Me las arreglaré con otra cosa.”
“No te preocupes por la matrícula, hijo. Si tengo que hacer horas extra, las haré. Pero tú no pierdas de vista los estudios.”
El único pago que estos padres querían era el amor y la gratitud del hijo. Pero los hijos no se sentían agradecidos. Se sentían aborrecibles. Los padres estaban dispuestos a dárselo todo: su dolor, su sufrimiento, su sacrificio, y los hijos se ahogaban por ello.
Hice una nota mental para ser cautelosa. Y el sufrimiento que soportase debido a mis hijos no debería ser asunto suyo. Intenta-ría hacer las cosas por ellos de buen grado, sin condiciones, o no hacerlas. Podría ver en qué circunstancias sería mejor no dar nada que dar una carga de culpabilidad.
En la reunión siguiente, Roslyn presentó un problema. “No sé por qué debería estar tan alterada, pero lo estoy. Peter se levantó tarde esta mañana, iba deprisa para marcharse y no podía encontrar ningún calcetín. Me quedé pálida cuando me preguntó por ellos porque sabía que toda la colada estaba mojada en la lavadora. Dije inmediatamente: ‘Peter, tengo la solución. Coge un par de calcetines de papá’.
»Empezó a despotricar porque nunca tengo la colada lista a tiempo y porque no puede confiar en mí para nada. Intenté explicarle que había estado muy ocupada últimamente, pero no me escuchó. Salió furioso de casa, tarde y sin calcetines. Me sentí inepta como madre.”
El doctor Gínott sonrió compungido. “No hace falta mucho para provocar la culpabilidad de los padres, ¿verdad? Pero permitir que un niño sepa que tiene el poder de hacernos sentir culpables no es útil para él. El niño asume de repente el papel de fiscal mientras el padre se encoge en el estrado. Cuando se permite a un niño hacerle esto a su padre, ¿cómo creen que se siente?”
Roslyn reflexionó durante un momento. Luego se aventuró: “Culpable… asustado… como si fuera una persona terrible”.
“Todo eso”, confirmó el doctor Ginott.
Roslyn suspiró hondo. “ creía de verdad que le estaba ayudan do! Pero todavía no veo qué más podría haber hecho.”
“Antes hablamos sobre las necesidades reales de un niño —dijo el doctor Ginott—. Lo que Peter necesitaba esta mañana no era una explicación culpable o una solución instantánea. Necesitaba la oportunidad de ejercer su autonomía, su propia iniciativa. Necesitaba resolver su propio problema.
»Y bien, ¿cómo le ayudamos con sus necesidades reales? En primer lugar, si tiene que preocuparse por a quién culpar, no puede pensar de forma constructiva. Las acusaciones y las contraacusaciones sólo se interpondrán en su camino. Podemos relajarlo para que supere el obstáculo de ‘quién tiene la culpa’ con una frase como: ‘Hijo, la responsabilidad de tener los calcetines limpios es mía’. Así Peter tiene más libertad para pensar en términos de soluciones.
»En segundo lugar, le ayudamos reconociendo la dificultad de su problema. Podría decirle: ‘ se hace en un caso como éste? No hay ni un par de calcetines secos en toda la casa. A esto le llamo yo un verdadero dilema!’. Al describir su problema seriamente, mostramos que sea lo que sea lo que le molesta, es desde luego digno de respeto.
»Entonces, Roslyn, viene la parte más difícil de todas. Decirse a sí misma: No hagas nada; quédate ahí’. Y es que la mejor ayuda es la disposición del padre para quedarse en silencio mientras el propio niño busca su solución.”
Helen levantó la mano. “Tengo la correspondencia de la experiencia de Roslyn. De hecho, estoy justo en el medio. Hoy es el día del picnic escolar. Laurie me había recordado que hiciese el favor de comprarle una bebida de lata, atún y una magdalena. Bien, pues me olvidé. Estaba tan ocupada cincelando mi nueva escultura, Madre e hilo, que descuidé a mi propia hija. Esta mañana, cuando Laurie abrió la puerta de la nevera, se quedó pálida.
»‘Mami —gritó—, sólo hay pan, mayonesa, ketchup, mostaza y una lata de comida para gatos. ¿Qué puedo hacer con eso?’
» podéis imaginar cómo me sentí! Pero estaba determinada a que Laurie no lo supiera. Dije: ‘Cariño, era tarea mía comprarte la comida para e picnic, pero me he olvidado. Estamos en un aprieto. Aun cuando rastrees por toda la casa, no sé qué podrás encontrar’.
»Pues se puso a rastrear a conciencia y al final localizó un tarro casi vacío de grasienta mantequilla de cacahuetes. Rápidamente, la untó en dos rebanadas de pan duro, sin dejar de mascullar todo el rato que ni siquiera había postre. Luego fue arriba corriendo. Cuando volvió a la cocina, llevaba triunfante una piruleta de limón y dijo: ‘ lo que he encontrado! ¡Había sobrado de la fiesta de Halloween!’
» fue de verdad valiente? Y la ayudé, ¿verdad? Es decir, no le di mi culpabilidad y conseguí que se concentrara en buscar soluciones para el problema, así que debería sentirme bien… Me siento fatal. Me la puedo imaginar sentada con ese patético almuerzo mientras los demás niños se atiborran con las cosas ricas que les prepararon, con antelación, sus responsables madres. Probable mente haya arruinado su día. Ni siquiera sé qué decirle cuando vuelva a casa esta tarde. Quizás le diga lo mucho que lo siento y, de algún modo, intente rectificar.”
“Helen —intervino el doctor Ginott—, como padres no seremos capaces de evitar tener sentimientos de culpabilidad, pero podemos decirnos: ‘No debo permitir que mi hijo lo sepa; es demasiado peligroso, para todos’. Cuando a un niño se le da el poder de activar nuestra culpa, es como entregarle una bomba atómica. Como Roslyn ha señalado, el niño que provoca la culpa de un padre, se siente culpable por lo que ha hecho. ¿Y saben la emoción que experimentamos en última instancia hacia las personas que nos hacen sentir culpables? Odio. Cuando permitimos la culpa invitamos al odio.”
Parecía que estas palabras habían tocado la fibra sensible de Lee. “ cierto! —exclamó—. ¡Puedes llegar a odiar a las personas que te hacen sentir culpable! Siempre le he tenido mucho cariño a mi suegra. Es una gran mujer, independiente y campechana. Pero últimamente no sé qué le ha sucedido. Se ha convertido en una experta en inyectar culpabilidad. Bueno, nunca me acusa de nada abiertamente, por supuesto. Pero dice cosas como: ‘Sabías que iba a ir al médico, querida. Creía que me llamarías’. O ‘Me encantaría pasar más tiempo contigo, Lee, pero sé lo ocupada que estás e intento entenderlo’
»Supongo que no está muy bien por mi parte, pero estos días la evito. Siempre que está ella, de cada dos palabras que salen de mi boca una es una disculpa. Las cosas están tan mal que incluso temo sus llamadas telefónicas. Antes nunca se me había ocurrido, pero la culpa es una especie de veneno, ¿verdad? No se puede ver, no se puede oler, pero una vez que se ha instalado en una relación, todo lo que antes era calido y amistoso entre dos personas, se seca lentamente y muere.”
Helen, cuyos ojos estaban clavados en Lee, se inclinó hacia delante en el asiento. “ es la palabra correcta! —exclamó—. Y no sólo es fatídico para una relación, sino que incluso una pequeña dosis puede alterar tu propia personalidad. De pronto descubres que dices y haces cosas que te convierten en una extraña para ti misma. Esta mañana, por ejemplo, me sentí tan culpable después de que Laurie se hubiera marchado que sólo podía pensar en cómo disculparme con ella cuando volviera a casa. Estaba en tan mala forma que si me hubiera llamado ‘desorganizada’ o ‘negligente’, posiblemente hubiera estado de acuerdo con ella. ¡Pero ése no es mi estilo!”
Helen se giró hacia el doctor Ginott. “ podéis ver a qué habría conducido? Le habría guardado rencor por hacerme sentir culpable. Ella se habría odiado a sí misma por haberme hecho sentir culpable. Y las dos habríamos acabado guardándonos rencor. ¡Pues bien, no habrá disculpas cuando vuelva a casa esta tarde! De hecho, si se atreve a abrir la boca para acusarme, podría pegarle.” Se rieron todas.
“No es tan divertido —afirmó Helen—. Todavía no sé qué le voy a decir cuando vuelva a casa esta tarde.”
“En primer lugar —dijo el doctor Ginott—, no saque el tema usted. Muy a menudo, lo que por la mañana era una crisis ya está resuelto por la tarde. Incluso es posible que la tragedia se haya convertido en un triunfo: quizás haya cambiado su piruleta por un muslo de pollo, O tal vez otro niño le haya ofrecido compartir su zumo. ¡A lo mejor ha empezado una nueva amistad!
»En segundo lugar, Helen, nuestras alternativas no son tan duras. Tenemos a nuestra disposición todo un abanico de reacciones que son más efectivas que pegar o disculparse. Por ejemplo, podemos decir cualquiera de las cosas siguientes, según nuestro estado de ánimo:
»‘Laurie, cuando se me insulta, no puedo ser útil. De hecho, ni siquiera puedo escuchar.’
»‘ de acusaciones, Laurie! Si tienes alguna recomendación, ponla por escrito de forma que me permita considerarla.’
»‘Cielo, háblame de tu decepción, de tu irritación, de tus sentimientos. Entonces sabré cuáles son y seré capaz de responder.’
»Ya ve, Helen, tenemos muchas formas de desarmar a nuestros hijos y enseñarles, al mismo tiempo, a acercarse a nosotros con una queja. Dígame, ¿le encuentra sentido a lo que digo?”
Helen levantó la mirada de la libreta. “Escribo tan rápido como usted habla —sonrió—. Y lo que es más, garantizo que una de estas frases se verá puesta en práctica antes de que acabe el día. Creo que lo que más me satisface es la idea de no tener que ser una víctima servicial cuando se me acerque una niña de ocho años. Pero…”, y se detuvo ahí.
“ queda algo que le preocupa?”
“ El hecho es que debería haber tenido las cosas preparadas para ella hoy, y me corroe no haberlo hecho.”
“A ver —dijo el doctor Ginott—, la cuestión es: ¿qué se hace con los sentimientos de culpabilidad propios? Una vez más, Helen, tenemos alternativas. Podemos hablar con otras personas: un amigo, el marido, nuestro grupo, un ministro, un rabino, un sacerdote, un terapeuta, con cualquiera que nos escuche sin juzgarnos.
»Y podemos hablar con nosotros mismos. Podemos decirnos:
‘Puedo procesar mi culpa sin ayuda de mis hijos. No necesito su absolución. No necesito un Te perdono, mamá de un niño pequeño. Para mí basta con que yo decida actuar mejor la próxima vez.
Evelyn parecía insegura. “No sé si me queda del todo claro, doctor Ginott. Hace algún tiempo sucedió algo sobre lo que todavía reflexiono. Me interesaría conocer su reacción. Pienso en la noche en que mi marido, Marty, se levantó de su sillón de lectura para ir a beber algo. Nada más marcharse, mis dos chicos se abalanzaron sobre el sillón. Cuando Marty volvió, se negaron a devolverle su asiento. No entendían por qué debían hacerlo. ‘ qué debería papá tener siempre el mejor asiento? ¿Sólo porque es mayor? ¡No es justo! ¡Los niños también tenemos derechos!’
»Recuerdo haber pensado: ‘Vaya, tienen razón en eso. Es el único asiento cómodo’. Luego oí que Marty respondía mientras los apartaba: ‘Hay ciertos privilegios que llegan con la edad. ¡Y cuan do seáis padres los recibiréis de vuestros hijos!’. Los chicos sólo parpadearon. Luego Marty se volvió a instalar en su sillón y dijo:
‘Y si no los recibís, os diré qué tenéis que hacer’. Los dos chicos se
inclinaron hacia delante. ‘ —dijo Marty— y os los darán.’
»Me pareció que Marty era un poco duro con los chicos, pero ahora no estoy tan segura.”
El doctor Ginott preguntó: “ lo ve ahora?”.
“Creo que a lo mejor hizo lo correcto después de todo —respondió Evelyn—. Según lo que ha dicho usted, si Marty hubiera permitido que los chicos le hicieran sentirse culpable por estar sentado en su propio sillón, no habría sido bueno para los niños.”
El doctor Ginott asintió. “Su marido ha enseñado a sus hijos una valiosa lección. Es importante que todos entendamos que, como padres, no debemos ninguna explicación a nuestros hijos por nuestras acciones. Ello no significa que los niños no vayan a intentar atraparnos en reacciones de culpabilidad. Pero lo mejor es que sigamos el ejemplo de Marty y no mordamos el anzuelo. Preguntan: ¿por qué os vais de vacaciones solos? ¿Por qué no nos lleváis?’. O ¿por qué no vuelve mamá a trabajar? Entonces todos tendríamos más dinero, O ‘¿por qué no puedo tener una cámara nueva? Acabáis de compraros un coche nuevo’.
»No debemos dejarnos arrastrar a dar explicaciones o a defendernos, aun en estos vulnerables momentos. Como padres, debemos tomar determinadas decisiones que representen nuestro mejor criterio de adultos en ese momento. Y el proceso de tomar decisiones no tiene por qué ser compartido con nuestros hijos; así como tampoco debemos permitir su evaluación. Podemos decirles: ‘Te oigo. Pero no es problema tuyo. Estas cosas deben decidirlas mamá y papá’. Cuando un padre deja claros sus derechos, cuando sabe que la culpa no es una reacción adecuada, ayuda a su hijo a reunir fuerzas y a aprender la realidad.”
Pensé en la reunión durante todo el camino de regreso a casa. ¿De verdad fortalecemos a un niño al no compartir nuestra culpa con él? Recordé un incidente que había sucedido muchos inviernos atrás. Nevaba y David me pidió que lo llevase en coche hasta el colegio, a cinco manzanas de distancia. Pero era demasiado complicado arreglar a los dos pequeños, así que le dije que se las tendría que arreglar solo.
Nada más marcharse, el viento empezó a aullar y yo me puse mala de tan culpable que me sentía. Fue una tarde muy larga para mí. Lo primero que dijo cuando volvió a casa fue: “ qué no me llevaste en coche, mamá? Llegué tarde. El viento me empujaba hacia atrás. Tenía que pararme y apoyarme en los árboles”.
Casi me muero cuando oí eso. Quería cogerlo en brazos y decirle:
“ pobre bebé! Tienes una madre terrible”
Pero no lo hice. Dije: “¡Vaya paseo que has tenido! Esas manzanas tan largas con el viento tan fuerte. ¡Has necesitado resistencia! ¡Es el tipo de cosa que se esperaría de Abraham Lincoln, no de un niño de seis años!”
En ese momento me sentí encantada conmigo misma porque David parecía muy orgulloso. En retrospectiva, tengo una nueva visión de lo que sucedió. Si le hubiera demostrado mi culpa, se habría sentido débil, habría tenido compasión de sí mismo y me habría podido controlar. En su lugar, le di mi admiración por su lucha, lo cual le indicó que era fuerte, que podía sobrellevar penurias.
Tantas cosas sobre las que reflexionar… Tantos conceptos desconocidos sobre los que meditar para convertirlos en propios.

