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La lactancia materna, un asunto feminista

La lactancia materna es un tema importante de las mujeres, de los derechos humanos y es un asunto feminista porque la lactancia materna le da poder a las mujeres y contribuye a la igualdad de géneros.
A la gran mayoría de mujeres, la sociedad les niega el ejercicio de sus derechos. Las madres que desean amamantar a sus bebés pero que no lo hacen, por que no tienen adecuado poyo de la familia y de los sistemas de salud o tienen obstáculos en los lugares de trabajo o reciben desinformación por parte de la industria de alimentos infantiles, están siendo atacadas en sus derechos. Los grupos e individuos interesados en luchar por
los derechos de las mujeres y por los derechos humanos, deben actuar para cambiar esta situación y para reconocer la lactancia materna como un derecho
de las mujeres.
Las mujeres se empoderan cuando se reconoce el valor, tanto de su trabajo productivo como
reproductivo. Las mujeres nunca deben ser forzadas a escoger entre su trabajo de madre y otros trabajos. Las condiciones que apoyan la lactancia materna exclusiva son condiciones que reducen la subordinación de género ya que contradicen las imágenes negativas sobre la mujer y enfatizan el valor del trabajo reproductivo de las mujeres.
¿Por qué los grupos de mujeres deben aportar tiempo y recursos a las campañas y programas de lactancia materna?
1. la lactancia materna necesita cambios en la sociedad que mejoran la posición y condición de las mujeres. Apoyar la lactancia implica un cambio cultural y de valores, donde la familia y la sociedad asuman sus responsabilidades.
2. la lactancia materna aumenta la autoestima de las mujeres al incrementar su confianza en la habilidad que sólo ellas tienen para llenar las necesidades de sus hijos e hijas.

 

3. la lactancia materna requiere que las mujeres tengan confianza en sí mismas y suficiente auto-estima para proteger -en algunos contextos, para exigir- sus derechos, incluyendo su derecho a amamantar. Las mujeres, con una auto-imagen positiva están menos dispuestas a creer que “no tienen suficiente leche o que su ésta es de mala calidad” y confían en que su leche es insustituible. La lactancia materna centra la atención en la necesidad de asegurar la igualdad en la distribución de los alimentos y otros recursos del hogar. Las mujeres que amamantan requieren de nutrientes en mayores porcentajes que los hombres adultos, por lo
tanto, debe dársele prioridad a las mujeres que amamantan en la distribución de los limentos.

En algunas sociedades, las mujeres no reciben suficiente alimentación para garantizar su propia salud y la de sus hijos e hijas. El ejercicio del derecho a amamantar exige que esta situación cambie.
4. la lactancia materna confirma el poder de las mujeres para controlar su propio cuerpo y reta al modelo predominante machista y a los intereses comerciales que promueven el biberón. La lactancia materna exitosa reduce la dependencia de las mujeres en la profesión médica y en la medicalización de la alimentación infantil. La sabiduría que tienen las madres y las parteras sobre el cuidado infantil y su alimentación, aumentan el valor cultural y la importancia de éstas. Cuando la lactancia materna se valora ampliamente, los costos sociales y sicológicos de amamantar son considerados con cuidado. Los cuerpos de las
mujeres son finitos, y no pueden agotarse sin causar sufrimiento y pérdida de sus capacidades productivas y reproductivas. La lactancia materna implica que las madres necesitan el acceso a la alimentación adecuada, a los sistemas de atención en salud y ambientes que las apoyen realmente.
5. la lactancia materna reta el modelo común de las mujeres como consumidoras.
Como compradoras de fórmulas infantiles y biberones, las mujeres no le dan valor a sus propias capacidades y buscan soluciones comerciales, fuera de sí mismas, para la alimentación infantil. Los grandes esfuerzos que realizan los productores de
fórmulas infantiles, para expandir sus mercados, hacen que sus campañas se dirijan a las mujeres como consumidoras. La decisión de amamantar, es una decisión de no gastar dinero en los sucedáneos de la leche materna y es expresión de un patrón de consumo diferente,
que se opone a que las mujeres se apoyen en los alimentos costosos, producidos industrialmente. Por el contrario, amamantar es un acto natural y gratuito.
6. la lactancia materna enfrenta al punto de vista de que los senos son principalmente objetos sexuales.
¿Cómo es esto, de que el pecho está definido principalmente como un objeto sexual para el placer masculino y no como una fuente de satisfacción para las madres y para hijos(as)?
La industria del sexo y de la belleza han logrado promocionar la imagen de que las mujeres no deben amamantar en público. Las mujeres son tratadas como objetos sexuales cuando se promueve la utilización de los biberones y la represión y miedo a exponer los pechos en público, o cuándo se impulsa a las mujeres a usar el biberón bajo el mito de que sus pechos se puedan desfigurar. Los miedos de las mujeres se confirman cuando en Norte América son arrestadas o se les pide que dejen los lugares públicos por estar amamantando abiertamente.
Gracias a los esfuerzos de miles de mujeres activistas, ahora las madres que amamantan defienden sus cuerpos como suyos y se rehusan a ser tratadas como objetos sexuales. Por doquier, cada vez encontramos más mujeres, orgullosamente amamantando en público.
7. la lactancia materna requiere de una nueva definición del trabajo de las mujeres; una que
esté más realísticamente integrada a las actividades productivas de las mujeres.
En la división sexual del trabajo, el cuidado infantil generalmente recae exclusivamente sobre los hombros de las mujeres. Son las mujeres quienes tienen la capacidad de proveer alimento a sus infantes, asegurándoles su auto-confianza y la supervivencia infantil durante los primeros meses de vida. Las madres dan a luz y producen leche. Si el trabajo de amamantar se valora como un trabajo productivo y no como una “tarea” de las mujeres, entonces deben crearse mejores condiciones para lograr una integración exitosa con las otras actividades que realizan las mujeres. Esto implicará cambios en la legislación para ofrecer, a las madres que además trabajan fuera del hogar, permisos por maternidad y para que amamanten, guarderías infantiles y otras estrategias que necesitan las mujeres que realizan doble o triple jornada laboral. Una definición de trabajo, centrado en la mujer, debe considerarse y debe tomar en cuenta la importancia social de la lactancia materna.
8. la lactancia materna fomenta la solidaridad y cooperación entre las mujeres; en el hogar, en la comunidad, en los niveles nacionales e internacionales. En los hogares, muy a menudo las mujeres trabajan juntas para compartir el cuidado infantil y otras responsabilidades.

Otros miembros de la familia pueden jugar un papel muy importante en apoyar a las madres ofreciendo consejos sobre lactancia materna y apoyándolas con las tareas del hogar, asegurándoles descanso y una adecuada nutrición. Internacionalmente, las mujeres como personas individuales y como miembros de las organizaciones de consumidores y de salud, han hecho cabildeo frente a los gobiernos para defender la lactancia materna y para proteger sus decisiones de los intereses comerciales que anteponen las ganancias al bienestar materno infantil. Estas campañas, en contra de la promoción de las fórmulas infantiles y
biberones, han movilizado a las mujeres en todo el mundo y han logrado unir a distintos sectores populares para re-descubrir, que las mujeres en los países en desarrollo y en vías de desarrollo, enfrentan problemas muy similares. Las coaliciones, entre las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo, sobre temas como la lactancia materna, son oportunidades para empoderar a las mujeres y para identificar los problemas comunes que limitan el poder de las mujeres y el ejercicio de los derechos involucrados en la crianza de sus hijos e hijas. Los hombres juegan un importante papel en ayudar a cambiar estas condiciones y en cambiar sus propias actitudes hacia la lactancia materna y al trabajo que
realizan las mujeres. Está claro que solo las mujeres pueden amamantar, pero está más claro aún, que los hombres y parejas pueden ser igualmente responsables del cuidado infantil y de las tareas del hogar.

 
PALABRAS Y ACCIONES
El significado del término feminista implica el preguntarse a continuación, ¿qué pueden hacer los grupos de mujeres?
· Realizar campañas para que se apoyen las políticas que ayudan a las madres que amamantan.
· Unirse al cabildeo frente a las comisiones nacionales de mujeres y sobre la condición de la
mujer, para que incluyan la protección de la lactancia materna en sus planes de acción.
· Realizar boicots contra las empresas que propagandizan los pechos de la mujer como
herramientas de publicidad y de consumo.
· Defender el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.
· Defender el derecho de todas las mujeres, a tomar decisiones informadas y libres de presión, sobre alimentación infantil.
· Apoyar la restauración de culturas de amamantamiento y de los sistemas de apoyo a las
mujeres embarazadas y lactantes.
 
· Fomentar ambientes de apoyo a las mujeres lactantes en el hogar, familia, comunidad, lugares de trabajo, sistemas de salud y sociedad en general.

 
· Asegurarse de las bebés mujeres sean amamantadas y reciban alimentos complementarios
adecuados, en igualdad de oportunidades que los bebés varones.
· Promover que artistas pinten, fotografíen, escriban poemas y obras de teatro, etc.,
celebrando el poder de la maternidad y de la lactancia materna y realzando la belleza de los
pechos.
· Atraer a las madres que amamantan a las reuniones de mujeres y seminarios y hacia los
centros de cuidado infantil.
· Instar el que las mujeres claves del sector publico apoyen la Semana Mundial de Lactancia Materna e incluyan los mensajes pro-lactancia materna en sus discursos.
¿Cómo la lactancia materna encaja entre otros asuntos de las mujeres?
DERECHOS HUMANOS
Centrando la atención en apoyar a las mujeres para que amamanten, nos dirigimos al derecho de las mujeres a mejorar su condición social y económica ya que esto es necesario para una lactancia materna exitosa. Cualquier violación de los derechos de las mujeres a amamantar es una violación de los derechos de las mujeres.
SALUD REPRODUCTIVA
La lactancia es parte integrante del ciclo de reproducción femenina. El derecho al acceso a los sistemas de salud y la calidad de los servicios implica necesariamente la creación de sistemas reales de apoyo y protección a lactancia materna y que los sistemas de atención estén libres de presiones comerciales. Prepararse a la lactancia durante el embarazo y
amamantar, son pasos en la recuperación del propio cuerpo y del derecho a decidir sobre el mismo.
Además, amamantar ayuda al espacimiento entre embarazos y reduce los riesgos de cáncer de ovario y de pecho.
VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Las mujeres embarazadas y que amamantan son particularmente vulnerables y sujetos de abuso. Los obstáculos a la lactancia materna, como las prácticas hospitalarias inapropiadas y la promoción de las fórmulas infantiles, son algunos ejemplos de la violencia que se ejerce contra las mujeres. El no recibir el apoyo adecuado no es generalmente algo pasivo. Casi siempre es una forma activa de desprecio y agresión contra las mujeres, tanto a nivel
del hogar como de los sistemas de salud y sociedad.
Los grupos de apoyo entre mujeres para combatir la agresión doméstica intra-familiar y social son espacios importantes, también para muchas mujeres embarazadas o lactantes. Las campañas de prevención de la violencia contra las mujeres pueden ser una vía muy útil para educar sobre las necesidades particulares de las mujeres embarazadas y lactantes.
LA HERMANDAD ES PODEROSA
Los grupos de apoyo madre a madre y en general, los grupos de apoyo entre mujeres son una escuela para la vida y un regalo importantísimo que unas mujeres pueden darse unas a otras.
LA EDUCACION ADECUADA
Las mujeres con mayores niveles de educación son más propensas a amamantar. La educación empodera a las mujeres y las estimula a hacer preguntas y a retar a los sistemas de salud, y a exigir ambientes que apoyen la lactancia materna. También algunas tradiciones culturales que apoyan la lactancia son escuelas de vida que ofrecen importantes lecciones a seguir.
 
