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No mas consecuencias logicas: enfoque en soluciones

Durante una reunión en clase, se pidió a los alumnos de quinto grado hacer una tormenta de ideas con consecuencias logicas para dos estudiantes que no habían oído la campana para volver a clase del recreo y llegaron tarde. A continuación viene la lista de “consecuencias”:

 

-hacerles escribir sus nombres en la pizarra

-hacerles quedarse en clase tras terminar los mismos minutos que se retrasaron

-quitarles esos mismos minutos del recreo del dia siguiente

-dejarlos sin recreo al dia siguiente

-el profesor podria gritarles

 

A continuación se pidió a los alumnos que olvidaran las consecuencias y que hicieran una tormenta de ideas que pudieran ayudar a estos estudiantes a no volver a llegar tarde:

 

-todos los alumnos podria gritar “campana”

-los niños podrian jugar mas cerca de la campana

-deberian estar atentos a los otros niños para ver cuando entran

-ajustar el sonido de la campana para que suene mas fuerte

-los niños podrian elegir un compañero que les recordara que es hora de entrar

 

 

La diferencia entre las dos listas es profunda. La primera parece y suena como una lista de castigos. Se enfoca en el pasado y en hacer a los niños pagar por sus faltas. La segunda lista suena a soluciones que se enfocan en ayudar a que los niños sean mejores en el futuro. Se enfoca en ver los problemas como oportunidades de aprendizaje. En otras palabras: la primera lista esta diseñada para herir, la segunda está diseñada para ayudar.

 

En la primera lista, los niños tratan de disfrazar el castigo llamandole consecuencias logicas. ¿Por qué hacen eso?¿puede ser que sea lo que estan aprendiendo de los adultos?. Las 4 R de las consecuencias logicas (relacionadas, respetuosas, razonables y avisadas con anterioridad) fueron concebidas como un intento de detener la tendencia a que las consecuencias logicas sonaran a castigos. Pero no sirvieron para eliminar por completo este problema.

 

¿De donde hemos sacado la loca idea de que para lograr que los niños actuen mejor primero tenemos que hacer que se sientan peor? Cuando la gente escucha por primera vez el termino “disciplina positiva” se rien mientras piensan como puede tener eso algun sentido. De todas formas, cuando llega la hora de aplicarlo, parece que padres y profesores y niños tienen dificultades en aceptar que la gente se porta mejor, cuando se siente mejor.

 

Por ejemplo, a muchos profesores les agrada de la primera lista los puntos dos y tres. Es cierto que esas sugerencias cumplen los requisitos de ser relacionadas, razonables y podrian ser enfocadas respectuosamente y avisadas con anterioridad. Pero en cualquier caso se enfocan en hacer al niño pagar por los errores pasados en vez de en encontrar una solución que resuelva el problema en el futuro. En otras palabras: están diseñadas para hacer que el niño se sienta mal en la esperanza de que ello le motivará para comportarse mejor. El castigo con frecuencia detiene el mal comportamiento, pero prácticamente nunca motiva a los niños a portarse mejor en un futuro. En lugar de eso les motiva para revelarse, tomarse la revancha o ser mas cuidadosos para evitar ser “cazados” en el futuro.

 

Kay Rogers, una profesora recientemente retirada de una escuela en Carolina del Norte, dijo: “ después de escuchar la posibilidad de enfocarse en soluciones en lugar de en las consecuencias, este fue un habito muy difícil de romper para mi. Toda mi vida habia creido que los niños aprendian del castigo, o al menos de las consecuencias. Ahora veo que mis estudiantes y yo, ambos habiamos tratado de disfrazar el castigo de consecuencias, aunque las consecuencias no fueran tan asperas como un castigo verdadero. Tuve que aprender de la eficacia del enfoque en soluciones, acompañada de mis estudiantes. Todos nos sorprendimos de lo diferente que transcurria la clase. El nivel de respeto y cuidado por los demas se elevó diez puntos. Los estudiantes se mostraron complacidos de encontrar su nombre en la agenda, porque ellos sabian, como Jane Nelson nos habia dicho, que tendrían a una clase completa de personas que les darian sugerencias valiosas. Y  las soluciones que ellos encontraron fueron mucho mas eficaces para cambiar el comportamiento que cualquier cosa que hubieramos hecho anteriormente.

 

Esto no significa que las consecuencias logicas no puedan ser eficaces cuando se entienden de forma correcta y se aplican apropiadamente. Espero que el capitulo de consecuencias naturales y logicas en la nueva edición revisada del libro “disciplina positiva”pueda ayudar. De todos modos las consecuencas logicas, raramente son la unica y necesaria posibilidad. Rudolfh Dreikurs nos enseñó que las consecuencias logicas son efectivas solo para el objetivo erroneo de la atención indebida (e incluso en ese caso no son la unica opción). Demasiados adultos buscan las consecuencias logicas para castigar cada comportamiento. Buscar una solución es mas efectivo en la mayor parte de las situaciones.

 

Muchos profesores ahora enseñan las tres R y una U para la búsqueda de soluciones: relacionadas, respetuosas, razonables y utiles. Una vez que los estudiantes han llevado a cabo la tormenta de ideas con soluciones para un problema, es muy importante que el estudiante que plantea el problema pueda elegir la opción que piensa que le pueda ser de mas ayuda. Solo ser hará una votación en caso de que el problema involucre a toda la clase.

 

Por supuesto, enfocarse en soluciones en lugar de en las consecuencias tambien es util en casa. Un padre dijo: no puedo creer cuantas batallas habia creado por tratar de imponer consecuencias logicas. Tambien tenemos mucha mas paz en casa cuando nos enfocamos en las soluciones.

 

El capitulo de consecuencias logicas en el libro Disciplina positiva explica cuando y como usar con eficacia las consecuencias logicas. De todos modos en la mayor parte de los casos es mucho mas util enfocarse en las soluciones.

Traducido por Sole.

El articulo original de Jane Nelsen:

http://www.positivediscipline.com/articles_teacher/NO%20MORE%20LOGICAL%20CONSEQUENCES.html

Conflicto y negociación

Del libro “Atención Plena”, escrito por la psicologa Isabel S. Larraburu y editado por “temas de hoy”.

 

Capítulo 6: Conflicto

De un tiempo a esta parte los españoles nos hemos dado cuenta de que somos ciudadanos con derechos y han ido proliferando por doquier las amenazas de querellas, denuncias, demandas judiciales y otros procedimientos jurídicos que antes ni teníamos el honor de conocer. Quizá esto se haya visto propiciado por la influencia de los programas televisivos de temática cardiaca donde abundan simultáneamente abucheos y descréditos mutuos. Pero lo que más sorprende es que el descubrimiento o surgimiento de la conciencia de derechos de los ciudadanos no ha venido acompasada con el reconocimiento de sus deberes cívicos; de ahí que ante tal desequilibrio nos mostremos como ciudadanos litigantes, con desmerecimientos infinitos y la continua amenaza en la boca. Como anécdota, cuentan de un encuentro en el bosque entre un caballo y un perro ladrador. Ante el instinto ladrador del perro hacia el caballo, el jinete, sorprendido, amenazó a voz en grito a su dueño con ponerle una denuncia y «que se le iba a caer el pelo».

Da la impresión de que se está produciendo una potenciación del talan te quisquilloso típico de nuestra raza gracias a una tardía conciencia de derechos, consecuencia de tanto atropello dictatorial. Lo cierto es que nuestras emociones pasionales no nos inducen de un modo natural y espontáneo al consenso y la negociación.

No obstante, el hábito de negociar nos ahorraría conductas violentas e incívicas. Nuestra sociedad se beneficiaría enormemente si adoptara comportamientos que en otras latitudes son mucho más cotidianos.

La historia de la negociación se ha nutrido durante siglos de encendidos desacuerdos sobre fronteras, tratados de paz y de comercio, contratos colectivos utilizando ultimátums, insultos, amenazas, manipulaciones y blindaje férreo de las posiciones encontradas. En el año 1970, el Proyecto de Negociación de Harvard desarrolló un procedimiento de mediación que fue utilizado en las negociaciones de paz de Camp David para el Medio Orien te en 1978. En 1981, Roger Fisher y William Ury, reconocidos como prestigiosos negociadores-mediadores en todo el mundo, publicaron su libro Obtenga el sí. El arte de negociar sin ceder, referente principal de las negociaciones llamadas win-win (ganar-ganar). En él afirman que la manera previa de regatear posturas no era productiva y era innecesariamente hostil. La mejor opción era desvincular a los oponentes del problema a resolver, focalizar en los intereses comunes en lugar de las posturas encontradas con el fin de generar opciones que beneficiaran a ambas partes.

 

Negociar en la vida diaria

 

Hay expertos que afirman que habría que pensar en la negociación como « una interacción entre uno o más puntos de vista». Así, hasta es posible negociar con uno mismo. Una negociación de principios es una estrategia que cambia la defensa de posturas polarizadas por la idea de lograr los intereses, intentando que la relación entre los oponentes no se deteriore. Negociar bien implica que ninguna de las partes engañe, haga trampa, manipule o se aproveche de la otra. Cada vez que surge un desacuerdo en el ámbito familiar, laboral o social, las relaciones corren el riesgo de deteriorarse si no se hace algo al respecto. Hay distintas maneras de resolver los inevitables conflictos. Una de ellas es callarse y hundirse de morros en la rabia pasiva, otra, el modo agresivo y hostil que no tiene en cuenta la supervivencia de la relación y, por último, la negociación efectiva en la que todos obtienen algo positivo para sus intereses. Existen tres maneras de negociar:

•La competitiva. El problema es planteado con escasez de recursos, con pocas salidas. Por eso debe haber un ganador y un perdedor (ganar-perder). Si uno siente que tiene que ser el ganador, utilizará todo su poder sin miramientos para que así sea. La táctica puede incluir manipulación, esconder la verdad, no admitir errores y enviar mensajes agresivos verbales y no verbales. El riesgo de este enfoque es que no suele llevar a la mejor solución y se obtiene un triunfo a corto plazo con un precio bastante alto.

• La complaciente. En este caso una de las partes o ambas no sabe defender sus derechos, no es asertiva (capacidad para manifestar lo que se piensa y siente sin ofender a los demás, buscando siempre el respeto de los derechos propios y de los otros). No se afrontan los problemas de la relación con la falsa idea de mantener la paz por miedo a la perturbación psicológica que esto supone. Las dos partes salen defraudadas. Esto conduce a evitar los temas conflictivos o a que uno de los dos ceda todo el tiempo.

• La colaboradora. En este caso prevalece el respeto mutuo. Se trabaja como equipo tanto para evitar conflictos innecesarios como para llegar a acuerdos mutuamente satisfactorios en conflictos reales. Ninguno desea imponer sus deseos al otro. Se persigue el ganar-ganar. Yo gano y tú ganas también. Con esto se maximizan las ganancias y se minimizan los costes para cada uno y para la relación.

 

Principios básicos para una buena negociación

 

La negociación es una habilidad de comunicación muy importante entre las destrezas básicas de una pareja, familia, entorno laboral y cualquier convivencia. La armonía de cualquier asociación depende sobre todo de la capacidad de resolver conflictos, incluso más que de la personalidad de sus componentes. Para eso se han propuesto unas reglas básicas a tener en cuenta al prepararse correctamente para una negociación.

• Aceptar que el conflicto es inevitable. Esto no significa que una relación esté en peligro.

• No insultar, no amenazar, no etiquetar; no humillar, no culpabilizar; no dar golpes bajos, no traer al presente antiguas disputas.

• Ser empático. Ponerse en el lugar del otro para poder entender sus intereses.

• Escuchar activamente. Resumir, preguntar para entender correcta mente el punto de vista del otro.

• La negociación implica a dos o más personas que tienen intereses importantes, legítimos, pero opuestos. No todas las diferencias requieren negociación. Valores básicos, integridad, espiritualidad, sentimientos, actitudes y confianza no pueden ser negociados. Habría que intentar separar intereses y preocupaciones de lo que son los valores, la integridad y los sentimientos. Lo único realmente negociable son las conductas y las decisiones.

• Desvincular en lo posible las emociones del problema.

• Focalizar en los intereses, no en las posiciones. Ver los conflictos como intereses que hay que explorar y estudiar y no posiciones rígidas que se deben defender. Esto es un tema clave en las buenas negociaciones.

• Recordar siempre el objetivo: buscar opciones mutuamente satisfactorias. La idea es encontrar un compromiso justo que beneficie a ambas partes, no llevar al oponente al propio terreno.

• Ser flexible. Suele haber siempre diversas soluciones que pueden ser provechosas. No fijarse en nociones preconcebidas con un solo resultado aceptable.

• Ser persistente. A menudo la solución final comprende varios períodos de ensayo y mejoras. No desanimarse ni llegar a conclusiones antes de tiempo.

 

Pasos a seguir en la solución de un conflicto

 

Primer paso: afrontar el conflicto. El conflicto forma parte del proceso de fortalecimiento de una relación siempre que se gestione bien. Hay personas que se asustan del conflicto porque no saben negociar. Aprendiendo a negociar se pierde el temor. En el caso de la pareja, las negociaciones pueden parecer más arriesgadas por la intensidad de apertura emocional que conlleva. Además, las negociaciones en la pareja pueden tener consecuencias importantes que alteran el modo de vida, como decidir dónde vivir, por ejemplo. Aceptar el riesgo de afrontar el conflicto en pareja impide que este forme un sedimento que pueda conducir a la larga a la destrucción de la pareja. Una vez se ha decidido plantearlo abiertamente, se recomienda lo siguiente:

• Mantener la calma. No portarse de una manera innecesariamente hostil si se desea ser tenido en cuenta.

• Elegir bien el momento.

• Ser asertivo, es decir, ni inhibido ni agresivo.

• Invitar al otro a trabajar conjuntamente.

 

Segundo paso: entender la postura del otro. Pactar un tiempo «sin interrupción» para plantear la postura de cada uno; el otro podrá pedir aclaraciones. En este paso se puede descubrir si solamente se trata de un malentendido, indica que hay un compromiso para gestionar el conflicto de un modo colaborador, se demuestra el respeto por el otro, se reduce la agresividad al poder explicarse cada uno y se piensa más racionalmente. En este punto se recomiendan estas tácticas:

• Hablar en primera persona, no en segunda, culpando al otro.

• Expresar sentimientos y deseos de forma clara, pero con tacto. De forma asertiva.

• No salirse del tema de discusión. No tocar temas del pasado.

• Escuchar atentamente, dando muestras al otro de que se ha entendido.

• Si ha habido algún malentendido, hacerlo saber.

 

Tercer paso: definir el problema. En el paso anterior cada una de las partes tiene su propia definición del problema. En este punto la tarea es in tentar llegar a una definición mutuamente aceptable. Estas son las habilidades requeridas para definir problemas:

• Evitar tácticas injustas como: adjudicar motivaciones negativas al otro, atacar puntos vulnerables, machacar de modo despiadado, monologar y dominar la conversación, utilizar amenazas, enviar mensajes corporales o verbales agresivos, usar opiniones de terceras personas para afirmar la propia idea, llanto para causar culpabilidad, encerrarse, o fingir colaborar mientras se frustra cualquier definición aceptable del problema.

• Identificar áreas de común acuerdo. Hacerlas explícitas.

• Plantear el problema de un modo simple y claro. En este punto, este es el único objetivo.

 

Cuarto paso: buscar y evaluar soluciones alternativas.

• Generar soluciones es un proceso creativo y debe deslindarse de la evaluación. Es decir, solo se deberían encontrar ideas en modo «tempestad de ideas». El requisito aquí es descartar la crítica y la valoración. Lo que importa es la cantidad de ideas más que la calidad.

• Evaluar las soluciones. Siempre sobre la base de lo que es mejor para ambas partes.

• Hacer pactos y compromisos realistas. Hacer concesiones y apreciar las concesiones del otro.

 

Quinto paso: llegar a acuerdos, implementarlos y probar la mejor solución. Si fuera necesario, volver a negociar.

• Plantear los acuerdos clara y concretamente. Cómo, dónde y cuándo. Por escrito. Situarlos en lugar visible.

*Antes que romper el acuerdo, renegociar. Romper el acuerdo provoca pérdida de confianza. Además la otra parte se puede sentir libre de su compromiso. A la larga, se daña la relación.

*Modificar y cambiar los acuerdos siempre que sea necesario. Pero siempre con el acuerdo de ambas partes.

 

La negociación tendrá éxito si ambas partes:

*Reconocen el valor de una relación y comparten el deseo de mantenerla.

*Participan activamente en el proceso.

*Aprecian y aceptan las perspectivas, valores, creencias y objetivos uno del otro.

*Deslindan la personalidad del punto a tratar.

*Trabajan en conjunto para desarrollar una solución aceptable para ambos.

 

Siete mandamientos para un buen resultado:

*Comunicar de modo claro.

*Respetar al otro.

*Reconocer y definir claramente el problema.

*Buscar soluciones en diversas fuentes.

*Colaborar para una solución mutua.

*Ser confiable.

*Preservar la relación.

Historias para no dormir. El miedo en la infancia

Autora: Sole.

este año, los reyes han sido especialmente mágicos para sandra. conseguí, llevándola sobre mis hombros y corriendo, ponerme en la parte de delante de la cabalgata. allí habia una carroza llena de niños y me preguntó si se podía subir. le dije que no, que eran niños mayores (la realidad es , como sabéis, que la organiza una asociación y van los miembros de esta). pero en ese momento, de la carroza de detrás (la del príncipe aliatar) se acercó a nosotras…¡mi vecina! que tiene una niña de la edad de sandra que iba en la carroza del así, que sandra hizo la cabalgata en la carroza del cartero real y luego subió a hablar con los reyes, y pudo hablar con el que quiso. gaspar. lo curioso de esto es que mientras la acompañaba en la carroza, yo le decía que podría subir a hablar con los reyes. y ella me decía “si, porque los reyes son buenos, ¿eh?” “si cariño, son muy buenos” a la mañana siguiente, cuando su hermano se despertó le dijo “carlitos, el año que viene puedes venir tu también a hablar con los reyes , y no tienes que tener miedo…. porque son …¡personas!” A lo largo de todo el trayecto de la cabalgata, desde que supo que halaría con ellos mi hija estaba temiendo no saber con “que” exactamente se enfrentaría. para mi reyes magos significa personas. para ella carece de significado. y creo que en todo ese tiempo, solo mi entusiasmo la mantuvo y solo verme a mi segura de lo que hacia evitó que se bajara de la carroza y me pidiera volver a casa. tenia miedo.