en realidad es poco lo que me parece discutible. sobre todo es lo de “los padres no tienen porque dar explicaciones a los hijos”. creo que parte es problema de una mala traducción (posiblemente han puesto la palabra “explicación” en vez de “justificación”). pero para mi es duro pensar que si realmente no he cumplido con mi tarea (tener los calcetines limpios, comprar el atun que me habia comprometido a comprar) no debo una disculpa a mi hijo. que una disculpa no quiere decir “hijo mio, necesito tu perdon para seguir adelante”, sino simplemente el hecho de reconocer que por la razon que sea, me olvidé y eso no estuvo bien. me parece demasiado….. aseptico un “era mi responsabilidad haberlo hecho”.

aunque tambien pienso que efectivamente decir eso es reconocer el fallo. reconocer la responsabilidad. y que tambien esto es aplicable a los hijos (no me pidas perdon por tirar la leche, busquemos una solución util) en cuyo caso curiosamente ya no me parece tan mal.

y luego está el asunto que ciertamente es asi y lo he podido comprobar estos dias, que cuando damos demasiadas explicaciones acaba siendo una justificación, una petición de colaboración a los hijos. como se finalmente ellos tuvieran el poder de decidir. no se explicarlo bien. y ciertamente hay cosas que debemos dejar claro que la decisión es nuestra (me acuerdo de lo del campamento de julio)

bueno, lo leeis con calma y ya me decis a ver si con vuestras opiniones se aclaran mis pensamientos.

por cierto el libro empieza describiendo el grupo de mujeres

“a Hellen y a mi nos encantó la diversidad del grupo que encontramos el primer dia. la edad de las mujeres iba de los veintitres a los cincuenta años. el tamaño de sus familias variaba, asimismo, de un niño a una prole de 6. La mayoría estaban casadas una estaba divorciada y otra era viuda. Entre nosotras se encontraban amas de casa, profesoras, mujeres de negocios, una artista y una musica. nuestras creencias religiosas tambien diferían.”

por un momento pensé que a las autoras les encantaria este foro. porque ademas de todo eso tenemos ¡hombres!  (pocos pero selectos)

El bebé de 6 a 12 meses. Cólera y frustración

EL BEBE DE 6 A 12 MESES: COLERA Y FRUSTRACIÓN

 

PENELOPE LEACH

LIBRO: BEBE Y NIÑO. EDITADO POR GRIJALBO.

Una vez que el bebé puede ir a lugares diferentes y hacer cosas a su voluntad, le resulta cada vez más frustrante que los adultos se LO impidan. Para cuando cumpla su primer año, esa clase de frustración puede ser la causa más común del llanto.
El bebé que gatea y explora debe ser controlado constantemente, por su propia seguridad y la de los objetos.Apartarlo ocho veces en diez minutos de la puerta de la nevera quizá la vuelva loca, pero a él también lo desespera. Lo que quiere es abrir esa puerta, y aún le faltan muchos meses para comprender por qué no debe hacerlo o incluso para recordar que usted no se lo permitirá. Cuanto mayor se haga y más cosas descubra, más deseará explorar y hacer, y más se enfadará cuando se le impida hacerlas, ya sea por parte de usted o como consecuencia de su propia incompetencia.
Debe detener al bebé e impedir que haga cosas que no son seguras o que pueden ser destructivas. Y él tiene que tratar de realizar tareas enloquecedoramente difíciles para aprender. Así que es inevitable que se produzca algún que otro llanto de cólera y frustración. Pero un bebé que se siente obstaculizado en sus acciones por los adultos que lo limitan, o que sale continuamente derrotado por su propia inmadurez, no adelantará mucho en su desarrollo. Tiene que encontrar un cierto equilibrio entre demasiada frustración y muy poca.
Si usted o su cuidadora tienen que frustrar al bebé porque lo que desea hacer es peligroso o le puede causar daño, utilice la gran facilidad con la que se le puede distraer. No hay necesidad de entablar una larga pelea con él por la puerta de la nevera. Sáquelo inmediatamente de la cocina y, tras una breve explosión de cólera, él se olvidará del asunto… por el momento. Esa noche, ponga en la puerta un seguro a prueba de niños y cuando a él se le ocurra volver a abrirla al día siguiente, sólo se sentirá momentáneamente furioso al comprobar que no puede. Una vez que sepa que no puede hacerlo, dejará de intentarlo y dedicará su atención a otra cosa.
Cuando el bebé se frustre a sí mismo, le cabe a usted juzgar si puede aprender algo de la situación en que se ha metido, o si es mejor dejar que se desfogue con una llantina de furia frustrada. Si hace esfuerzos por abrir la tapa de la caja de juguetes y hay una buena posibilidad de que lo consiga, déjelo hacer. El éxito hará que haya valido la pena el esfuerzo. Pero si se da cuenta de que no lo conseguirá por sí solo, ayúdelo pronto antes que tarde. N o ofenderá su dignidad al interferir. Para él todavía no es importante arreglárselas por sí solo. Lo único que quiere es abrir esa tapa, sin importarle cómo.
Algunos bebés parecen tener mayor tolerancia que otros a la frustración; un revés que hace aullar a uno, sólo provoca una sonrisa en otro. Los padres no pueden hacer gran cosa respecto a estas diferencias innatas, por lo que no vale la pena preocuparse por ellas. Por otro lado, no llegue tampoco a la conclusión de que como son parcialmente innatas, hará mejor en resignarse a ellas para siempre. Es un error tan grande considerar el temperamento del bebé como innato en este segundo semestre como lo fue en el primero. Puede desarrollar una paciencia y tenacidad excepcionales, aun cuando ahora se sienta facilmente frustrado. Por otro lado, ser plácido ahora no garantiza que no afronte la vida con energía después. Al sintonizar semana a semana con las actitudes del bebé y manejarlas del modo que sugieren las pistas que transmite, estará usted haciendo las cosas lo mejor posible.
Pero aunque algunos bebés lloran más facilmente que otros y es inevitable que se produzcan esas llantinas, la cantidad general de llanto del bebé constituye una especie de índice de lo satisfecho que se siente con la vida. Si para él nada parece salir nunca bien durante más de cinco minutos seguidos, vale la pena sentarse y pensar qué es lo que le altera con mayor frecuencia. Aparte del dolor, la. enfermedad, el cansancio, el hambre o la sed, su llanto es más probablemente una reacción ante la sensación de soledad, separación o temor, una señal para que usted haga algo en su nombre, o una explosión de frustración y cólera. Si logra descubrir cuál es la emoción que causa la mayoría de los llantos del bebé, quizá pueda ofrecerle lo que más necesita, ya se trate de una sensación de seguridad extra, de una respuesta más rápida o de una mayor libertad que lo transforme en un bebé más feliz y por tanto de trato más facil.

Saber decir NO

Decir no a nuestros hijos es imprescindible. Saber hacerlo bien, con criterio y de forma que resulte educativo y no cohercitivo es igualmente necesario. este articulo del pediatra William Sears, padre de la crianza con apego, nos explica como lograr este balance.

18 MANERAS DE DECIR NO DE FORMA POSITIVA

“No” es una palabra cargada de poder, rápida en los labios, fácil de decir. Su hijo oirá esa palabra con mucha frecuencia, y usted la oirá de su hijo también con frecuencia. Es necesario par un padre decir no a un niños, de forma que más tarde el niño pueda decirse no a si mismo. Todos los niños y algunos adultos tienen dificultad para retrasar la gratificación. “lo quiero ahora” es un deseo guía para los niños pequeños. Aprender a aceptar el no de otra persona, es un preámbulo a aprender a decirse no a si mismo. Lo que hace que los niños (y los adultos) se metan en problemas, es una reacción impulsiva a un deseo. Es decir si inmediatamente sin tomarse tiempo para hacer circular el deseo Portu “sensor” interno y considerar la necesidad de decirse no a si mismos.. Aquí expongo como usar esa pequeña palabra, para dar mensajes positivos.

1-. HAGA UN BALANCE:

Demasiados noes o demasiados sies, pueden torcer la autodisciplina de un niño. Es importante conseguir el balance correcto de sies y noes en el entrono de un niño. si usted raramente dice no a su hijo, las pocas veces que lo haga, su hijo se “desintegrará” porque no está habituado a ser frustrado. Si todo el dia está lleno de noes, el niño creerá que el mundo es un sitio negativo, y crecerá siendo una persona negativa. El mundo real está siempre lleno de sies y noes. En algunos hogares, los niños aprenden pronto cual es el padre que dice si, y cual el que dice no. Hasta los diez mandamientos tienen cosas que debes hacer y otras que no.

2-.LOS NO CRECEN:

El arte de decir no crece con su bebé. Durante el primer año, las necesidades de su bebé y sus deseos son lo mismo, así que será usted básicamente un padre de “si”. Durante el segundo año, los deseos del bebé no siempre son seguros o saludables, así que será usted un padre de si y no.
de los 9 a los 14 meses, el decir no es casi seguido, los llamamos noes de baja energía. Entre los 14 y los 18 meses, a medida que los bebés meten la directa, se frustran con facilidad, y fácilmente protestarán al intentar ser dirigidos en una dirección diferente de la que ellos quieren. En este momento, usted necesitará noes de alta energia y soluciones alternativas creativas. Alrededor de los 18 meses es cuando decir no se puede convertir en un asunto a tener en cuenta. Los padres pueden empezar a transmitir una actitud de “así es la vida, y yo confío en que puedas con ella.”. Hacia los dos años, los niños son expertos en decir no.

3-. USE ALTERNATIVAS CREATIVAS AL NO:

una mañana cuando tenia 18 meses, Lauren, que estaba atravesando una fase impulsiva, revoloteaba alrededor de la casa escalando todo y metiendose en todas partes. Se estaba poniendo en peligro y revolviendo toda la casa. Tras el no número 20, yo estaba cansado de oir esa palabra, y mi hija tambien. En la parede de la habitación de uno de mis hijos, hay un poster en el que un gatito atrapado por una pata en lo alto de un arbol dice: “señor, protégeme de mi mismo”. Mi hija necesitaba ser protegida de su propia impulsividad. Necesitaba un cambio de aires. Pasamos el resto del dia fuera de casa. Parques y areas de juego, proveen un espacio y un lugar de sies, en el que correr y escalar. Si se encuentra usted con un niño pequeño, revoloteando de cosa en cosa y con usted persiguiendole alrededor de la casa diciendo no, considere cambiar a algo más divertido: salga, lleve un libro con usted, colóquese en lugar seguro y déjele correr.

TIP DE DISCIPLINA: CUANTO MENOS NO, MEJOR EL DIA PASÓ.

4-. ENSEÑE SIGNOS DE PARAR:

Incluso en los meses tempranos debe enseñar al bebé a reconocer el lenguaje corporal que significa “para”. Su bebé necesita estar expuesto a estos signos de lenguaje corporal antes de oir la palabra no. El primer mordisco en su pezón durante la lactancia, supondrá un signo de ¡hay! en su cara. La primera vez que su bebé alcanza algo peligroso, su cara registrará alarma. Usted obtendrá mejores resultados de sus signos de “parar” si su bebé está habituado al lenguaje corporal positivo, de forma que cualquier cambio, le haga prestar atención. Sus noes serán mas eficaces con el niño pequeño si el ve un montón de lenguaje corporal positivo (mucha aprobación y orgullo, gestos de gusto y placer, contacto ocular, cosquillas y rostros iluminados que dicen”te quiero mucho, eres fantástico”).

Nos hemos dado cuenta de que los niños criados con apego, que pasan muchas horas en brazos y en contacto cara a cara, aprenden fácilmente a leer la cara de los padres y su lenguaje corporal. Tener mucho contacto y comunicación cara a cara en los primeros años, hace la comunicación cara a cara más fácil en los años por venir. Algunos niños son tan impresionables por el lenguaje corporal que usted puede obtener lo que desea sin decir una palabra. Una madre expresiva de un niño pequeño apegado nos dijo: “habitualmente todo lo que tengo que hacer es mirar hacia ella con el ceño ligeramente fruncido, y para de comportarse mal”

5-. ENSEÑA SONIDOS DE PARAR:

con frecuencia un cambio en su humor o en su lenguaje corporal no es suficiente para redirigir las acciones impulsivas. En este caso se necesitan palabras. Los niños aprenden pronto que parabras “educativas” conllevan más fuerza y demandan una respuesta más rápida. Y tambien que tono de voz significa “tienes un problema” y cuales permiten cierta laxitud. Armese de una variedad de sonidos que signifiquen “detén lo que estás haciendo”. Elabore la intensidad del sonido en función de la gravedad del comportamiento. Reserve los sonidos realmente grandes para el peligro real.