MUJER Y TRABAJO
Conforme las mujeres ingresan al mercado laboral formal y construyen su propio espacio, aumentan su poder y están demandando facilidades para el cuidado infantil y oportunidades para trabajar fuera del hogar y continuar amamantando. Esto reta a las estructuras laborales centradas en la fuerza laboral, hasta ahora predominantemente masculina. Implica el replanteamiento de la organización laboral para abrirse a las necesidades de sus nuevas integrantes. Porque, amamantar no tiene nada que ver con políticas conservadoras y
tradicionalistas, mucho menos con la imagen de la madre sentada en casa dando el pecho y amarrada a la cuna y a los pañales del bebé. La realidad actual, es la de millones de mujeres que trabajan dentro y fuera del hogar. Y amamantar sigue siendo un derecho de todas. Por esto, la lactancia materna reta a los modelos de organización actual y es una herramienta importante para lograr la igualdad de oportunidades para todas las mujeres.
Es importante:
· exigir que las autoridades políticas se pongan a disposición de los grupos de mujeres para
redactar legislaciones sobre amamantamiento y para que realmente tengan la defensa de los
derechos de las mujeres como punto de partida;

 

· lograr mecanismos para la igualdad de oportunidades formal pero también para la igualdad real. Es vital que se legisle sobre derechos básicos como los permisos pagados de maternidad y de lactancia por al menos 6 meses, intervalos en los horarios de trabajo
para amamantar, tiempos y espacios para exprimirse la leche en los lugares de trabajo, creación de centros de cuido infantil, etc. Y también, sobre jornadas de trabajo y horarios flexibles, opciones de trabajar por resultados y sobre otras posibilidades que se adapten
al doble papel que tienen casi todas las mujeres hoy en día: trabajadoras del hogar y trabajadoras asalariadas. También es importante comenzar a reconocer que muchas tareas sociales, como la construcción de viviendas populares, de asentamientos humanos, infraestructura comunal, educación no formal, están recayendo cada vez más
en la organización comunal y dentro de ésta, en las mujeres. Hablamos ahora de triple jornada laboral. Necesitamos un cambio de actitudes que fomente el desarrollo de estrategias para que las políticas se definan en marcos que no predeterminen la vida de
las mujeres, haciéndoselas más difícil aún.
Necesitamos definir acciones para contrarrestar los efectos negativos de algunos mpleadores que amenazan a las mujeres con despidos si ejercen sus derechos de maternidad y de amamantamiento. También, las campañas pro lactancia materna deben tomar en cuenta y defender realmente los derechos, tanto de sus niños y niñas, como de las madres y mujeres. Ninguno puede darse a costa del otro. Ambos van de la mano. Juntos, para alimentarse
mutuamente. Las mujeres organizadas son la punta de lanza de un movimiento social y popular que involucra también a cada vez más hombres; todos y todas por una
sociedad que abra puertas a la esperanza y que permita relaciones de respeto y armonía entre los seres humanos y con la naturaleza.
El documento original fue preparado por Penny van Esterik para una serie que produce WABA para apoyar a los grupos en sus actividades de protección, promoción y apoyo a la lactancia materna y en particular, para la semana mundial de lactancia materna que se
realiza cada año, del 1 al 7 de agosto.
WABA, Apdo. 1200, 10850 Penang, Malaysia; tel. 604-6484 816;
fax. 604-657 2655;
email: secr@waba.po.my

Documento traducido y adaptado al español por CEFEMINA para el Proyecto Regional de IBFAN América Latina y del Caribe, con el apoyo de GIFA. Esta publicación recibió apoyo financiero externo. Esto no compromete a los patrocinadores con los contenidos expresados
que son responsabilidad de los autores y autoras. Sus artículos pueden ser reproducidos o traducidos sin previa autorización siempre y cuando se cite la fuente.
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No es casualidad

Me niego a creerlo. Hace un mes, leía con incredulidad un articulo publicado por Edurne Uriarte en el dominical Hoy mujer, y titulado mamíferas. En el se pedía a la sociedad que dejara de presionar a las madres que daban el biberón a sus bebes, en vez de lactancia materna. Se las consideraba acosadas y vilipendiadas, acusadas de ser malas madres. En ese articulo, se pone en duda la veracidad de los estudios cientificos publicados sobre las ventajas de la lactancia materna, particularmente le ofendia a la periodista que alguien haya afirmado que los niños que toman leche materna son mas inteligentes. Por supuesto no consta que la periodista se haya tomado la molestia de leer por si misma los articulos. Se limita a copiar los argumentos de una feminista, Elizabeth Badinter, que en los años 80 cuestionó estas ventajas.

 

Curiosamente este fin de semana, solo un mes después, el dominical del mundo se destapa con un articulo que empieza por llamar, de nombre y con imágenes, vacas a las madres que dan el pecho a sus hijos. Eso si, luego aparentemente hace un esfuerzo por mantenerse equidistante. Incluso hace una lista de “pros y contras” en la que las ventajas de la lactancia materna se citan “en bloque” (es mejor para el niño) para que opticamente se visualicen el mismo numero de pros y contras. Tambien llama la atención que uno de los “contras” es “que la madre debe hacer una dieta muy equilibrada, rica en frutas y verduras”. Estupendo.

 

No se priva la periodista tampoco de poner en entredicho la evidencia cientifica a favor de la lactancia materna, diciendo que los estudios “no confirman” esta presunta superioridad.

 

Ignoro si esta mujer ha leido en su vida un articulo cientifico. Ignoro si sabe cuales son los criterios para considerarlo valido. Ignoro si ha escuchado alguna vez el término “medicina basada en la evidencia”. Pero también cita a Badinter, por lo que he de suponer que maneja los mismos articulos de hace 30 años. Puesto que entre otras cosas cita a los paises nordicos como un lugar donde predomina la lactancia artificial. Es para echarse a reir si no fuera lamentable. Por no hablar de la penosa apelación a la falta  de vigor de los niños africanos, amamantados. Es una vergüenza.

 

Para terminar con el tema de la ciencia, diré que si, señoras. La evidencia cientifica a favor de la superioridad de la lactancia materna tanto para el niño, en su infancia y en la vida adulta, como para la madre, es amplia, fuerte y hoy dia indiscutible en la comunidad cientifica.

 

Pero volvamos al titulo ¿será casualidad que se hayan publicado estos dos articulos con solo un mes de diferencia, ambos escritos por mujeres en suplementos dominicales? No lo creo. Simplemente creo que las industrias lacteas han descubierto un filon: el feminismo a favor del biberón. La teta es una estrategia del orden mundial para acabar con la independencia de las mujeres.

 

Y como no pueden hacer publicidad de las leches maternizadas, sino con muchas restricciones, han decidido utilizar esta via paralela: vestirlo de “articulo periodistico”. El feminismo haciendo campaña a las multinacionales. Acabáramos.

 

¿No me creeis? Id a la pagina de hoy mujer, y pasad el puntero por encima de la pestaña “ser madre” (en la barra superior) ¡oh sorpresa! Un anuncio de nutriben.

 

el articulo de Edurne Uriarte:

http://www.hoymujer.com/comunidad/opinion/mamiferas,124574,09,2010.html

la portada del magazine

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que dijo Badinter (hace 30años):

http://kasandrxs.radioteca.net/leer.php/3619433

y el articulo “the case against breastfeeding” que pretende desacreditar, eso si, sin citar articulos concretos, la evidencia cientifica a favor de la lactancia materna

http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2009/04/the-case-against-breast-feeding/7311/3/

¿Hasta cuando dura la lactancia de forma “natural” en la especie humana?

Recientemente he tenido ocasión de leer en varios sitios un artículo en el que se especula sobre la duración que “debería” tener la lactancia materna en la especie humana. En el mismo se hace alusión a distintos criterios que permitirían medir lo que la naturaleza ha reservado en este sentido para nosotros. Se alude al porcentaje alcanzado del peso corporal, a la dentición, a la esperanza de vida o a la duración del embarazo en distintas especies, comparándolo con la nuestra. Con cada uno de los criterios que maneja el citado articulo salía una edad diferente como recomendada para prolongar la lactancia. Al final del mismo, y haciendo no se que operación aritmética, venia a concluir que la duración debía estar entre los 4 y los 7 años.

 

Hace tiempo que lo leí, y desde entonces he intentado atar cabos porque aquella explicación no me satisfacía. No en cuanto a las conclusiones, sino respecto a los argumentos utilizados para apoyarlas, que como mínimo me parecen erráticos y poco científicos. En mi interior yo se que la naturaleza no podía dejar que la duración de la lactancia, dependiera de cosas diferentes según la especie animal de la que hablemos. Tenía que haber un criterio único que condicionara la duración, y que fuera igual para todas las especies. Y lo encontré.

 

Y lo que me abrió los ojos al respecto fue un libro: el chico de la Gran Dolina. Un libro de antropología sobre los hallazgos del yacimiento de Atapuerca, escrito por el Dr. Bermudez de Castro. Dedica un capitulo entero a hablar sobre la lactancia materna. La lactancia materna cumple dos misiones fundamentales en absolutamente todos los mamíferos: asegurar la supervivencia del mayor número posible de crías y también determinar el intervalo entre una cría y la siguiente. Un intervalo entre crías corto empeora las posibilidades de sobrevivir de cada una. Uno demasiado largo, pone en riesgo la estabilidad de las poblaciones, al disminuir el número de nacimientos. En la naturaleza no existe ninguna especie de mamífero que amamante durante toda la preñez ni por supuesto en tandem (hablando de camadas distintas, no de crías nacidas en la misma camada). Simplemente, en la vida salvaje, encontrar una cantidad suficiente de alimento que permita  a la madre hacer este gasto energético sin poner en riesgo su propia vida es imposible.