Papa. mi corazón no brilla. si cariño, brilla cuando eres feliz, cuando te ríes…..no papá. no brilla y eso es que me voy a morir. no hija. de verdad que tu corazón brilla cuando estas feliz……y la niña se aleja cabizbaja, insatisfecha con la explicación. el padre la encuentra sentada en su cama mirando con preocupación bajo su ropa, intentando encontrar un resplandor. preocupado el padre se sienta a su lado y le pide que le explique que piensa. papa, a ET le brillaba el corazón en el pecho, y cuando dejaba de brillar era que se moría. o sea, la niña el día anterior había estado en casa de su amiga viendo la película de ET. si el padre lo hubiera sabido desde el principio podría haber atajado al cuestión a la primera duda.

un niño de 2 años de pronto se despierta varios días seguidos con terrores nocturnos. El padre de este niño desde hace unos meses pasa la mayor parte del tiempo en otra ciudad por motivos de trabajo. el niño no lo está llevando bien. pero nunca en este tiempo había tenido terrores nocturnos. al día siguiente su madre le acompaña al autobús que lo lleva a la guarderia, y oye que el conductor le comenta a su hijo ..¡anda, que bien que llorabas cuando bambi se caía! bambi. le estaban proyectando bambi en el autobús, sin ningún adulto a su lado que le ayudara a entender la película. a un niño que estaba sufriendo el “abandono” de su padre le ponen una película en la que un niño pierde a su madre.

¡¡¡¡¡no quiero sentarme en el vater!!!!! hay un monstruo que me come el culo!!!!!!

Y otra mas de vateres: en el viaje de vuelta de unas vacaciones. en el avión, sandra me pide pis. una vez en el bazo, me dice que le asusta. ante la posibilidad de que se haga pis, en lugar de armarme de paciencia y buscar una solución imaginativa, me caliento y le grito que haga el favor. intento sentarla a la fuerza. ella se pone rigida como una tabla…y en pleno berrinche hace pis….en dirección a mi. ella a penas se mojó. a mi me puso perdida de los pies a la cabeza. sandra tenia miedo al ruido enorme que hay en los vateres de avión. y por la experiencia del viaje de ida, sabia que el ruido al tirar de la cisterna es mas terrible aun. y en ese momento no supe ni entenderlo ni respetarlo. asi que me gané el “riego”.

todas estas son historias reales, de niños reales de distintas edades. y todas comparten algo : el miedo. los niños pueden y suelen tener miedo a muchas cosas.

1-. ¿QUE ES EL MIEDO? El miedo es una parte normal tanto de la infancia como de la vida adulta, ya que es una respuesta innata y protectora ante situaciones u objetos que aparecen como temibles o peligrosos. El miedo es una emoción útil para la supervivencia del individuo y por tanto incluso los bebes mas pequeños muestran reacciones de susto y disconfort ante situaciones que les parecen peligrosos, como ruidos fuertes o la perdida brusca de soporte. Casi todos los niños experimentan miedo en alguna etapa de su desarrollo, y es interesante comprobar que tienden a tener miedos similares a edades similares. Cuando un niño esta asustado sufre exactamente los mismos síntomas mentales y físicos propios de la ansiedad (la ansiedad es un fenómeno similar, pero sin la asociación con un objeto o situación concreta), aunque de forma mas intensa, y de menor duración. Cuando el miedo es de una intensidad inusual (no es posible distraerlo del objeto del miedo ni consolarlo, esta persistentemente preocupado con su miedo y este interfiere con su actividad diaria), injustificado y surgen en el niño conductas de evitación que le llevan a alteraciones en su vida cotidiana, estamos ante una fobia. Que un miedo sea o no “racional” depende de la etapa del desarrollo a la que aparece. Por ejemplo es normal que un niño de 2 años tenga miedo a sentarse en el inodoro, pero seria irracional que uno de 8 años reaccione de igual manera. Por tanto, para saber si el miedo es o no un problema en nuestro hijo, debemos considerar: -¿es razonable que un niño de su edad pueda sentirse así? -¿esta situación interfiere con su vida diaria o la de la familia? Nota: si de repente un niño presenta multitud de miedos y preocupaciones, hay que detenerse a pensar que esta sucediendo en su vida. Por ejemplo, una enfermedad en la familia, demasiadas discusiones entre los padres… También es señal de que algo sucede cuando reaparecen en un niño mayor miedos propios de etapas del desarrollo anteriores. Por ejemplo, si un niño de 7 años que ya logró cierta independencia vuelve a manifestar miedos importantes y por ejemplo, necesidad de dormir con los padres, esto puede ser síntoma de alguna situación traumática o conflictiva.

2-. ¿Qué TEMEN LOS NIÑOS? Los miedos pueden típicamente agruparse en tres categorías principales: -miedos medioambientales: animales, truenos, oscuridad. -imaginarios: monstruos, fantasmas, pero también el miedo a ser tragado por el desagüe o a que sus padres desaparezcan. -sociales: separación de la madre (real), el colegio, conocer a un nuevo grupo de personas. La aparición de los diferentes tipos de miedo a las distintas edades, suele seguir un orden cronológico: los bebes pequeños tienen miedo a situaciones reales (ruidos, perdida de soporte) y a la separación de la madre (que en el caso de niños pequeños no se podría considerar un miedo social, sino ambiental, ya que la madre es su mundo). Los niños a los 2 años ya tienen cierta capacidad de realizar operaciones simbólicas, y pro tanto pueden imaginarse consecuencias de algunas acciones: por ejemplo: si al destapar el desagüe de la ducha, el agua se va por allí, yo también podría irme. Además su imaginación empieza a funcionar de forma acelerada, por lo que aparecen muchos miedos a esta edad. a veces, tienen sensación de miedo, pero no saben a que, y es la sociedad y su entorno (televisión, hermanos…) la que se encarga de hablarles de “monstruos”, “cocos” y demás seres imaginarios. y ellos ponen a su miedo esta etiqueta. Los miedos imaginarios persisten durante los primeros años escolares, y a ellos se añaden los miedos sociales. Estos últimos pueden persistir hasta la edad adulta. Pocos adultos tienen miedo a la oscuridad, pero muchos temen hablar en público. Muchas veces los miedos de los niños proceden de experiencias que no pueden entender y que les asustan. Algunas de las situaciones que pueden hacer aparecer miedo en un niños son: -Las reacciones de otras personas ante cosas o eventos. Por ejemplo el miedo intenso de otro niño ante una araña, o el pánico e una adulto ante una serpiente, pueden despertar en un niño miedo a estas mismas cosas. -la contemplación de eventos traumáticos: ser testigo de un accidente de trafico o ver un gato atropellado por un coche. Escenas como estas pueden dejar en el niño recuerdos duraderos y muy vividos. -la escasa autoestima o falta de autoconfianza. -Tensiones familiares duraderas u hostilidad en el seno de la familia: hacen que el miedo y la incertidumbre pasen a formar parte de la vida del niño. -Separaciones prolongadas de los padres (hospitalización, muerte, divorcio). -Educación inconsistente: una aproximación diferente por parte de los padres a la educación produce en el niño confusión y puede ser la raíz de algunos miedos, como el miedo a ser rechazado. -Educar en el miedo: la educación debe ser vista como una guia que permite aprender de los fallos sin avergonzarse de ellos, sin ser ridiculizado ni castigado o dañado por ellos. Los padres deben hacer sugerencias positivas y explicar cuales son sus expectativas, antes que decir simplemente NO. cuando un niño es habitualmente ridiculizado o castigado por sus fallos, puede llegar a tener miedo de la reacción de sus padres a sus acciones. Un niño necesita que se le digan las cosas con frecuencia y necesita que se le de siempre otra oportunidad. -Sobre protección: es necesario tomar precauciones e instruir a los niños acerca de situaciones reales de peligro y concernientes a su seguridad. Un niño de 5 años, no debería ser escoltado a casa de su vecino en general (salvo que haya sucedido algún acontecimiento reciente). Los niños a los que se protege con demasiadas precauciones pueden sentirse ansiosos y miedosos a su entorno. Pueden pasar un mal rato intentando desarrollar sentido de independencia y auto confianza. Por ejemplo: un niño de 7 años demasiado coaccionado, puede tener miedo de montar en bicicleta en el vecindario y mas adelante sentirse ansioso ante cualquier comportamiento que conlleve cierto riesgo. También es posible que un preescolar al que se advierte mucho sobre no separarse de sus padres en el centro comercial, sin explicarle las razones para ello, luego puede tener miedo a ir a la guardería o a ir solo en autobús. -Un entorno familiar miedoso puede generar un niño miedoso. Así hay familias en las que se dedica demasiada atención al miedo de los padres al mar, a los accidentes, a los ladrones, a juegos infantiles con cierto riesgo…y en estas familias es mas probable que se generen niños asustadizos. -En momentos de estrés del propio niño (nacimiento de un hermano, una mudanza, divorcio de los padres), o algún accidente personal (caer al agua, quemarse o ser perseguido por un perro) -El proceso de quitar el pañal: hay niños que pueden desarrollar miedos durante este proceso. Los niños no entienden el mecanismo de la cisterna, el ruido les puede asustar, el pequeño espacio. Un niño que tiene una experiencia de deslizarse dentro del vater y tocar el agua con el trasero, puede asustarse y volver a las primeras etapas del proceso o incluso necesitar una interrupción del proceso. Algunos niños pueden tener miedo a la hora de ver desaparecer la caca por el desagüe, como si para ellos fuera una parte mas de su cuerpo (como un brazo o una pierna). -una pesadilla: ¿nunca se ha despertado de una pesadilla pensando que lo sucedido era real? durante esos primeros momentos de confusión es difícil separar realidad de sueño. Los adultos, en virtud de nuestra experiencia pasada podemos reubicarnos enseguida y darnos cuenta de que solo ha sido un sueño. Pero los niños pequeños carecen de esta experiencia y confunden el sueño con la realidad. Esto puede ser fuente de algunos miedos que nos parecen “irracionales”. Por tanto pueden ser causados por agentes externos (una película, una historia, una conversación entre adultos hablando de ladrones por ejemplo) o por situaciones que el niño vive en su vida diaria (un compañero que le arremete o le insulta en el colegio, miedo a los exámenes, ambiente familiar demasiado tenso). A continuación resumo los miedos mas frecuentes según la edad (orientativa) de aparición: (Morris y Kratovich) 0-6 meses Pérdida súbita de soporte (base de sustentación), ruidos fuertes 7-12 meses Miedo a las personas extrañas, miedo a tos objetos que surgen súbita e inesperadamente 12-24 meses Separación de los padres, retrete, heridas, personas extrañas 2-3 años Multitud de situaciones que incluyen ruidos fuertes (aspiradoras, sirenas, alarmas, camiones, tormentas, etc.), animales (ej.: perros grandes), una habitación oscura, separación de los padres, objetos o máquinas grandes y cambios en el entorno personal. miedos que aparecen durante el control de esfínteres 3 años Máscaras. oscuridad, animales, separación de los padres 4 años Separación de los padres. animales, oscuridad, ruidos (incluyendo los nocturnos) 5 años Animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales 6 años Seres sobrenaturales (fantasmas, brujas, etc.), lesiones corporales. truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres 7-8 años Seres sobrenaturales, oscuridad, miedos basados en sucesos aparecidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales 9-12 años Exámenes escolares, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte, oscuridad (en porcentaje pequeño)

3-. ¿COMO REACCIONAN O SE MANIFIESTAN ANTE EL MIEDO? Un bebe de 4 meses que siente que esta siendo manejado con brusquedad llorara con fuerza y hará maniobras que le permitan encontrar agarre de nuevo (reflejo del moro). Si escucha un ruido fuerte, también llorará. En bebes algo mayores, buscaran a su madre, le pedirán pecho, se aferraran a ella. los que sepan gatear o caminar se acercaran a su madre. o lloraran pidiendo sus brazos, seguridad. Los niños mayores desarrollan respuestas mas elaboradas: pueden evadirse físicamente de forma mas eficaz. pero a veces no hay de que huir, y en este caso se evaden mentalmente intentando no pensar en aquello que temen. Por ejemplo: un niño que teme a la clase de matemáticas, puede pasarse la clase soñando despierto. Otras veces lo que hacen es afrontar de mala manera aquello que les asusta, actuando de forma impulsiva, porque saben que si actúan de forma rápida y sin pensar no dan tiempo a que el miedo los paralice: por ejemplo, contestan muy deprisa a la profesora y sin pensar cometiendo por tanto errores. A veces disfrazan el miedo de forma que puede hacersenos difícil a los padres detectar la ansiedad o el miedo: -evitación: ya sea física o mental. Cada mes ante la prueba de matemáticas tienen dolor de barriga o faringitis. -Agresividad: ante el temor a que se burlen de el puede responder de forma violenta para acabar con el suplicio. ¿esto significa tener un problema de agresividad? no, puede parecerlo, pero solo disfraza el miedo a ser burlado. -Proyección: culpar a los demás de lo ocurrido o de sus fracasos: no tuve tiempo de estudiar porque mi hermano me molesto, no aprové porque el profesor no explica bien. -Racionalización: reacciones del tipo de la zorra de la fabula (“no las quiero , están verdes”): por ejemplo un niño que teme ira al colegio o al fracaso escolar dirá: el cole no me sirve para nada, o , no me da la gana estudiar, que se fastidien mis padres. -Superstición: es bastante frecuente entre los 8 y 10 años: llegar al colegio sin pisar las rallas de la s baldosas para tener suerte en un examen, o llevar cierto boligrafo o determinada prenda de vestir. -negación: negar el miedo reduce la ansiedad a corto plazo.

4-. ¿COMO PODEMOS SABER SI NUESTRO HIJO TIENE MIEDO? Creo yo que mas o menos hasta los dos o tres años un niño que tiene miedo lo dice. tanto si es a una situación puntual (llora ante un ruido fuerte, se niega a acercarse a una persona desconocida nos dice que hay algo en su habitación o que no quiere que apaguemos al luz.) por tanto es relativamente fácil para los padres saber que es lo que le asusta, o en que circunstancias esta asustado y a partir de ahí tratar de averiguar cual es exactamente la causa y actuar para ayudarle. También solemos saber que películas o escenas puede haber presenciado que le pueden causar temor. Pero desde que un niño empieza a tener cierto nivel de vida social fuera de nuestro alcance o sea, incluso niños mas pequeños de 2 años que están escolarizados, los padres tenemos fuera de nuestro alcance y muchas veces imposible acceso a gran parte de las situaciones que viven y por tanto se hace mas difícil averiguar que es lo que le preocupa o le asusta. Y por tanto debemos estar mucho mas atentos e intentar averiguar cuanta mas información podamos sobre que vive nuestro hijo cuando no esta con nosotros. Por ejemplo, un bebe que en la guarderia contempla o vive situaciones violentas en relación con la comida, puede de repente demostrar miedo a comer, o incluso miedo a la trona o a la cuchara. Como padres observamos el cambio en su comportamiento. Puede ser que un niño que era seguro de si mismo y sociable de repente se muestre retraído o inseguro o mas solitario. Deja de tener interés por los juegos. Comienza a tener problemas para dormir o para quedarse solo cuando anteriormente lo hacia sin problemas. En niños mayores puede ser que le preguntemos si le sucede algo nos responda que no, malhumorado o de forma brusca. Una vez mas , como padres es importante no quedarnos en la superficie: ¿Qué le pasa ahora? ya empezamos otra vez a pedir agua de noche? este niño cada día es menos educado, o mas borde o mas violento….. preguntémonos si estos cambios pueden deberse a algo mas profundo, como un miedo. Los adultos sabemos que cuando uno tiene una preocupación es muy bueno contárselo a otra persona. A veces solo eso conjura los temores y la ansiedad. Pero los niños no. ¿Por qué? ¿le revelariais vuestras inquietudes a quien esta por encima de vosotras? quien esta en posición de castigaros? quien parece propenso a revelar a otras personas lo que a usted le pasa? quien creyera que no le va a entender? Los niños temen el rechazo, la incomprensión el enfado y la humillación. A ver si os suenan este tipo de respuestas de nosotros como padres: “eso es una tontería”, “a ver si va a resultar que eres un miedica”, “lo tu eres es un vago”, “voy a hablar con tu profesora Estas son las razones por las que nuestros hijos no suelen contarnos con facilidad lo que les pasa. Unido a que muchas veces ni siquiera ellos lo saben con certeza, o carecen de mecanismos apropiados para expresarlo. ¿Cómo podemos averiguar pues que es lo que le atemoriza? -Sistema Antecedente, Comportamiento, Consecuencia: se anota lo que sucede inmediatamente antes de que el niño muestre la conducta preocupante (rabia, tristeza, angustia o tozudez). Luego se anota de modo detallado lo que hace el niño: estallar en llanto, huir a su habitación, liarse a patadas con la puerta o permanecer callado durante el resto del día. Y finalmente lo que nosotros hacemos después: castigarle, reñirle, hablarle, ceder. Otro campo que nos da información sobre las preocupaciones de nuestro hijo es el dibujo. Tanto si el niño ya sabe dibujar, como si solo garabatea, la intensidad del trazo (demasiado enérgico o demasiado flojo) la utilización de una parte muy reducida del espacio disponible para pintar, el uso de trazos agresivos (picos) siempre, así como escuchar atentamente lo que relata mientras dibuja (tan importanate como lo que plasma en el papel). Y en niños que ya dibujan figuras humanas, además de atender a lo que nos cuienta mientras dibuja, la presencia de distorsiones (piernas muy cortas o cabeza muy pequeña), omision de partes del cuerpo (o de personas enteras). Si sabemos que un niño tiene pesadillas o determinado temor que no conocemos, podemos pedirle que nos dibuje aquello que le asusta. El hecho de dibujarlo (si quiere) le ayudara a luchar contra ello. Dicen que dibujar una pesadilla puede ser el final de esta. Saber escuchar: si estamos ocupados oiremos lo que nos dice, pero no le escucharemos. Se ha hecho un estudio que dice que los padres escuchamos solo la cuarta parte de lo que oimos contar a nuestros hijos. Una escucha atenta, mirando al niño, observando sus expresiones, atendiendo a lo que dice y a lo que calla, su lenguaje corporal y las emociones que refleja nos ayudará. Y ayudara al niño que al vernos atentos tal vez se sienta mas inclinado a sincerarse. Para esto es fündamental no hacer dos cosas a la vez: o hacemos la cena o atendemos al niño que nos habla. Podemos pedirle que espero un poco hasta que la cena este terminada, o posponer la cena para después de la conversación (mejor lo segundo, por supuesto si hay opción, pero lo primero es mejor que hacer las dos cosas a un tiempo). Procurar tener la conversación en un momento en que nuestro animo sea le adecuado (en calma). No desestimar nunca los argumentos del niño. Es calve que no se sienta ridiculizado ni avergonzado por tener determinados temores. Ayuda mucho explicarle que nosotros tambien teniamos miedo de peqeuños. Esto se llama validar. (escuchar, entender y no ridiculizar). Sinembaorgo debemos ahcerle ver que le protegemos, que entendemos su miedo, pero que no nos sentimos asustados por las mismas cosas (salvo que se acompletamente cierto, se me ocurre por ejemplo, que si un niño ve una escena de guerra y le queda temor a la guerra, seria muy ridículo decirle que a nosotros no nos asustaria).