6-. ENTRENE “LA MIRADA”:

Con frecuencia se puede corregir a un niño sin usar una palabra. He notado que los maestros en educación utilizan una mirada de desaprobación que para el comportamiento, pero preserva la autoestima del niño. Martha, después de educar a 8 hijos, ha perfeccionado “la mirada”: la cabeza ligeramente torcida, los ojos penetrantes. exactamente la expesión facial que corresponde con las palabras “no me gusta lo que estas haciendo, te aprecio y se que puedes hacerlo mejor”. Recuerde que susu ojos revelan lo que realmente está usted pensando o sintiendo. si lo que sientes es ira, eso será lo que el niño lea en sus ojos. si reconoce que esto el lo que está pasando debe disculparse por la dureza del sentimiento que se está leyendo en sus ojos. Asegurese que los signos y sonidos de “para” detienen los malos comportamientos, y no el crecimiento de la autoestima en su hijo. Este debe comprender que usted desaprueba el comportamiento y no al niño. Para estar seguro de que pone la nota correcta, tras “la mirada” haga un gesto carióso, una sonrisa o diga: no me gustaba el comportamiento, pero tu si me gustas.

7-. CREE ALTERNATIVAS A LA PALABRA NO:

Decir no constantemente hace que esta palabra pierda su fuerza. Como los sonidos de “para” sirven básicamente para proteger, intente utilizar palabras qe se ajusten más específicamente a la situación. Por ejemplo, cuando un niño se acerca a la caja de las deposiciones del gato, su primera reacción es decir ¡no!, pero seguido de una explicación: está sucio. te pondras malito. La proxima vez que lo haga ( y seguro que lo hará) en lugar de no, diga solamente: está sucio, te pondrás malito. esto y una expresión de disgusto en su cara, ayudará al niño a comprender el porque del comportamiento que se espera, y la caja del gato perderá su atractivo.(suponiendo que la caja del gato esté situada fuera de los trayectos habituales del niño, ya que la basura, sí como la arena son irresistibles en caso contrario). Los bebés empiezan a necesitar noes alrededor del 6º mes.

Un dia nuestra hija de dos años, apareció en nuestro estudio esgrimiendo una bolsa de cacahuetes. En lugar de arrancar los cacahuetes de su mano y gritar no, mártha miróa a lauren directamente a los ojos, y con mucha clama le dijo: no para lauren. su tono de voz y su mirada detuvieron a lauren en sus pasos. matha tomó a lauren en brazos y (aun con los cacahuetes en la mano) se dirigió con ella a la despensa, donde le proporcionó un esnack más seguro.. Utilizando la frase estandar: no para lauren, y dandole una alternativa, lauren no tuvo tiempo para pensar en retarnos o tener un berrinche, cosa que un no seguramente hubiera producido. En cualquier familia hay cosas que no son para los más peuqeños. cuando usted utiliza esta frase con calma y consistencia desde bien temprano en la niñez, el pequeño comprende que usted le está protegiendo.

El no es un apalabra facil de decir. No requiere pensar previamente, y es automática, aunque irritante y opresiva. Decir “no puedes” comunica más y se utiliza con más reflexión, en situaciones en las que verdaderamente el bebé no debe serguir. Con esta expresión, usted está protegiendo su mente y su cuerpo. En nuestra experiencia los bebeés responden mejor al “para” que al “no”. y detiene el comportameitno por un tiempo suficiente como para premitirle a usted elaborar otras estrategias. Para es protector antes que punitivo. El no invita a una lucha de voluntades, pero incluso los bebés muy cabezotas habitualmente se detendrán un momento al escuchar la palabra “para”, para evaluarla. Estos mismos niños habitualmente ignoran el no. si lo han escuchado miles de veces antes. Pero incluso la palabra “para” pierde su poder si se utiliza con demasiada frecuencia.

8-. UTILICE “LA VOZ”:

Además de perfeccionar “la mirada”, reserve un tono de voz especial para aquella ocasiones en que es importante hacerse escuchar. Una educadora veterana, compartio con nosotros su secreto: yo soy una madre de buen compas, pero mis hijos conocen tan solo por mi tono de voz cuando han traspasado la linea. Un dia mi hija de dos años estaba comportandose mal y mi hijo de 4 años le dijo: no juegues con mamá cuando habla así.

9-.PROPORCIONE SUSTITUTOS POSITIVOS:

Presente un positivo con su negativa: no puedes coger el cuchillo, pero si la cuchara. Utilice una expresión de convencimiento para “vender” el puedes hacer y ablandar el no puedes. No puedes cruzar la calle, dice usted con un tono apropiado a las circunstancias, y después diga cuidadosamente: pero puedes ayudar a mamá a barrer el porche. Debe haber un poco de marketing creativo en cada madre.

10-. EVITE SITUACIONES ENGORROSAS:

Si usted lleva a su hijo a una tiendo de juguetes a comprar algo para el cumpleaños de un amigo, sea consciente de que está acercandose a una confrontación, ya que su hijo puede querer comprar todo lo que vea en la tienda. Para evitar el no, no puedes tener eses juguete antes de entrar expliquele que estan en la tineda para comprar un juguete par su amigo y no para el. de este modo estará preparado para no pedir un juguete.

11-. NO TAMBIEN ES UNA PALABRA DE NIÑOS

Esté preparado para ser usted quien reciba la palabra no. Nuestra hija de dos años acaba de salir corriendo por la puerta, le pedimos que vuelva y ella chilla ¡no!. su primera reacción será: esta pequeña ardilla no me va a responder de esta manera, le enseñare quien manda aquí. Comprender que hay detrás de esa niña de dos años y de esa palabra de dos letras, le ayudará a aceptar este comportamiento normal en un niño pequeño. No se tome ese no como algo personal. Decir que no es saludable para el dasarrollo normal del niño y para establcer su identidad como individuo. No se trata de un desafio ni de un rechazo de su autoridad. Algunos padres sienten que no pueden tolerar ningún no en absoluto de sus hijos, pensando que esto socava su autoridad. Se enfadan interrumpiendo un importante proceso de auto afirmación. Los niños tienen que experimentar donde termina su madre y donde empiezan ellos. Los padres pueden aprender a respetar los deseos individuales, y seguir estando al cargo y manteniendo los limites. A medida que su hijo se hace mayor, la habilidad de pasar ciertas situaciones (robar, engañar, drogas…) dependera de su habilidad para decir no.

A los 18 meses, lauren tenia asumido que no significaba que nosotros queriamos que detuviera lo que estuviera haciendo. Un dia estaba jugando felizmente con agua en el fregadero de la cocina. Cayendo vio que me aproximaba y anticipando que yo le prohibiria el juego, emitió un enfático “¡no papá!”. lauren habia marcado su territorio, y concluido que tenia derecho a hacer aquello. Su no significaba que estaba preservando su espacio.

12-. USE UN NO DIVERTIDO:

Una tarde marta y yo entramos en la habitación de la televisión y encontramos a mi hijo pequeño y un amigo viendo una video que sus hermanos mayores habien estado viendo el dia anterior. Al echar un vistazo a la cinta me di cuento de que no jme gustaba que la vieran, y en cualquier caso era la hora de jugar en la calle. así que en un momento de inspiración, mientras apagaba la televisión, me lance´ a un monologo imitando los gestos y la voz del protagonista. Debí hacer un buen trabajo de imitación, porque se quedaron los dos mirandome con los ojos como platos, como si ho fueran capaces de creer que su madre estuviera así de loca. los dos saltaron del sofá y se dirigieron a la puerta, riéndose aun, mientras el personaje les decia que buscaran algo mejor que hacer.

13-.PERSONALICE EL NO:

Estamos convencidos de que lauren esta destinada a las relaciones publicas: Su “no papá” es la forma diplomatica de decir no. Añadiendo “papá” personalizó su mensaje. Mejor que recibir un no dictatorial, añadimos el nombre del nño. Si usted tiene tendencia a gritar, añadir el nombre suaviza algo el tono, y transmite respeto al interlocutor.

14-. TENGA UN DIA DE “SI”

Una madre me confesó: no me gusta lo que me esta pasando: me gusta ser madre pero pasamos el día entero discutiendo los dos. A andrew no le importa que yo le diga que haga la cosa más sencilla, asi que siento que estoy enfadada todo el tiempo. me gustaria ser una madre más feliz. Le pedie que le dijer a asu hijo exactamente o lo que deseaba: ser una madre más feliz, o bien que le diera a escoger: ¿que prefieres una mamá feliz o una mamá enfadada?. para ayudar a ser una mamá feliz sugiere un dia de “si”: cada vez que digas que si, mamá (o el ) ponen un si en un tablero. y cuando hay más isies que noes, verás como mamá es mucho más feliz., y haremos algo especial juntos.

15-. SEA CONDIDERADO

Cuando es necesario detener un comportamiento no hay razón para ser rudo. Por ejemplo: su bebé acaba de descubrir que el rollo de cinta adhesiva que alguien ha dejado a su alcance es un juguete estupendo, en lugar de abalanzarse sobre el y arrancárselo de las manos, haciendole llorar, puede tomarse unos instantes, explorar el objeto con el bebé, decirle después adiós y alejar al niño a una distancia prudente de tan atractivo objeto, y proporcionándole una actividad más adecuada para su edad a cambio.

16-. CUANDO LO DIGA HAGALO CON INTENCIÓN:

Siga sus propias directivas. Durante meses le dijimos a lauren que para que le contaramos su cuento tenia que lavarse previamente los dientes. Durante meses funciona, unas veces con facilidad y otras con más resistencia. Una noche decidió ponerme a prueba. por su gesto me di cuenta de que ese dia no funcionaria las “coacción” ni el humor. así que, apagúe las luces mientras decia con calma: de acuerdo, hoy no hay cuento. Tras esto, nunca más cuestiono el cepillado dental.

17-. ES USTED UNA MADRE QUE NO PUEDE DECIR “NO”

En su preocupación por darle a su hijo todo lo que necesita, algunos padres caen en el error de darle todo lo que quiere, siendo el no un extraño en su estilo de educación.

Es importante que una madre se sienta comoda diciendo no a su pequeño desde el principio. en realidad esto comienza cuando se enseña al bebé a prenderse correctamente al pecho, para que pueda alimentarse adecuadamente, y evitar las grietas, o cuando el bebé muerde el pezón. Algunas madres no pueen hacer esto. Tienen miedo de ser asertivas por no hacer llorar a su bebé. Prefieren permitir que el bebé lo haga mal, y tirar con le dolor. decirle que no , porque hace daño, esta comenzando a enseñarle limites. El no dicho en serio comienza cuando es un niño pequeño (toddler: desde los 18 meses más o menos). Más allá del decir no hay otras vias para comunicar que algo no es seguro o apropiado. cuando una madre dice detente, o deja eso, o no es seguro. o cuando redirige fisicamente al niño a otra actividad, está modificando gentilmente el comportamiento y enseñando limites. Con cualquier terminología, decir no , no tiene que ser una cosa negativa, tambien es una forma de dar, y requiere mucho esfuerzo. Las madres que son incapaces de decir no, tendran un grave problema al final del camino.

Cuando una madre dice no en los momentos apropiados, con confianza, firmeza y con amor, esto no amedrenta al niño. puede disgustarle unos minutos, ya que no le gusta oir para o espera.

18-. CUANDO UN NIÑO NO ACEPTA EL NO

Algunos niños, especialmente aquellos algo testarudos pueden tratar de desgastar a sus padres. Estan convencidos de qu deben tener algo y si no su mundo no puede seguir. E insitiran continuamente hasta obtener un si. Esto es educación fallida. Escuceh atentamente a su hijo. si su petición puede ser razonable, muestrese dispuesto a negociar. Alguna vez puede usted darse cuenta de que es sabio cambiar de opinión después de haber dicho que no. Usted desea que su hijo entienda que cuando dice no quiere decir no, pero tambien desea mostrarse cercano y flexible. En este caso ayuda detener el no hasta haber escuchado cuidadosamente a su hijo. si usted percibe que su hijo se enfada de forma inusual por una negativa suya, escuche su punto de vista. <puede ser que tenga un punto de vista que usted no haya contemplado o su petición supone para el algo mucho más importante de lo que le habia parecido. Cuando haga esto, asegurese de que comprende que no han sido sus tacticas de desgaste, sino su razonamiento, lo que le ha hecho cambiar de idea.

nuestra hija erin, parece destinada a ser abogado, por la forma logica y emocionante con la que defiende sus peticiones. erin queria tener un caballo. Le dijimos que no (ya tenemos demasiados dependiendo de nosotros), pero con el tiempo hemos aprendido que los deseos de un niño siempre merecen ser escuchados con atención. le dijimos: erin, sabemos cuanto te apetece tener un caballo, te lo pasarias muy bien monando y algunos de tus amigos tienen uno (demostramos que comprendemos su punto de vista) pero tenemos que decir que no, y no cambiaremos de idea. sentemonos a explicar porque (dejar calro que no cambiaremos de idea hará que el niño no persista en su insistencia). aun no estás preparada para cuidar un caballo (enumeramos las responsabilidades que tendria). Cuando termines otros 6 meses de lecciones, y nos demuestres que estás preparada para atender a un caballo, hablaremos de nuevo. Nueve meses más tarde, tuffy, pasó a ser una boca más que alimentar en nuestra familia. Erin obtuvo su caballo y aprendio algunas lecciones valiosas: como aplazar la satisfacción y que con los privilegios vienen responsabilidades.

EL ARTICULO ORIGINAL SE PUEDE LEER EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://www.askdrsears.com/html/6/T061100.asp

¿Es tu vida una gimkana en pos de los deseos de tus hijos?