 

Es por tanto un equilibrio entre estos dos factores: supervivencia de cada cría y distancia entre nacimientos, lo que condiciona las posibilidades de una especie de salir adelante. Y ¿Cuál es el intervalo entre crías en la especie humana de forma natural? dos años. En los chimpancés el intervalo que permite mantener estables las poblaciones es de 5 años. Pero los hallazgos antropologicos permiten afirmar que en los distintos homínidos ese periodo ha ido acortándose, hasta llegar a los 2 años (supongo que entre 2 y 3 años).

 

¿y como se sabe eso? pues porque a los 2 años aparece un pico de mortalidad infantil. Algunos niños no sobrevivían al destete en aquellas épocas de carestía. Pero una vez conocido este dato, en mi cabeza se juntaron mas cosas que yo conocía para apoyarlo. Entre los dos y los tres años ocurren muchas modificaciones biológicas, encaminadas a convertir al lactante en un niño:

 

1-. Entre los 2 y los 3 años se completa la dentición decidua. Lo que permite al niño alimentarse de alimentos sólidos. En el tiempo del chico de la Gran Dolina, no existía el pasa purés. y por tanto alimentar a un niño que no tuviera muelas con alimentos suficientemente calóricos como para permitir el enorme desarrollo de su cerebro era complicado. Hay que decir que en aquellos tiempos, al igual que sucede en las poblaciones que actualmente aun viven como colonias neolíticas, la lactancia era prácticamente el alimento exclusivo hasta los dos años. Esta exclusividad de la lactancia y por tanto, la frecuencia de tomas mantenida durante ese periodo, es lo que garantiza el mantenimiento de la anovulación en la madre. Y por tanto lo que permite espaciar los nacimientos.

 

2-. Entre los 2 y los 3 años se modifica la posición de la laringe en los niños. En los lactantes (menores de dos años) la laringe se sitúa muy alta: justo detrás de la nariz. de modo que esto permite al lactante respirar a la vez que traga. Pero dificulta mucho la fonación. A partir de los dos años, la laringe desciende hasta su posición de adulto, lo que impide respirar a  la vez que se trata ( es decir, se convierte en lactante menos eficaz) pero permite una fonación mas parecida a la del adulto. Por eso los niños, aunque pueden emitir sonidos y palabras antes de los 2 años, tienen muy limitada la gama de fonemas que pueden usar. y es a partir de los 2 años cuando suele producirse la “explosión” del lenguaje.

 

3-. A partir de los dos años, se adquiere la última etapa de la inmunidad: la inmunidad frente a antígenos polisacarídicos. Y aunque la maduración completa del sistema inmune es a los 6 años. Esta inmunidad ya permite al niño defenderse frente a todo tipo de gérmenes, aunque sea de un modo rudimentario.

 

4-. Entre los dos y los 3 años la necesidad de succionar como consuelo disminuye en la mayoría de los niños. Razón por la cual es más fácil por ejemplo quitar el chupete a los 3 años que a los 2.

 

5-. Los registros que nos han dejado las poblaciones de las que hay registros escritos: babilonios y mesopotámicos, según los escritos sumerios, recomendaban el destete a los dos años, los hebreos antiguos a los 3 según el Talmud. Según el Ayurveda, la edad de destete en la india era a partir de los 2 años. Según Galeno y Sorano entre los 2 y los 3 en las culturas clásicas. Según el Corán, los dos años es la edad del destete, y en la Europa del siglo XVI (poemas de Luigi y Tansilio) a los 2 años también.

 

 

 

Por tanto, mi conclusión que obviamente no se publicará en ninguna revista científica, es que el destete “biológico” en la especie humana es entre los dos y los tres años.

 

Biológicamente, somos exactamente iguales a los homo sapiens sapiens que dejaron su huella imborrable en Altamira. Sin embargo, la inteligencia que les permitió adaptarse mejor a la glaciación que los neandertales, y por tanto ser la especie superviviente, estando biológicamente peor adaptados al clima frío, también nos ha permitido burlar a la biología en muchas otras cosas.

 

Por ejemplo, hemos logrado que la supervivencia de nuestras crías no dependa en tanta medida de la duración de la lactancia. Y que además sea una supervivencia superior a cualquier otra especie conocida. Por ello podemos prescindir de la duración establecida entre crías para mantener estable la población. Podemos separar más los embarazos. Así mismo nos hemos asegurado unos aportes calóricos a las madres que permiten dar lactancia durante el embarazo sin poner en riesgo al futuro bebe ni a la madre, y también lactar en tandem.

 

Por otro lado, los avances tecnológicos han logrado que la alimentación de los niños no dependa exclusivamente de la lactancia materna. Pudiendo procesar los alimentos para que sean asimilados por ellos desde los 6 meses.

 

Por tanto, la especie humana ha burlado a la biología de modo que cada madre, cada pareja madre bebe puede elegir un periodo de lactancia que les satisfaga a ambos. Y todas las versiones son aceptables y permiten un desarrollo adecuado del niño y de su relación con la madre.

 

 

BIBLIOGRAFIA:

 

1-. el chico de la gran dolina. autor: Bermudez de Castro

2-.http://www.unicef.cl/lactancia/docs/mod01/LActancia%20materna_profesionales.pdf

3-.http://www.redclinica.cl/html/archivos/14.pdf

 

Volver al trabajo sin abandonar la lactancia

Extraido de la revista Serpadres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y, a partir de entonces, introducir progresivamente otros alimentos, manteniendo la lactancia hasta los dos años o más. Pero muchas mujeres se preguntan cómo seguir esta recomendación cuando se reanuda la actividad laboral y tienen que separarse del bebé tantas horas. Pues, aunque parezca imposible, no lo es.

Lo más importante no es que el bebé tome leche materna cuando su madre está fuera, sino que pueda seguir mamando a demanda cuando estén los dos juntos. Después del viernes llega el fin de semana, hay festivos, vacaciones…

Derechos laborales

Durante los nueve meses que siguen al nacimiento del bebé:
* la madre puede reducir su jornada en media hora (entrar media hora después o salir media hora antes).
* o disponer de una hora dentro de la jornada habitual, con la posibilidad de dividirla en dos fracciones de media hora.
* Una buena idea es que un familiar o alguien de confianza acerque al niño al trabajo de su madre para que esta pueda darle de mamar en ese tiempo.

Cuándo empezar a extraerse la leche

Hay expertos que aconsejan hacerlo ya en las primeras semanas e ir congelándola; pero otros opinan que es mejor olvidarse y empezar a guardar leche sólo unos días antes de volver al trabajo. Lo importante es que la extracción no genere ningún tipo de angustia o estrés.

Cómo extraer la leche materna

Puede hacerse a mano o con ayuda de un sacaleches.
* Antes de empezar hay que tratar de relajarse y estimular bien las mamas. Si están muy hinchadas conviene aplicarles agua caliente con la ducha para que la leche salga sin esfuerzo. También ayuda darse un masaje circular con las yemas de los dedos sobre la base del pecho.
* Muchas mujeres encuentran que sacarse la leche a mano, sin sacaleches, es más cómodo, aunque requiere aprender la técnica. Para lograrlo, conviene ponerse en contacto con un grupo de lactancia.
* La extracción artificial requiere menos técnica. Existen varios tipos de sacaleches eléctricos o manuales (de émbolo o palanca). El antiguo modelo de perilla o bocina está desaconsejado porque puede hacer daño al pezón. El aparato se coloca sobre el pecho elegido y se bombea el émbolo hasta que se produzca el vacío, poco después fluirá la leche.

¿Sacarse la leche antes, o después de la toma?

Es indiferente. La madre debe extraerse la leche cuando le sea más cómodo. Puede hacerlo antes de la toma, después de que el bebé haya mamado, entre toma y toma o incluso durante ella (mientras el pequeñín mama de un pecho se puede recoger en un vaso la leche que gotea del otro).
Si después de que el bebé ha mamado se utiliza el sacaleches, se recogerá la leche que queda de esa toma más la que se produce por la estimulación del aparato. Pero tampoco hay problema si se utiliza el sacaleches antes de que el bebé mame, porque cuando el pequeño succione producirá una nueva subida que le proporcionará la leche que desee tomar.
No conviene angustiarse con la cantidad que el sacaleches es capaz de recoger en cada extracción, ya que pueden mezclarse varias tomas en un mismo recipiente, siempre que ninguna de ellas tenga más de 24 horas.

¿Cuánto tiempo puede conservarse la leche?

* La leche se puede mantener de seis a ocho horas a temperatura ambiente, si no hace mucho calor.
* En el frigorífico se conserva sin problema dos días, en un recipiente de cristal o de plástico que cierre bien. No es necesario esterilizar, pero sí lavar y secar bien el envase.
* Lo mejor es utilizar cada día la leche de la jornada anterior y tener una reserva congelada para emergencias, por si algún día no es posible sacarse.

¿Cómo congelar, descongelar y calentar?

* La leche se puede conservar de tres a cuatro meses en un congelador de tres estrellas y seis meses o más en un arcón.
* Puede congelarse en tarros de plástico que cierren bien o en bolsas de congelación. Conviene utilizar recipientes pequeños con una sola toma.
* Hay que poner la fecha y hora de extracción, tanto en las bolsas como en los envases, para poder usar las reservas en orden cronológico, empezando por las más antiguas.
* La leche se puede descongelar lentamente, dejándola en el frigorífico unas horas antes o justo antes de usarla poniendo la bolsa o el tarrito bajo el chorro de agua fría.
* Para templarla, lo más adecuado es sumergir el recipiente o la bolsa en agua caliente. Si se usa el microondas no debe calentarse demasiado, para que la leche no pierda propiedades.

¿Qué hacer si se produce una subida de leche en el trabajo?