5-. ¿COMO PUEDO AYUDARLE A ENFRENTARSE CON SUS MIEDOS? Los preescolares no siempre diferencian realidad de ficción, y por tanto ayudarles a resolver sus miedos puede ser difícil. El primer paso es hacerle saber siempre que le comprendemos, hacerle sentir querido y protegido, cuidado. Esto solo ya puede hacer gran parte del camino hacia la solución. Tambien es necesario empalizar con sus sentimientos. Podemos encontrar esta empatia acordandonos de nosotros mismos cuando niños escondidos debajo de la cama durante una tormenta. Estar atentos a su comportameitno. Dedicar tiempo, y atención exclusiva harán más fácil el diagnostico. Monitorizar la exposición: conocer que imágenes ha podido ver nuestro hijo, tanto en la televisión como sucesos de la vida real, que puedna haberle producido miedo. Si ha sido asi y sabemos exactamente que ha visto, o no podemos evitar que lo vea, debemos hablarle con claridad y explicarle la situación. lo que les asusta es el no entender que es lo que esta sucediendo, o no saber interpretar imágenes imaginarias. Seamos conscientes de que los razonamientos adultos no funcionan: “los monstruos no existen” no le quitará el miedo a ningun niño. Es nuestra verdad pero no SU verdad. Procuremos ser empatitos con su miedo. Hagamosle saber que entendemos que este asustado y que sabemos que tener miedo hace que uno se sienta fatal. Digamosle que nosostros estaremos a su lado cuidandole hasta que deje de tener miedo. Utilizar palabras y caricias de consuelo. El contacto fisico le ayudará a relajarse. Tanto si se muestra asustado por el dia, como si lo está por la noche, nuestra presencia y contacto es fundamental. Estar a su lado, abrazarle y hablar con un tono de voz tranquilizador hará que se serene con mas rapidez. Ademas le haremos sentir seguro y cuidado, lo que le ayudará a madurar y superar sus miedos. Seamos respetuosos con sus sentimientos. Aunque sus temores nos parezcan una tonteria, el miedo que el siente es real. Hagamosle saber que entendemos su miedo, lo que no quiere decir que demos a entender que a nosostros tambien nos asusta a no ser que sea real. Esto le enseñará que puede confiar en sus propios sentimientos (validación). El miedo es miedo, y no importa lo irracional que nos pueda parecer. Hablemos con ellos de nuestros propios miedos infantiles y como pudimos superarlos. La magia: para desactivar el poder de algunos miedos imaginarios es licito usar al magia: spray anti-monsturos, llamadas a la fabrica de monstruos para que no envien ni uno mas a esta casa, pegatinas, muñecos o amuletos en las puestas y ventanas que le “protejan”….la imaginación al poder. Cuando ya son un poco mayores, es bueno recordarles a que cosas tenian miedo de mas pequeños y como lo superaron. Tambien es muy positivo alabarle cualquier pequeño intento de superar su miedo actual. Esto mejora su autoestima y le anima a seguir intentandolo. Ayudarle a dar pequeño pasos: por ejemplo a un niño que le tiene miedo a los perros animarle primerl a ver fotos, luego películas….o un niño que tiene miedo a la aspiradora, animarle a tocarla mientras esta apagada. Prporcionarle conocimientos: la información siempre atenua o elimina los temores. Si va a suceder algun acontecimiento (visita al medico, pruebas, ir al cole) cuanta más información le facilitemos real y adecuada a su edad mejor. Proporcionarle habilidades: enseñar a hacer las cosas de forma segura, hará que sea menos probable que tengan miedo: pro ejemplo enseñar al forma correcta de subir y bajar un tobogán, o como trepar por las cuerdas, o como subir y bajar escaleras. Esto ademas le ayuda a aumentar su autoconfianza. Leer historias en las que se habla de miedo, de superación de este. Enseñar tecnicas de relajación: esto es muy util en miedos de tipo social, o situacional. -imaginación activa: pedirle que imagine una situación de mucho estrés (por ejemplo, tiene que correr mucho porque llega tarde al cole) nosotros le añadimos detalles mas estresantes (tienes que dar la vuelta porque se te ha olvidado un libro) y finalmente pedierle que imagine el relax cuando por fin llega a su mesa y puede sentarse. -la marioneta: pedirle que imagine que es una marioneta que se mueve con unos hilos que nosostros manejamos: “levantamos” sus braxos, piernas….y finalmente cortamos todos los hilos y el niño ha de caer al suelo sin tono muscular. -la isla de la paz: se trata de proporcionarle al niño una imagen mental de la que pueda echar mano cuando se encuentre en una situación que sienta que empieza a atemorizarle. Le describiremos una escena qu sepamos que es de su gusto (un paseo con papa y mama, por ejemplo, ira a la playa…)y añadiremos cuantos mas detalles incluyendo sonidos y olores podamos. -otras imágenes mentales: el “osito blandito” (describir un osito totalmente relajado en su cama) o el tigre valiente, paraayudarle a enfrentar la situación con valor. Juegos: -pasar el puete: (2-2 y medio). Consiste en colocar un tablón estrecho sobre el suelo, y contar que es un puete que pasa sobre un rio. los niños deben pasar por el puente. si demuestran miedo o inseguridad hablar con ellos sobre el tema y animarles. -poster del miedo: hacer un poster grande con imágenes (seleccionadas por los niños) sobre escenas que les producen miedo, o en las que ven reflejado el miedo, y toras de valor o que les ayudan a ser mas valientes. atender a la conversación mientras se elabora y ayudar a explicar los sentimientos que surgen en ella. -fabricar una pesadilla: con unas bolsas de papel vacias, unos cartones, o un guante de goma y pinturas, el niño de be elaborar una representación de lo que personifica su miedo. hablar de ello. Para algunos miedos concretos: 1-. miedo a los desconocidos: jamas obligar a un niño a contactar con un desconocido. permitirle al aproximación si lo desea desde la seguridad de nuestros brazos. Explicarle a la familia cercana que este temor suele ser pasajero y que se debe a una etapa evolurtiva, para que no presionene al niño. a los niños un poco mayores hay que explicarles que no deben acercarse ni permitir que se les acerquen desconocidos. tambien que hay compoertameientos que no deben aceptar ni siquiera de los conocidos o familiares. tambien se eles puede decir que hay desconocidos que son seguros para dirigirse a ellso si se encuentran en situación de peligro o perdidos: policias, agentes de seguridad, trabajadores de una tienda, las madres de otros niños. 2-.a los truenos y tormentas: dar una explicación simple del fenómeno meteorologico (lo de los angelitos tirando bolos y haciendo pis solo me ha servido para que sandra tenga cierta desconfianza de los angelitos). si quiere permitirle que toque la lluvia en la ventana y que contemple el espectáculo desde nuestros brazos (si lo desea). jugar mientras dura la tormenta a contar el tiempo entre el relámpago y el trueno, para saber si esta lejos o cerca. 3-.miedos nocturnos: lo primero es observar su habitación tal y como la ve el de noche. puede que veamos que la sombra de un objeto que proyectado sobre la pared pueda parecer terrorifico. o que a esas horas haya algun ruido “misterioso” como una lavadora o las ramas de un arbol que golpean la ventana. si lo que le asusta es la oscuridad, podemos jugar de dia a estar a socuras en la habitación y buscarnos con una linterna, o a hacer sombras chinas en la pared. en cualquier caso, le permitiremos que duerma con una luz suave o la luz del pasillo encendida. 4-. a los animales: los animales son de gran tamaño para un niño y se mueven de forma impredecible. por eso les asustan. (bueno, carlos tiene miedo , de llorar, a las moscas, y sin embargo acto seguido en la calle le da un beso en los morros a un dogo que le triplica la altura). Puede ayudar enseñarle al niño fotos del animal que le asusta, luego películas para que lo vea en movimiento, y finalmente permitir que nos vea aproximarnos con prudencia sin asustar al animal y siempre habiendole preguntado previamente al dueño si este es tranquilo y si le gustan o no los niños y los desconocidos. asi le enseñamos al niño a aproximarse con seguridad a los animales. 5-.a los ruidos fuertes: permitir al niño tocar y jugar con el objeto ruidoso (batidora, secador de pelo, aspiradora, taladro) estando apagados (y desenchufados por supuesto). intentar encenderlos solo cuando el niño esta descansado y podamos sostenerlo en brazos. si no es posible, no utilizarlos con el niño en casa. 6-. al vater y a los desagües: bañar al niño en una tina sin desagüe o asearlo con la esponja mientras dure el miedo. no dejar correr el agua ni para llenar ni para vaciar la bañera con el niño dentro. si tiene miedo al vater utilizar un orinal. y si tiene miedo al ruido de una cisterna, permitirle que espere fuera del baño mientras nosotros lo limpiamos.

BIBLIOGRAFIA
http://www.keepkidshealthy.com/parenting_tips/fears.html
[url]www.acpi.com [/url] http://www.keepkidshealthy.com/experts/nc/fears_preschoolers.html http://www.ag.ndsu.edu/pubs/yf/famsci/he458w.htm [url]http://www.cyh.com/HealthTopics/HealthTopicDetails.aspx?p=114&np=141&id=1612 [/url] [url]http://www.cyh.com/HealthTopics/HealthTopicDetailsKids.aspx?p=335&np=285&id=2224[/url] [url]http://www.keepkidshealthy.com/cgi-bin/extlink.pl?l=http://www.nncc.org/Parent/uc.fears.html [/url] [url]http://www.medic8.com/healthguide/articles/childrensfears.html[/url] [url]http://www.nncc.org/Guidance/dc16_fear.courage.html[/url] [url]http://www.cmha.ca/bins/content_page.asp?cid=2-29-69[/url] [url]http://babyparenting.about.com/od/pottytraining/a/pottydonts_3.htm[/url] [url]http://childparenting.about.com/cs/behaviorproblems/a/fearfulchild.htm[/url]

¿Por qué educar así?

POR QUÉ EDUCAR ASÍ

AUTORA: SOLE

¿Por qué educar así?

Ultimamente estoy reflexionando mucho. Será que duermo más. A raiz de los ultimos articulos que hemos colgado en el foro de educación y algunas conversaciones que he tenido me surge la idea de hablar del tipo de educación que hemos elegido la mayoría de las personas que formamos este foro.
Hace un par de semanas, paseando con mi padre y los niños se planteó esta cuestión. Mi padre es un educador de la escuela antigua: “hay que hacer lo que yo digo, por que sí”. y la verdad, es que con nosotras ha funcionado, si no tenemos en cuenta el resentimiento que dejan algunas decisiones injustas, y algunos periodos sin hablar con el ya de mayores, cuando en virtud de nuestro propio crecimiento, cuestionamos su…¿ autoridad.? . Y el, que ya he contado otras veces, es profesor, me explicaba que, con mi actitud de razonar todo con la niña, haria que la niña pudiera cuestionarme. Eso, le dije yo, es lo que pretendo: que me cuestione, y que cuestione a cualquiera que le quiera dar gato por liebre. La verdad es que la conversación se mantuvo dentro de unos términos inusualmente respetuosos (normalmente mi padre y yo siempre terminamos discutiendo) lo que me permitió profundizar en el tema sin encenderme. El me dijo finalmente que siempre había hecho lo que creía mejor para nosotras. Y yo le respondí que esperaba que al menos se me concediera que eso mismo pretendía yo con mis hijos.
Se que algunas de vosotras habeis tenido esta misma conversación con otras personas. Tal vez, el refrito de citas y reflexiones que voy a hacer os sirva como argumentación.

¿Por qué se cuestiona si esta forma de educar es la mejor?

incluso yo teniendolo carísimo, me encuentro a veces en situaciones que momentáneamente me hacen cuestionarme si estaré equivocada (fruto de un enfado pasajero o una prisa). La realidad es que los problemas que plantea educar de este modo son mucho más evidentes a primera vista que las posibles ventajas:
-lleva mucho más tiempo razonar una petición que dar una orden “porque si” y además exige una elaboración previa por parte de los padres: hay que dar argumentos y ademas han de ser validos y verdaderos. Y comprensibles para un bebé.
-el niño nos hará preguntas al respecto para validar nuestra argumentación, lo cual exige más argumentos y más tiempo.
-al niño finalmente, le lleva tiempo tomar su decisión. Tiempo del que no disponemos habitualmente.
-creemos que por ser adultos y saber más que ellos tendrian que aceptar nuestras ordenes sin más. Creo que de algún modo todos tenemos eso metido en la cabeza. Y es un pasado educativo contra el que tenemos que luchar. Quienes optamos por esta via sabemos que la autoridad y el autoritarismo no son equivalentes. y que la autoridad sobre un niño es algo que un padre (madre, abuelo, maestro…) ha de ganarse con el tiempo.
“No ha de confundirse autoridad con autoritarismo. La dictadura familiar requiere poco talento, pero es mala estrategia. Ser autoritario no otorga autoridad. Hay quien piensa que el éxito está en que jamás le rechisten una orden. Pero eso es confundir la sumisión absoluta de los hijos con lo que es verdadera autoridad, no saber distinguir entre poder y autoridad.

El poder se recibe,
la autoridad hay que ganarla
en buena lid:
se conquista mereciéndola.

Mandar es fácil. Conseguir ser obedecido, ya no tanto. Y lo que exige un auténtico arte es conseguir que los hijos obedezcan en un clima de libertad. “http://www.interrogantes.net/includes/documento.php?IdDoc=1263&IdSec=154

Pero ¿se revelan más nuestros hijos que otros de la misma edad? observad a vuestro alrededor. La realidad es que no. más bien se revelan mucho menos, y normalmente en un tono más sosegado (no siempre, son bebés) .Solo se revelan más ante las imposiciones, porque no tienen costumbre de recibirlas, y las perciben como injustas y poco razonables.

“Ayuda el saber que ésas son cosas que les suceden a todos los padres y ser conscientes de que no están causadas por delitos específicos de los niños, sino por una irritación general con su naturaleza infantil. Y ayuda a sus hijos porque si no pueden ser infantiles a los dos o a los cuatro años,
- ¿cuándo podrán serlo? La ayuda a usted al impedirle llegar a la conclusión de que sus hijos son especialmente desobedientes, indisciplinados y malcriados, echándose por tanto sobre sí la culpa por considerarse una mala madre o un mal padre, que es la mayor trampa de la culpabilidad. Y recuerda a todo aquel que entre en contacto con su hijo que no le aplique una etiqueta como niño problemático, que tan facilmente se convierte en una profecía que se cumple a sí misma. Dígale a un niño que es sucio y malhablado y él procurará ponerse a la altura de esa imagen, porque probablemente la compartirá y hará que también la compartan sus maestras en la escuela. Pero aténgase a la verdad de los hechos: que es muy pequeño, que la vida en familia resulta a veces dificil, que no es usted una persona perfecta y que no debería esperar sedo, y las cosas irán mejorando. Puede “estar segura porque lo único seguro es que, a medida que pase el tiempo, su hijo se hara mayor.” (Penélope leach)

Pero de ver nuestras dificultades ya se encargan los demás. Asi que incidiré más en las ventajas de este metodo:

1-. Con el nos ganamos una autoridad que hará que nuestros hijos respeten nuestras opiniones. Lo cual será muy util en edades más dificiles que estas.

“AYUDE AL NIÑO A RESPETAR LA AUTORIDAD,

Hágase cargo de a sus niños. Eso es básico en la educación. Pero ser una autoridad de confianza del niño no viene automáticamente con el trabajo de ser un padre. El niño que al que se le dice que debe obedecer “si no,” puede comportarse bien, pero hace así por temor, no respeto. “Honra a tu padre y tu a madre” es una enseñanza sabia y comprobada con el tiempo; no los tema. El honor implica tanto la obediencia como el respeto.
¿Cómo obtiene usted respeto de sus niños? Una figura de la autoridad necesita ser a la vez tibio y sabio. Primero, conéctese a su hijo. Empiece como un confortador del bebé. A hacer esto, usted conoce a su bebé y su bebé confía en usted. El respeto a la autoridad se basa en la confianza. Una vez su niño confía en encontrarle cuando lo necesita, el confiará en usted para poner límites. Un día yo pregunté a una madre por qué ella sentía tan segura como una figura de autoridad. Ella dijo, “mucha de mi seguridad viene de conocer a mis niños.” Porque ella entendía a sus niños, ella era capaz de indicarles sabiamente y saber que ellos seguirían. Muchos padres confunden está encargado con está en el control. En vez de controlando directamente a niños, las figuras sabias de la autoridad controlan la situación para hacer más fácil a los niños aprender a controlarse a sí mismos. Los niños responden con la confianza y el respeto genuinos antes que al temor y la rebelión. “ (William sears)

2-.Con esta forma de educar enseñamos a nuestros hijos a respetar a los demás (o sea, a nosotros mismos). Con esta forma de educar conseguiremos que nuestros hijos nos respondan con argumentos, no con gritos (en el futuro)

3-. Esta forma de hacer las cosas nos obliga a plantearnos a cada instante la conveniencia de nuestras normas: ¿es realmente necesario obligar a un niño a ponerse determinada ropa? ¿impedirle saltar en la cama?. Muchas veces se prohiben cosas sin pensar que en realidad no tienen ninguna relevancia, con lo cual desgastamos nuestra autoridad para las que son verdaderamente relevantes.
“En muchos casos, el éxito de la autoridad ante el chico de esta edad está más en cómo se manda que en lo que se manda. El modo de mandar es lo que hace que valore esa autoridad de los padres, más que la importancia de lo que dicen.
—A ver, pon ejemplos.
Al proponerle que haga algo, no puede darse la sensación de mandar por comodidad personal y, mucho menos, con aire de señor feudal sobre sus siervos. Es bueno que vea que nos molestamos nosotros primero. Y como el ejemplo arrastra, aceptarán así mejor el mandato. Si ven que papá ayuda a mamá en las tareas domésticas, él entenderá que debe hacer lo mismo sin necesidad de que nadie se lo explique.
Lo que mandemos ha de ser razonable. Y si es posible, que también lo parezca. A esta edad suelen ser muy razonables y un esfuerzo, un sacrificio incluso, será aceptado de buen grado si desde el principio se considera como una condición precisa para la buena marcha de algo (de la vida familiar, por ejemplo).
Otra regla básica del ejercicio de la autoridad es no multiplicar las órdenes o prohibiciones. Y más aún si se tratara de exigencias casi imposibles de cumplir. No se puede, por ejemplo, pedirle a esta edad que esté callado y quietecito un rato largo, o que no juegue cuando con ello no molesta a nadie, o que esté estudiando sin levantar la vista durante tres horas seguidas. En estos años, el niño es todo movilidad, y necesita expansionarse, debemos comprender su exuberancia vital.

Hay que mandar
lo que razonablemente
se pueda exigir.

Y en esto debemos ser realistas, pues las personas necesitan de cierto entrenamiento, necesitan aprender, y eso requiere tiempo.

Piensa también que
no debe hacerse promesa
que no se piense cumplir,
ni amenaza
que no se quiera luego ejecutar.