El siguiente artículo puede ayudarte a…

…RESTABLECER LA ARMONÍA

AUTORA: JANE LIEDLHOFF

Restableciendo la Armonía (Jean Liedloff)

Una historia de una madre

“When you’re doing it right, your needs are the same as the child’sand you don’t have to choose between them.” Jean Liedloff

“Cuándo lo estas haciendo bien, tus necesidades son las mismas que las del niño y no tienes que elegir entre ellas.” Jean Liedloff

Mi “crisis maternal” empezó pronto después del nacimiento de mi hijo, Jacob. En aquel momento me dí cuenta que una intensa ira emergía de mi hija Becky, que acababa de cumplir tres años. Empezó a tener frecuentes rabietas, a comportarse mal deliberadamente, y lo más descorazonador, a golpear a su hermano Jacob. Becky había sido una pequeña bastante sociable y llevadera. Sí claro, habíamos tenido momentos que no eran precisamente perfectos y unas cuantas “batallas de intereses”, pero habían sido infrecuentes y breves. Siempre me había sentido en armonía con Becky. Ahora, había algo que iba mal, y su ira se intensificó y se hizo más profunda entre su tercer y cuarto cumpleaños.

¿Como mi preciosa pequeña, que había sido amamantada amorosamente a demanda (y seguía siendo amamantada), que había dormido en la cama familiar desde su nacimiento, a la que nunca se le regañó, se le gritó, ni se le castigó, me podía hacer esto a mí?. Yo siempre me había considerado una madre “culta”, me había leído toda la literatura “correcta” acerca de “guiar con amor”. Y ¿no había yo hecho todas las cosas que se suponen que una madre amorosa debe hacer- llevarla al parque casi todos los días, pasar interminables horas jugando con ella, y lo más importante, dedicar mi vida a ser madre, postponer todas mis necesidades y sacrificar hasta mi alma por mi niña?

Mientras pasaba ese año, y yo observaba a mi adorada hija ponerse cada vez más agresiva, me convencí a mí misma que aunque había satisfecho muchas de sus necesidades amamantandola y durmiendo con ella, su comportamiento adverso era el resultado de no haber tenido la completa experiencia en su fase en brazos, que acababa de leer en “El concepto del Continuum”, que no había leído hasta que Becky tuvo tres años. El mensaje de Jean Liedloff era tan poderoso, y mientras llevaba a mi recién nacido en brazos, me dolía la pérdida de esa experiencia en Becky. Trataba de consolarme centrándome en las cosas que había hecho bien. La había transportado en bandolera o en mochila gran parte del tiempo, desde luego había sido amamantada y acogida en la cama familiar desde su nacimiento… pero no había estado en brazos las venticuatro horas del día. Su nacimiento había sido muy traumático, y se pasó tres días en el hospital, aislada y con mínimo contacto humano. Yo respondía inmediatamente siempre que ella lloraba, pero ella había llorado mucho en muchas ocasiones en su silla del coche.

Si hubiera sabido antes, pensaba yo desconsoladamente. La hubiese llevado en mi cuerpo esos seis primeros meses de su vida, más o menos. Y si lo hubiera sabido antes, pensaba, ahora no estaría teniendo esos problemas.

La transformación empieza

Después de volverme agónica sobre esto durante de un año, y habiéndose endurecido las explosiones de rabia de Becky, telefoneé a Jean Liedloff para una consulta por teléfono, justo antes del cuarto cumpleaños de Becky. Los ataques de Becky a Jacob se producían totalmente fuera de control, y yo me sentía totalmente fuera de control. Me sentía deprimida; nunca había imaginado que la maternidad se podía convertir en algo tan doloroso. Necesitaba comprobar a través de Jean que la rabia de Becky era el resultado de no haber estado en brazos 24 horas al día. O ¿había algo más- algo a lo que yo permanecía ciega? Después de todo, ¿porqué no estaban todos los otros niños que yo conocía, que no habían tenido esta fase en brazos, tan rabiosos?.

Con comprensión y calidez, Jean inmediatamente me capacitó para enterrar mi culpa sobre el nacimiento de Becky, su terrible experiencia hospitalaria, y su falta de una completa experiencia en brazos. Tuve que reconocerle todo lo bien que lo había hecho, y darme cuenta que era mucho más dañino llevar a cuestas mi culpa y remordimiento. Basándose en lo que yo le conté, ella inmediatamente sospechó de dónde venía la ira de Becky. No era la consecuencia de no haber sido llevada en brazos 24 horas al día, era el resultado de que yo había estado demasiado centrada en ella, me explicó.

Jean procedió a describir todos los errores comunes cometidos por padres que genuinamente tratan de hacerlo todo bien (llevando en brazos a sus hijos, amamantando y durmiendo con ellos). Aterrorizados por hacer algo mal y tratando duramente de salvar a nuestros chicos de toda la agonía que nosotros sufrimos de pequeños, nos sobrepasamos, precisamente en la dirección contraria (a lo que Jean se refiere como centrados-en el niño). Tratamos demasiado duramente de complacerles, y demasiado duramente de no enfrentarnos a ellos. Estamos demasiado atentos y demasiado sacrificados (¿Cómo Jean me conocía tan bien?). Parecemos culpables y ansiosos en nuestro trato con nuestros hijos, les pedimos permiso, y continuamente razonamos, explicamos y pedimos perdón. Todo esto pone al niño al control, y desde que lo que el niño por naturaleza quiere y necesita no es estar al control, sino una madre que lo esté, hace al niño inseguro y a veces enfadado.

“La niña necesita una madre que confíe y sea tranquila”, explicó Jean. “Una madre que sepa lo que hay que hacer, y que no le pida permiso a su hija. Puede parecer lo contrario, que la niña esté luchando por más control, pero irónicamente ella está luchando para no llevar el control y te está presionando para que te mantengas firme. Cuándo un niño siente que puede llevar el control, su impulso es presionar para ello. Ella no resiste esto, ya que es la naturaleza humana y es para lo que está programada.”´

“La vida de un niño depende de sus padres. Ella espera de ellos protección, fuerza, y certeza. Ella quiere que ellos sepan qué es qué, lo que está bien, lo que está mal, qué hacer y a dónde ir. “Tu eres la adulta, mami, así que no me preguntes qué quiero hacer. Quiero que tu sepas, así puedo observarte, y seguirte, y ayudarte. Estoy tratando de empujarte hasta que te mantengas de pié y calmada, hasta que te mantengas firme. Así podré sentirme a salvo y segura, me podré relajar y contar contigo. No quiero ser capaz de presionarte, eso me pone nerviosa, pero si tu pareces tambaleante voy a seguir empujándote hasta estar segura que no te caerás. Empujaré y empujaré hasta que haga que tu sepas lo que haces, y entonces me encontraré bien. Entonces pararé de observarte y de probar tu fiabilidad”.

“No le ruegues y supliques por todo” Jean siguió. “Si le suplicas, tiene el poder, y eso la pone nerviosa porque significa que tu no estás segura de ti misma, y que le ruegas aceptación. Cualquier mujer adulta que le suplica a una niña de cuatro no es de fiar. No le preguntes a ella qué quiere hacer, díselo, pero asegúrate que no se lo dices de forma enfadada. Sé práctica y dulcemente dile lo que tú quieres que ella haga. Trátala como tu aliada, como si ella quisiese hacer lo que le dices, y como si ella estuviese escuchando. Y no le des interminables explicaciones y razonamientos; eso tiende de nuevo a sonar como súplicas.

“Incluso cuándo abraces a tu niña, mira si de alguna forma le pides perdón, o le suplicas de alguna forma”.

Jean tenía razón, había tratado tan duramente de complacer a Becky y siempre tratando de darle sus propias elecciones. Le habían preguntado a dónde quería ir, y lo que quería hacer. Ella no había sido una pequeña muy demandante, pero sí se había convertido en una niña muy demandante, pareciendo que quisiese constante atención. A la mayor parte de sus reclamos, yo (y mi marido) acudiríamos obedientemente a sentarnos y jugar juegos infantiles. Si tuviese que declinar la petición de Becky para jugar, le suplicaría ansiosamente perdón, “Oh, Becky, lo siento, de verdad que tengo que terminar de hacer la cena. Te prometo que jugaré contigo más tarde, vale?” Me sentiría culpable cuándo realizase tareas de adulto porque pensaría que debería pasar más tiempo con Becky, haciendo lo que ella quisiera. Nunca se me ocurriría que hacer lo que yo quisiese, no significase pasar menos tiempo con Becky.

Yo estaba tan influenciada por las historias de esas madres devotas que felizmente dejan sus casas todas revueltas, las facturas sin pagar, y la ropa sucia apilada, sintiendo que lo importante es estar con sus hijos, inmersas en sus actividades porque “después de todo, solo son pequeños una vez”. Cuánto más leía, más me veía inmersa en esto.

“La niña no debería sentir que se espera de ella que te dirija, y tu no deberías estar centrada en ella” dijo Jean. “Haz cosas de adultos, lo que incluye mantener tu casa limpia si es eso lo que deseas. La niña hace lo que quiere hacer, y de vez en cuándo lo que ella querrá hacer es lo que tu haces, y debería sentirse simepre bien recibida a estar contigo. Así que no intentes enredarla con sus juegos infantiles, sino deja que te ayude, tenla como tu satélite, no tú como su satélite.

Jean continuo, “ Deja que te cuente lo que está haciendo la niña. Durante la fase en brazos, un bebé está pasivamente observando toda la vida a su alrededor dónde él se va a ver inmerso. Así que necesita estar en brazos, en el medio de todo, pero la madre no debe estar centrando su atención en el bebé. Después, el bebé saltará de su regazo, y a ratos caminará y correrá, probando, sintiendo y experimentando y mirando como funciona todo. El niño está ahora siguiendo a su madre de forma activa, observando como vive y ocupa su vida. Si su madre pasa su tiempo mirando como su pequeño vive la suya, le frustra, y le lanza en la confusión porque él está programado para seguirla a ella. Toda su orientación de millones de años, se paraliza.

Qué liberador fué, le dije a Jean, escuchar que no debía ser tan sacrificada, siempre poniendo las necesidades de Becky por delante, y las mías después.“Cuándo lo estas haciendo bien” Jean respondió rápidamente, “tus necesidades son las mismas que las del niño y tu no tienes que elegir entre ellas. Esto es bueno para mí, o, esto es bueno para el niño, es el vocabulario de nuestro tiempo y está basado en la falsa premisa de “ Bueno, tengo que pensar en mí misma algunas veces también”. Lo que sientes como bueno para ti, es bueno para el niño también, y lo que es lo mejor para el niño es placentero para la madre porque es lo que a ti, por naturaleza, te apetece hacer. Todo lo que yo te sugiero es lo mejor para el niño, absolutamente lo mejor, y resulta ser lo más confortable para el padre. Esto no es por casualidad, porque la evolución está prevista de este modo.”

Después de varias sesiones con Jean, me quedó claro que el primer paso para conseguir una familia más saludable pasaba por arrancarme la culpa basada en falso. Esto me permitió estar menos centrada en los niños, y empezar a vivir mi vida como adulta, haciendo lo que tenía que hacer con los niños a mi alrededor, o participando ellos conmigo.

El segundo paso fué introducir el profundo entendimiento de que los niños son por naturaleza sociables y quieren cooperar, imitar, seguirte y ser parte de tu equipo.

“Uno puede observar esto en cualquier lugar que no haya estado bajo la influencia de la civilización Occidental” explicó Jean. “En las sociedades primitivas, discusiones, tensión, conflictos, competencia, los “terribles 2”, la rebelión adolescente y la rivalidad entre hermanos no existe. Los niños no están molestando, interrumpiendo o desviando la atención de un adulto. Ellos están ayudando a los adultos, y obedeciendo instantánea y voluntariosamente. Ya que la conducta del adulto no es permisiva, no existe el castigo.

Pero si la premisa básica es que el niño no es sociable por naturaleza, tenemos que amenazarles, y sobornarles para que cooperen. Si esto fuera cierto, no hubiesemos sobrevivido como especie durante estos cientos de miles de años. En la sociedad tribal los niños tienen que estar ayudando. Se espera del niño que haga lo correcto (y lo siente así por todo el mundo) y se observa que esto sea así. Así, cuándo el padre Occidental actúa correctamente y espera de su hija que sea sociable y que coopere, la niña percibe que se espera de ella que haga lo correcto, y desde el punto de vista de que está construida en su naturaleza para cumplir las expectativas de sus padres, ella actuará en consecuencia.

Te prometo que todos los niños tienen un radar para saber el tratamiento que necesitan, y cuándo es el correcto, se instalan allí rápidamente. Funciona como la magia porque verdaderamente les contacta con su naturaleza. Es lo que la evolución ha programado que ellos deseen. Así que realmente convéncete que somos unos animales verdaderamente sociables, si nos dejan.

Esta promesa fué la que me dio la esperanza y la determinación para hacer las cosas correctamente. Después de cada sesión yo practicaba con entusiasmo, poniendo a prueba todas las fascinantes teorías que estaba aprendiendo de Jean. Con el apoyo incondicional de mi marido, que también puso en práctica nuestra recién descubierta sabiduría, trabajé en hablar con estilo práctico, sin suplicar, dando por hecho que Becky (y Jacob) harían lo correcto. Empecé a decir, mejor que a pedir. Yo diría “Llévale esto a papá”, o “Tráeme un pañal para Jacob”, mejor que “Me traerías, por favor, …?” ya que Jean explicó: Una de las cosas más poderosas son tus esperanzas, lo que el niño percibe que tu esperas. Puede que no sea lo que esperas del niño, sino solo lo que aparentas que esperas. Cuándo dices “Me traerías, por favor, ese juguete para aquí?” hay normalmente un tono de desconfianza, de que ella no te lo traerá, y eso no debe ser la primera vez que preguntas. Así, después tendrás que preguntar cuatro o cinco veces más (lo que llamamos gruñón) con la actitud “espero que me creas pero no creo que lo hagas”. Esto es por lo que ella siente que tiene que presionarte hasta que te mantengas firme, y esa es la forma en la que se espera de ella que actúe contigo.