* Lo ideal es que la madre pueda extraerse algo de leche en su lugar de trabajo (en el lavabo o en un lugar reservado). Si utiliza el sacaleches puede trasladarla en una bolsa isotérmica o en una pequeña nevera de camping, con un par de placas de hielo. Así podrá utilizarla para dársela al bebé al día siguiente.
* Si no es posible usar el sacaleches en el trabajo, la madre puede ir al baño cuando sienta la subida y sacarse manualmente un poco de leche para sentirse cómoda. Sólo tendrá que hacerlo durante unos días, hasta que el pecho se adapte al cambio.
* Si se produce una subida intempestiva y no se puede ir al baño, suele resultar eficaz cruzar los brazos y apretarlos contra las mamas para detener la subida de la leche.

http://www.serpadres.es/semana-de-la-lactancia/volver-al-trabajo-sin-abandonar-la-lactancia.html

Conciliar la vida laboral con la lactancia materna.

Con el trabajo fuera de casa se entiende.

Por razones de mi estatus profesional, no me pude permitir una baja de más de 6 semanas en ninguna de mis dos maternidades. Afortunadamente mi marido si pudo disfrutar el resto de las semanas (hasta 16) y así pudimos atender los primeros 4 meses a los retoños.

Como muchas embarazadas, sobre todo las que cuentan con una información adecuada, siempre tuve claro que amamantaría a mis hijos. Pero desde el principio supe que no seria fácil. Trabajo fuera del sitio en el que vivo, lo que me supone hora y media de ida y otro tanto de vuelta a diario. Así como trabajo en jornada continua. En total unas 11 horas diarias fuera de casa. Seis semanas de lactancia parecía semejante a nada, desde mi punto de vista. Y eso que en aquel momento mi objetivo era lactar los 4 meses que la mayor parte de las mujeres pueden cumplir gracias a la baja maternal. Así pues busqué toda la bibliografía que pude encontrar sobre extracción de leche materna, como conservarla y me hice mis propios planes. Todo ello con la ayuda y el apoyo de mi marido.

De este modo aprendí todo lo que se puede saber en teoría sobre sacaleches, neveras portátiles y tiempos de congelación y descongelación.

Tan exagerado fue mi afán que me llevé el sacaleches al hospital directamente. Allí las matronas me dijeron que esperara unos días hasta que la lactancia estuviera establecida. Efectivamente unos días después fue más fácil. Cada vez que le daba el pecho a la niña, usaba también el sacaleches en el otro pecho. Con un sacaleches eléctrico esto es relativamente fácil. Pero pronto el exceso de uso hizo que el motor del sacaleches fracasara. Me lo cambiaron pensando (yo también) que era defecto de fabricación. Pero no. El siguiente también fracasó. Así que me hice con un sacaleches manual de Avent. Este me ha acompañado sin desfallecer durante todo lo que restaba de lactancia de Sandra y toda la larga lactancia de Carlos.

Planificarlo desde el primer momento me permitió contar con una reserva de casi 4 litros de leche congelada en botes de 50, 75 y 100 cc. para cuando empecé a trabajar. Todos ellos fechados y con la cantidad de contenido escrita antes de congelar (puesto que si no aumenta de volumen).

Ya incorporada a mi vida laboral, me organicé de la siguiente forma:

1-. Lo ultimo que hacía antes de salir de casa y lo primero al llegar era darle pecho a los niños. Avisaba antes de salir del trabajo para que no le dieran nada al menos una hora antes de llegar yo.

2-. En el trabajo me hacia una extracción cada 3 horas aproximadamente (aprovechaba la media hora del café, la hora de comer, y al terminar la jornada.Y también en cada hueco que me quedaba libre.

3-. En cada toma de las que hacían por el día, y sobre todo en esa primera toma a la tarde justo después de volver yo, me sacaba leche del pecho del que no estaban mamando. No me resulto demasiado engorroso, pronto aprendí a manejar al bebe con una mano y el sacaleches con la otra.

4-. La leche que me extraía un día se dejaba en la nevera para el día siguiente. Como habitualmente no cubrían las necesidades, lo que faltaba se descongelaba de la reserva.

5-. Llevábamos una contabilidad exacta de cuanta leche usábamos cada día de la reserva.

6-. Los fines de semana también me sacaba leche en todas las tomas. Esta leche se congelaba y pasaba a reponer las reservas usadas durante la semana. También se contabilizaban estos “ingresos”. De este modo muchas semanas incluso el balance era positivo.

Con Sandra tuve la mala suerte de que un accidente de tráfico ocurrido a los 4 meses, alteró completamente los horarios de mi trabajo y tuve que pasar a depender del transporte público. Y además el susto, o el estrés subsiguiente redujeron notablemente la cantidad de leche que yo producía. Esto hizo que tuviera que reducir el tiempo dedicado a extraerme leche en el trabajo. Por este motivo las reservas se redujeran rápidamente. Y nos vimos obligados a echar mano de la lactancia artificial cuando tenía ella cinco meses y medio. El miedo a una mastitis, la ignorancia del hecho de que la producción puede adaptarse a la demanda y, porque no decirlo, la sensación de triunfo por haber logrado el objetivo inicial, que era lactar por 4 meses, me hizo bajar la guardia y rendirme. A los 5 meses y medio Sandra estaba destetada.

Cuando me embaracé de Carlos, aun seguí estudiando el tema. Y aprendí varias cosas.

1-. Que la introducción de alguna toma de alimentos diferentes de la leche puede ayudar a prolongar la lactancia cuando la madre trabaja fuera de casa. Esto luego no me sirvió para mucho, ya que Carlos no quiso nada distinto de la leche hasta los 7 meses. Pero puede ser de utilidad en otros casos.

2-. Que el pecho se adapta a la demanda para mucho (incrementando la producción cuando se demanda mas) y para poco (reduciendo la producción en las horas en las que no se vacía.

3-. Que reducciones puntuales de la producción, como la que puede ocurrir por estrés o por un susto, se pueden remontar aumentando la cantidad de veces que se ofrece el pecho al niño.

Esencialmente hice lo mismo que con Sandra. Pero saber que incluso si yo dejaba de sacarme leche en el trabajo seguiría teniendo leche en las horas en las que estuviera con el niño, me permitió relajarme. A pesar de todo continué sacándome leche en el trabajo hasta los 10 meses. A partir de esa edad, solamente hacia ya las tomas de las horas en que yo estaba en casa. Y Carlos continuó lactando hasta los 16 meses.

No ha sido un camino de rosas. Ha sido largo y a veces agotador. Y no pocas veces te entran ganas de tirar la toalla. Pero teniendo claro unas poquititas cosas se puede llevar adelante una lactancia mientras la madre quiera. En resumen las cosas que hay que tener claras son:

1-. Que es sin duda el mejor regalo que les podemos hacer a nuestros hijos.
2-. Que es necesario informarse, estudiar y sobre todo, tener planificado como vamos a compatibilizar el trabajo con la lactancia cuanto mas pronto mejor.
3-. Que la labor del cuidador sustituto es básica. Es muy importante que sea un cuidador consciente de lo que cuesta cada biberón de esa leche. Que no descongele tomas que podían haberse evitado, que entretenga al niño para no darle leche justo antes de llegar uno del trabajo…… debe ser una labor de equipo.
4-. Que no hay una sola receta. Esta es mi experiencia, pero cada uno tiene que buscar el esquema que le funcione en su propio caso. Seguro que hay alguno

En la mesa

En la mesaAutora: Guiomar

Las madres tendemos a preocuparnos por el tema de la alimentación desde que estamos embarazadas. Nos pesamos semana a semana tratando averiguar las razones por las que hemos subido o no de peso, si la báscula indica media kilo más de lo debido nos sentimos temerosas de de la bronca que esperamos recibir del ginecólogo de turno y vivimos la totalidad del embarazo pensando en qué vamos a comer. Tratamos de seguir una dieta sana y balanceada (aunque sea algo nuevo para nosotras). Pensamos en cuántos días hemos comido pescado, si ya superamos el litro de leche recomendado y si nos podemos permitir esa onza de chocolate que nos hace ojitos desde la alacena.

La necesidad de alimentos ricos en grasa y en azúcares durante el embarazo es algo normal que surge del aumento de necesidades calóricas propio de este periodo, aunque tampoco sea cierto eso de que “hay que comer por dos”. Las fuentes calóricas de grasa y azúcares simples las encontramos con facilidad en la comida chatarra. Así que veces terminamos comiendo de más y además, mal.

Sabemos que nuestro hijo se alimenta de lo mismo que nosotras, pero en forma de nutrientes. Es decir, ellos no se comen el filete a la plancha sino las proteínas, grasas y demás nutrientes que conforman el filete.

La ciencia está descubriendo que es desde la vida in útero que nuestros hijos aprenden a comer, no solo a nutrirse.

Alimentarnos bien en este periodo no es solo necesario para el sano desarrollo del feto, sino porque a medida que el cerebro de nuestro bebé se va formando, se crean también las primeras conexiones neuronales en torno a la alimentación. Algunos estudios llegan a sugerir incluso que los primeros gustos por alimentos se adquieren en esta etapa tan temprana.

Comer es un hecho sumamente complejo. Por un lado, comemos para vivir, por pura necesidad de supervivencia. Se come cuando se tiene hambre. El organismo humano busca los nutrientes que más necesita en un momento dado. De ahí que las mujeres embarazadas cuando necesitaban calcio en sus dietas tenían antojo de comer cal y por eso los niños con deficiencia de hierro tratan de comer tierra.

Los animales que viven en libertad suelen tener difícil poder elegir qué comer. La comida es sumamente escasa para ellos y comen lo que hay dentro de lo que su organismo está preparado para comer bien sea una gacela o alfalfa. Todos hemos visto sin embargo a perros y gatos (animales principalmente carnívoros) purgarse con hierbas para vencer el estreñimiento. Incluso las ratas de laboratorio eligen qué comer si pueden hacerlo, al igual que los primates como el chimpancé. Pero para ellos, el alimento es básicamente una necesidad fisiológica. Se come cuando se tiene hambre o cuando se puede para prever las épocas de carestía.

Los humanos somos más complejos pero no dejamos de ser animales. Por eso las personas que tienen la costumbre de saltarse comidas engordan más que las que comen regularmente. El organismo acumula de más porque la experiencia le ha enseñado que la próxima comida será incierta y que no siempre se atiende el llamado del hambre cuando se tiene, así que se acumulan reservas cuando se tienen.

Los niños aprenden esto desde su vida intrauterina. Si su madre se salta comidas los nutrientes le llegaran de una forma menos regular de la necesaria y aprenderá a acumular para las épocas de escasez.