Al tener el chico, como ya hemos dicho, un profundo y vivísimo sentido de la justicia, sufre mucho cuando piensa que sus padres actúan injustamente. Por ejemplo, si dan señales de preferencia entre hermanos, o toman partido por éste o por aquél. El chico juzga conforme a lo que ve, y a veces le faltan datos.

Por eso no basta
con ser justo,
también es preciso parecerlo.

“Nadie engaña impunemente a un niño”, dice Courtois. Los padres que emplean la mentira se desautorizan.

La mentira,
además de inmoral,
es mala aliada
e indica pobreza de recursos.

Si actuamos con rectitud, no será preciso mentir. Todo tendrá su explicación natural.
No sería nada formativo, por ejemplo, –aunque sea en cosas de poca importancia– que vieran a su padre decir que no está cuando recibe una llamada telefónica inoportuna. O que no advierte al dependiente que le ha devuelto dinero de más. O que comenta cómo ha engañado con una tontería al hermano pequeño que no quería tomarse el biberón. O muchas otras actuaciones semejantes.”
http://www.interrogantes.net/includes/documento.php?IdDoc=1263&IdSec=154

4-. Con esta forma de educar conseguiremos que piensen y decidan por si mismos: esto en el futuro será muy importante para su seguridad:

LAS RELACIONES DE PODER COMO SEMILLA PARA EL ABUSO SEXUAL

“Las relaciones adultos-niñ@os están basadas en un modelo autocrítico, vertical, en el cual los adultos tienen más poder, que niños y niñas, en este modelo los adultos ejercen poder basados en estrategias coercitivas, que implican uso se la fuerza, la agresión, la amenaza, la imposición, la intimidación, etc…
No cabe duda que estas son formas de abuso contra la niñez, sólo que están avalados, aprobados e institucionalizados socialmente, son pocos cuestionados y se repiten como forma aceptable tanto en la escuela como la familia.
Este modelo de relaciones de poder siembra la semilla que facilita que germine el abuso sexual. Este modelo predispone a que la niñez tolere y estructure aprendizajes de indefensión frente al abuso, en este caso el abuso no sexual y de los adultos. Desde este modelo practicando en la escuela y la familia niños y niñas aprenden que otros tienen más poder (los adultos), adquieren patrones de indefensión frente al maltrato y al abuso, aprenden a obedecer sumisamente incluso ante el maltrato y el abuso y estructuran una ciega obediencia que no puede cuestionar la autoridad.”
http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=364

“Puede insistirse en la obediencia instantánea y en las buenas maneras formales, comprobar que su hijo se comporta como se le ha dicho y que teme disgustados. Pero nada de todo eso ayudará a que se comporte bien, se mantenga a salvo o sea honesto cuando no esté usted presente para decide lo que tiene que hacer. N o va a estar siempre a su lado. Los buenos padres son los que se van apartando lentamente de esa tarea.
Aunque todos los padres experimentan momentos en los que desearían que sus hijos les «obedecieran al instante», de tal modo que decides: «Siéntate y estáte quieto» produjera unos niños quietos y silenciosos, la única clase de disciplina que realmente merece la pena es la auto disciplina que algún día le permitirá hacer y comportarse como debe cuando no haya nadie para decide lo que ha de hacer o incluso observar si no lo hace. Aparte de la necesidad inmediata de mantenerlo a salvo, decide a un niño lo que debe y no debe hacer sólo es un medio para alcanzar ese fin. Sus continuas exhortaciones e instrucciones sólo son las materias primas, que sólo adquieren valor añadido una vez que él las asume y las convierte en sus propias instrucciones, en parte de su conciencia.
Aprender los rudimentos de la auto disciplina exige mucho más tiempo que los años de la primera infancia. Algunos niños no la adquieren a tiempo para mantenerse firmes a través de los trastornos de la adolescencia. El autocontrol de algunos individuos sigue siendo rudimentario, de tal modo que incluso como adultos nunca pueden confiar del todo en sus propios juicios de valor o control de sus impulsos” (Penélope leach)
Un ejemplo:
“Probablemente la obediencia instantánea e incuestionable permitió a los padres victorianos de las familias numerosas llevar una vida pacífica, pero no puede producir niños capaces de pensar por sí mismos y, en consecuencia, de cuidar de sí mismos desde una temprana edad. La diferencia quedó nítidamente ilustrada cuando tres niñas pequeñas fueron secuestradas en un coche frente a su escuela. Una cuarta niña corrió a su casa y dio la voz de alarma tan rápidamente que el coche fue localizado y detenido y las niñas volvieron a estar en sus casas antes de una hora. Uno de los turbados padres preguntó: «Cariño, ¿por qué te fuiste con ese hombre en el coche? Siempre te hemos dicho que no vayas con personas extrañas». Con los ojos muy abiertos y una mirada de reproche, su hija le contestó: «Pero es que ese hombre me dijo: “Tu padre me ha dicho que vengas conmigo en seguida. Me ha enviado para recogerte”. Así que me fui con él porque siempre me has dicho que debo hacer lo que tú digas». La niña que dio la voz de alarma fue interrogada por la policía: «¿Qué te hizo correr a casa en lugar de irte en el coche con tus compañeras?», a lo que la pequeña contestó: «Mi papá y mi mamá siempre me han dicho: “¡Piensa!”. Así que pensé que si papá hubiera querido que fuéramos con él, habría venido a buscamos y que aquel hombre dijo que un papá le había enviado a buscamos, pero cada una de nosotras tenemos papás diferentes. Entonces pensé que sería mejor preguntárselo a mi mamá y eché a correr».” (Penélope leach)
Y uno más. Muchas veces nos hemos preguntado que fue lo que permitió que un regimen como el naci triunfara en álemania, con toda su locura asociada. Los socilolgos estudiosos del tema achacan al sistema educativo alemán, basado en un rigido sistema autoritario de “escalafón”, el hecho de que nadie se palnteara cuestionar la autridad de los ideologos del regimen.
Por todo ello, y termino, que va siendo hora, creo firmemente que no estamos equivocados. Que nuestros hijos educados de esta forma harán una sociedad más libre, más justa, y si esto no es posible, al menos serán mejores personas y se dejarán embaucar con más dificultad.

La experiencia de Sole: ¿jugar sin gastar?… yes, we can!

LA EXPERIENCIA DE SOLE

Jugar sin gastar… yes, we can!

Por Sole

La verdad es que esto, para una consumista como yo, va a ser más una terapia de “gastizos anónimos” que un artículo. Pero prometo esforzarme.

Recuerdo el tiempo en que Sandra tenía seis semanas como una época en la que ambas pasábamos largos ratos jugando juntas en el salón. ¿Con seis semanas? Pues sí. Jugábamos a hacer caras, a cosquillas, a tocarle partes del cuerpo (los deditos de las manos y los pies, la barriga, la nariz…). Recuerdo que me impresionó leer un día que hay muchos bebes a los que nadie les toca el dedo meñique del pie, y por tanto la sensibilidad en esa zona “olvidada” tarda más en desarrollarse. Me juré que no me pasaría. Y para risas de mi bebé, lo intenté muuuuucho rato.

Con cinco meses más o menos, me recuerdo jugando con ella a pasarnos cosas. Yo le daba cualquier cosa y ella me lo devolvía. Este ejercicio se repetía algunas veces… hasta que ella decidía que lo que tocaba era aprender a lanzar objetos variopintos. Para esto no hace falta un juguete. Basta con un peine, una esponja, una bola de papel. También la recuerdo arrugando papeles. Y más tarde rasgándolos con los dedos.

En una caja de cartón, un poco mas adelante, hice un agujero grande en la tapa, y metí dentro todos mis pañuelos. Sacar y volver a meter aquellos pañuelos en la caja dio mucho de si. También usarlos para tapar la cara, para hacer cosquillas, para esconder objetos debajo y hacerlos aparecer mágicamente.

A lo largo de todos estos meses y años, los juegos de falda, los de toda la vida de las madres para sus hijos, han ocupado un papel muy importante. Los cinco lobitos, este fue al mercado…, la buenaventura, arre caballito… siempre con sorpresa al final. Y siempre sorprendía. Incluso la vez 5.687.458 que hacías el mismo juego con la misma sorpresa.

Y en la segunda maternidad, ha sido curioso ver cómo Carlos tenía estas mismas experiencias procedentes de mi mano, pero también de la de su hermana. Ella ha sido la encargada de la mayor parte del intercambio de objetos, de recogerlos del suelo, de hacer los lobitos y todo lo demás.

Y luego… luego vienen los meses del deslome. Luego vienen esos meses en los que ningún juego es más divertido que practicar la marcha. Así que lo único que hace falta es mucho aguante y discurrir el modo de evitar que, sin impedir su aventura, termine con algún diente roto. ¡Ah!, y analgésicos para el dolor de espalda.

Pero acto seguido empiezan a interesarse más por el mundo que les rodea. En todo momento debemos tener presente que los niños cuando juegan, no sólo se entretienen, sino que aprenden. Ningún aprendizaje es para un niño significativo si no está envuelto en un entorno de juego. Y aprender como funciona el mundo que les rodea es fundamental. Para ello debemos facilitarle el contacto con ese mundo.

Un niño de 18 meses estará encantado “ayudando” a tender la ropa, a “ponerla” dentro de los cajones, a “fregar” aunque sean los platos de plástico. Un niño de esa edad puede (y debe) estar con nosotros en la cocina, aprendiendo a remover, mezclar, amasar, adobar, probar, poner sal, azúcar… La cocina es un laboratorio de biología (les encanta ver cómo es un músculo, como son las aletas de los peces, como es un huevo por dentro, donde van las semillas de la fruta), de física (cómo un alimento que sale frío o congelado de la nevera adquiere la temperatura del entorno, como el agua hierve a determinada temperatura, como se evapora o se condensa) y de química (observar la fermentación del pan, los efectos de las mezclas y disoluciones). Por eso los cacharritos y las cocinitas están bien… como moldes de plastilina o para jugar con hierbas recogidas en el prado.

Mientras se cuelga la ropa, podemos ir contándole al niño el color de la pinza que nos acerca, y luego pedirle la pinza de determinado color. Y las pinzas de la ropa sirven también como juego de “construcción” (sujetando unas con otras) y como juego de enhebrar (pasando un cordón por los agujeros se hacen unos collares preciosos).

Otra cosa que me ha salvado de muchas situaciones “de riesgo” (niños en un sitio cerrado en el que deben permanecer más o menos quietos) son las revistas. Se les puede dar casi infinitas utilidades. Yo las he usado cuando eran pequeñitos para buscar cosas (donde hay un bebe, donde hay un perro, donde hay…), un poco más adelante he jugado con ellos a “ponernos” las cremas de los anuncios, o las colonias. O a “coger” las joyas y adornarnos con ellas. Con Sandra, a elegir el vestido más bonito o con Carlos a encontrar cosas de la naturaleza. Son muy útiles para el juego del veo una cosita que…, (primero que es de color tal o cual, o que tiene esta o aquella forma, luego que empieza por el sonido… y ahora ya, puedo jugar con las letras). Cuando están empezando a aprender letras o números también se pueden usar para buscarlos en las páginas. En realidad una revista (y ya no digo si es de divulgación, tipo muy interesante) puede dar bien para mas de una hora de juegos.

Un articulo “de lujo” por las posibilidades son los papeles. Da igual cuál. Desde el envoltorio brillante de una chuche hasta la servilleta finita de un bar sirven para inventarse juegos. Hemos hecho sortijas y hasta muñecos con su mobiliario (sillas y todo) con las servilletas de un bar. Y por supuesto lo de toda la vida: aviones, barcos… ¿cuánto tiempo puede estar una familia jugando a soplar con pajitas unos barcos hechos con servilletas de papel? ¿Y si además el barco o el avión hay que colorearlo?

Y ¿qué decir de las telas? Tener trozos de tela por casa (sirve lo mismo un fular viejo que un retal brillante de un disfraz) es una mina de entretenimiento. Está lo de disfrazarse, que es un juego al que no conozco niño que se resista. Un trapo por aquí y otro por allá…… y somos princesas, osos, o lo que haga falta. También con telas se pueden disfrazar muñecos, hacer camas, casitas y demás.

Sin duda la estrella de los juegos es el escondite. En todas sus versiones, incluido el cucú-tras de los bebés (y no tan bebés: ¿qué niño se resiste a un adulto que le mira entre los dedos?). Pero el escondite bajo mesa o silla tapada con una sábana, eso les entusiasma siempre. Nosotros hemos fabricado así tiendas de campaña en las que hemos cenado incluso dentro. Ahora que son mayores ellos deciden el uso de la tienda. Yo solo colaboro buscando la tela y colocándola bien… una y otra vez. Con unas linternas, o unos cuentos, o unos muñecos. O sencillamente contándose sus secretos, son ellos los que deciden en qué se convierte el escondrijo.

Y lo último pero no menos importante: nunca, nunca tiréis el embalaje de un electrodoméstico. El plástico de burbujas… ya sabéis. Pero además, dependiendo del tamaño la caja puede ser un barco, un avión, un vagón de tren… o incluso la casa permanente de algunos juguetes (si la forramos adecuadamente). Además, el porexpan tiene muchas utilidades. Con las planchas finas se recortan complementos para disfraces (las mil y un espadas y garfios tengo yo hechas) y las partes gruesas sirven como bloques de construcción y también para practicar con la herramienta (se cortan, agujerean, se clavan cosas…).

Bueno, pues ya no se me ocurren más ideas. Pero me ha resultado terapéutico y a la vez un buen recordatorio de lo bien que lo hemos pasado juntos mis hijos y yo. Porque claro, el truco de todo esto es ese: en realidad, con estos juegos, lo que les regalamos es lo que ellos mas desean: nuestro tiempo, nuestra compañía, y nuestra imaginación.

Lástima que llega tarde. Sé de buena tinta que aun así los reyes magos ya se han gastado sus cuartos en juguetes. Pero es que tengo un vicio…

María y Julio: jugar juntos.

LA EXPERIENCIA DE MARÍA

Mis juegos con Julio

Por Mariquila

Desde que Julio nació estuvo conmigo bien pegadito en la mochila. Siempre me recuerdo a mí misma hablándole y cantándole, explicando qué es lo que hacía o qué era lo que veíamos en la calle.

Cuando ya era más mayor y podía sentarse, siempre intenté, en la media de lo posible, integrarlo mediante el juego en las cosas que yo hacía. Y así empezamos a jugar con los palillos de la ropa, a que me los diera por colores o por números, a sacarlos y meterlos del cubito de las pinzas.

Luego vino nuestra “gran pasión”: la cocina. Julio empezó metiendo las manos en los botes de legumbres y de arroz (total, luego el agua hirviendo mata todos los bichos jejeje), cogiendo con sus manitas la pasta, ayudándome a echar las cosas que yo picaba a la olla o removiendo con la cuchara de palo cuando no era peligroso. Ahora ya sabe cortar con cuchillo, me ayuda a batir con la batidora, a echar las cosas en la sartén con aceite sin quemarse y sin que salpique. Le encanta hacer bizcochos (vaya yo le pongo los ingredientes medidos y él los va echando según mis instrucciones) majar las especias, rebozar pescado o hacer bolitas de carne y pasarlas por harina. Y, evidentemente, no sólo aprende a cocinar, sino que, según mi modo de ver, estamos jugando a hacer “magia potagia” en la olla, como él dice. Eso sin contar con la de veces que me ha sacado los vasos y las tazas y me ha hecho un “cafelito” con agua y me ha servido comidas inventadas por él (¡benditos platos y vasos de plásticos del Ikea!)

Una de las cosas que intento inculcarle es que la imaginación suya es su mejor juguete, el más valioso y el que no se puede comprar.

Un día repasamos él y yo la de cosas que sabe hacer sin necesitar juguetes comprados: jugar a las espadas con palos, hacer catalejos con los tubos de cartón, lanzar y colar piedras en un agujero en el suelo, hacer carreras por las aceras y que las alcantarillas sean “casa”, lanzar hojas por la fuente y ver cómo van acequia abajo, coger naranjas y tirarlas en el río, su padre y él compiten a ver qué naranja llega antes a tal o cual sitio. Hacen cabañas en casa, con mantas y cojines que se ponen entre sillas. O un teatro de sombras chinescas, con una caja de zapatos, papel cebolla blanco y una linterna. Hasta las siluetas de cartón tiene recortadas para escenificar el cuento del “El Gato Tragón”.

Yo sigo intentado que sus juegos me incluyan a mí. Y rebusco en lo que aprendí de pequeña, que tantas y tantas horas pasaba en la calle, quiero enseñar a mi niño a jugar a la rayuela, a la pelota, a un, dos, tres, pollito inglés (que le encanta), al veo veo (es lo nuevo en los viajes) a la gallinita ciega, a los disfraces o a las tiendas con las cosas del mueble de la cocina (siempre cuestan 50 euros). Para la comba aun es pequeño, pero eso sí que me gustaba, tanto yo sola como la cuerda movida por dos, ¡la de canciones que me sabía para saltar! Carlos primero de España y quito de Alemaniaaaaaa. Jugar uno enfrente del otro con las palmas: María cuchíbrica se cortó un débrico con la cuchíbrica del zapatébrico…Y el elástico, cada número era un salto diferente. Me tendría que poner a repasar con mi hermana, una verdadera experta.

Otros juegos: el escondite (cómo me gustaba jugar al escondite de noche o en las casas de mis amigas), piedra papel tijera, a tirar un cuchillo de esos que no cortan, en le barro y se tenía que quedar clavado un número determinado de veces para ganar, al corro de la patata, al pilla pilla, a los chinos, otra gran pasión mía. Los hacía con piedritas o con huesos de albaricoque. ¿Os acordáis? Se ponían en la parte de arriba de la mano, primero uno, luego dos…, y había que lanzarlos al aire coger el que estaba en la mesa y luego recoger los que se habían lanzado ¡sin que se cayera ninguno!

Lógicamente tiene sus juguetes. Y poco a poco también va aprendiendo a jugar sólo y montarse su propio mundo. Pero sigue prefiriendo estar con su madre o su padre. Con el puzzle que le compré para su cumple con un mapamundi y los animales de los cinco continentes. En realidad lo que le gusta es jugar al frío-caliente cuando busca las piezas y, cuando coge la correcta le digo “¡te quemaste!”. ¿Dónde está el juguete entonces?, ¿en la caja? Creo que no. Lo de la caja es una excusa para jugar los dos juntos.

Angustia de separación

LA ANGUSTIA DE SEPARACIÓN

Apego, angustia y crisis varias

Acabo de pasar, con mi hijo menor, Carlos, la primera crisis de angustia de separación. A pesar de ser madre de otra niña, Sandra, esto me ha pillado desprevenida, ya que, no recuerdo una etapa similar con ella a esta edad. Sin embargo, a medida que la angustia de Carlos se hacía evidente, fui observando en Sandra, lo que se llamaría corrientemente un aumento de los mimos, mucho mayor que en el momento del nacimiento del pequeño. Y un día, al observarla me di cuenta: ¡ella también está pasando por una crisis de angustia de separación! Eso me animó a estudiar el tema y el fruto de esas “investigaciones” es este artículo que comparto con vosotras.