Becky comenzó a escuchar más. Pero si no lo hacía, yo no me repetiría, ya que Jean recalcó la importancia de decir las cosas una sola vez. Solo iría yo, y lo haría sin enfadarme.

Lo que ocurre si ella no te obedece, o se comporta mal”, Jean explicó, “es que la dejes fuera, y ningún niño soporta que lo dejen fuera. O está contigo haciendo lo correcto, o se la deja fuera, pero no está hecha para que la hagan sentirse mal, o para que la castiguen o la riñan, o le supliquen o le pidan, o cualquier otra cosa interesante. No entres en conflicto con ella sobre nada. Muéstrale que tu sabes lo que haces y que esperas de ella que obedezca y que quiera ayudar. El tema para tí es mantenerte lo más firme que puedas para que ella finalmente se sienta segura y abandone el probarte.”

Cuándo sinceramente creas que un niño es profundamente sociable, siguió Jean, le dices lo que hay que hacer correctamente, asumiendo que ella quiere saberlo, y tu le das la información como tu aliada, tu compañera de equipo en la que confiar, no como adversaria. Tu eres la que informa a tu hija, su aliada, funciona: el castigo o la permisividad, no”.

Empecé a tener pequeños éxitos. Pasaron unos cuántos días y me dí cuenta que Becky no había golpeado a Jacob. Pero después, otro día le atacó de nuevo con una explosión de ira, como si se hubiese estado recargando antes de soltar la bomba. ¿Cómo podía yo ser su aliada y no mostrar reacción cuándo ella golpeaba a Jacob? Jean me animó a la perseverancia, y a ser paciente conmigo misma. Insistió que que es mucho más fácil hacerlo bien que mal. Sólo tenía que ir cambiando los viejos hábitos, y cambiar viejos hábitos lleva trabajo y repetición, primero consciente hasta que la acción se convierte en automática.

“A veces tu quieres que tu conducta sea tu segunda naturaleza” dijo Jean. “En realidad, es la primera. Lo estarías haciendo bien tú misma, sin mi ayuda, si no hubiese interferido la civilización occidental.

Sanando una destructiva relación de amamantar

A pesar de nuestros pequeños éxitos, había aún una intensa rabia en Becky. Yo estaba convencida de que estaba siendo mucho menos “centrada en los niños”. Había parado mi carga de culpa, había parado de suplicar, de pedir perdón, de razonar, explicar y pedir permiso. Así, que ¿qué era?. ¿Porqué, porqué estaba aquella rabia aún allí? ¿Porqué continuaba lastimando a Jacob? ¿Y porqué esta intense rabia emergió cuándo tenía tres años y antes no estaba allí?.

Al fín, tres meses después de mi primera sesión con Jean, todas la piezas de mi puzzle, encajaron. Una mañana, Becky se despertó y pidió teta, como hacía normalmente todas las mañanas- el único momento del día en que lo hacía. Un fuerte ataque de ira siguió, golpeándome, gritando e insultándome. Me empleé a fondo para permanecer tranquila, difícil como era, y me marché de casa para dar un paseo. Afortunadamente mi marido trabaja en casa y tuve la opción de hacerlo. Necesitaba enfrentarme a la ira que salpicaba mi casa.

Para mi sorpresa, no me sentí enfadada mientras empecé a caminar. En vez de eso, tuve un momento de “iluminación”. Al fín entendí porqué Becky estaba tan enfadada; Becky aún tomaba pecho y yo no deseaba que lo hiciera más. Yo me resentía amamantándola y rechazaba sus peticiones para hacerlo, ¡¡y ella lo sabía!! ¿Cómo podía haber estado tan ciega?. Becky se había destetado a los dos años y medio, cuándo yo estaba embarazada de cinco meses de Jacob y se me había ido la leche. Habíamos mantenido una hermosísima relación de amamantamiento y yo acepté el destete con alegría. Era el momento de empezar una nueva fase en nuestra vida juntas. Después, cuándo nació Jacob, me dolió la pérdida de Becky como bebé. Me sentí culpable por haber interrumpido esa relación de una a una, teniendo otro bebé.

Cuándo Jacob tenía dos meses, Becky mostró interés en volver a tomar el pecho. ¡Yo estaba eufórica! Agradecida por tener de nuevo a mi primer bebé, y entusiasmada la dejé que tomase pecho siempre que quisiera, incluso aunque Jacob estuviese amamantándose. Antes de darme cuenta, ella estaba, de nuevo, dependiendo de la teta para dormir, y despertándose de noche para tomar pecho. Se volvió muy exigente en el pecho, deseándolo siempre que Jacob lo hacía.

Después de varios meses así, empecé a ponerme muy nerviosa cada vez que tenía que amamantarlos juntos y desesperadamente deseaba que Becky se retirase de mi pecho. A pesar de mis sentimientos intensos, continué permitiendo que Becky se amamantase con Jacob porque no quería que ella se sintiese despreciada o abandonada. No quería que se resintiese contra Jacob por tener más atención por mi parte.

Después de varios meses así, y sintiéndome cada vez más enfadada, más resentida, finalmente le dije a Becky que podía tomar el pecho solo después de Jacob. Ella todavía mamaba mucho, de todas formas, y empezó a ser muy doloroso para mí. Cada vez que hacía un intento de recortar esto leía algo que me hacía sentir que esto era una necesidad real para ella, y la dejaba volver a mamar libremente. Volviendo a sentirme culpable, me haría más flexible y por supuesto, mi ira volvería a comenzar.

Estuvimos así, para adelante y para atrás durante meses. Estaba tan floja. Me sentía contraria a mi propia hija. Ella llevaba el control claramente y yo me sentía perdida, sin ayuda. ¿Cómo se iba a sentir ella segura y confiada conmigo? No era coincidencia que sus ataques de ira comenzasen en ese momento. Qué tonta había sido no ver que la ira de Becky estaba asociada con nuestra relación con el amamantamiento. Trataba de ser tan buena y amorosa madre, una madre que cumple todas las necesidades de su hija a cualquier precio incluso para sí misma.

Mi cabeza hervía con todas las enseñanzas de Jean “un niño quiere una madre que sea tranquila, confiada, que se mantenga firme”. Por creer que el destete era abandono, dar de mamar a Becky le hacía enfurecerse terriblemente porque yo no me había mantenido firme. Había estado aterrorizada por destetarla y ponerla más furiosa, entonces sí que realmente dañaría a su hermano, creía yo. Irónicamente ella estaba enfadada porque yo hacía algo que ella sabía que no quería. Mamar no era ya una necesidad para ella. Era una lucha por el control, y ella necesitaba que yo mantuviese el control.

Comprendí que tenía que mantenerme firme y terminar nuestra destructiva relación de amamantar. Como había dicho Jean “ El principal objetivo de todo lo que hacemos es prevenir que la niña se encuentre mal consigo misma. Ese es el peor crimen que cometemos.” Yo ahora ví que mi furia y resentimiento acerca del hecho de dar de mamar a Becky no deseándolo, estaba haciendola sentir mal sobre sí misma.

Volví a casa, tranquila y centrada, encontrándome mejor que en muchos meses. Sin suplicar, razonar o pedir perdón, le dije a Becky en un tono amable pero firme y confiado, “ he decidido que no necesitas tomar más pecho. Ahora eres una niña mayor y puedes hacer lo que hacen las niñas mayores. Quiero llevarte en mi regazo y abrazarte, pero no vas a mamar más”. Becky miró hacia mí con sus grandes ojos azules y un gran alivio salió de su cara, como si una pesada carga se hubiese liberado. Dijo, “Oh” y ¡¡¡ eso fue todo!!! Nunca volvió a mamar, y nunca volvió a pedírmelo. No lo necesitaba. Ella finalmente tenía una madre que llevaba el control, que lo llevaba con confianza, una madre que se mantenía firme. Qué alivio para ella!

No hace falta decir que mucha de la ira de Becky remitió y que paró de golpear a Jacob. Se convirtió en una niña más tranquila, y feliz. Su verdadera naturaleza alegre emergía de nuevo. Después un día me dí cuenta de que jugaba con Jacob. Empezaron a jugar a menudo, Becky se deleitaba en compañía de Jacob y Jacob sencillamente la adoraba. Tonterías y risas habían reemplazado a golpes y lágrimas.

Avances, no perfección.

Esto no significa que ya no haya más obstáculos. Había llegado al centro de la ira de Becky y tenía un entendimiento claro de la lucha de los niños por el control, pero las dificultades esporádicamente venían. Siempre que retomaba los viejos hábitos de suplicar, razonar y parecer dubitativa, mis hijos lo notaban y actuaban en consecuencia. Pero como practicaba y ganaba experiencia, y comprobaba afirmativamente los resultados a las teorías de Jean, me convertí en experta en sortear los nuevos obstáculos. Y habiendo recuperado mi propio sentido perdido del valor y la capacidad de amar, me encuentro más capaz de mantener a mis hijos con mi confianza intacta,
cuándo me siento bien, mis hijos por naturaleza se sienten bien.
http://cuatroenlacama.blogspot.com/2008/04/el-concepto-del-continnum-aplicado.html

 

En nuestra comunidad hemos discutido tambien sobre este tema ¿quieres continuar el debate?

http://www.entrecomadres.org/phpBB2/viewtopic.php?t=5501

Prevencion del abuso sexual infantil

ABUSO SEXUAL INFANTIL.

PREVENCIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA DE DERECHOS.

AUTOR: LEORARDO ROMERO S.

IMAGEN TOMADA DE http://beatrizojedaimageneshermosas.blogspot.com/2009/02/nino-triste.html

IMAGEN TOMADA DE http://beatrizojedaimageneshermosas.blogspot.com/2009/02/nino-triste.html

 

El abuso sexual es un hecho que ocurre mucho más de lo imaginado. Una falsa creencia en torno a su incidencia es que los abusos sexuales infantiles son casos excepcionales. Aunque existe un subregistro, hoy día existe una mayor conciencia frente a la denuncia del hecho, lo cual hace percibir que el abuso sexual siga aumentando o que se de más que antes.

 

 

El abuso sexual crece en todos los niveles sociales, generalmente en ambiente intrafamiliar, aunque también es realizado por personas fuera de la familia del niño o la niña. Puede suceder como un hecho aislado, es mayor la proporción de casos consecutivos y recurrentes de abuso sexual.

Tal como lo describe el informe de Save Children (1998) a nivel internacional se calculan porcentajes de incidencia aproximada de reportes en un 20% de mujeres y 10% en hombres.

Socialmente aún no se ha valorado en su verdadera dimensión como un serio problema relacionado con la calidad de la salud sexual y emocional. Aunque no se tengan cifras exactas es sabido de una proporción importante de niños y niñas que son abusados sexualmente de diversas formas. Aún es mucho lo que hay por hacer en relación a su prevención.

Probablemente la percepción de invulnerabilidad ante este hecho (creer que es algo que ocurrirá en otras familias, no en la propia) predispone a que no se haga una adecuada prevención del abuso sexual. Por otra parte la ausencia de procesos intencionados, sistemáticos y permanentes de educación sexual, especialmente en las escuelas, es un hecho que limita el desarrollo a acciones concretas y efectivas contra el abuso sexual.

Mientras no existan procesos de prevención enmarcados dentro de procesos amplios e integrales de educación sexual, la niñez, será más vulnerable y susceptible de ser víctima a las diferentes formas de abuso sexual.

En gran parte de nuestras escuelas la educación sexual no hace parte de sus políticas educativas, a pesar de la obligatoriedad de la educación sexual (En el caso de Colombia). Mucho menos es de esperarse que la realización de programas de prevención de abuso sexual sean objeto importante de sus acciones educativas.

El abuso sexual es prevenible, no bastan intervenciones alarmistas o atemorizantes, tampoco son suficientes simples instrucciones defensivas (“tienes que defenderte”, “no te dejes tocar de nadie”) sin el acompañamiento de un entrenamiento en habilidades de protección y defensa asertiva, la promoción de ciertos valores de convivencia, etc.

QUE ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?

En este trabajo se considera como abuso sexual a cualquier actividad realizada sin consentimiento, con o sin violencia, con o sin contacto, por una persona de cualquier edad, con el propósito de obtener placer sexual.

Es otras definiciones se hace referencia a que esta actividad es realizada por alguien de mayor edad, e incluso se ofrecen rango de edades de 5 y 6 años de diferencia.

Aunque una buena parte del abuso sexual infantil es realizado por mayores, también es posible que esta actividad sea realizada por niños y niñas en edades iguales o cercanas sin que deje de ser por ello un acto de abuso, ya que no se ha consentido y/o ha sido forzado de alguna forma.

Existen diferentes formas de abuso sexual, es importante tener en cuenta que este no tiene que ser mediado por la violencia o la agresión y que necesariamente no tiene que haber contacto físico. Tal como lo describe el siguiente cuadro (la gráfica No. 1) existen diversas conductas abusivas que no implican ningún contacto físico y mucho menos genital y penetrativo.

Una violación es una forma de abuso sexual pero existen múltiples formas de abuso sexual que no implican ni uso de agresión, ni penetración (vaginal o anal).

ERRORES Y FALLAS EN LA PREVENCIÓN

A los adultos aún les cuesta trabajo abordar adecuadamente y eficazmente lo relacionado con el Abuso Sexual. En muchas ocasiones sus intervenciones se limitan a las instrucciones “alarmistas” y “atemorisantes”, algunas veces acompañados de instrucciones defensivas que no desarrollen competencias y destrezas efectivas, por ejemplo: “tienes que defenderte”, “no te dejes tocar de nadie”, etc… Este tipo de circunstancias no enseñan que hacer, cómo hacerlo y favorecen la construcción destructiva en relación al cuerpo, los genitales, el placer sexual y el abuso sexual.