Hace años se puso de moda alimentar a los niños con horarios, cuando es hora de comer y no cuando el niño tiene hambre. Trataba de ser una forma de educar a los niños a alimentarse adecuadamente. Sin embargo, se consiguió todo lo contrario porque quiso predominar la necesidad cultural de la comida sobre la necesidad fisiológica de la nutrición y un niño a esas edades no está todavía preparado para socializar.

A los seres humanos nos cuesta separar la necesidad fisiológica de las costumbres sociales y culturales que le acompañan. Los adultos solemos comer cuando es hora de comer, bien porque es la hora que nos asignan en el trabajo o por costumbre es la hora en la que nos reunimos con alguien para comer. Algunos son capaces de aguantar el hambre hasta que es la hora, otros picotean el pan de la comida o mascan chicle para tratar de enmascarar el hambre.

Un niño recién nacido pide de comer cuando tiene hambre, el no entiende de relojes y su aparato digestivo es todavía pequeño e inmaduro y no puede esperar tanto. Su círculo social se reduce a su madre y comer es para él comienza a ser también una forma de comunicación. Un niño alimentado al seno materno tiene a su madre disponible como fuente de alimento y también como fuente de interacción social. Tendrá que llorar poco para conseguir lo que necesita, no hay agua que hervir ni polvos que reconstituir. Un niño alimentado con biberón tendrá que aprender a esperar, a pasar hambre y construirá unos fuertes mecanismos para prevenir las épocas de escasez.

A medida que el niño crece, necesita explorar. Su necesidad de descubrir el mundo que le rodea es mayor que su necesidad de alimentarse. Con la exploración de su mundo cercano descubre el refrigerador y la alacena y comienzan las primeras cacerías en busca de alimento. Además, la naturaleza que es muy sabia, nos ha diseñado para que cuando llegamos a esa fase exploratoria pasado el primer año la velocidad de crecimiento disminuye drásticamente y por tanto, también el apetito. No es que el niño milagrosamente viva del aire, es que va a crecer a un ritmo menor durante el segundo y tercer año que durante su primer año de vida. Así podrá, además encaminar sus esfuerzos al aprendizaje del entorno en vez de a la alimentación.

El niño que explora tomará un pedazo de pan y lo mordisqueará mientras juega. Hará lo mismo con una manzana o una zanahoria. Si nos ve comer nos pedirá probar de nuestro plato (siempre más interesante que el suyo) y poco a poco aprenderá que comer es también un acto social. Cuando tenga cuatro o cinco años comenzará a disfrutar de las comidas en familia, pedirá que le cocinemos sus platos favoritos y cuando tenga quince podrá pasar dos horas de sobremesa mientras se toma un café. Pero además, en el día a día, tenemos que tomar la decisión de cuál va ser nuestra prioridad en torno a la alimentación: si la fisiológica o la social porque a veces no son compatibles.

Si el niño viene de la escuela con hambre y tiene que esperar a que la comida esté preparada o a que venga papá picará algo entre horas o pasará hambre. O al contrario, es posible que en la escuela almuercen tarde y nosotras nos empeñemos en que el niño coma cuando llega y apenas está terminado la digestión de su almuerzo.

Si el niño llega con hambre y no es capaz de esperar podemos tratar de tener algo rápido que calentar para darle o puede comenzar por la fruta, porque el orden en que comemos los alimentos también es meramente cultural.

A veces las mujeres nos sobrepasamos en ayunas esperando que toda la familia llegue para comer cuando nuestros horarios son muy diversos y las horas de ayuno llegan a ser excesivas. Al priorizar la necesidad cultural sobre la fisiológica se engorda porque se manda al organismo la señal de que es necesario acumular. Además, la tentación de picar alimentos altamente energéticos que quiten el hambre momentánea es mucha y se termina comiendo de más.

La socialización en torno a la comida la aprenderán los niños por ósmosis, porque siempre hay un pastel cuando se celebra un cumpleaños, un capricho para un niño enfermo y de vez en cuando hay palomitas para disfrutar de una película en familia.

El comer todos juntos y a su hora era necesario cuando la vida lo permitía, los horarios eran más o menos los mismos y no existían los hornos microondas. Podemos socializar en la mesa aunque no todos comamos, también se puede acompañar al que come con un simple vaso de agua o con un café y platicar del día. Si queremos socializar podemos sentarnos con nuestros hijos mientras comen, aunque no comamos nosotras, en vez de ponernos a lavar los platos.

Si dejamos aprender a los niños a su ritmo, lo harán. Confiar en ellos sobre cuándo tienen o no hambre les va a ayudar a aprender a autorregularse y cubrir sus necesidades de una forma más saludable. Cuando su cerebro esté preparado para comenzar a aprender la parte social de la alimentación, lo hará. Pero es mejor que para entonces tengan claro cómo cubrir mejor sus necesidades fisiológicas.

¿Qué pasa si les dejamos elegir?

MAMI YO CONTROLO ¿QUÉ PASA SI LES DEJAMOS ELEGIR?

¿Es cierto que podemos confiar en nuestros hijos para regular lo que comen? ¿Desde que edad? ¿Hasta que punto? ¿Hay estudios sobre el tema? Y la intervención de los adultos, ¿qué puede suponer?
Me he hecho todas estas preguntas desde hace tiempo, y por fin me animé a investigar para tratar de responderlas. He buscado los estudios científicos que hay sobre le tema, y me sorprendió la cantidad de ellos que encontré. Y todos en la misma dirección: los bebés tienen la capacidad innata de regular su ingesta, y las intervenciones de los padres, tanto en sentido coercitivo como en sentido restrictivo, obtienen siempre el resultado contrario al deseado. Y que la única intervención posible por nuestra parte con efectos positivos es la oferta variada de alimentos saludables (o sea, excluyendo las chucherías y los excesivamente elaborados), y nuestro ejemplo. Como sé que algunas o muchas seguiréis teniendo dudas, paso a agrupar las lecturas que he hecho. Os voy a poner, además, el texto original de los artículos (en ingles) y el enlace con los que tengo completos.
Empezaré por el final:

¿Qué sucede cuando los adultos intervienen?

Los adultos podemos intervenir de varias maneras. En caso de niños gorditos, la intervención de los padres suele ser restringir determinados alimentos que se consideran malos (dulces, grasas). Pero luego le permitimos al niños comerlo en ocasiones especiales (cumpleaños, navidades) y el resultado es que el niño asocia estos alimentos con situaciones agradables, y por tanto, los busca con más ahínco. En este caso, se ha encontrado que padres restrictivos suelen tener niños más gorditos: estos niños suelen consumir mayores cantidades de comida saludable, pero también de comida no saludable. Los padres que utilizan la comida como recompensa para modelar el comportamiento obtienen niños con mayor disconformidad con su esquema corporal (riesgo de trastornos como la anorexia y la bulimia). Los padres que insisten en que su hijo coma más: los estudios demuestran que la intensidad con las que los cuidadores responden al rechazo de alimentos es un predictor inverso (o sea contrario) de ganancia de peso: es decir, cuando los cuidadores responden presionando al niño para que coma, en lugar de conseguir que gane más peso, consiguen el efecto contrario. También se comprueba que cuando el control de la madre sobre la comida era pequeño, los niños que ganaban poco peso de 0 a 6 meses, lo compensaban en el segundo semestre, y viceversa, los que habían ganado demasiado peso, ralentizaban la ganancia. Cuando el control de la madre era elevado, se producía el fenómeno contrario. Algo tan extendido como “solo tres cucharadas más” o “termínate el plato” hace que el cerebro del niño se focalice en cosas externas a sus propios signos de hambre y satisfacción, impidiendo que estos actúen. En definitiva, los estudios demuestran que un elevado grado de control por parte de los padres, en cualquiera de estas direcciones se asocia con una disminución de la capacidad de autocontrol por parte del niño. Y por tanto, cualquier intento de intervenir en sus hábitos de auto alimentación puede tener efectos negativos alejados de la intención de los padres

¿Nada de lo que hagamos los padres puede entonces influir positivamente en los hábitos alimenticios del niño?

Pues si, hay dos maneras: poniendo a su disposición alimentos saludables, variados, con frecuencia. Y también con el ejemplo: las hijas de madres que consumen gran cantidad e fruta y verdura son con menor frecuencia malas comedoras y comen también más cantidad de estos alimentos. Por todo ello, los estudios sugieren que los padres debemos centrarnos menos en el comportamiento de nuestros hijos a la hora de comer y más en dar ejemplo con nuestros propios hábitos.

¿Pero desde cuando esta un bebé preparado para calcular sus necesidades?

Desde el nacimiento. De hecho hay estudios realizados con lactantes alimentados con leche de fórmula a los que se administraba la fórmula más concentrada o más diluida, y ellos modificaban las tomas de modo que el consumo calórico al final del día era exactamente el mismo. Los bebés alimentados al pecho suelen ganar peso más lentamente que los alimentados con fórmula. Y los estudios relacionan esto con un mayor grado de control por parte de la madre. Una madre que da el biberón, ve cuanta leche queda y se siente obligada a insistir al bebé para que lo termine. Una madre que da el pecho, al carecer de esta información, carece del control, y el control pro tanto lo tiene el bebé. Ésta es la razón de que los bebés alimentados con fórmula deban serlo también a demanda (del bebé), para que no resulte en una sobrealimentación. Esta capacidad de controlar la ingesta de calorías permanece en los niños pequeños. En un estudio realizado, se ofrecía a niños pequeños un menú compuesto por dos comidas. La primera era una comida estándar, manipulada en cuanto a la densidad energética en base a una mayor o menor cantidad e grasas e hidratos de carbono. El segundo plato era elegido libremente por los niños. Pues bien, sin mediar intervención adulta, cuando el primer plato tenía un menor contenido calórico, el segundo lo tenía mayor, y viceversa. Y en estudios de este mismo tipo, se demostró que esta capacidad de control, no se producía solo en el seno de una comida, sino también a lo largo de 24 horas: los niños demostraron realizar ajustes de energía a lo largo de comidas sucesivas, resultando un coeficiente de variación en cuanto al consumo calórico del 10 % como media, mientras que en comidas individuales esta variación podía ser hasta de un 40%. Estos mismos investigadores, demostraron que este mecanismo de autocontrol, se veía afectado cuando la atención de los niños se enfocaba en situaciones ajenas a sus señales de hambre y saciedad, como recompensarles por terminar el plato o hablarles de la cantidad de comida que quedaba en el plato. En estas condiciones, toda evidencia de respuesta al contenido energético de las comidas desaparecía. Por cierto, los que realizaron estos estudios, concluyeron también que a los 12 meses se producía un descenso generalizado del apetito.