Los expertos diferencian los términos vinculación y apego. El primero, se utiliza para la relación que se establece en los primeros días-semanas de vida, entre la madre y el recién nacido, y tiene como principal protagonista a la madre y la alimentación. El segundo, el apego, es una relación de orden más psicológico, y en el establecimiento de esta relación participan la madre y el niño. Para que el apego se produzca con la madre o cuidador o cuidadores especiales (siempre un número reducido de una o dos personas, que posteriormente se amplía) es necesario que el niño emita unas señales y la madre (extensivo a los cuidadores) responda a esas señales de determinada manera.

¿Qué señales emite el niño?

Llorar, llamar, balbucear, sonreír, succionar (sin fines alimenticios), “colgarse”, y comportamientos motores: aproximación, seguimiento y búsqueda.

¿Qué respuestas espera de su madre-cuidador?

- Atención: la madre cuida y protege cuando el bebé emite sus señales pre-verbales.

- Anticipación: la madre adivina y predice adecuadamente las necesidades del bebé.

- Interpretación: la madre dice en voz alta qué cree que está pasando a su bebé (así el bebé va poniendo etiqueta a sus propias sensaciones: en un principio la sensación de angustia es única para todos sus problemas y es la mamá la encargada de ayudarle a interpretar: ¡ah! lloras porque ya tienes hambre ¿verdad?).

- Mediación: la madre describe en voz alta lo que está pasando en la realidad externa.

- Responsabilidad: la intervención verbal y en acción de la madre es oportuna, pertinente, flexible, lúdica y efectiva, ya que tranquiliza al bebé. Es decir: no es suficiente con acudir a atender al bebé rápido, entender lo que le ocurre y decirlo en voz alta, si se hace con disgusto, transmitiendo sensación de fastidio: eso produce desconcierto en el pequeño.

- Comunicación: hay un continuo diálogo entre la madre y el bebé: uno lo inicia, el otro lo sigue.

- Contacto visual y físico.

Una relación de apego seguro-consistente tiene mucha relevancia en varios aspectos de la vida de adulto. Un niño que ha establecido una relación correcta de apego con los cuidadores de la infancia hace al niño más fácilmente socializable. La figura de apego es clave. En los primeros años de vida, el niño debe formarse una idea de sí mismo y de su relación con los demás. Este fenómeno da lugar al modelo interno de trabajo en las relaciones sociales. En general, cuando un niño tiene un modelo de sí mismo como alguien valioso, entendido, y un modelo de sus personas claves como personas que le validan, son responsivas y predecibles, tendrá un mayor sentido de seguridad, estrategias más eficaces para solicitar ayuda si la precisa, un sentido más optimista de las relaciones sociales, todo ello acompañado de mayores niveles de autoestima y autoconfianza.
Este niño será más fácil de educar porque su motivación para obedecer y adaptarse a las normas de la sociedad no será el miedo al castigo o a perder el afecto de otros, sino el saber que hacer las cosas de forma socialmente aceptable será del agrado de sus padres-cuidadores.
En sus relaciones afectivas con otros adultos a partir de la adolescencia, los niños apegados a sus padres con seguridad tienden a repetir el modelo, estableciendo con sus parejas relaciones en las que priman la confianza en ser amado, apreciado, valorado y apoyado en caso de necesidad. Y a su vez son personas con capacidad de amar, entregarse en las relaciones y ayudar a su pareja en caso de que esta lo necesite.

¿Cuándo se establece esta relación de apego?

Se inicia el establecimiento ya en los primeros meses de vida. Más que un plazo fijo, hay un periodo “sensible” para el establecimiento de una figura de apego, de modo que incluso niños adoptados que no han tenido ocasión de hacerlo en un principio, pueden establecer esta relación más tarde. Este periodo sensible dura más o menos hasta los 3 años.

¿Qué son las crisis de angustia de separación?

Una vez que el establecimiento de las relaciones de apego se ha consolidado, hacia los tres años, el niño es capaz de separarse de sus figuras de apego, manteniendo la confianza de que en la distancia también puede contar con ellas como base segura. Al final de esos tres años, estas figuras se habrán ampliado y ya no será solo la madre y/o cuidador habitual, sino también el padre, abuelos…, es decir, el círculo más cercano al niño. Hasta ese momento, cualquier suceso que ponga en peligro la relación, según la visión del niño, hará que se disparen las señales que producen para tratar de restablecer la proximidad del objeto de apego. Repasemos: llorar, llamar, balbucear, sonreír, “colgarse”, succión no nutritiva, y comportamientos motores como aproximación, seguimiento y búsqueda. Cualquier cosa que le proporciones el acercamiento de su madre, y de distinta forma según la edad del niño: un bebé de 8 meses llorará si le dejan en el parque, porque no puede seguir a su madre, uno de 16 meses la perseguirá como una sombra por la casa, o pedirá el pecho casi en cualquier circunstancia. No solo el alejamiento físico dispara estas señales: también cualquier situación de estrés, disgusto o molestia lo hará. Es frecuente que los niños que maman pasado el año, pidan pecho en circunstancias en las que no se sienten seguros, y no solo para comer.
Es importante entender que para el bebé el establecimiento de esta relación es vital. Forma parte de su conducta instintiva. De hecho hay estudios que relacionan la aparición de conductas de apego con el desarrollo de las áreas cerebrales que se relacionan con la comprensión social y emocional y en esos estudios se ha observado que la ausencia de estas experiencias produce déficits a lo largo de toda la vida.

¿Qué ocurre si desatendemos o despreciamos esos intentos de acercamiento?

Puesto que para el bebé esa relación es vital, tenderá a aumentar las señales, con el fin de tratar de asegurar que será atendido de forma correcta: llorará más, pedirá mas brazos, puesto que la angustia será cada vez mayor.

BIBLIOGRAFÍA:
EL APEGO MADRE-INFANTE COMO UNA RELACIÓN INTERSUBJETIVA DRA. MARÍA CLOTILDE JUÁREZ-HERNÁNDEZ.
http://www.attachmentnetwork.org/document/State%20of%20the%20Art%20-%20
Attachment%20Theory.doc
http://www.psychology.sunysb.edu/attachment/
http://www.psychology.sunysb.edu/attachment/online/twaters_medium.pdf
http://www.psychology.sunysb.edu/attachment/online/ethnography.pdf
http://www.psychology.sunysb.edu/attachment/online/independence.pdf
http://www.psychology.sunysb.edu/attachment/online/richters_waters.pdf

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Hasta aquí, el fruto de mis estudios. A partir de aquí, comento mis observaciones, y mi experiencia personal.

¿Por qué en crisis? ¿Por qué a edades determinadas?

En estos meses de hacer y responder preguntas en el foro, me lo he preguntado muchas veces. ¿Qué hace que los niños estén sincronizados hasta ese punto, en general? Y he llegado a una conclusión: las fases “fijas” de angustia (6-8, 12, 16-18, 22-24…) se acompañan en general de hitos en el desarrollo:
- a los 8 meses, aparece la conciencia de la madre como ser a parte y la permanencia de objeto (saben que mamá existe aunque no la puedan ver). Pero además muchos bebés a esa edad comienzan a poder separarse de su madre mediante el gateo.
- a los 12 el inicio de la marcha.
- a los 16-18 se inicia el periodo de auto afirmación y en general empiezan los berrinches y broncas, con el consiguiente deterioro de las relaciones con la madre (broncas a diario, que le producen inseguridad).
Y así sucesivamente. a estos periodos fijos de angustia tenemos que añadir otros, variables, que se producen en relación a cuestiones personales de cada familia: inicio de la actividad laboral de la madre, cambio de cuidadores, periodos de menor atención materna por otras razones. Dentro de este último epígrafe incluyo, por ejemplo, el nacimiento de un hermano, o la crisis de un hermano, o una enfermedad de un hermano.

¿Y esos periodos de papitis o mamitis?

A partir de los 18 meses, el círculo de apego se amplia, y es posible que dichos comportamientos tengan como finalidad incluir al padre entre las figuras de apego.
¿Y porque Sandra no pasó esta crisis a los 8 meses, y ahora está colgada de mi como nunca?
Pues para eso he elaborado una teoría particular: Sandra tuvo todos los brazos que un bebé pueda necesitar sin a penas esforzarse, por ello no pasó angustia en ese momento. Carlos ha tenido que disputar su atención, ya que ahora son dos niños. Y a medida que él ha ido haciendo valer sus derechos, Sandra ha sentido que esto pone en peligro sus propia relación conmigo. Probablemente si el segundo hijo es un bebé de altas demandas (más llorón o con problemas, para entendernos) esto produce una crisis en el mayor en relación al nacimiento. En nuestro caso no ha sido así, Carlos ha sido muy tranquilo y dormilón, así que le dio 8 meses de tregua a Sandra.

Crianza y desarrollo cerebral

CRIANZA Y DESARROLLO CEREBRAL

Es un artículo de la web childcareaware.
Nueva investigación sobre el desarrollo del cerebro es importante para los padres.
Número 1
Naturaleza o crianza.
Usted ha oído hablar de naturaleza o crianza. Es el clásico debate sobre la manera en que los niños crecen y desarrollan sus personalidades. “Naturaleza” se refiere a la idea de que los niños nacen de la manera que son, y que lo que nosotros hacemos tiene muy poca influencia sobre lo que van a ser. “Crianza” se refiere a la idea de que el ambiente en que se desenvuelve el niño y la manera en que lo crían son el factor fundamental en su desarrollo.

Naturaleza y crianza

La teoría del desarrollo del cerebro sostiene que tanto la naturaleza como la crianza tienen una función, pero que el ambiente del niño en realidad puede cambiar la manera en que funciona su cerebro. El cerebro con que nace un niño está creciendo y cambiando constantemente – ya sea que tenga dos meses, ocho meses o tres años. Es más, el cerebro del niño aprende a funcionar de ciertas maneras debido a los tipos de interacciones que tiene como lactante y niño pequeño.

Desarrollo del cerebro: Lo que usted debería saber

¿Está confundido con tanta investigación? No necesita estarlo. El mensaje fundamental es muy sencillo.

Unas buenas experiencias tempranas durante el cuidado del niño amplían la capacidad de su hijo para aprender.
Abrazar, mimar y hablarle al niño afectan a la manera en que crece su cerebro. Un cuidado afectuoso y de apoyo al niño “programa” su cerebro para hacer frente a la tensión y controlar las emociones.
Los primeros años de vida sientan las bases para las experiencias futuras Leer y cantarle a su hijo, y con él, todos los días es una manera sencilla y eficaz de ayudarle a desarrollar el cerebro.
Los padres reaccionan de maneras diferentes ante la noticia del desarrollo del cerebro. Muchos de ellos, al enterarse, se sienten ansiosos por lo que están haciendo. Una madre de dos niñas de 2 y 4 años expresó sus sentimientos de esta forma: “Cuando leí el artículo en la revista Time, quedé abrumada. Pensé en las cosas que debí haber hecho cuando mis hijos eran más chicos. También pensé: ¿qué otra cosa diferente debería estar haciendo? Pero ahora estoy trabajando y resulta tan difícil encontrar el tiempo”.

Aunque estos sentimientos son comprensibles, recuerde que usted quizás ya esté haciendo muchas de las cosas que son mejores para su hijo.

La promoción del desarrollo del cerebro de su hijo no requiere dinero, juguetes elegantes ni equipo especial. Sólo requiere atención, cuidado afectuoso y saber cuándo pedir ayuda.

Otra madre con un niño de 5 meses sintió alivio cuando escuchó la noticia del desarrollo del cerebro: “Mi vida familiar está algo trastornada. ¡Cuando escuché todas estas nuevas ideas sobre el cerebro de mi bebé, me di cuenta que si le doy mucha atención a mi bebé, y escojo un buen proveedor de cuidado infantil, va a estar bien!”

Es cierto. Los bebés son adaptables – con el apoyo y atención de adultos afectuosos, pueden adaptarse a cualquier situación. Es más, un apego fuerte y seguro a un adulto que lo está criando puede tener una función biológica protectora, ayudando al niño en crecimiento a resistir las tensiones ordinarias de la vida diaria.

En realidad es muy sencillo. Cuando los padres oyen hablar del desarrollo del cerebro, algunas veces tienden a correr a comprar nuevos libros o juguetes, o a cambiar inmediatamente el cuidado que reciben sus hijos. Pero el desarrollo del cerebro no consiste en crear “super niños” que son más listos que otros. Ni consiste en enseñar a su bebé a leer, o a su niño que recién empieza a hablar y caminar a reconocer a Mozart. Más bien, consiste en asegurarnos de que sus hijos reciban la atención que necesitan en sus primeras experiencias, tanto con usted como con las personas que los cuidan.

NO SE NECESITAN TARJETAS MNEMOTECNICAS
Hay cinco cosas que puede hacer para apoyar el desarrollo del cerebro de su hijo:

Hable con su hijo. “La conversación de bebé” – el arte de repetir sonidos y palabras – es fantástica para los lactantes y niños pequeños. Hágale preguntas a su preescolar y contéstelas. Haga tiempo para conversar con su hijo de edad escolar.
Léale a su hijo todos los días ¡Ningún niño es demasiado joven para escuchar cuentos! Los libros de cartón o tela con cuadros de colores y palabras sencillas son perfectos para su recién nacido o bebé mayor. A los niños que comienzan a hablar y caminar y a los preescolares les encanta escuchar repetidamente cuentos sencillos como “Buenas Noches, Luna”, “Dónde Está Spot” o “El Ciempiés Hambriento”. Léales cuentos nuevos y otros ya repetidos a medida que su hijo pase de los años preescolares, e incluso después de que aprenda a leer.
Cante canciones infantiles o rimas de guardería infantil. Las canciones sencillas y las actividades para jugar con las manos son maneras fáciles y divertidas de interactuar con su bebé o niño pequeño. Entre las favoritas figuran “Pat-Cake”, “Dónde Está Thumbkin” y “Old McDonald”. Si no sabe ninguna canción de niños, pídale a su proveedor de servicios de cuidado infantil que le enseñe las canciones y juegos que le gustan. La interacción que usted tiene con su hijo cuando canta y juega con él es una parte esencial del desarrollo de su cerebro. Y al igual que con los sonidos y cuentos, las rimas favoritas ayudan a su hijo, no importa cuán aburrido esté de ellas.
¿No tiene tiempo para juegos y canciones? En el ómnibus, en el auto, esperando en la oficina del doctor o en la fila de la tienda de comestibles son buenos momentos para hablarle al bebé, jugar con él y cantarle canciones. ¿Le da pena cantar en público? Abrace a su hijo y cántele al oído. Usted puede convertir esperas aburridas en momentos de aprendizaje y buenas memorias para ambos.
Alimente bien a su hijo Una buena nutrición es importante para cuerpos y mentes en crecimiento. Asegúrese de que la dieta de su hijo incluya una variedad de alimentos, entre ellos carne o sustitutos de carne, vegetales de hojas verdes, frutas y leche o leche de soya. Si su hijo es remilgoso para comer, trate de pensar en la nutrición para una semana de cada vez, en lugar de día a día. Piense: “Durante la semana pasada, ¿comió mi hijo una variedad de cada tipo de alimentos?” Hable con sus preescolares y escolares sobre los alimentos que les ayudan a crecer y pídales que la ayuden a planear comidas nutritivas. Si está preocupado con el nivel de nutrición de su bebé, pídale a su pediatra que le dé ideas y apoyo. No lo posponga. Una buena alimentación diaria es muy importante para el crecimiento de los cerebros y cuerpos de los bebés.
Proporcione un ambiente estable y afectuoso. Lea la lista “Beneficioso o Perjudicial” que aparece más abajo en este artículo y trabaje para hacer que la vida de su hijo en la casa sea lo más “beneficiosa” que pueda.
Mi hijo está en kindergarten. ¿Es demasiado tarde? ¡Por supuesto que no! Aunque el primer año es el más importante para desarrollar el cerebro, hay un mensaje positivo de que todos los primeros años – desde el nacimiento hasta los 10 – son importantes. Hable con su hijo sobre sus intereses e ideas. Escuche sus respuestas. Ayudando a su hijo mayor a seguir sus intereses y a explorar nuevas aptitudes, como la música o la lectura, y apoyando su trabajo en la escuela, usted está ayudando al desarrollo del cerebro que comenzó en las primeras etapas de su vida.

LA CONEXIÓN DEL CUIDADO DE NIÑOS

El centro de cuidado de niños, el cuidado de niños en casa, el cuidado por un pariente… cualquiera que sea el tipo de cuidado que usted escoja, éste tiene el potencial para estimular y alimentar el desarrollo temprano de su hijo.

Las buenas noticias para los padres son que el cuidado diseñado para promover una buena salud, experiencias sociales positivas y apoyo al desarrollo emocional, puede mejorar las posibilidades – y la calidad de la vida – de muchos niños.

Ya sabemos que queríamos que el cuidado de nuestro hijo fuera el mejor que pudiera haber, pero ahora sabemos que es más importante que nunca. Esta nueva investigación le da a los padres la oportunidad de dar un paso atrás y echar una buena mirada a cómo les va a nuestros hijos en sus centros de cuidado infantil.

Considere lo que ya sabe sobre su hijo. Cuando se trata de su hijo, usted es el experto. Piense en los intereses del niño. ¿Hay alguna manera de explorar estos intereses mientras lo cuidan o después del cuidado que recibe en la escuela? En las conferencias entre padres y maestros, ¿tiene usted la idea de que el maestro o persona encargada de los niños conoce bien a su hijo? ¿Escucha esa persona los pensamientos e ideas de su hijo? ¿Son las actividades ofrecidas interesantes para su hijo?

BENEFICIOSO O PERJUDICIAL ¿Cuál es la experiencia de su hijo?

Beneficioso
La atención y apoyo de un adulto bondadoso e interesado.
Cuidado infantil continuo y previsible.
Un encargado que le guste al niño y en el que éste confíe.
Un lugar seguro y limpio para jugar.
Actividad física, materiales de aprendizaje interesantes y aire fresco.
Comidas y bocadillos nutritivos.

Perjudicial
Escuchar voces duras o “no” todo el día. Que no lo carguen cuando esté llorando, o no lo escuchen cuando esté molesto.
Rotación frecuente, adultos diferentes que cuidan al niño en un horario imprevisible.
Un encargado demasiado cansado o abrumado por sus responsabilidades, o que no quiere cuidar niños.
Drogas, armas o muchos extraños en el ambiente (o introducidos en el ambiente por la televisión).
Falta de juguetes, uso excesivo de la televisión.
No se presta atención a comer alimentos saludables. “Alimentos malsanos” o caramelos en lugar de comidas.