En una exploración realizada por Farley Duran (1999) sobre lo que hacen padres y madres para prevenir el abuso sexual con sus hij@s se observaron respuestas como las siguientes:

“Lo mantengo bien informado y además le digo que no hable con personas extrañas… que su cuerpo merece respeto y que nadie debe tocar sus partes intimas”.
“Les hablo, les muestro libros de educación sexual, ellos miran y yo les voy explicando”.
“Cuidarlo, le digo a la abuela que no lo deje con cualquier persona desconocida, que no lo deje salir solo, que pilas!! Que no se confié de nadie”.
“Yo le digo que se cuide de las personas”.
“La verdad es que no lo he hecho nunca”.

Son varias las falencias que tienen algunos intentos de prevención de abuso sexual, analizaremos algunas de ellas:

· Decir a l@s niñ@s que no hablen con personas extrañas, no les habilita para protegerse del Abuso Sexual por otra parte esta prescripción se hace desconociendo que la mayor parte del abuso sexual es realizado por personas cercanas y familiares al niño o niña.

· “Tu cuerpo merece respeto y nadie debe tocar tus partes intimas”. Sin quererlo esta intervención induce a la idea de que el contacto corporal y genital es “una falta de respeto” se deja de señalar que es exactamente lo que está mal en el abuso sexual, tocarse con otro no es malo, lo rechazable es que se haga sin tener en cuenta al otro, sin su consentimiento, usando estrategias de manipulación, o aprovechamiento de la ingenuidad para obtener placer sexual siendo que el o la menor no están en posibilidad de consentir.

· Prevenir el abuso sexual es una cosa y crear paranoia social es otra, la prevención del abuso sexual no implica la promoción de sentimientos de desconfianza colectiva e indiscriminada. Precisamente una de las metas e enseñar a que discriminen y diferencien cuando están siendo objeto de un abuso sexual e incluso de abuso no sexual.

· Se les dice cuídate sin enseñarles como hacerlo y sin entrenarles en la adquisición de habilidades y destrezas conductuales que l@s hagan competentes para ello. Cómo plantearemos posteriormente estas habilidades se pueden adquirir por medio de procesos de aprendizaje estructurado que por lo general no se hacen en las familias ni las escuelas.

· En el peor de los casos se observa que una buen parte de la familia y la escuela no abordan el tema y hacen silencio frente a este medio. En una encuesta aplicada a padres y madres de familia de una escuela de clase media en la ciudad de Barranquilla se encontró que el 34% “nunca” o “más bien poco” habían enseñado cómo defenderse del abuso sexual y que el 44.7% “nunca” o más bien poco” habían enseñado cómo responder asertivamente ante situaciones de abuso sexual que no se desean acceder. Por la experiencia vivida en mucho se os talleres de educación sexual con padres, madres y docentes hemos encontrado que una cierta proporción dicen “si” prevenir el abuso sexual, al explorar que es lo que han hecho para prevenirlo se encuentras respuestas como las anteriormente xxxxxxxxx que evidentemente no dejan de ser intervenciones inefectivas e insuficientes.

LAS RELACIONES DE PODER COMO SEMILLA PARA EL ABUSO SEXUAL

Las relaciones adultos-niñ@os están basadas en un modelo autocrítico, vertical, en el cual los adultos tienen más poder, que niños y niñas, en este modelo los adultos ejercen poder basados en estrategias coercitivas, que implican uso se la fuerza, la agresión, la amenaza, la imposición, la intimidación, etc…

No cabe duda que estas son formas de abuso contra la niñez, sólo que están avalados, aprobados e institucionalizados socialmente, son pocos cuestionados y se repiten como forma aceptable tanto en la escuela como la familia.

Este modelo de relaciones de poder siembra la semilla que facilita que germine el abuso sexual. Este modelo predispone a que la niñez tolere y estructure aprendizajes de indefensión frente al abuso, en este caso el abuso no sexual y de los adultos. Desde este modelo practicando en la escuela y la familia niños y niñas aprenden que otros tienen más poder (los adultos), adquieren patrones de indefensión frente al maltrato y al abuso, aprenden a obedecer sumisamente incluso ante el maltrato y el abuso y estructuran una ciega obediencia que no puede cuestionar la autoridad.

Por esta razón en este trabajo se propone fundamentar la prevención del abuso sexual en la promoción del concepto de los derechos, lo cual implica reformular el modelo de relaciones de poder y replanteamiento de un modelo de convivencia basado en el respeto por el otro, en la autonomía, la no instrumentalización y la no violencia.

PROPUESTA DE PREVENCIÓN BASADA EN LA PROMOCION DE LOS DERECHOS

Generalmente se piensa la prevención del abuso sexual infantil en el sentido de que no sean abusados sin tener en cuenta la perspectiva de contraria: no abusar de los demás. Por este motivo en este propuesta prevención del abuso sexual infantil tendría dos objetivos:

Desarrollar elementos que habiliten a niños y niñas para la protección ante situaciones de abuso sexual y no sexual.

Desarrollar elementos que predispongan a niños y niñas a evitar prácticas de abuso sexual y no sexual con los demás

Esta propuesta sugiere el desarrollo de procesos de prevención del abuso sexual desde tempranas edades con el contexto de una educación sexual integral, fundamentándose en la promoción del concepto de “los derechos” como plataforma que orientaría el desarrollo de cuatro elementos importante: información sobre el abuso sexual, desarrollo de valores, estructuración de algunos repertorios cognitivos y entrenamiento en habilidades afirmativas. Suponemos que a partir de estos elementos se brindarían elementos que habiliten a niños y niñas para protegerse efectivamente ante situaciones de abuso sexual y no sexual.

Socialmente el modelo de relaciones de poder “sumisión-dominio”, entre adultos y menores genera condiciones actitudinales, psicológicas y comportamentales que favorecen el aprendizaje en respuesta de sumisión y pasividad ante el maltrato a que son sometidos cotidianamente, por parte de los adultos, quienes encarnan un “rol de autoridad incuestionable”. Desde tempranas edades se aprende a percibirse sin control ante estas prácticas autoritarias en la familia, la escuela y el mundo social, esto facilita la estructuración de condiciones emocionales que les impiden defenderse ante las diferentes formas de maltrato de los adultos (sexuales y no sexuales).

Por esta razón se propone un proceso que concientice a la niñez sobre los siguientes preceptos:

ü Tengo derechos

ü Nadie tiene derecho a violentarlos

ü Tengo derecho a proteger mis derechos

ü No hay derecho a ser maltratado por nadie, (incluyendo padre, madre, profeso-a, etc.)

ü No está bien usar o instrumentalizar a otros.

ü No es válido moralmente aprovecharse del otro para obtener provecho personal (Sexual y no sexual).

ü Nadie tiene derecho a usar sexualmente a otro.

ü NO está bien que un adulto o igual someta a alguien para obtener placer sexual.

A partir de esta concientización se trabajaría un proceso de educación sexual alrededor del cuerpo, el placer y las emociones acompañadas de la promoción de valores, un entrenamiento en habilidades afirmativas y cognitivas básicas para la protección efectiva de situaciones de abuso sexual y no sexual.

CONCEPTOS DE LOS DERECHOS Y LA CONVIVENCIA

· Es importante que los menores comprendan el concepto de los derechos, su importancia en la convivencia social y cómo hacerlos valer y respetar.

· Es necesario que aprendan que niños y niñas tienen derechos, y que tienen derecho a hacer respetar o valer sus derechos, que nadie por más autoridad que tenga tiene derecho a atentar contra ellos.

· Es importante que aprendan que uno de los derechos que tienen las personas es NEGARSE ante situaciones que les incomodan, que atentan contra su seguridad personal, que les hacen sentir mal, sea esta sexual o no sexual. Decir NO es un derecho, que no siempre será conveniente decir SI, que nadie tiene derecho a obligar a otro a hacer algo que no desea hacer porque no le conviene, le hace sentir mal o considera indebido.

· Tenemos derecho a protegernos ante el abuso

Los demás merecen respeto, cada quien merece ejercer su autonomía sin atentar contra los demás.

· No es valido y aceptable para lograr la convivencia instrumentalizar al otro, usarlo como objeto para el propio bienestar a costa de su detrimento.

· No es aceptable el uso de agresión y violencia para relacionarse con los demás y para conseguir lo que se desea.

· Es posible la convivencia humana sin el uso persistente y generalizado de estrategias basadas en la amenaza, la manipulación, la intimidación, la coacción, el chantaje y la agresión.

· Es importante que aprendan el valor y la importancia del consentimiento y el ejercicio de la autonomía en las relaciones sociales. Esto implica aprender que un criterio importante para orientar las relaciones con los demás es que este pueda consentir autónomamente.

INFORMACIÓN

Existe una serie de conceptos que deben ser dominio de niños y niñas respecto a la sexualidad, desafortunadamente el sistema educativo aún no ofrece una educación sexual integral que facilite la construcción de conceptos fundamentales, exactos y basados en la verdad. Por esta razón se considera importante que la información que se brinde en un proceso de prevención de abuso sexual debe estar enmarcada en el contexto de una educación sexual intencionada, sistemática y permanente.

Los siguientes son algunos de los conceptos básicos que deben promoverse en la niñez en un proceso de prevención de abuso sexual:

· Es fundamental que identifiquen su cuerpo, conozcan sus partes, sus nombres y funciones.

· Que identifiquen sus genitales (femenino y masculino) que comprendan sus funciones: orinar, reproducción y sentir placer.

· Respecto al placer es necesario que aprendan que los genitales y el cuerpo en general son fuente de sensaciones y emociones. Que el cuerpo está hecho para ello, para sentir. Que es maravilloso sentir una serie de sensaciones que se experimentan.

· Es importante que comprendan que tocarse, abrazarse, besarse son formas buenas e importantes para sentir, expresar cariño, amar y sentir placer, pero que otra cosa sería que alguien intente aprovecharse con o sin el uso de la fuerza de otro sin su consentimiento.

· Deben comprender el concepto de abuso sexual como…

· Es importante que conozcan las diferentes formas que alguien puede usar para aprovecharse de otro: seducción, fuerza, chantaje, el uso del secreto, abuso de autoridad, promesas, manipulación, amenaza, etc.

· Será necesario que conozcan e identifiquen los diferentes tipos de abuso con o sin contacto.

· Es muy importante aclarar que es lo que esta mal en el abuso sexual, que conductas sexuales no son malas, es conveniente aclararles que lo malo es tenerlas con alguien, sometiendo, presionando o llevándolo sin su consentimiento.

HABILIDADES COGNITIVAS

Por habilidades cognitivas se entiende aquellas pensamientos, ideas y discriminaciones que serían importante que niños y niñas estructuren y que facilitarían respuestas de protección ante el abuso sexual en conjunto con los conceptos de convivencia, la información, los valores y el desarrollo de habilidades.

Cómo aspectos claves a desarrollar se proponen:

Que se les enseñe a tener confianza con los adultos y aprendan a expresar, decir o compartir con el padre, la madre, el profesor o persona de confianza sobre cualquier comportamiento extraño relacionado con abuso sexual y alguna situación en la que se sientan amenazados o experimenten incomodidad y temor. Esto se relaciona con el hecho de que tengan la idea de que no guarden silencio ante un suceso de abuso y que cuenten a alguien que les pueda escuchar y ayudar.

Es importante que aprendan a discriminar cuando SI y cuando NO interpretar una situación como abuso sexual

Es necesario que desarrollen el concepto de derecho a la defensa y auto eficacia alrededor de la defensa: “Yo puedo defenderme y tengo derecho a ello”.

Igualmente es importante que estructuren la idea que “nadie tiene derecho a hacerme sentir mal”, “nadie tiene derecho a utilizarme”, no tengo derecho a hacer sentir mal al otro, a que haga algo que no desea y a utilizarle”.

También se hace necesario el desarrollo de auto conceptos positivos relacionados con la autoestima: “Yo soy importante”, “Yo merezco ser bien tratado”, “Yo valgo” etc.

VALORES

La prevención del abuso sexual no sólo requiere brindar información, el desarrollo de ciertos valores son importantes para poder favorecer el fortalecimiento de conductas de protección ante el abuso sexual y el no sexual. Los valores sirven para guiar y orientar las conductas de las personas, son el fundamento por el cual se hace o deja de hacer algo en un determinado momento, son creencias prescriptivas o principios normativos y duraderos que sugieren que una determinada conducta es socialmente preferible a otras que se consideran opuestas o contradictorias (Antúnez, 1997).

A nuestro juicio no podría esperarse que el desarrollo de algunos de los valores básicos relacionados con la prevención del abuso sexual sean el producto de unas sesiones aisladas, creemos que este será el producto de un proceso continuo, permanente e intención de educación en valores que debe estar a su vez enmarcado en el contexto de una educación sexual integral insertada en el currículo escolar y en la misión de la formación familiar.

Algunos de los elementos claves que se proponen desarrollar serían los siguientes:

· Valorar el cuerpo, comprender las emociones y las vivencias corporales como buenas, valiosas e importantes.

· Aprender la importancia del respeto por el otro y valorar la posibilidad de convivencia social sin necesidad de instrumentalizar al otro, de usar a los demás para nuestro beneficio, incluso a costa de su malestar.

· Comprender que es importante respetar y contar con la decisión personal para conseguir lo que necesitamos de los otros. Podemos obtener de los demás pero teniendo en cuenta su consentimiento, como una regla de convivencia, los demás tienen el derecho a consentir o no si acceden a nuestras necesidades y peticiones.

· El cuerpo del otro siente y experimenta, y es potestad del otro decidir si desea sentir o experimentar ciertas vivencias corporales, afectivas, sexuales etc . Es importante promover el concepto de que abrazar, besar, sentir, intercambiar afecto y placer en el contexto del espeto por la autonomía y el consentimiento.