¿Y cómo se desarrolla el gusto por la comida en los niños pequeños?

Durante la transición desde la alimentación exclusiva con leche, al consumo de comidas variadas, el niño aprende a aceptar un grupo de las comidas disponibles en su entorno. Los bebés vienen equipados con una serie de predisposiciones que facilitan el desarrollo de estos patrones de aceptación:

1-. Están predispuestos favorablemente a los sabores dulce y salado, y negativamente a los sabores ácidos y amargos (son los sabores de la mayor parte de los venenos).
2-. La aceptación de la mayoría de las comidas está condicionada a la repetición de la oferta. Dada su natural tendencia a la neofobia (fobia a los nuevos alimentos), se estima que un nuevo alimento debe ser ofrecido entre 5 y 10 veces para que los bebés lo acepten. Es decir: tienen predisposición a no aceptar alimentos nuevos y a aceptar alimentos que les son ofrecidos muchas veces.
3-. También las pautas de aceptación se ven afectadas por el condicionamiento positivo: un niño aceptara mejor los alimentos que le son ofrecidos en un entorno positivo, agradable. Y a su vez, rechazaran las comidas que les sean ofrecidas en entornos desagradables.
4-. También están preparados para preferir alimentos cuya ingesta tiene consecuencias digestivas positivas, como las que se producen cuando estando hambrientos comen alimentos con alta densidad energética.
5-. Pero aunque los niños nacen con unos mecanismos internos de regulación de la ingesta según la densidad energética, también son sensibles a los intentos de control pro parte de los padres, que redirigen la atención a cosas externas a las señales de hambre y saciedad.

Asimismo, podemos asumir que los gustos de un bebé se ven influidos por los gustos de sus padres y sus selecciones, de modo que los padres podemos influir poniendo a su alcance determinados tipos de comida y actuando como modelo para ellos. Y ofrecer estas comidas saludables en un entorno agradable para ayudarles a adquirir buenos hábitos alimenticios.
No quería terminar este artículo sin hablaros de un experimento que ya he mencionado en otras ocasiones. Ahora con el artículo original en la mano, me parece aun más sorprendente. Espero que a vosotras también os lo parezca. Clara M Davis o la sabiduría de dejar a los niños seleccionar su propia dieta

Es un estudio presentado en junio de 1939, en Estados Unidos, recién pasada la gran depresión, y justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Clara m Davis es una diminuta pediatra, que se hizo cargo de 15 niños recién destetados cuyas madres no tenían recursos económicos para sacarlos adelante, de forma provisional. Estos 15 niños fueron seguidos de forma exhaustiva durante entre 6 meses (el que menos tiempo estuvo en el estudio) y 4 años y medio (el que más). En este tiempo se registró cada gramo de comida que ingerían, así como cada deposición que hacían, analíticas de control, estudios radiográficos, peso y medida de los niños… se calcula que se hicieron un total de entre 37 000 y 39 000 registros de comida. Durante el tiempo que permanecían en la institución se les ofrecía alimentos que formaban parte de una lista de 33, en los que se incluían todos los grupos de alimentos. Estos eran servidos cocinados puros (sin mezclar) de formas sencillas, sin aliño de ningún tipo (la sal se les servia aparte) y presentados de forma que los niños pudieran ser autónomos a la hora de comer. Aunque eran acompañados por el personal del centro, no se permitía ningún tipo de indicación o señal ni del tipo ni de la cantidad de comida que los bebés consumían. Los 33 alimentos se distribuían en 3 o 4 comidas, en cada una de las cuales había representación de varios alimentos de cada grupo (proteínas de origen animal, cereales, verduras, frutas y leche). La selección tanto de la cantidad como del tipo de alimentos a tomar era libre completamente por parte de los bebés, y cuidadosamente anotada por sus cuidadores. Añado que algunos de los niños estaban enfermos cuando llegaron a sus manos: había varios casos de desnutrición y bajo peso, raquitismo… ¿Qué observó en estos niños? – todos los niños se recuperaron de sus déficits nutricionales, demostrado con estudios analíticos y radiológicos. – la cantidad de calorías/día ingeridas estaban siempre dentro de los considerado aceptable. Así mismo, también cuando se hacía el cálculo en un periodo de 6 meses. O cuando se calculaban las calorías por kilogramo de peso. – la cantidad de calorías ingeridas por los niños desnutridos sobrepasaba la media en un principio, para estabilizarse después. – los niños adaptaron las calorías consumidas a la curva normal de disminución de las calorías kilo ingeridas con la edad. – ninguno de los niños estaba especialmente gordo o delgado. Todos tenían un tipo más o menos uniforme. – la distribución de las calorías en cuanto a los nutrientes de media era: 17 % proteínas, 35% grasas y 48 % carbohidratos. Y la cantidad de proteínas disminuía con la edad en relación a una mayor actividad física y a una menor necesidad de “construcción” corporal. Las proteínas seleccionadas siempre eran las de mayor valor biológico. – incluso en niños con unos consumos nulos o mínimos de leche durante periodos prolongados, la mineralización ósea observada en las radiografías era perfecta. – ninguna de las 15 dietas se parecía ni remotamente a las otras, y sin embargo todas era igualmente equilibradas. – en caso de enfermedad (pocas: a penas unos catarros, y ninguna diarrea ni enfermedad seria) se producía una perdida de apetito 24 o 48 horas anterior al brote de la enfermedad y el apetito se recuperaba 12 horas antes de que la enfermedad cediera. Esto fue tan consistente, que les permitió predecir enfermedades. – tanto el apetito como la selección de alimentos, aparentemente errática, demostraron ser válidos. – los diferentes gustos se fueron puliendo con los días. Los primeros días lo probaban todo, incluyendo la bandeja, la cuchara o el papel, pero poco a poco cada uno fue desarrollando sus preferencias. La propia autora dice que su estudio tiene truco: el truco es que la lista de alimentos ofrecidos eran todos de indudable valor alimenticio, y por tanto, aunque el método de ensayo y error de los niños diera lugar a errores, estos no podrían ser muy graves.

Pongo dos enlaces, por si queréis leer los originales (en inglés).

http://pediatrics.aappublications.org/cgi/content/full/101/3/S1/539

http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=537465

Dificultades al inicio de la lactancia materna

Dificultades al inicio de la lactancia materna

Por Sole

Podríamos definir una lactancia materna exitosa como aquella en la que el bebe obtiene toda la leche que necesita para alimentarse y la madre no nota ninguna molestia al dar el pecho.

1-.LAS CRISIS DE LACTANCIA:

La duración media de la lactancia materna en nuestro país (España), en madres que salen amamantando de la maternidad, es de 7 semanas. Curiosamente los picos de abandono de la lactancia se dan a las 6 semanas y a los 3 meses. Y el motivo alegado por la mayor parte de las madres que abandonan la lactancia es la falta de leche: piensan que el bebe se queda con hambre e inician (mal aconsejadas habitualmente por parte del personal sanitario) la lactancia mixta, introduciendo biberones de ayuda.

¿Por qué a las 6 semanas y a los 3 meses muchas madres dan en pensar que sus bebes se quedan con hambre y que su leche ya no es suficiente?

Los bebes, en periodos en los que se produce un aumento importante de su crecimiento, necesitan que la producción de leche de su madre aumente. Instintivamente, saben que el modo de aumentar la producción, no es alargar las tomas, sino aumentar la frecuencia de las mismas, aunque estas sean de menor duración. Por eso, muchas veces piden pecho, pero se muestran irritables, dan dos chupadas, lo sueltan, a la media hora piden otra vez, y así sucesivamente. Esto suele durar dos días o tres. Y en esas horas, el pecho aumenta su producción de modo que el niño solo, recupera la pauta previa a esta crisis.

Este hecho suele coincidir con periodos en los que, en virtud de la adaptación de la producción a la demanda, la madre ya no nota los pechos tensos, sino mas blandos. lo que tiende a reforzar en su mente el mensaje “no tengo leche, el bebe se queda con hambre”.

Cuando la madre le da un biberón, engaña al instinto del bebe (vaya, parece que ya logré que haya mas leche) y por tanto rompe el ciclo de la demanda-oferta, impidiendo que la producción de leche de la madre alcance ya nunca las necesidades del bebe. De todos modos, es posible volver a la lactancia materna exclusiva, simplemente haciendo caso de la demanda del bebe. Es decir, en lugar de ofrecer un biberón, lo ideal es tenerlo al pecho tanto tiempo como el bebe demande por muy desesperante que parezca. Y en uno o dos días, se resuelve de modo espontáneo.

Estos llamados periodos de crisis de lactancia o baches de lactancia o de crecimiento, suceden a las 3 semanas, a las 6 semanas, a los 3 meses y a los 6 meses.

Como  madre que ha pasado por ello: incluso teniendo presente que esto podía suceder, cuando mi hija mayor cumplió 6 semanas fue necesario que un día al volver de trabajar, mi marido me encontrara llorando a lagrima viva por que no había podido soltar a la niña del pecho en toda la noche y toda la mañana. Volvimos a mirar el tema, y me di cuenta de que estábamos en esta situación.

La AEPED en sus recomendaciones para la lactancia materna, recoge lo siguiente sobre los baches o crisis de lactancia:

21.-los baches de lactancia, la “crisis de los 3 meses”

Es cierto que los bebés de vez en cuando, a intervalos más o menos aproximados, a las 3 semanas, al mes y medio, a los 3 meses, tienen unos días “raros”, en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, se agarran al pecho y de repente estiran, lo sueltan, lloran, no duermen… Posiblemente esto tenga relación con la maduración de su cerebro.

En general, se habla de la crisis de los 3 meses describiéndola como un momento en el que:

• El bebé reclama mamar más a menudo (lo que la madre interpreta como que tiene hambre)
• La madre no nota el pecho tan lleno (lo que interpreta como que ella no tiene leche suficiente)

El resultado es que en ese momento es muy fácil que se empiecen a dar biberones, lo cual no es la solución adecuada.

Pero en realidad lo que ocurre es que…

• El bebé reclama más a menudo porque está creciendo (por eso se llaman también “baches o crisis de crecimiento”) y esto hace que su apetito aumente.
• La madre no tiene los pechos tan llenos porque a esa edad la producción de leche de la madre se ha adaptado ya a las necesidades del bebé, ya no gotea, ni se tienen los pechos tan llenos, ni se nota tanto la subida de leche… Además, el lactante vacía el pecho con más eficacia, tarda menos tiempo y hace más rápida la toma.