También es importante considerar las prácticas beneficiosas y perjudiciales de esta lista para las experiencias de su hijo en casa. Si usted considera que la vida hogareña de su hijo contiene aspectos perjudiciales, la persona encargada del cuidado de su hijo, el pediatra, un centro de recursos de familia o un consejero, un amigo de confianza o un pariente pueden ser importantes para hacer un cambio. Si usted no sabe por dónde empezar, llame a su agencia o programa local de recursos y referencia sobre el cuidado de niños.

¿Cómo encaja la nueva información sobre el desarrollo del cerebro en el ambiente de cuidado de niños? Piense en cómo sus arreglos de cuidado satisfacen la necesidad de su hijo de crecer y desarrollarse. ¿Miman, abrazan y le hablan a su hijo? ¿Le hablan a sus hijos y éstos escuchan a otros niños mayores, les facilitan bloques, rompecabezas, juegos y materiales de aprendizaje apropiados para su edad? ¿Le leen a los niños de todas las edades, y tienen acceso a libros y música durante el día? ¡En el sentido más simple, experiencias “ricas” equivalen a cerebros “ricos”!

¡Usted tiene un socio importante en la persona que cuida a su hijo! Esta nueva información es un recordatorio magnífico para consultar con la persona que cuida a su hijo. Comparta este artículo, y hable de cómo le está yendo a su hijo. Ofrezca obtener más información sobre el desarrollo del cerebro si la persona que cuida al niño se muestra interesada.

RECURSOS
Yo Soy Su Hijo (I am Your Child) es una campaña para concentrarse en la importancia de los tres primeros años de vida y promover la participación de la familia en el desarrollo saludable de niños pequeños y alistarlos para la escuela. Se ofrecen materiales para los padres.

Llame al 1-888-447-3400 para escuchar y obtener más información sobre el desarrollo del cerebro o vea más sobre la campaña en http://www.iamyourchild.org .

El Cuidado Infantil es una iniciativa para mejorar la calidad del cuidado de niños. Se ofrece información para los padres. Llame al 1-800-424-2246.

Adaptación al colegio

¡TODOS AL COLE!

Evita que la situación se convierta en un trauma para ellos

Para unos es su primera vez, para otros un duro regreso y para los padres un sinfín de gastos que parecen no terminar nunca… La vuelta al cole no es tan fácil como parece. Te ofrecemos una serie de consejos para que el regreso se realice de la mejor manera posible.

Rosalía Torres / Redacción.
Asesorado por: Itziar Martínez Amat.
Psicopedagoga.

escuelaSe estima que en la actualidad el 10 % de los niños sufren un trauma temporal a la hora de volver al colegio. Esta situación es más frecuente en personas tímidas, poco sociables y con miedo a la novedad.

Cuando llega septiembre los padres se echan las manos a la cabeza. Los niños se vuelven perezosos para levantarse, para hacer los deberes, etcétera. ¿Qué está pasando? ¡Empieza el cole! Normalmente la mayoría de los pequeños suelen tener ganas de regresar al colegio, de ver a sus amigos, de los que han estado separados durante todo el verano pero, para otros, la vuelta al cole se hace cuesta arriba; volver a la rutina y a los madrugones y acabar con su merecidas vacaciones les supone una situación difícil de superar. Todo dependerá del carácter del niño y sobre todo de cómo pasó el año anterior; si fue divertido y satisfactorio recordará el colegio como algo positivo y no mostrará problemas para acudir a él.

Por otra parte, está el caso de los niños que van a acudir por primera vez a un centro escolar, que se van a encontrar con situaciones nuevas que les resultan desconocidas. En ambos casos, los niños se irán adaptando a las nuevas situaciones de una manera paulatina y progresiva.

Según explican expertos de la Universidad de Harvard, una de las mejores formas de ayudar al niño a superar su ansiedad ante la vuelta al cole es hacer de este lugar un sitio lo más familiar posible, por lo que recomiendan que antes de que empiece el curso, sobre todo si es el primero para el niño, se visite la clase y se permita al niño que juegue en el patio y que inspeccione el edificio. De este modo, el niño no verá el colegio como un centro extraño y ajeno a él, la toma de contacto anterior al inicio de las clases es fundamental para que el pequeño inicie su etapa escolar del mejor modo posible.

Proceso de adaptación

Tanto si tu hijo es principiante como si es veterano, va a ser fundamental el apoyo de los padres y del ambiente en el que se desarrolla el niño. Al igual que los adultos reaccionamos con nervios y ansiedad ante situaciones nuevas, los niños, aunque son pequeños, también sufren estas sensaciones y sentimientos. Tenemos que ser pacientes y demostrarles que estamos tranquilos y seguros, que les apoyamos en todo momento.

Hay que hablar con ellos de la nueva situación, de lo que van a ver, sentir y vivir. Los padres han de procurar vivir con los niños todos los momentos que se irán sucediendo antes y después del comienzo de las clases como comprar con ellos los materiales necesarios, los uniformes, los libros, forrarlos juntos, etcétera, todas esas cosas que si las hacemos con ellos les haremos participes de todo el proceso y que muchas veces ayudan en los momentos críticos como puede ser el primer día de clase.

Pero exigir y pretender que todo sea maravilloso desde el primer día no nos ayudará en nada. Es aconsejable que antes de que los niños comiencen el colegio o la guardería, los padres durante el final de las vacaciones dediquen tiempo a ayudarles a que el cambio no sea tan brusco y repentino y que la vuelta al cole sea una experiencia buena:

Pautas de actuación con los veteranos:

* Antes de empezar el colegio, organizaros y no dejéis las cosas para el último día.
* Informaros de los profesores que va a tener el niño, de los materiales que necesitará, de las actividades extraescolares que hay en el nuevo curso, etcétera.
* Durante las vacaciones no conviene que los niños estén todo el día jugando y viendo la tele. Existen un montón de actividades que son juegos pero que a través de ellos estamos induciendo al aprendizaje de una manera diferente y divertida: salir al campo, ir a la compra… Aunque no lo creamos estaremos trabajando ciencias y matemáticas.
* Si durante todo el verano el niño se ha ido a la cama un poco más tarde, ha desayunado y comido a diferentes horas, no podemos pretender de la noche a la mañana volver a establecer las rutinas que conlleva empezar el colegio. Deberíamos ir cambiando poco a poco los horarios para que se vayan adaptando y luego no les cueste tanto.

Pautas de actuación con los más peques:

* Los primeros días conviene que los niños vayan a la guardería solamente unas horas, no la jornada completa y que poco a poco se incremente el número de horas.
* A la hora de las despedidas no las alargues, si lo hacéis, lo único que conseguiréis es que el niño se sienta inseguro. Debemos mostrarles que estamos seguros de lo que estamos haciendo.
* Es bueno que dejemos al niño llevarse su peluche o juguete preferido, le puede trasmitir seguridad y tranquilidad.
* Sería beneficioso para el niño que durante los primeros días la madre y el padre le lleven y le recojan juntos de la guardería.
* Por la mañana tranquilidad: prepararos sin prisas y sin agobios para que el niño llegue a la guardería relajado.
* Hay que estar al día de las comidas que realizan los niños, los cambios de pañal, etc.
* Cualquier cambio que observéis en el niño y que os genere dudas comunicarlo a los responsables de la guardería.

Un momento muy especial

Debemos conseguir que la vuelta al cole sea tanto para nuestros hijos como para nosotros un momento muy especial que se viva con ilusión y con entusiasmo por el nuevo mundo que espera en el colegio: nuevos libros, nuevos conocimientos, nuevos aprendizajes, nuevos hábitos, nuevas relaciones, mayor autonomía… es decir, diferentes experiencias, todas ellas muy importantes, para el desarrollo de los pequeños. ¦

Prepárales un buen desayuno

Los expertos en nutrición aseguran que el rendimiento escolar matutino guarda una estrecha relación con la calidad del desayuno. Para que tu hijo comience la mañana con fuerza, es necesario que tome un desayuno sano y equilibrado que le aporte toda energía que va a necesitar para su jornada escolar.

Un desayuno compuesto por una taza de leche y una tostada con mantequilla y mermelada o unos cereales de trigo, avena o maíz y una pieza de fruta o un zumo natural será ideal para ellos.

¿Tienes que dejarle en la guardería? ¿Cuál es la más adecuada?

Elegir una guardería no es una tarea fácil. Es importante hacer una buena elección ya que ahí comenzarán a formarse nuestros hijos. Debemos buscar una guardería que reúna los siguientes requisitos:

* Debe contar con profesionales especializados. Los que atiendan a niños de 0 a 3 años deben tener como mínimo un título de Jardín de Infancia y los que atiendan a niños de entre 3 y 6 años deben ser titulados en Educación Infantil.
* Si en el centro hay matriculados niños con necesidades educativas especiales, éste debe contar con recursos humanos y materiales de apoyo aptos para ellos.
* Tiene que ajustarse, tanto si es pública como privada, a la normativa vigente y a los controles higiénicos (las ventanas deben estar fuera del alcance de los niños o provistas de rejas, las puertas deben tener un sistema para evitar pellizcos en los dedos, enchufes fuera de su alcance, mesas romas, etc.)
* Es importante que ofrezca a la familia un ambiente acogedor.
* El número de niños por clase dependerá de las edades:
- Entre 3 y 6 años: 25 niños por clase.
- Entre 1 y 2 años: 20 niños por clase.
- Niños menores de 12 meses: 8 niños.
* Los espacios tienen que ser amplios y exclusivos con acceso independiente al exterior. Tiene que haber por cada niño, dos metros cuadrados mínimo en las aulas y para los más pequeños, las áreas de descanso e higiene deben estar bien diferenciadas. También deben existir zonas o salas de usos múltiples, cocina y comedor separados.
* La guardería tiene que contar con patio o zona de recreo exterior, al aire libre y de uso exclusivo de la guardería. Por cada nueve aulas o fracción el patio debe tener una superficie superior a los 75 metros cuadrados.

¿Y cuanto cuesta?

En ocasiones la guardería privada es la única opción de los padres, su precio puede oscilar entre los cerca de 400 euros, las más caras y los 115 las más económicas. En este precio suele ir incluido la jornada completa, comida y desayuno.

La vuelta al cole, ¡Lo que cuesta!

El inicio del curso supone una gran carga económica para las familias, según datos ofrecidos por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), cada niño con plaza en un centro público en la Comunidad de Madrid supondrá un gasto cercano a los 700 euros, para los escolarizados en un centro privado el gasto ascenderá a unos 1.700 euros y los gastos para los niños que acudan a un centro concertado se situarán en torno a los 1.500 euros.

Concepto: Colegio privado Colegio concertado Colegio público
Matrícula: 315 150 –
Mensualidad: 485 265 –
Libros primaria: 210 200 200
Libros secundaria: 305 235 220
Uniformes: 410 371 –
Material escolar: 115 89 80
Comedor: 168 120 92
Transportes: 125 100 90

TOTAL: 1.733 € 1.530 € 682 €

* Previsiones de gastos de la vuelta al colegio para el curso 2005-2006 en la Comunidad de Madrid. Últimos datos aportados por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU).

Consejos para que la vuelta al cole nos salga más económica:

1- Material escolar:

* Compare precios en distintos establecimientos y no se deje llevar por sólo las ofertas que recogen los folletos publicitarios de las grandes superficies comerciales.
* Recuerde que no hay ninguna obligación de comprar los libros de texto o el material escolar en un establecimiento o colegio determinado. Si se lo imponen puede denunciarlo en una asociación de consumidores y usuarios.
* El etiquetado del material escolar debe figurar en castellano, con una medición de la edad para la que está recomendado. Si detecta productos con irregularidades reclame para que se retiren del mercado. Prestar especial atención al material que se vende en tiendas de “todo a cien”.

2- Prendas de vestir:
* Hay que tener en cuenta que cuando dan el “estirón” se suelen quedar pequeñas por lo tanto es importante elegirlas bien para que al menos duren un año.

3- Consejos para la compra:
* Verifique la talla, el acabado, la composición y las instrucciones de lavado.
* Compruebe el buen funcionamiento de los cierres, botones y cremalleras.
* Elija prendas con suficiente amplitud para ajustarlas conforme aumente la estatura y complexión del niño; y compruebe que las costuras tienen tela suficiente para poder aumentar el largo o el ancho si es necesario. Elija prendas confeccionadas con material de buena calidad, aunque resulten algo más caras, ya que durarán más tiempo.
* Datos aportados por CECU.

Los padres en el cole, también debemos tomar parte.

La labor educativa mejora cuando los padres colaboran y se implican con el centro escolar.

Está demostrado que la labor educativa de la escuela mejora notablemente cuando existe una colaboración e implicación de los padres con el centro. Esta implicación es sumamente beneficiosa para los padres, para el alumno y por supuesto, para los profesores, que gracias al contacto con la familia pueden conocer mejor los requerimientos, aptitudes y necesidades de cada escolar, por lo que así mejorarán su actuación docente.

Por otra parte, esta colaboración también es muy útil para los padres ya que tras el contacto con los profesores y el intercambio de opiniones podrán desarrollar nuevas habilidades educativas con sus hijos.

Y para el niño… ¡múltiples beneficios!

Suelen lograr mejores resultados académicos, dedicar más tiempo al estudio, atender más en las clases y por supuesto saber que tienen unos padres con los que pueden contar.

La participación de los padres en la escuela se basa en:
* Tutorías: En ellas los padres se reúnen con los profesores para llegar a acuerdos sobre la forma de trabajo y los objetivos a seguir.
* Entrevistas personales: Los padres se tienen que preocupar de concertarlas con el profesor: establecer fecha y hora. En ellas se podrán plantear todas las dudas sobre el trabajo del niño y el profesor les puede poner al corriente sobre como lleva el curso.
* Asociaciones de padres y madres de alumnos: Más conocidas como APA, se crean por iniciativa de los padres y en ellas pueden participar todos los padres de los niños escolarizados en el colegio en cuestión. Su actividad se centra en organizar actividades culturales, deportivas, viajes de fin de curso, etcétera. Las reuniones del APA normalmente se realizan en el centro escolar, en algún aula habilitada para ellos.
* Ayuda en los deberes: Es necesario que ayudemos a nuestros hijos cuando tengan tareas escolares. Siempre explicando o resolviendo dudas, pero nunca realizándolos por ellos y supervisando que el niño lleve las tareas al día.

10-14 MI PEDIATRA TEMA DEL MES 8 26/7/06
http://www.aeped.es/mipediatra/pdf/8_septiembre2006_tema_cole.pdf

LA ADAPTACION DE SANDRA AL COLEGIO

Nunca pensé que Sandra pudiera tener dificultad para adaptarse al colegio. Aunque no ha ido a guardería y es pequeñita (de finales de noviembre), siempre se ha relacionado perfectamente con los niños de su edad en el parque, y cuando alguna vez la hemos dejado en una ludoteca, se ha quedado allí sin problemas.

Pero para eso tenemos hijos, para sorprendernos. Llegó el día de ir al cole. Yo aproveché mis vacaciones para hacer con ella la adaptación progresiva (muy muy progresiva en su cole). Y los primeros días fue bien. Pero a partir de que empezaron a ir todos los niños juntos, empezó a llorar al quedarse en el aula. Luego empezó a decir que no quería ir, y a preguntar compulsivamente porque tenía que ir y porque yo no iba con ella. Finalizó el periodo de adaptación, y comenzó la doble jornada. Doble llanto. Y lloraba lo mismo si la que la acompañaba era su tata.

A lo largo de 3 semanas el problema se hizo cada vez peor: Sandra empezó a tener pesadillas a diario, a desvelarse. Dejaba de jugar con otros niños para venir junto a mí o su tata y decir que no quería ir al cole. Se convirtió en su obsesión. Hasta el punto de que hablando del tema llegaba a llorar los fines de semana, cuando no tenia que ir. Llegó a tal extremo que le dije que no tenia que ir, que si no quería, no hacia falta, y que no iría más al cole hasta que creciera un poco. Pero tampoco quiso dejarlo (fffiiiiiuuuuu). Paralelamente, empezó a ir a una academia de ingles. Y curiosamente ahí ha ido siempre sin problemas.

Finalmente, tras este periodo de tres semanas y viendo que la cosa no mejoraba, decidí entrar en acción. Pedí cita con el orientador del centro y con su tutora. Ambos habían hablado ya del tema entre ellos.

En la reunión con ambos, sus explicaciones fueron similares:

- Que el problema era su hermano: que tenia celos de que el se quedara en casa. ¿Por que? Porque hablaba mucho de mama, de tata y de Carlitos.

- Que podía ir mejor si la dejaba en el comedor (es la única niña de su clase que no come allí)

- Que no participaba de las actividades de la clase, y que era muy terca. Que hacia algún berrinche casi a diario.

Y mis repuestas también:

- Sandra tiene celos de su hermano en una medida rigurosamente normal (quitarse juguetes y poco más), y que en este tiempo no había observado ningún cambio en este sentido que pudiera relacionar con el inicio del cole.

- Que el problema era el colegio, claramente, y que el tiempo en él se le hacía muy largo (me aburro mamá, porque es mucho tiempo)

- Que estoy dispuesta a ayudar a mi hija en su adaptación, pero que el problema lo tienen ellos en el aula, y yo solo puedo ayudar. Les expliqué que Sandra es una niña a la que el “no” sin más y las ordenes no le sirven, y que sin embargo, cualquier razonamiento mínimo haría que entrara a cualquier propuesta. Les hable de ella en casa: que juega sola muchos ratos, inventa sus propios juegos. Que participa en todo lo que se le propone. Vamos, que no parece la misma niña de la que ellos hablan.

- Que conocía bien a mi hija, y que el hecho de que todo el mundo insistiera en decir en el colegio “no llores que eso son mimos” o “no llores que ya eres muy mayor”, la hacía sentir mal. Y que el hecho de no ser capaz de parar de llorar, le estaba suponiendo parte del problema, ya que creía que no llorar era una obligación. Les pedí que a la llegada al aula, en lugar de mencionarle que estaba llorando dirigieran su atención a otra cosa “qué guapa vienes hoy”, “qué tal tus tortugas”.

- Les pedí que me explicaran que rutinas se siguen a diario en el colegio.

Con toda esta información ese mismo fin de semana empecé a trabajar con los siguientes mensajes:

- Es normal que llores. Lo haces porque te pones triste y cuando ya no te pongas triste, dejarás de llorar.

- La profe te manda hacer las cosas de determinada manera siempre para que aprendas algo. No siempre te podrá explicar qué es. Cuando esto pase, haz lo que ella te manda y luego me preguntas en casa pro qué.

- Hemos habilitado una habitación en casa y jugamos al cole reproduciendo las rutinas que me contaron (ponemos babi, la foto en el panel, hacemos ficha, merendamos….) unas veces es ella la profe, otras yo.

- He hecho un tablero en el que le doy puntos por ir al cole (no por ir sin llorar, solo por ir).

La semana siguiente a esta campaña de fin de semana, empezó no llorando una tarde, el martes sí lloró, pero el miércoles ya no lloró nada y los demás días tampoco. Ha dejado de tener pesadillas, y ha vuelto a parecer feliz cuando juega.