DESARROLLO HABILIDADES

Si bien es cierto es importante el conocimiento y la información esta por si sola es insuficiente. Es importante que desde la niñez se tenga la posibilidad de adquirir, interiorizar y fortalecer una serie de destrezas, competencias o habilidades que les permitan a niños y niñas poder defenderse efectivamente de situaciones de abuso sexual y no sexual. Estas habilidades son aprendibles, pueden ser entrenadas en procesos de aprendizaje estructurado, no se adquieren por el solo hecho de que se le de al niño una instrucción verbal imperativa (cuídate, detente, tienes que saber cuidarte) un error decirles que se cuiden sin habilitarles para ellos, sin enseñarles que hacer y como hacerlo. Esto requiere sesiones de entrenamiento que impliquen una explicación de la habilidad a enseñar un modelamiento, ejercicios de práctica, retroalimentación y tareas de práctica.

La asertividad es la habilidad social muy importante en el desenvolvimiento social de las personas y de mucho valor para la prevención del abuso sexual. La asertividad se define como la habilidad para….

Las siguientes viñetas son algunos ejemplos de posibles respuestas que podrías servir para enriquecer el repertorio de respuestas asertivas de niños y niñas ante eventuales presiones para acceder a situaciones de abuso sexual:

LINEAS DE PRESION
RESPUESTAS ASERTIVAS

Vamos a jugar solos (cerrando la puerta)
“No me gusta jugar encerrado, abre la puerta o grito”

Te doy un premio y jugamos a que note toco como el médico…
“No quiero jugar este juego”

“No quiero que me toques”

Abre la puerta, estamos solos, no te va a pasar nada
“No quiero abrir la puerta, no tenemos porque estar solos”

Si le dices a alguien de este juego no te sigo queriendo y no te hablaré
“No me gusta este juego, le contaré a papá y mamá, aunque no me hables”

Un extraño le ofrece dulces…
“No me gusta recibir dulces de extraños”

Están ricos tómalos…
“Le dije que no deseo, váyase o grito”

Alguien intenta tocar los genitales…
“no me toque, usted no tiene derecho, le diré a mi mamá”

Esto es un simple juego, déjate tocar…
“Esto no son juegos para niños, no me quiero dejar tocar… y busca ayuda adulta”

Alguien roza sus genitales…
“Usted no tiene derecho a rozarme con sus genitales”… y se marcha del sitio buscando ayuda adulta

PUEDES VER EL ARTICULO ORIGINAL EN

 

http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=364

 

 

 

 

Y RECOMENDAMOS, PARA TRABAJAR EL TEMA CON LOS NIÑOS EL SIGUIENTE LIBRO:

 

¡aprende A Cuidarte!. Prevención Del Abuso Sexual Infantil Para Niños De 7 A 12 Años
ROMERO, ANTONIO (Editorial Trillas-Eduforma)
Precio:13,5 € ($16,91)
150 páginas.
Idioma: Español
ISBN: 8466584307. ISBN-13: 9788466584302
- 1ª ed. (01/2008).
Cada día aumenta más el número de niños que en cualquier lugar del mundo son víctimas de abuso sexual por parte de personas mayores, tanto en la escuela como en el propio hogar o fuera de éste. Castigar este delito y evitar que siga ocurriendo forma parte de las obligaciones de las autoridades competentes, pero también constituye un asunto que atañe directamente a la educación infantil escolar y familiar. En este libro se presenta una propuesta para prevenir el abuso sexual infantil, dirigida a niños de 7 a 12 años, bajo la dirección de los profesores y de los padres de familia. A través de diálogos breves y actividades como dibujar y colorear, los niños aprenderán a estar alerta ante situaciones que impliquen engaño o peligro de abuso sexual proveniente de gente mayor, conocida o desconocida. La seguridad de los niños debe comenzar por el conocimiento de los temas sobre los que deben tomar precauciones. La orientación objetiva acerca de la conducta sexual inadecuada de algunos adultos, permitirá que los niños tomen la conciencia necesaria para prevenir riesgos personales, hacer respetar su integridad física y mental y, sobre todo, saber qué hacer en determinadas situaciones.

¡Llamaré a tu madre!

COMO ESTABLECER LOS LIMITES CON LOS PROFESORES DE LOS HIJOS

AUTORA JANE BLUESTEIN

¡Llamaré a tu madre! Estableciendo los limites con los profesores de sus hijos.

Autora Jane Bluestein

 

¿Alguna vez ha recibido una llamada del profesor de sus hijos que le ha sumido en la preocupación? ¿Se ha sentido tentado a rescatar a su hijo de las consecuencias que el mismo crea? ¿Trata usted de controlar las elecciones que hace? ¿Alguna vez se ha planteado si se está implicando demasiado?

 

La escuela de su hijo es lo segundo después de la familia en su influencia en la vida de su hijo. Aunque solo sea en virtud de la cantidad de tiempo que pasan allí. Obviamente, una experiencia exitosa en la escuela es más probable para los niños cuando las relaciones entre la escuela y el hogar son positivas, cooperativas y de soporte. Por tanto el que los padres estén involucrados es crucial.

 

Además la escuela provee excelentes oportunidades para que los niños crezcan y se desarrollen fuera de su influencia directa. Entonces ¿Cómo se puede hacer un balance entre la necesidad de involucrarse en la vida escolar de sus hijos, y la necesidad de permitir que sus hijos desarrollen la independencia y responsabilidad en sus relaciones fuera de la familia?

 

La primera vez que me encontré con estos asuntos como educador fue hace algunos años, cuando estaba enseñando. Yo tenía un problema con un alumno de una de mis clases. Billy rara vez participaba en los debates o completaba su trabajo sentado que yo le había asignado. Cuando todos mis ruegos, protestas, amenazas y castigos no lograron ponerle a trabajar, tiré de las grandes armas: “¡llamaré a tu madre!”.

 

Le expuse el problema a Miss Warwick, y ella me agradeció la llamada. Le dije que ninguno de mis métodos estaba funcionando, y le pedí ayuda. Miss Warwick se interesó por el mal comportamiento de Billy, y comprendió mi frustración, pero insistió en que Billy debía aprender a tener en cuenta sus responsabilidades en la escuela. Sugirió que era necesario por tanto que Billy y yo trabajáramos juntos en ello. “El es SU alumno”, dijo. Y educadamente puso punto final a la conversación.

 

Si me hubieran preguntado en aquel momento, seguramente habría explicado que mi propósito al contactar Miss Warwick como algo en la línea de “establecer un puente en la distancia entre el hogar y el colegio” o “para alertar a la madre de una posible preocupación”. Así que se puede hacer cuenta de la indignación que sentí ante la respuesta de Miss Warwick? Después de todo, es responsabilidad de los padres hacer que Billy rinda y se comporte en el colegio ¿cierto? ….¡¡¡¡FALSO!!!

 

Parte de la educación de un chico es enfrentarse a las consecuencias de su comportamiento. Mientras un padre puede ser responsable de mantener y establecer los límites en casa, cuando el comportamiento ocurre en la escuela, es la escuela la responsable de establecer sus propias consecuencias. La verdad: yo traté de hacer que miss Warwick asumiera la responsabilidad por mi problema. Mi disgusto vino por su negativa a hacerlo.

 

Seguro que yo había tenido otros padres, que en situaciones similares me aseguraban “que no sucedería nunca mas” Y en aquel tiempo yo estaba aliviado porque ellos estaban deseando arreglar mi problema, y castigar a sus hijos por algo que ellos nunca han presenciado. No me daba cuenta de que estaba basándome en el hecho de que muchos padres reaccionarían a causa de su propia vergüenza o sensación de culpa, volcándola sobre el niño pro “hacerme quedar mal”. De algún modo, todo parecía estar dentro de los límites de mi papel como educador, y de mis percepciones de su papel como padres de mis estudiantes.

 

Encuentro un incremento de los profesores que se comunican con los padres cuando las cosas van geniales, enviando a casa buenas notas, y reportes de progreso con una orientación positiva. Pero ¿Qué ocurre cuando hay un problema?

 

Algunos profesores tienen la habilidad de informar a los padres de los problemas de un modo no amenazante no culpabilizante. Pero ¿Qué ocurre cuando el profesor de tu hijo ve su propio éxito atado al comportamiento y actuación del niño? ¿Qué ocurre si te ve como un aliado en su esfuerzo por atrapar al chico cuando el chico se despista? ¿Cómo puedes sentar límites en vuestra relación de adultos que figuran tan prominentemente en la vida escolar de tu hijo?

 

Hay una línea muy fina entre el establecimiento de limites y aparentar indiferencia. Mi pensamiento “todo blanco/todo negro” me condujo a asumir arrogantemente que Miss Warwick simplemente no se preocupaba. Por supuesto que ella se preocupaba. Ella también quería saber como y que estaba Billy haciendo en la escuela.

 

Pero involucrarse no quiere decir mezclarse, y desde esta madre aprendí que es práctico, posible y saludable que los padres estén involucrados, pero mantenerse al margen. De hecho la idea de “separación” es la herramienta individual más importante en el manejo de los conflictos entre su hijo y el colegio.

 

Muchos de nosotros luchábamos mientras descubrimos donde terminamos nosotros y donde empiezan las demás personas de nuestras vidas. Verse a si mismo como algo separado es un desafío para cualquiera, y especialmente para los padres. De hecho la habilidad para separarte y permitir a tu hijo estar separado, es la que te permite apoyar a tu hijo, permite que aprenda responsabilidad y resolución de problemas, y aceparle de modo incondicional, sin mirar lo que sucede en la escuela.

 

Un buen sentido de “tu propia separación” te permitirá también sobrellevar la serie de cosas que pasan cuando hay una llamada de la escuela. Para los padres “mezclados”, la imagen de buen padre, se colapsa cuando hay una llamada por un problema: el fallo del niño se convierte en el fallo del padre. Con el contacto, sobrevienen sentimientos de vergüenza, frustración, que desencadenan una fuerte reacción, frecuentemente en la esperanza de restaurar la imagen de control parental y competencia.

 

Recuerde: puede seguir siendo un gran padre aunque su hijo tenga un problema. Usted puede ser un gran padre incluso cuando la escuela le dice que su hijo tiene un problema. De hecho, puede usted ser un gran padre incluso aunque no reaccione del modo que usted cree que la escuela espera que usted lo haga. Usted puede determinar su papel en los conflictos que aparecen entre su hijo y los profesores. Esto conlleva establecer límites claros y consistentes con la escuela. Los buenos límites le permiten adoptar el papel de un oyente, observador e incluso mediador, sin tener que defender a su hijo o castigarle, sin tener que hacer nada equivocado y sin terminar en el medio de algo que en realidad, pertenece a otra persona.

 

Aquí hay un ejemplo: digamos que la escuela le llama para decirle que su hija hizo pellas. Usted no la vio y la única evidencia de ese comportamiento es la llamada de la escuela ¿Cuál es su papel en esta situación?

 

Digamos que usted se enfrenta a su hija y esta admite haber hecho pellas. ¿Es su trabajo castigarla por esta infracción? ¿No habría sido ese trabajo del colegio? En realidad esto no es algo entre usted y su hija, es entre ella y la escuela. (Y, muchacho, conlleva un buen sentido de la separación evitar caer en el medio de esto)

 

En sus tratos con la escuela, puede usted pedirles que le clarifiquen cuales son las consecuencias de hacer pellas. Si la consecuencia es una llamada a casa, ellos han hecho su trabajo llamándola, y usted habrá hecho su trabajo escuchando. Si la llamada se hace ante la expectativa de que usted haga algo con el problema, no necesita usted asumir la responsabilidad o hacer nada que dañe al niño.

 

De hecho, salvo que usted haya sentado sus propias consecuencias para ese comportamiento (hacer pellas)  atrás en el tiempo, no tiene usted que hacer nada en absoluto.

 

Excepto tal vez, dejarlo estar. Amar y aceptar a su hijo, incluso cuando usted no ama ni acepta su comportamiento de hacer pellas. (Tal vez sea el momento de establecer sus propias consecuencias para futuras infracciones). Y si la escuela tiene establecida alguna otra consecuencia, deje que estas tengan lugar, incluso aunque tenga usted que ver a su hijo sentado “detenido”, perder puntos en la asignatura, o perderse los juegos de ese sábado. (La justicia de la consecuencia, a no ser que sea manifiestamente abusiva, no es el problema, el hecho de que haya una consecuencia si)

 

También puede usted ayudar a su hija preguntándole si está dispuesta a arriesgarse a pasar por las consecuencias (las del colegio o las suyas propias) repitiendo el comportamiento. Si dice que si, entonces habrá poco que usted pueda hacer, salvo desarrollar otros motivadores para que no deje de ir a clase que sean mas significativos que los que ya existen. Si no, usted puede pedirle que le exponga un plan de cómo actuará la próxima vez que tenga tentaciones de faltar a clase, o que decida que es lo que espera de la escuela y le explique como tiene mas probabilidades de obtenerlo.

 

Si su hija jura y perjura que nunca jamás ha faltado al colegio en su vida, usted aun puede evitar encontrarse en medio y teniendo que elegir entre la versión del colegio o la de su hija, centrándose en la cuestión cierta: has sido acusada de faltar a clase ¿Cómo puedes probar que si estabas allí? Y dejar que el niño resuelva el problema o arrostre las consecuencias.

 

Independientemente del tipo de problema, cuando alguien desde la escuela llama, usted siempre puede responder pidiendo información adicional ¿Cuáles son las normas en esta situación? ¿Cuales son las consecuencias para lo que está haciendo? ¿Ha sido informado mi hijo de las normas y las consecuencias previamente? ¿Cuales son sus opciones ahora?