De modo que lo adecuado es intentar adaptarse al bebé. A lo mejor sólo necesita que lo tomen más tiempo en brazos, pero si pide más pecho porque necesita comer más, la solución es ponerlo más al pecho para que aumente la producción. Si en lugar de pecho le damos un biberón, esto no hará que aumente la leche y normalmente empeorará las cosas.

2-. LAS GRIETAS EN EL PECHO

La aparición de grietas en el pecho de la madre se debe siempre a un defecto en la forma en la que el bebe mama. En muy raras ocasiones esto sucede por un problema medico del bebe (por ejemplo la presencia de un frenillo lingual tan hipertrófico que impide que la lengua pase por encima de la encía inferior). En la inmensa mayoría de los casos esto sucede por una mala posición del niño cuando se dispone a mamar.

Una mala posición del bebe mamando o un deficiente acoplamiento de la boca al pecho, además de producir dolor, molestias o grietas en el pecho de la madre, hace que en muchas ocasiones, el bebe no sea capaz de obtener toda la leche que necesita. Por esto suele coincidir además con que el bebe reclama el pecho con mas frecuencia y durante mas tiempo, lo cual aumenta mas aun las molestias de la madre, y es causa frecuente de abandono de la lactancia.

Es importante en este sentido tener en cuenta que es muy difícil colocar bien al pecho a un bebe llorando. El llanto es un signo tardío de hambre, y por tanto no se debe esperar a que el niño llore para ofrecerle el pecho. Para que el acoplamiento boca-pecho sea funcional (es decir, para que el bebe sea capaz de extraer la leche que necesita):

1-. El bebé tiene que mamar de frente: es decir, la cara debe estar situada frente al pecho sin necesidad de girarse para alcanzarlo.

2-. Deben estar abiertos tanto el labio superior como el inferior, para permitir que el pezón y la mayor parte de la areola se coloquen dentro de la boca del bebé. Los labios forman un cinturón muscular, que produce masaje en los conductos galactóforos todo alrededor de la areola.

3-. La lengua del bebe debe estar proyectada por encima de la encía mandibular. De este modo, la lengua y no la encía es la que presiona sobre la areola para exprimir los conductos. Si es la encía la que está en contacto con la areola, lo que hace el bebé es “morder” de modo que dificulta la salida de leche, en lugar de exprimir. Y el efecto que hace la lengua también permite que la leche llegue hasta el fondo de la boca para ser deglutida.

4-.El pezón no debe quedar en la parte anterior de la boca, entre las encías. Debe situarse al fondo, en el limite del paladar duro y blando, formando globalmente un cono con la areola.

¿Cómo se sabe que el acoplamiento de la boca y el pecho es correcto? si es correcto, las mejillas del bebe deben hincharse. Además, los labios inferior y superior quedan vueltos hacia fuera. Y la nariz y la barbilla del lactante están en contacto con el seno. El labio inferior suele abarcar mas tejido mamario que el superior, es normal. Es posible ver la lengua asomar en la comisura de los labios. Y al succionar, se produce un movimiento de toda la mandíbula, que se refleja en que se puede ver como se mueve el lóbulo de la oreja (ya que justo delante esta la articulación de la mandíbula), y las sienes (músculos mandibulares). Se debe sentir que el bebé deglute, es normal incluso puede ser audible en ocasiones. Y sobre todo en ningún caso se nota dolor o molestia.

En cuanto a la postura de la madre y el hijo debe ser la siguiente:

Es el niño el que debe acercarse al pecho, de modo que la madre no necesita adelantarse ni curvan la espalda para que el bebe tenga acceso. El cuerpo del bebe tiene que estar muy próximo al de la madre, y vuelto completamente hacia a ella: vientre con vientre. La espalda del bebe debe estar recta, es decir, los hombros y las caderas deben estar paralelos entre si, y la cabeza debe estar perpendicular a este eje: es decir, completamente de frente. El pezón debe quedar a la altura de la nariz del bebé, de modo que este tenga que abrir fuerte la boca para alcanzarlo, y el pezón situado así quedará en la parte superior de la boca, cerca del paladar. Esto asegura que el acoplamiento sea bueno. Se debe sostener al bebé con la cabeza y espalda sobre el antebrazo de la madre. y a la altura suficiente como para que el pezón este a la altura de su nariz. Para esto suele ser muy útil usar un cojín o almohada para apoyar tanto al bebe como el brazo de la madre, y evitar la necesidad de inclinarse sobre el. El pecho se debe sujetar por su base, pegado a las costillas y por abajo, sin presionar el pecho con los dedos de la madre.

Es muy importante que si se nota que el bebe no está bien acoplado al pecho o la lactancia resulta dolorosa, se interrumpa el vacío. No se debe extraer el pecho de la boca del bebé sin romper antes la succión, colocando un dedo meñique en la comisura de la boca del bebé. Esto rompe el vacío y permite sacar el pecho sin dolor y sin aumentar la molestia.

Si la toma ha sido correcta, el pezón debe salir de la boca redondeado u ovalado, pero no aplastado. Lo habitual al principio es notar que el otro pecho también gotea y que se producen contracciones uterinas.

BIBLIOGRAFÍA:

MONOGRAFÍA PARA PROFESIONALES SOBRE LACTANCIA MATERNA: http://www.aeped.es/monografias/pdf/monografia_5_lactancia_materna.pdf

FACTORES RELACIONADOS CON LA LACTANCIA MATERNA http://www.dinarte.es/pap/num16/pdf/nucleo02.pdf

CRISIS DE CRECIMIENTO http://www.lactando.org/infolac/crisis.html

LA EXPERIENCIA DE LAS MADRES

CANI

Mis dos lactancias, los comienzos

Por Cani

Aunque con mi segundo hijo no llevo ni tres meses de lactancia para mí está siendo todo un reto, porque yo era novata en esto de dar el pecho de forma exclusiva y todo lo que sabía era de forma teórica. De momento lo voy consiguiendo, pero soy consiente de que no va a ser fácil siempre y cada día que pasa para mí es un triunfo.

Todavía recuerdo lo mal que lo hice con Patricia, el biberón desde el primer día por un supuesto bajo peso que no era tanto, que no me dejaron ni intentarlo. Lo horrorosa que era la lactancia mixta, todo el día teta-bibe-limpia-esteriliza-teta otra vez. Tan engorroso era que decidí intentar quitar los bibes. Y lo conseguí, no recuero exactamente pero desde los 15 días o así hasta el mes y medio fui quitando bibes de forma que solo quedó el bibe de la noche. Para mí fue una liberación, pero duró poco porque a los tres meses justos comenzé a trabajar y vuelta a los bibes. Por supuesto eso hizo que mi lactancia tuviera fecha de caducidad, duró solo 6 meses, bueno 5 porque el sexto solo daba 1 toma diaria por la noche. Esta forma de lactar hizo que no supiera lo que era pasar los comienzos ni tampoco las crisis de lactancia, ya que cuando veía que Patricia no engordaba bastante o parecía hambrienta le suplementaba con bibe y asunto solucionado, así que me convirtió en una completa inexperta en estos asuntos, a pesar de haber lactado casi medio año.

Recientemente he sido madre por segunda vez, como la sombra de mi primera lactancia la tenía muy adentro me preparé mucho, me sabía toda la teoría necesaria y aún así fui a un cursillo y me preparé aún más. Cuando por fin nació Daniel tenía mucha teoría y también muchos miedos. Pero tuve suerte, aunque era muy dormilón y lo pasé algo mal intentando despertarle para que comiera lo cierto es que cuando se cogía la técnica era muy buena y no me sacó ni grietas ni nada parecido. Lo tenía todo el día conmigo en la cama, nada de cuna, estuviera despierto o dormido, y al menor movimiento le ponía la teta. Cuando llevaba demasiadas horas dormido intentaba estimularle, una enfermera me dio un consejo estupendo, tocarle un poco las ingles para de forma suave y sin enfadarle estimularle y que comiera más. Y así conseguí pasar los primeros tres días habiendo perdido sólo 200 grs (algo menos del 7% del peso, ya que pesó 3 kgs). Estaba muy contenta, pero lo más difícil estaba (y está) todavía por llegar. En casa tuve mucha ayuda, mi marido se encargaba de todo, hasta me dejaba dormir hasta las 11 de la mañana y yo estaba todo el día con Daniel en la teta, como comía poco rato porque se dormía si veía que no había “vaciado” el pecho la siguiente toma le volvía a ofrecer el mismo, hasta que notaba que ya había llegado a la parte grasa (se veía la leche más blanca y espesa). También pedimos que no hubiera visitas y esto nos vino muy bien. A los 15 días ya había superado el peso de nacimiento y pesaba 3.200, pero sobre esta fecha (dos-tres semanas) hubo unos días en que parecía no tener suficiente, estaba en mi primera crisis de lactancia. La verdad fue cansada pero la superé fácil, simplemente cuando pedía le ofrecía el pecho, y si parecía enfadado porque no había ya más le ofrecía el otro, y así una y otra vez hasta que de repente notaba el hormigueo y ahí estaba, una nueva “subida” de leche, y mi niño por fin contento. Pensé que ojalá fuera siempre así de fácil, pero no, no lo era. Cuando Daniel pasó el mes de edad comenzó a “despertar” y a ser más señorito, ahora se despista fácilmente, ya no le gusta mamar mientras yo como o veo el ordenador, tiene que ser en la silla bien sentados, y tampoco le gusta si hay mucho jaleo (su hermana, una biblioteca llena de gente…), además se juntó con los cólicos y mis miedos a no tener leche volvieron. Por fortuna parece que el niño se va engordando muy bien así que tuve que desechar estos miedos y simplemente afrontar que la lactancia no es algo tan sencillo y que Daniel tiene su propia personalidad y sus propios gustos, y bueno, de momento aunque más de una vez me tengo que encerrar en una habitación los dos solos para que coma pues la cosa se va superando. ¿La siguiente crisis? Realmente no sé si he pasado la del mes y medio, porque se juntó todo lo que he contado y no sé si se mostraba tan “raro” por la crisis o porque se está “espabilando” pero me da igual, veo que aunque no es tan fácil pues tampoco es tan difícil, y lo cierto es que ahora tiene cosas mejores, como que coma en 10 minutos e incluso a veces sólo de un pecho. Y espero que aunque vengan tiempos peores y la super-temida crisis de los tres meses también entonces él será más experto, y yo también, y además sé que seguiré teniendo buenas formas de informarme y muchos sitios donde pedir ayuda, los grupos de lactancia, y sobre todo todas mis buenas amigas de la red, que me ayudarán en esta nueva aventura en la que me he embarcado.