La conclusión es: que nadie mejor que nosotras conoce a nuestros hijos. Seguid vuestra intuición. Y que se puede colaborar con el colegio, si los profesores muestran buena disposición para ello.

EN EL CAFÉ

http://www.entrecomadres.org/phpBB2/viewtopic.php?t=3193&highlight=cole+problemas

http://www.entrecomadres.org/phpBB2/viewtopic.php?t=4401&highlight=cole+problemas

Educar emocionalmente

EDUCAR EMOCIONALMENTE

AUTORA: SOLEDAD GONZÁLEZ MÉNDEZ

ELEMENTOS NECESARIOS:

- CONOCER NUESTRAS PROPIAS EMOCIONES
- ESCUCHAR (lo que dicen y lo que no dicen).
- VERBALIZAR
- ACEPTAR
- EMPATIZAR
- FACILITAR QUE EL NIÑO RESUELVA POR SÍ MISMO LAS EMOCIONES O SITUACIONES.

Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos. Nos sentimos muy satisfechos, lógicamente, cuando en el colegio nos dicen que nuestro hijo es inteligente y que no tendrá problemas con los estudios. Pero ¿debemos conformarnos con esto? ¿El buen resultado académico lo es todo? No. Puede ser que nuestro inteligente hijo tenga problemas para relacionarse con sus compañeros, o sea inexpresivo, o incapaz de gestionar ni controlar sus emociones, enfadándose en exceso cuando algo sale mal. Los estudios del profesor Goleman, el “padre” de la inteligencia emocional, revelan que algunos niños cuyo desarrollo académico era pobre, ocupaban luego puestos de mucha responsabilidad, gracias a la posesión de una desarrollada inteligencia emocional. En la otra vertiente, también demostró que muchos muchachos con un brillante currículo académico, pero con un manejo deficiente de sus emociones, no eran capaces de ocupar aquellos puestos que por el currículo les habrían correspondido, o bien eran incapaces de ser felices en su vida diaria.
Otra de las afirmaciones que hizo Goleman es que este aprendizaje se debe comenzar en edades tempranas, antes de que el niño llegue a la escuela. Si las familias no realizamos esta tarea de alfabetización emocional llegarán a la comunidad escolar (como es ya frecuente ver) niños que no controlan sus emociones, que tienen respuestas exageradas, desproporcionadas y fuera de tono cuando se les pide cuentas sobre cualquier pequeño problema fácilmente superable. Aprender a moderar los impulsos, resolver los conflictos mediante el dialogo, interpretar correctamente los comportamientos y ser capaz de predecir los sentimientos de los demás y muchas más cosas. Todo eso se enseña utilizando la inteligencia emocional en la educación de nuestros hijos.
Para que se produzca un elevado rendimiento escolar, se deben dar en el niño determinadas características, además de la inteligencia “clásica” medible con un test:
-confianza en si mismo -curiosidad por descubrir -sensación de ser capaz y eficaz -autocontrol -relación con el grupo de iguales -capacidad de comunicar -capacidad de cooperar con los demás.

Ver los momentos emocionales que surgen en nuestra vida diaria con los niños como oportunidades para la vinculación y el aprendizaje, en lugar de verlos como una carga, un problema que hemos de solucionar no se da de forma espontánea en todos nosotros (mas bien, yo diría en casi ninguno ¿Quién piensa en aprender cuando nuestro hijo nos abraza o monta un berrinche de órdago?). Pero es un cambio de actitud que es necesario hacer si de veras queremos iniciar a nuestros hijos y nosotros mismos en la educación emocional.
Todos estamos programados para lidiar con las emociones de un modo diferente. Existe la actitud despreocupada de quien ve los sentimientos como algo tonto y sin relevancia y si el niño se muestra triste o dolido este tipo de padres dirá: así es la vida, y cuanto mas pronto te des cuenta, mejor.
Otra actitud posible es la de los padres que consideran que sentimientos negativos como la tristeza o la ira, son peligrosos y tratan de librar al niño de ellos lo más pronto posible, reemplazándolos por sentimientos positivos. Por ejemplo ante el niño a quien se le ha escapado el globo y llora desconsolado le dicen: no llores mas, que yo te comprare un helado para que te contentes.
A otros la expresión de las emociones les hace sentir incómodos. Y por ello trataran de evitar o ignorar los sentimientos de sus hijos, recurriendo a amenazas para controlar su comportamiento emocional. Y hay muchas más actitudes corrientes respecto a las emociones del niño que no son positivas en términos de educación emocional (la verdad es que repaso esta lista y veo que…casi siempre me equivoco, al menos en primera instancia):
-rescatar: no te preocupes, mama va a hacer que esto no te pase más para que no estés triste.
-castigar: no puedes ponerte así por esto que además ha sido tu culpa. Vete a tu cuarto.
-resolver el problema: no llores, que te compro ahora mismo otro globo/ yo hablo con ese niño para que….
-moralizar: si hubieras recogido tus juguetes no se habrían estropeado. No vengas ahora llorando.
-negar: no te sientas mal, no fue culpa tuya que la lluvia estropeara los juguetes.
-humillar: ¡como puedes ser tan irresponsable! Ahora mismo llamo a tu padre y le cuento que te has dejado los juguetes en el jardín y se han estropeado.
-demostrar lastima: oh! Esta lluvia mala. No tendría que haber llovido para que no se estropearan los juguetes.
-aleccionar: esto te enseñará a mantener tus juguetes guardados, señorita.

Y esto es solo una lista parcial de actitudes destinadas a frenar los sentimientos. Con estas actitudes pretendemos enseñar a nuestro hijo una lección, y los resultados son a menudo muy diferentes. Con ellas logramos que el niño se centre en que no está bien sentirse triste o culpable, en lugar de centrarse en el reconocimiento de sus sentimientos, la aceptación de los mismos y la búsqueda de soluciones.
Las emociones, todas, incluso las negativas forman parte de nosotros y por tanto de una persona sana y feliz. Aprender a reconocerlas, aceptarlas y manejarlas es algo que los padres pueden u deben transmitir.

-CONOCER NUESTRAS PROPIAS EMOCIONES:

Podremos ayudar mejor a que nuestros hijos conozcan y manejen sus emociones si conocemos previamente las nuestras, como las sentimos, como las manejamos, como nos desenvolvemos con ellas. Por ejemplo, es importante que nos hagamos las siguientes preguntas:

-¿Cómo manejas tus emociones, especialmente las negativas como la ira o la tristeza?
-¿Cómo cambian tus emociones a lo largo del DIA?
-¿Cuántas palabras relativas a emociones como frustración, preocupación, alegría, tensión…utilizas a lo largo del día?
-¿Cómo manejas la situación de tener que lidiar con dos o mas emociones simultáneamente?

Los padres y cuidadores que están en contacto con sus propias emociones pueden relacionarse mejor con las emociones de los niños. Como todo buen guía, un padre que conoce el terreno conducirá mejor a sus hijos a través de el.
Por otro lado, padres y cuidadores atraviesan a lo largo del día la serie completa de emociones a través del niño. ¿Quién no comparte el orgullo y la alegría de un niño que nos enseña su última obra de arte? ¿Y como no sentir ira cuando el niño no deja de gritar en el supermercado porque no le hemos comprado las chuches que nos pedía?
Debemos aprender a compartir con el niño nuestras propias emociones cuando sea adecuado. Esto supone enseñarles además que somos capaces de controlarlas. Por ejemplo, decirle a un niño chillando que estamos enfadados con el, cuando nuestra ira es obvia y estamos fuera de control, es compartir una emoción, pero es menos didáctico para el niño, que si somos capaces de, sintiendo la misma ira, decirle con la mayor calma posible: ahora estoy demasiado enfadado para que podamos hablar. Necesito tranquilizarme, hablaremos luego. De este modo, no ocultamos nuestra emoción: el enfado, pero le enseñamos a nuestro hijo que somos capaces de mantener la emoción bajo control.

-ESCUCHAR:

Estar receptivo a las emociones de los hijos pone a los padres en mejor posición para ofrecer apoyo, comprensión durante los momentos difíciles de ira, tristeza frustración, y también para celebrar junto con ellos los momentos de alegría, felicidad y risa.
La forma de transmitir los sentimientos es diferente en diferentes etapas de la vida de un niño. Es fácil adivinar que un bebé que ríe está feliz, y que un bebé que llora se siente desdichado. Pero no siempre es fácil ir mas allá, y no todas las emociones son tan evidentes.
Cuando un niño ya puede hablar, debemos escucharle. Es imprescindible hacerlo atentamente (no a la vez que hacemos la cena y vigilamos al hermano pequeño). Si en ese momento no podemos dedicarle toda nuestra atención, es mejor decírselo así, y aplazar la conversación a un rato mas tarde: cariño, eso que me cuentas parece muy importante/parece que te afecta mucho/te resulta muy complicado…y ahora mamá/ papá tiene que hacer esto. Pero dentro de media hora estaré libre para escucharte con la atención que merece lo que me cuentas. Pero si existe la posibilidad de pararnos y escuchar atentamente en ese momento, debemos hacerlo: cariño, eso que me cuentas me parece muy importante. Me sentaré contigo para que me lo expliques mejor, aunque luego tengo que seguir haciendo la cena. (Esto, además le hará sentir muy importante y especial)
La forma de escuchar a los niños debe dejarles claro que estamos prestándoles atención y que tomamos en serio lo que nos dicen.
-tipos de escucha:
Atención activa: es una técnica muy adecuada para iniciar una conversación con niños. Exige que los padres sean capaces de ponerse en el lugar del otro, de forma que pueda descifrar los mensajes emocionales de manera correcta.
Por ejemplo: una chica le dice a su padre: ¿papá, que clase de chicas te gustaban cuando eras joven?
-supongo que lo que te preguntas es como debes ser para gustar a los chicos ¿es eso?
-si, tengo la sensación de que no les gusto, y no ser porque es.

El padre ha descifrado correctamente el mensaje y ha expresado lo que le sucede a su hija, dándole un nuevo sentido a la conversación: el problema no es averiguar que encontraba su padre atractivo en las chicas, sino los problemas de inseguridad en si misma de la hija.

O bien, Sandra de tres años se dispone a ir a la playa con la chica que la cuida. Yo acabo de volver de trabajar (sin comer aun) y cansada (todo esto Sandra no lo sabe) en el momento de salir, dice que no quiere ir a la playa.
-¿no quieres ir a la playa?
-no
-bueno, pues tata se lleva a Carlos y tu te quedas conmigo
-nooooo,¡si quiero ir!
-bueno, pues prepárate, porque tata ya se va.
-nooooooooo ¡no voy!

…. Y sí un buen rato, y la cosa comenzó a convertirse en una rabieta autentica. Hasta que su madre, o sea, yo, descifra lo que subyace bajo ese aparente berrinche sin sentido:>/BR> -Sandra, tu quieres ir a la playa, pero quieres que yo vaya con vosotros ¿verdad?
-si.
-pero mama aun no ha comido, y acabo de llegar muy cansada de trabajar. Yo voy a bajar luego a buscaros a la playa, y te prometo que mañana vamos a pasar los tres juntos todo el día en la playa.
-vale.

Y Sandra se fue a la playa sin una protesta más.
-Escucha pasiva: Es posible que para un niño resulte más fácil hablar sobre sus experiencias y emociones si le escuchamos sin interrumpirle para expresar rápidamente nuestra opinión. Se trata de darle mientras habla señales inequívocas de que le estamos escuchando atentamente y que nos interesa lo que dice, hablando nosotros lo menos posible:
Un ejemplo:
-hoy me han mandado al despacho del director
-¿a si?
-si, dijo el profesor que hablo mucho en clase
-¡vaya!
-no soporto a ese profesor. Además me tiene manía, y sus clases son muy aburridas
-hummmm
-como la clase es tan aburrida, por eso nos pasamos el rato haciendo el tonto.
-…(mantener contacto ocular, postura atenta)
-cuando tengo clase con otros profesores atiendo y participo, pero con este, se me quitan las ganas de aprender.
-…(idem)
-¿Por qué se habrá hecho profesor?
-…(encogiéndose de hombros)
-bueno, de todos modos no queda mas remedio que acostumbrarse a el, ya que será mi profesor todo el curso y no me puedo pasar el tiempo en el despacho del director.
De este modo el niño ha encontrado la forma de expresar sus sentimientos de ira y frustración, y también ha podido calmarse y encontrar la solución por si mismo, lo que además le permitirá en el futuro asimilar situaciones similares.
La forma habitual de comportarse el padre habría sido ante las primeras confidencias una respuesta del tipo ¡seguro que te has pasado la clase charlando! ¡Tu te los has buscado!….de este modo, el niño no habría seguido hablando, se habría sentido incomprendido en sus sentimientos y difícilmente habría podido encontrar solución.
En este tipo de escucha, aunque se llame pasiva, es necesario transmitir al niño mediante expresiones o nuestro lenguaje corporal que le escuchamos atentamente y que nos resulta interesante y nos importa lo que esta diciendo: mantener el contacto ocular, situarnos a su nivel, mantener al niño abrazado mientras habla, utilizar algunas expresiones verbales (¿de veras? ¿Si? ya veo, cuéntame más, no te he entendido bien, ¡que interesante! Hummmm…..). Esto da continuidad a la conversación, y evita expresar opinión o dar solución, y a la vez transmite interés y aceptación de lo que nos están diciendo.

Con niños más pequeños, puede ser más difícil que esto conocer sus sentimientos y las causas que los provocan. A veces es necesario convertirse en detective, para descifrar lo que pasa en sus cabezas.
Puede que las emociones que siente no sean aparentes, pero un pequeño que se vuelve retraído y se enfada frecuentemente con su hermana pequeña, puede estar sintiéndose inseguro sobre su papel en la familia, o envidioso de la atención que se le presta a ella. Una niña que iba contenta a la guardería y de pronto no quiere ir, puede que no tenga nada que ver con la guardería: un cambio en el tiempo que sus padres le dedican, el hecho de que uno de sus amiguitos haya decidido trabar amistad con un nuevo compañero, puede estar haciendo que sienta en peligro el vinculo con sus padres, o puede sentirse rechazada por su amigo.
Las pistas las podemos encontrar en su rostro, en su actos, en la actitud de su cuerpo (decaído, tenso…), en sus juegos (es muy importante escucharles cuando juegan, atendiendo a lo que ponen en boca de sus muñecos), en sus sueños (sus pesadillas nos abren una ventana a las emociones del niño). De un modo muy simple podemos adquirir e implantar en los niños el hábito de hablar diariamente de cómo se han sentido a lo largo del día. Incluso con bebes que no saben hablar, podemos realizar un juego consistente en que el padre o madre se pinta en los dedos de la mano caras con distintas expresiones asociadas con sentimientos: alegre, triste, asustado, enfadado, sorprendido… y utilizando estas caritas el niño nos puede mostrar como se ha sentido en relación a los diferentes acontecimientos del día. Cada una de estas caras puede ir contando su día. Después de haber escuchado todas las historias se puede pedir al niño que escoja el que mas se identifica con sus propios sentimientos en relación a ese día o suceso. Es importante que el niño no perciba que tratamos de decirle lo que tiene que sentir, sino que perciba que es libre de expresar cuales han sido sus sentimientos. Es una técnica para escuchar al niño. En estas circunstancias, compartir con ellos nuestras propias sensaciones ayuda a abrir la conversación: mi mejor momento del día fue cuando….y el peor fue….me sentí triste/ enfadada/ frustrada….me hizo sentir mejor….Si ha habido algún momento o evento del día especialmente malo o frustrante, podemos incluirlo en la conversación explicando nuestro punto de vista, escuchando el de ellos y tratando de arreglarlo (disculpándose si se nos ha ido la cabeza y hicimos una montaña de algo poco importante o si hemos desatendido o malinterpretado sus actos)
Los juegos con títeres o marionetas, en los que se le pregunta no directamente al niño, sino a la marioneta que porta sobre diferentes temas, también nos permiten aproximarnos a sus verdaderos sentimientos. Y finalmente los cuentos y los libros en los que el niño puede interpretar la motivación de las emociones que expresan los personajes, y hablar de ellas sin sentir que habla de si mismo. Se pueden utilizar libros concebidos para este fin. Pero también por ejemplo, libros en los que se muestran cuadros de pintores famosos, con retratos de personas en diferentes situaciones y actitudes.
Todo esto son estrategias que debemos considerar en situaciones en las que sospechemos que a nuestro hijo le sucede algo que no es capaz de identificar o expresar, ya que conocer a través de la escucha lo que le pasa es el primer paso para ayudarle a reconocer y manejar esas sensaciones.