 

Puede dejar el problema en el tejado de su hijo y ayudarle guiándole a través de la solución preguntándole similares preguntas, y también pidiéndole un plan para “la próxima vez”. Si su respuesta “estándar” es “no lo se”, puede usted preguntarle si tiene idea de lo que puede hacer para averiguarlo. O puede usted ponerse a su disposición para hablar mas adelante cuando el decida. Recuerde: los niños aprenden más de experimentar las consecuencias que de avisos, charlas y anuncios.

 

Si de la escuela le llaman porque su hijo no está haciendo algo, puede usted sugerir motivadores que a usted le funcionan o aquellos que usted cree que pueden ser significativos para el niño. Si la escuela le llama para pedir ideas, verán que usted está dispuesta a responder y echar una mano. Si llaman para que sea usted quien motive al niño, su respuesta sentará un límite y gentilmente situará la responsabilidad de nuevo en el tejado de la escuela.

 

Usted puede apoyar los limites, motivadores y consecuencias que la escuela provee poniendo los suyos propios para el comportamiento del niño. Incluso si la escuela no tiene previstas unas consecuencias para algún comportamiento relacionado con ella que sea importante para usted, puede usted ofrecer especiales privilegios en relación a completar las tareas, mantener cierto nivel en la clase, o traer comentarios positivos del colegio sobre sus progresos o conductas, por ejemplo.

 

Por supuesto para apoyar las metas de la escuela ayuda saber cuales son. En algunos casos la escuela o algunos profesores pueden contactar  con usted mediante un newsletter o nota acerca de sus límites, reglas, recompensa y eso. Si tiene usted alguna pregunta al respecto, hágala.

 

Pregunte también a su hijo. Preguntas sobre las normas de algún profesor en concreto, sus preferencias, y manías, son grandes conversaciones para la cena y pueden ayudarla a guiarle incluso siendo niños muy pequeños en cuestiones relacionadas con eso, del tipo de ¿Qué tienes que hacer para tener éxito en esta clase? ¿Cuando crees tu que necesitas un extra de autocontrol? ¿En que tipo de cosas te dan alternativas a elegir? ¿Que esperas obtener de esta clase? ¿Que estas dispuesto a dar a cambio?

 

Siempre será fácil tener expectativas, acerca de cómo la escuela o su hijo debería actuar. Pero rara vez la realidad refleja los “deberían”, el pensamiento lleno de deseos o los inexpresados limites o expectativas. Y los conflictos que de modo inevitable se producen entre sus hijos y sus profesores, ciertamente le harán sentir tentado a juzgar, advertir, resolver, defender, restringir o incluso denegar. Mantenga en su mente que esos comportamientos pueden en última instancia interferir con la finalidad de enseñar a su hijo a cuidar de si mismo, a ser independiente y a saber resolver sus problemas.

 

Quédese con esto mientras lo deja ir. Además si  usted es capaz de ayudar y guiar a su hijo sin rescatarle o resolver sus problemas por el más capaz será de manejar las responsabilidades de la vida, donde no hay otro adulto cerca para apoyarles y guiarles.

 

ALGUNAS IDEAS PARA MANEJAR LOS CONFLICTOS CON LOS PROFESORES:

 

1.-. Construya su relación con los educadores de sus hijos durante un tiempo de no-conflicto. No espere a que surja un problema. Si es posible, visite la escuela pronto en el curso, para conocer a los profesores y equipo de dirección.

2-.En sus contactos iniciales, pregunte acerca de sus metas y expectativas, reglas y limites. Averigüe con cuanta frecuencia y bajo que circunstancias es esperable tener noticias suyas.

3-. Asegúrese de que el colegio tiene información acerca de su horario y disponibilidad. Si no es correcto llamarle a usted al trabajo excepto para emergencias, o prefiere algún momento en particular para hablar por teléfono, hágaselo saber.

4-. Enfoques en lo positivo. Cuando usted esté conmovido envíe al colegio notas buenas agradeciendo el tiempo que alguien le ha dedicado a su hijo, o la excitación que ha producido en el niño, o su paciencia o su planificación. Los profesores y directores reciben los pequeños preciosos reconocimientos con agrado. Hacerles saber que usted aprecia algo bueno que han hecho, durará mucho tiempo.

5-. Evite hablar por su hijo, incluso si es muy joven. Contribuya con sus observaciones, necesidades o experiencias personales, y anime a su hijo a expresar las suyas propias.

6-. Evite defender, o excusar a su hijo, así mismo como la enorme tentación de rescatarle de las consecuencias de sus malas decisiones.

7-. Evite también ponerse automáticamente del lado del profesor. Intente por todos los medios no quedarse en la mitad.

8-. ESCUCHE

9-. Sepa que su hijo continuará teniendo que encontrarse y entenderse con muchos diferentes individuos a lo largo de su vida. Usted puede ayudarle a desarrollar la flexibilidad necesaria para tener éxito en una variedad de relaciones, preguntándole cosas como ¿Qué espera este profesor en particular de los estudiantes? O ¿Qué crees que necesitas para cuidar de ti mismo en esas clases? Si un profesor llama para discutir un problema, haga preguntas específicas: ¿Qué es lo que está haciendo? ¿Cuando comenzó? ¿Con cuanta frecuencia sucede? ¿Cuales son las consecuencias establecidas para este tipo de comportamiento? Y si es necesario, pídale al profesor que se abstenga de emitir juicios sobre la valía de su hijo y adhiérase a lo específico de su comportamiento.

10-. Cuando un profesor le llama para decirle que hay un problema, podría preguntarle ¿Qué es lo que espera usted de mí? Esté preparado para hacerle saber lo que no está dispuesto a hacer en una situación dada. No es poco razonable esperar que la escuela tenga sus propias consecuencias para las reglas que ellos establecen. Y es adecuado rehusar castigar a un niño por una infracción que usted no ha presenciado o incluso rehusar hablar con el niño con la intención de hacerle cambiar, incluso aunque usted se muestre comprensiva con las dos partes en conflicto.

11-. No se ponga a la defensiva, o, si es posible, en la necesidad de probar su competencia como padre. Del mismo modo evite que lo que le digan en la escuela le haga sentir vergüenza y le hagan dañar al niño. Si un profesor se enfada con usted y se pone “violento”, es apropiado, como en cualquier otra relación, romper el contacto hasta que prevalezcan las cabezas frías. Hágale saber al profesor en cuestión cuando y bajo que condiciones retomará usted esa conversación. Si es necesario solicite un intermediario o apórtelo usted.

12-. Esté atento porque el mal comportamiento crónico puede indicar problemas ocultos tanto en casa como en la escuela. Considere pedir consejo o un test cuando sea necesario, pero mantenga el foco en la solución, no en la culpa.

13-.Mantenga pistas de contactos con la escuela positivos y negativos. En las reuniones con los profesores y administradores, puede ser una buena idea llevar notas para mantener estas pistas de lo que ha sido previamente discutido y planificado. Esta información puede ser relativamente útil para seguir el proceso del progreso en futuras reuniones.

14-. Solicite información del colegio, y sea razonable en sus peticiones. Los profesores tienen más que suficiente trabajo y entre 20 y 200 estudiantes con los que convivir. Mientras que la mayoría estarán felices de informarle del progreso de su hijo, por favor, no presione al profesor para  nada que lleve más de 5 segundos. Evite aproximarse a un profesor de forma reactiva (“violenta”). Mantenga el foco en como puede usted obtener lo que quiere, ataque el problema, no la persona.

15-. Respete los límites del profesor, no pidiéndole que castigue o retire privilegios de su hijo por hechos que sucedieron en casa. Del mismo modo que usted rehúsa permitir que los profesores le usen para resolver los problemas que ellos están teniendo con su hijo. Evite involucrar a la escuela  cuando sus hijos descuidan sus faenas, mojan la cama o rompen algo. (Aunque esto pueda sonar ridículo a algunos padres, estos son ejemplos reales aportados por profesores).

16-. Maneje los problemas que su hijo trae a casa de la misma manera: escuche, valide, aprecie sus sentimientos. Ayúdele a explorar las opciones, pregúntele que ha planeado hacer para resolver el problema.

17-. Sobre todo, es importante que su hijo se sepa absoluta e incondicionalmente amado, sin importar lo que suceda en el colegio (o en casa).

COMIDAS INFELICES (Michael Pollan)

El detective en el supermercado
Edita Temas de Hoy
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788484607779
Número de páginas: 256
Precio: 17,50 €

 

He traducido una parte del artículo “COMIDAS INFELICES” que dió pie al nacimiento del libro “El detective en el supermercado”.


No está traducido el artículo completo. Las indicaciones entre parentesis son casi todas mias de lo que recuerdo del libro.

COMIDAS INFELICES. POR MICHAEL POLLAN

…Así pues, pruebe estas pocas (y flagrantemente acientíficas) normas recolectadas en el curso de mi odisea nutricional, y vea si al menos, nos orientan en la buena dirección:

1-. COMA COMIDA. En el estado actual de confusión, esto es mucho mas fácil de decir que de hacer. Así que intente esto: no coma ninguna cosa que su abuela o su tatarabuela no reconocería como comida (si, es necesario retroceder dos generaciones). Hay en los supermercados muchos ítems parecidos a comida que nuestros ancestros no reconocerían como tal (yogur en pomada? Barritas decereales? Nata no láctea?). Mantengase apartado de ellos.
2-. Evite incluso aquellos productos con reclamos saludables. Se trata siempre de alimentos muy procesados y sus reclamos son dudosos (la asociación americana de cardiología cobra por poner la eiqueta cardiosaludable, poner que es saludable en una zanahoria es muy difícil, los reclamos muchas veces se ponen en letra grande, y las aclaraciones en pequeño “esto es saludable ….. siempre que usted sustituya esto y aquello y coma menos y haga mas ejercicio”). No se tome el silencio de las verduras como que ellas no tienen nada bueno que decir de su salud.
3-. Especialment e evite alimentos que contengan ingredientes :
-que no le sean familiares
-impornunciables
-mas de cinco diferentes (y esto no es fácil, porque un brik de leche desnatada de la central lechera tiene 3 ingredientes)
-que contenga jarabe de maíz alto en fructosa.
Ninguna de estas características es dañina en si misma, pero todas ellas son indicadores de un alimento altamente procesado.

4-. Salga del supermercado siempre que le sea posible. No encontrará jarabe de maíz alto en fructosa en el mercado de los granjeros. Tampoco encontrará nada recolectado hace mucho tiempo y lejos del lugar. Si encontrará alimentos frescos y enteros recolectados en su mejor momento nutricional. Precisamente el tipo de alimento que su tatarabuela habría reconocido como comida.
5-. Pague mas y coma menos. El sistema alimenticio americano, durante un siglo ha dado prioridad a incrementar la cantidad reduciendo el precio. No ha duda de que la mejor comida en términos nutricionales, cuesta mas cara. Es asi porque ha sido criada menos intensivamente y con mas cuidado. El americano medio gasta menos del 10% de sus ingresos en comida. En 1947 era el 24%.

Comer menos cantidad es el consejo menos bienvendo de todos. Pero lso hechos científicos que nos empujan a comer mucho menos de lo que hacemos. La restricción calórica ha demostrado repetidamente que retrasa el envejecimiento. Y ofrece el único vinculo fuerte entre dieta y prevención del cáncer. (otras restricciones como disminuir solo las grasas no tienen evidencia científica). La abundancia de comida es un problema. Pero la cultura ayudaría aquí también, promoviendo una idea de moderación. Unas de las personas que mas longevas son en la tierra, los habitantes de Okinawa practican un principio llamado “haraHachiBu”: come hasta que estés lleno al 80%. Para hacer este consejo de comer menos algo mas digerible, considere mejorar la calidad, en detrimento de la cantidad. Yo no se usted, pero yo, cuanto mejor es la calidad de la comida, menos cantidad necesito para quedar satisfecho. No todos los tomates están hechos del mismo modo.

6-. Coma mas plantas. Especialmente hojas. Los científicos pueden discrepar en que parte de las plantas es buena ¡los antioxidantes?¿la fibra?¿los omega 3? Pero todos están de acuerdo en que casi seguro que son buenas para el cuerpo, y con total seguridad que no son malas. Tambien, tomando una dieta basada en las plantas, usted estará haciendo una dieta mas baja en calorías, puesto que las plantas (excepto las semillas) son menos densas en energía que otras cosas que pueda comer. Los vegetarianos son mas sanos que los carnívoros incluso los lactoovogetarianos son tan sanos como los vegetarianos. thomas Jefferson debía saber algo de esto cuando decía que la carne tenia que ser mas un acompañamiento que una comida.

7-. Coma mas como los franceses, o los japoness, o los italianos, o los griegos (o los españoles). Dejando aparte factores de confusión, las personas que comen acorde con las reglas de la comida tradicional de su cultura, están en general mas sanos que lo que nosotros estamos. Cualquier dieta tradicional serviría… Ceritamente la cultura de la comida está embebida en nuestra sociedad, economía y ecología. Y algunas dietas viajan mejor que otras. La de los inuit no tan bien como la italiana. Cuando copie una comida de una cultura, copie también la forma en la que esas personas comen. La paradoja frncesa: puede ser que no sean los nutrientes lo que mantiene sanos a los frnceses (cantidades de grasas saturadas-nata, mantequilla- y alcohol) tanto como sus habitos dietéticos: raciones pequeñas, no segundos platos o picoteo, comidas comunitarias, y un serio placer en la comida. Preocuparse por la comida no puede ser bueno. Deje que la cultura y no la ciencia sean su guía.

8-. Cocine. Y si puede, tenga un huerto……
9-. Coma como un omnívoro. Trate de añadir mas especies y no mas comidas a su dieta. Cuanto mas diversa sea, mejor cubrirá sus necesidades nutricionales.

el articulo completo en ingles:

http://www.nytimes.com/2007/01/28/magazine/28nutritionism.t.html?pagewanted=print