-VERBALIZAR:

Es necesario ayudar al niño a construir un vocabulario que le permita expresar los sentimientos, tanto como ayudarle a conocer de donde vienen estos.
Desde que nace un bebe podemos ya ayudarle con esto. De hecho, poner en palabras las sensaciones que notamos en un niño es una de las tareas que corresponde a la madre en el proceso de vinculación: un recién nacido llora como expresión universal de cualquier incomodidad, y es la madre, diciendo “ya tienes hambre ¿verdad? Ahora mama va a darte de mamar” o bien “estas cansado, vamos a dormir un poquito” o “¿has hecho caca? Vamos a cambiar el pañal” la que pone la etiqueta a esa sensación, de modo, que a medida que crece el bebe puede ir discriminando: “ah esto que siento es hambre, y se quita comiendo” o bien: esto que noto es sueño, y se resuelve durmiendo, o bien, así me siento cuando el pañal esta sucio y necesito que me lo cambien.
Y a medida que se hacen mayores podemos incluir ya los sentimientos: te sientes mal/ frustrado/enfadado porque no has podido abrir ese bote, puedes probar así/ a ver si entre los dos podemos/ inténtalo más suavemente/ aun eres un poco pequeño para poder hacer eso, yo puedo hacerlo por ti. Aun será pequeño para reconocer el mismo sentimiento en otra ocasión, pero ponérselo en palabras para el una y otra vez, hará que se vaya conformando en su cabeza un esquema de las emociones, al igual que de bebe se forma el de las sensaciones.
Es importante intentarlo siempre. Aunque el niño este demasiado enfadado, debemos explicarle que esta enfadado y que por eso llora o pega. Aunque acto seguido le expliquemos que pegar no es valido como expresión por muy enfadado que este. Cuando Carlos monta en cólera con su hermana porque no le deja un juguete o por cualquier otra cosa y preveo que va a soltar la mano, le sujeto las dos manos con suavidad y me coloco a su altura: estas muy enfadado con Sandra porque no te deja ese juguete. No puedes pegarle para decírselo, pero puedes usar la boca: di: estoy enfadado (lo repite) y ahora pidele el juguete con la boca en lugar de pegando: (lo pide en su media lengua). En este caso cuento con la colaboración de Sandra casi siempre, y si no es así, busco yo la manera de que ambos puedan jugar con ese juguete o encuentro algún sustituto para uno de los dos. El caso es que consigue frenar a Carlos, me permite felicitarle por haber hecho bien las cosas a pesar de estar muy enfadado, y normalmente, pasado el momento álgido, (se enfría el sentimiento descontrolado) es relativamente fácil que entre todos encontremos algún remedio. A veces lleva bastante rato. Pero a cambio me permite enseñar a Carlos como puede parar a tiempo una agresión. Y a veces no funciona, o sea, o no llego a tiempo y Carlos ya le ha pegado, o bien a pesar de los esfuerzos Carlos acaba teniendo un berrinche. Y a veces, las menos, los dos acaban teniendo un berrinche. Pero creo que las veces que funciona sirven de aprendizaje para todos nosotros.
Cuando ya son mayores y capaces de comprender lo que sienten, puede que ellos mismos lo pongan en palabras, pero eso no quita que nosotros también lo hagamos. Esto permite mostrarles nuestra aceptación y también nuestra empatía: Comprendo que estas triste/ enfadado/ frustrado cuando me pasa algo similar yo también me pongo triste /enfadado/frustrado. Esto le animará a profundizar en la situación, le hace saber que su sentimiento es valido, y que nosotros también lo aceptamos como tal. Fíjate que cuando me pasó a mi….lo pude resolver…..Esto le animará a buscar solucion a su propia situación.
¿Es posible que tan solo poniéndole nombre a un sentimiento pueda frenarse la tormenta posterior? Si. Se debe al modo en que el cerebro funciona: en el cerebro hay unas áreas encargadas de procesar las emociones (esto tiene lugar en una parte bastante primitiva de nuestro cerebro, que es la misma que se encarga de las reacciones instintivas: llanto, huida, agresión) , y otras áreas responsables del pensamiento lógico, el lenguaje y otras funciones cerebrales superiores (es la parte mas moderna del cerebro humano, y superior a la otra: cuando esta parte se activa, es capaz de anular las ordenes procedentes de las partes mas primitivas del cerebro). Los niños nacen con las neuronas adecuadas en estas áreas, pero carecen de la conexión necesaria entre ellas. Al tener cerca un adulto atento a sus emociones y que sepa ponerles nombre y darles una explicación, esta activando todas estas áreas cerebrales y facilitando la conexión entre ellas. Estas conexiones se hacen más fuertes cuantas más veces sucede el hecho de sentir una emoción y que esta es verbalizada, tanto más fuerte y duradera será la conexión. Como un camino que cuantas más veces se transita mas despejado y rápido es. Y cuando activamos esta conexión entre las áreas de las emociones y las del lenguaje, activamos a la vez las del pensamiento superior, lo que tiene un efecto calmante: evita que la reacción sea la propia de la parte primitiva del cerebro (la rabieta, el llanto descontrolado, la agresión) y facilita que el cortex cerebral, el cerebro superior, tome el control de la situación. Y cuantas mas veces se pone en marcha este mecanismo, mas fácil será que el cerebro superior puede dominar la reacción instintiva del cerebro inferior.

-ACEPTAR O VALIDAR:

La conversación anterior también sirve para aceptar los sentimientos del niño. Los sentimientos malos o muy grandes les puede hacer sentir inseguros. Saber que nosotros, sus guías y ejemplos no solo aceptamos que pueda sentirse así, sino que nosotros mismos hemos pasado por ello, le proporciona seguridad. Es imprescindible que el niño sepa que absolutamente todos los sentimientos son aceptables, e inevitables (yo no elijo como me hace sentir una situación, simplemente es un hecho). A la vez que entiende que no todas las manifestaciones lo son.
Muchas veces solo saber que el hecho de expresar en voz alta sus sentimientos no provoca nuestro rechazo, sino nuestra aceptación, tiene un efecto balsámico sobre el sentimiento. Si además aprovechamos la ocasión para felicitarle por saber reconocer que se siente así y manifestarlo, será mejor aun. Tiene que haberte hecho sentir muy triste que tu amiga decidiera hoy jugar con otro niño. Eres muy lista por saber reconocerlo y muy valiente por contármelo.
Con niños más pequeños, la conversación será similar, solo que sin esperar a que reconozcan el sentimiento: te sientes frustrado porque no has podido encajar esa pieza, es normal que te sientas así. A todos nos gusta que las cosas nos salgan bien, y nos entristece cuando nos salen mal.
En ocasiones un modo de validar un sentimiento y permitir al niño que localice cual es el suyo es contar nuestras propias experiencias. Hace poco una amiga mía me contó una anécdota. Su hija de cuatro años estaba llorando sin consuelo y no quería contarle a nadie lo que le pasaba. Su madre se sentó a su lado y empezó a contarle experiencias de su vida que la habían hecho sentirse triste. Al cabo de unas cuantas anécdotas la niña le contó porque estaba triste: habían estado separando juguetes de los que hacia tiempo que no usaban para entregarlos a los niños afectados por una catástrofe. Al sacar los juguetes recordó algunos que hacia tiempo que no usaba pero que le gustaban mucho y le puso muy triste tener que entregarlos a otros niños. Pero por otro lado se sentía avergonzada ya que sabía que los otros niños los necesitaban más. Por eso manifestar su tristeza le parecía mal. Creía que no tenía derecho a sentirse triste. Saber que estaba en su derecho de estar triste, le animo a contar lo que sucedía. Y así, ella y su madre encontraron una solución: ella decidió que juguetes quería dar a los otros niños y cuales quedarse. Y curiosamente entrego sus juguetes nuevos y conservó los antiguos.
Cuando Sandra empezó al colegio tuvo una adaptación tormentosa: no solo lloraba desconsolada al llegar, sino que tenia pesadillas persistentes varias veces en la noche, dejaba de jugar para venir a preguntarme si tenia que ir al colegio mañana. Y en el colegio no jugaba con los compañeros, ni admitía que nadie la consolara si se caía en el patio, se negaba a participar en las actividades (jugar con plastilina por ejemplo), no hacia caso de las indicaciones de la profesora….vamos, una tragedia para ella, y también para mi. Parte de la solución fue visualizar en casa las rutinas del colegio, pero gran parte de la solución vino al darme yo cuenta que ella sentía que no debía llorar por ir al colegio, y el hecho de no poder evitarlo la hacia sentir aun peor. Evidentemente yo en casa le explicaba que sabía que se sentía triste, que era lógico, que casi todos sus compañeros estarían tristes aunque no todos lloraran. Pero claro, llegaba al colegio y los mensajes eran contrarios: no llores que eres muy mayor, venga que ya pasó,….. Hable con su tutora y le explique esto: que si todo el mundo le decía que estaba mal llorar, y ella no podía evitarlo, le hacia sentir aun peor. Le pedí que al recibirla, puesto que no podía detenerse (eran 23 y sin profesora de apoyo) a abrazarla y consolarla, al menos, que no se centrara en el llanto. Que no le dijera que no debía llorar. Que era preferible que le hablara de otras cosas: que guapa vienes, o te has cortado el pelo. Así ella seguiría estando triste, pero al menos no sentiría que además estaba haciendo algo malo.

-EMPATIZAR:

La empatía es una reacción emocional que suele desarrollarse en los 6 primeros años de vida. Y a su vez, es un proceso cognoscitivo por el cual somos capaces de comprender como se siente una persona, es decir: somos capaces de percibir su punto de vista. Ser capaz de interpretar las señales que nos dan los demás, y conocer sus sentimientos a la vez que nos ponemos en su lugar es un proceso muy complejo que forma parte de la educación emocional, y que debemos enseñar a nuestros hijos. Conectar son sus emociones, ponerles nombre, aceptarlas forma parte de este aprendizaje: es decir, somos nosotros empatizando con el niño, los que le enseñamos a empatizar con los demás. También podemos contribuir a este proceso de aprendizaje mostrando empatía con otras personas, no solo con el niño. Es posible utilizar situaciones cotidianas, o los cuentos, o imágenes de la televisión para comentar los sentimientos de los demás con los mismos y mostrar empatía. ¿Te das cuenta de que la niña se ha puesto muy triste porque ha perdido a su perrito? Se nota porque tiene la cabeza un poco gacha y los ojos tristes, y la boca arqueada hacia abajo. ¿Te das cuenta de que llora? Es normal que se sienta así, yo también me sentiría muy triste si me sucediera algo así, y también me hace sentir triste ver lo mal que lo esta pasando. ¿Y a ti? ¿Te sientes triste porque ella esta triste? ¿Te imaginas como te sentirías si te sucede algo parecido? ¡Mira! Ha encontrado a su perrito. ¿Has visto como se ha puesto contenta? Ahora ya no llora, y sonríe y los ojos le brillan de alegría. Una conversación como esta, enseña al niño a reconocer los signos externos que muestran una emoción, y esto le permitirá en el futuro reconocer si un amigo o un compañero de clase esta triste, o nosotros mismos. También le enseña que los sentimientos malos tienen lugar en esta vida y por tanto son validos. Que todos en unos u otros momentos pasamos por ellos. Además le estamos mostrando que es posible sentirse triste con la tristeza de los demás, y finalmente que los sentimientos pasan, y que es posible estar alegre después de una tristeza muy grande.
Otras situaciones que se ven en la televisión: catástrofes, sucesos,…muestran las emociones de la gente. Explicarlas, es nuestra misión y ayudará al niño a comprender lo que sucede a los demás, y también a tener una dimensión precisa del problema le puede ayudar a no tener pesadillas. No ignoremos nunca a un niño que pregunta que esta sucediendo en una situación concreta mientras ve el telediario, o tras una situación familiar complicada. Si no sabe como interpretar lo que ve o vive, se sentirá perdido además de percibir el malestar de los demás, por no saber interpretar lo que sucede.
La empatía se adquiere a lo largo de los primeros años de vida en diferentes fases: los bebes desde recién nacidos tienen un modo rudimentario de empatía que les hace por ejemplo fijarse en otro bebe que llora, y eventualmente llorar a su vez. Algunos estudios de Goleman demostraron también que bebes de muy corta edad son capaces de captar los sentimientos adultos y experimentar una cierta clase de angustia empatica incluso mucho antes de ser capaces de ser totalmente conscientes de la existencia de las emociones. En el foro vemos a diario (incluso le hemos puesto nombre: la paz genera paz) como nuestro nerviosismo, nuestra angustia y nuestra ansiedad se transmiten a bebes de muy corta edad. Y como el reconocer nuestros sentimientos y resolverlos, devuelve la tranquilidad al niño. Hemos visto como se dan cuenta del embarazo de sus madres antes incluso de que estas sepan que lo están probablemente por las alteraciones que se producen en el estado de animo en las primeras fases del embarazo. También hemos tenido casos de problemas laborales o de pareja que repercuten en el comportamiento de un niño que aun no es consciente de sus sentimientos ni de los de los demás. Por más que intentemos ocultarlo, las emociones producen cambios en nosotros, en nuestra actitud, en nuestra expresión, que de modo inconsciente reflejan que algo sucede. Y los niños lo perciben. En algunos estudios se observó como un bebe era capaz de percibir el estado de animo de una persona, y también el desconcierto del bebe cuando esa persona trataba de ocultarlo. Por esto siempre es recomendable no ocultar los sentimientos de los adultos a los niños: saber qué es lo que sucede, y saber porque esta originado, y saber que las personas que tiene como referentes son capaces de identificar lo que pasa y ponerlo en palabras, una vez mas activa el cerebro superior, y le permite al niño utilizar la lógica y otras funciones superiores para enfrentarse a la situación, lo que anula las reacciones instintivas (miedo, llanto, huida) provocadas por la emoción en su cerebro primitivo.
He contado en varias ocasiones que cuando sandra era aun un bebe, no tenia aun un año, tuve que someterme a una pequeña intervención: me colocaron dos implantes. Fue un compañero mio, y me los puso a ultima hora, la intervención termino a las 9 de la noche. Sandra nunca fue buena dormidora, pero jamas lloraba para dormirse: yo la mecia y le cantaba en brazos y tardara lo que tardara jamas lloraba. Cuando empecé a dormirla esa noche, su padre salió a buscar una pizza para cenar, asi que me quedé sola con ella. Y empezo la tragedia: yo notaba ya algo de dolor, y estaba impaciente por tomar un analgesico. Y sandra empezó a llorar, y llorar, y retorcerse. Y yo a desesperarme, a notarme mas dolorida y a desear con todas mis fuerzas que se durmiera YA. Fueron tres cuartos de hora que se me hicieron una vida entera. En el momento que oí la puerta de la calle, suspiré de forma espectacular y me dije ¡POR FIN!….y antes de que mi marido llegar a la puerta de la habitación sandra se habia dormido. ¿Qué habria sucedido si yo me hubiera simplemente levantado a tomar un analgesico?¿y si le hubiera dicho a la niña como me sentia y porque estaba yo tan rara?
Entre el primer y segundo año de vida, entran en una fase en la que son capaces de darse cuenta de que la tristeza del otro no es la suya, y pueden tratar de consolar a la persona que ven sufrir.
A los 6 años entran en la etapa de la empatía cognoscitiva: la capacidad consciente de ver las cosas desde el punto de vista del otro y actuar en consecuencia. Esta tipo de empatía ya no precisa de comunicación emocional (no necesita ver a alguien llorar para darse cuenta de que en esa situación se siente triste) debido a que el niño, ha desarrollado ya un modelo interno de cómo puede sentirse una persona en determinadas situaciones.
Mas adelante, a los 10 o 12 años amplían su círculo de empatía a personas que no son de su entorno cercano. Es una etapa de empatía abstracta.
Por regla general tratamos de proteger a los hijos de las situaciones conflictivas. Deseamos que no perciban los problemas o que no tengan contacto con nuestros sentimientos negativos o con los de los demás. Pero podemos ayudarles mucho mas si les explicamos la situación con detalle, si les mostramos nuestros sentimientos y el modo en que luchamos por resolver la situación que sea mas o menos difícil, y les enseñamos como nos dominamos para no dejarnos llevar por la emoción de modo que podamos buscar mejor las soluciones. De este modo ellos aprenden que esta es la manera de actuar. Es importante por tanto:
-no ocultarles los sentimientos
-no ocultarles los errores
-no temer decirles la verdad.

-BUSCAR SOLUCIONES:

Lo principal es intentar siempre que sea posible que ellos mismos o con nuestra ayuda resuelvan la situación. Les podemos animar simplemente escuchando lo que tienen que decir, contandoles alguna experiencia pasada nuestra, o mejor aun suya.
Es importante que cuando el sentimiento es negativo, el niño sepa separar el problema de si mismo: tengo un problema pero no soy un problema. Para esto es fundamental no culparle nunca por tener una emocion negativa (por ejemplo celos de un hermano: no es incorrecto tener celos, ni pensar que estaba mejor sin su hermano, aunque si lo sea expresarlo por ejemplo con una agresión).
Una posible estrategia es poner nombre al problema: el nombre puede ser un sustantivo que les haga enfadar, que no le guste o le produzca rechazo para que se anime a luchar contra el y vencerle: asi ve que lo malo no es el, sino esa reacción negativa que controla su conducta.
Tambien poner los problemas por escrito puede ayudar a que el niño tome distancia con el hecho y sus sentimientos y le permita encontrar una solución. Todo ello va encaminado a que los niños externalicen sus conflictos y los vean como algo abordable y que es posible solucionar.
Pero lo mas importante es que después de todos los pasos anteriores: escuchar, nombrar, validar, empalizar…dejemos que el niño hable: del sentimiento, de su origen y trate de buscar una solución (si la hay) al problema.
Volviendo al ejemplo del principio: un niño que se deja los juguetes en el jardin y se le estropean. Hay que escucharle, hacerle saber que esta triste y que es normal, que le comprendemos y somos capaces de ponernos en su situación. Permitir que llore si lo necesita. Y cuando se encuentre mas tranquilo pedirle que nos cuente si a el se le ocurre algun modo de que no vuelva a pasar lo mismo.
Si la situación es mas complicada: por ejemplo, un niño que esta triste porque su padre se se va a pasar una semana fuera de casa: tras reconocer, verbalizar y empalizar, podemos pedirle que nos cuente si hay algo que le haria sentir mejor. Si es muy pequeño podemos sugerirle ideas: ver fotos del padre, llamarle por telefono…

-CONCLUSIONES:

¿En que ayudara todo esto a nuestros hijos? No solo les permitirá superar con nuestra ayuda las situaciones emocionales. Este ciclo repetido cuantas mas veces mejor, permitirá al niño en el futuro a autoaliviarse, cuando no cuente con nuestra presencia y ayuda. Una persona que es capaz de superar una situación emocional, y reenfocarse en la búsqueda de soluciones o en otra actividad, tendrá superados gran parte de los problemas que le puedan surgir. Como mucha veces el objetivo es dotar a nuestros hijos de estrategias que les permitan salir adelante lo mejor posible por si mismos. Si hemos creado en su cerebro los circuitos necesarios como para que el sepa reconocer sus emociones y validarlas, se sentirá mas capaz de superarlo. Asi mismo le estamos dotando de la capacidad de comprender a los demas, ponerse en su lugar y ayudarles.
Evidentemente es difícil ser capaz de hacer esto el 100% del tiempo. No es imprescindible. Incluso los padres mas conocedores de este tema y que mas esfuerzo hacen, se estima que hacen este recorrido tan solo el 50% del tiempo. Y hay situaciones en las que nos resulta imposible, sea por desconocimiento, por las circunstancias…no sucede nada. Cuantas mas ocasiones, buenas y malas aprovechemos para compartir los sentimientos con los niños mas estaremos fortaleciendo sus recursos emocionales.
A efectos practicos: tratar a nuestros hijos como querriamos que les trataran los demas:
-seamos conscientes de nuestros propios sentimientos y los de los demas (y de nuestros hijos).
-mostrar empatía y comprender los puntos de vista de otras personas (y de nuestros hijos)
-hagamos frente de forma positiva a los impulsos emocionales. Mostremos autocontrol.
-utilicemos nuestras dotes sociales a la hora de manejar las relaciones con los demas (y con nuestros hijos).

-BIBLIOGRAFIA:
http://www.inteligencia-emocional.org
http://www.psicologia-online.com
http://www.cyberpadres.com

-RECURSOS:

-LIBROS PARA LOS PADRES:
-el mundo emocional del niño. Isabelle filliozart.
-la ciencia de ser padres. Margot sunderland.
-LIBROS PARA LOS NIÑOS:
-vege Tal como te sientes. Es un libro en el que se han utilizado fotografias de vegetales para refejar todas las posibles expresiones faciales de los diferentes sentimientos, buenos y malos. Permite enseñar al niño las caracteristicas de los sentimientos, y tambien se puede usar para que el niño identifique los suyos.
-cuentos para sentir: una colección de cuentos que ayuda a comentar cada uno un sentimiento diferente..
-veronica monreal. Una colección de cuentos que repasa todos los sentimientos (filins, los llama la autora) poniendoles “figura” y en cada libro se habla del sentimiento contrario. Son muchos libros de la a a la z. incluye sentimientos como el yuyo (diferente del miedo) y la ñoñeria. Os aseguro que es fantastica.