Hasta entonces, hoy es un día más, y dentro de nada tendré mis dos primeros meses de lactancia exclusiva, que para muchas no es nada, pero para mí sí lo es, es mi pequeño triunfo y la forma de dar a Daniel lo que no pude dar a Patricia.

SYLVIA

Mis dos lactancias, los comienzos

Por Sylvia

Aún recuerdo cuando estaba embarazada de Carles y me preguntaban si iba a darle el pecho o iba a optar por el bibe la respuesta tan contundente que daba: “Yo le voy a dar el pecho, me consta que es lo mejor y yo, quiero lo mejor para mi hijo”
Sabía que era lo mejor y con este único conocimiento del tema me enfrenté a la LM de mi primer hijo.

Estaba convencida que el dar el pecho era algo innato, ya que somos mamíferos, y nunca me planteé que debía informarme sobre ello, leer y hacer cursos de lactancia antes de parir, qué ingenua llegué a ser. Sólo sabía lo poco que te pueden enseñar en las clases de preparación al parto, es decir, nada de nada, porque allí lo más que te dicen es que cualquier duda le preguntes a la comadrona o a la enfermera de turno que te toque.

Aún recuerdo la sensación de vacío de recién parida, se lo llevaron de mi lado, y tardé casi una hora en volverlo a tener conmigo, hora que se me hizo eterna y aún me recuerdo pensando en aquel quirófano, mientras me cosían la episotomía que dar el pecho no debía de ser tan difícil pues era lo natural, y lo mejor.

Cuando por fin pude coger a ese pedacito de mi con calma, le miré, empecé a temblar y empezaron a invadirme miles de preguntas acerca de la LM, ¿cómo lo hago?? ¿cómo se pone el bebé? ¿tiene hambre? ¿cómo me pongo? ¿cuál es la mejor postura??? Llamé a la enfermera que había de guardia y en cuanto la vi entrar supe que iba a tener la misma idea de lactancias que yo de submarinos, pero claro, era mi única ayuda. Recuerdo como cogió a mi hijo, como me dijo que me sacara la teta y como me lo puso a mamar, todo esto de muy malas maneras y sin tener ni pajotera idea de nada. No tuvo paciencia, no me explicó que hay varias posturas, no me dijo que el bebé tiene que coger todo el pezón, no me dijo que la LM no tiene horarios… Vaya que ese mismo día empezó mi calvario con la LM de mi primer hijo.

Aún recuerdo la salida del hospital con ese sentimiento de culpa porque no alimentas a tu hijo, ya que mi pobre bebé perdió casi el 10 % del peso de nacimiento en menos de tres días.

Recuerdo perfectamente el primer pediatra que visité, y lo recuerdo con horror. Salí llorando de la consulta, y diciéndome lo mala madre que era por consentir que mi pobre hijo en 7 días de vida no hubiera ganado su peso de nacimiento, y salí convencida de que debía empezar, muy a mi pesar, con los bibes, porque mi leche no alimentaba a mi hijo. No sé si existe el destino, la casualidad, o simplemente existe un Dios que supo ver la desesperación de unos padres primerizos y puso en ese momento en nuestro camino a una mujer que nos abrió los ojos y que nos ayudó muchísimo. Esta mujer es la farmacéutica de mi barrio, a la que acudimos a comprar los bibes, tetinas, LA y demás. Nos asesoró, nos dio teléfonos de asociaciones pro-LM y sobre todo nos aconsejó y tranquilizó.

No puedo decir que acabaron nuestras penas, porque la verdad, es que sólo habían empezado. Mi hijo ya me había hecho dos grietas en el pezón izquierdo por las malas posturas, grietas que no sanaron nunca, y que me provocaron diversas mastitis. De hecho el último médico que me vio de urgencias me preguntó que si mi hijo había nacido con dientes, porque la grieta era tan grande que parecía un mordisco, y me aconsejó, que dejara la LM por mi salud, dado que en el último mes era la cuarta mastitis que tenía. Fui a varias asociaciones, incluso me visitó de urgencias Luis Ruiz en el Hospital de Nens de Barcelona, y siempre era lo mismo, cuando estaba con ellos mi hijo se ponía bien, mamaba bien, y se cogía bien al pecho, de hecho hasta casi no tenía dolor cuando mamaba, pero cuando me quedaba sola, me entraba el pánico, y no conseguía ponerle bien al pecho, el dolor llegaba a ser insoportable (parece que me estoy viendo mordiendo un palo cada vez que el peque tenía que ponerse al pecho).

Mi ginecólogo me dijo que si no quería dejar la LM, lo que podía hacer era durante unos días y para que el pecho sanara, sacarme la leche y dársela con jeringa o con un bibe, que si no, aquella grieta no sanaría nunca, y las mastitis continuarían. Así lo hice, empecé sólo sacándome la leche del pecho izquierdo, y poniéndomelo en el pecho derecho. Cuando intenté ponerle de nuevo en el pecho izquierdo, el dolor continuaba siendo insoportable, y encima, en el pecho derecho se me estaba haciendo otra grieta. Así que, opté por la solución más cómoda para mi, sacarme cada toma la LM de los dos pechos y dársela con bibe, porque eso sí, si algo soy y seré es cabezona, y lo que tenía claro era que mi hijo iba a tomar LM aunque no fuera directamente de la teta de su madre. Así estuve casi 8 meses, sacándome la leche de cada toma para dársela en bibe.

Cuando me quedé embarazada de Sara, mi gran temor era la LM. Estaba convencida de que no iba a volver a pasar lo que pasé con Carles, de hecho mi marido siempre me dijo, si no puede ser no pasa nada, no te obsesiones. Fui a diversos cursos de LM, leí como loca todo lo que caía en mis manos de LM y sobre todo, conocí a un grupo de amigas que supieron escucharme y supieron ayudarme muchísimo. Cuando Sara nació, nada más nacer no dejé que se la llevaran, me la pusieron en mi regazo, y ella sola fue al pecho. Sólo el comienzo de mi LM con mi segunda hija no tuvo nada que ver con los principios de la LM de mi primer hijo.

Sara salió del hospital ganando peso, nunca he usado pezoneras, nunca he tenido ninguna grieta, ninguna mastitis, he dado LM sin horarios, en cualquier sitio, de cualquier postura, y es hoy en día, y con 19 meses, mi hija sigue tomando teta.

De lo único que me arrepiento es de lo ingenua que llegué a ser con Carles, y que mi pobre hijo pagó el pato de mi inexperiencia y de mi poco conocimiento, aunque sé que le di LM durante casi 8 meses, siempre me quedará esa sensación agridulce.

LEE LA EXPEREIENCIA DE HELENA EN NUESTRO FORO

Artículo escrito por Guiomar

Mi niño es mal comedor, ¿qué puedo hacer?

MI NIÑO ES MAL COMEDOR, ¿QUÉ PUEDO HACER?

Cuando un niño presenta inapetencia se utiliza el término anorexia. Según la causa de ésta, se encuentran tres tipos:

1-. Anorexia orgánica: se debe a alguna enfermedad del organismo (infección de orina, cuadro catarral, erupción dental, hipertrofia de adenoides, enfermedades crónicas, síndromes malabsortivos, parásitos intestinales, enfermedades inflamatorias del intestino, enfermedades pulmonares crónicas, cardiopatías…). Es un tipo de inapetencia que se debe investigar siempre que la inapetencia aparezca acompañada de otros síntomas. Habitualmente los pacientes que padecen este tipo de trastorno presentan un rechazo uniforme de todo tipo de comida. Podríamos decir que es por FALTA DE HAMBRE (de todos los alimentos).
2-.Anorexia funcional: hace referencia a ese tipo de niño que “desde siempre ha comido mal”. Esta forma frecuente de inapetencia suele ser debida a una alteración en el desarrollo del hábito alimentario. En algunas ocasiones puede llegar a repercutir en el peso del niño. Los niños que presentan este trastorno de la alimentación suelen rechazar selectivamente unos alimentos (muchos) pero sí comen de otros. En este caso hablaríamos de FALTA DE APETITO (algunos tipos de alimentos).
3-.Anorexia nerviosa: Esta enfermedad es propia de niños mayores (preadolescentes y adolescentes) y en ella la inapetencia tiene un origen psicológico. El hambre inicialmente está conservada, pero los pacientes se niegan a comer para adelgazar y mejorar su imagen corporal. Se debe sospechar cuando se aprecia una percepción delirante de la propia imagen (típicamente una chica delgada que insiste en que se ve gorda). El diagnóstico no obstante debe ser establecido por un equipo medico experto.

Mi intención es referirme en este artículo a recuperar las recomendaciones que distintos organismos pediátricos mundiales dan para abordar en casa y en las consultas de pediatría la anorexia funcional en los niños pequeños, y los problemas de falta de medro (falta de crecimiento) que pueden, en ocasiones, derivarse de su existencia.
En primer lugar, el médico al recibir en su consulta a un niño con falta de apetito, debe realizar una historia clínica cuidadosa, incluyendo: datos sobre la familia, entorno social, entorno familiar (padres, hermanos, abuelos), cuidadores habituales (abuelos, guardería, madre). Datos sobre el propio niño, talla y peso al nacimiento, dificultades en gestación parto y post parto, progresión del crecimiento.
Para tener una idea de lo que el niño come (cantidades , distribución, consistencia, hábitos durante las comidas) se entrega a los padres la llamada encuesta dietética, en la que deben anotar todo lo que el niño consume a lo largo de unos días , tanto en las comidas principales, como lo que toma entre horas, bebidas, cantidad aproximada, consistencia , variedad de alimentos… Esta encuesta no solo es útil para conocer los hábitos del niño y ayudar a saber dónde puede estar el problema, sino que, en caso de haberlo, permite establecer recomendaciones dietéticas.
Lo principal que debemos saber al encontrarnos con un niño que come mal, es si su estado nutricional es correcto. La observación del niño desnudo es obligada, ya que además de darnos datos sobre el estado nutricional, lo hace sobre la posible organicidad del trastorno. Un niño desnutrido, no obstante puede conservar buen aspecto hasta grados avanzados si se le observa vestido, ya que la grasa de los mofletes es la ultima en desaparecer. Al observarlos desnudos, sin embargo es fácil distinguir al niño constitucionalmente delgado, del niño desnutrido: en estos se observa adelgazamiento de glúteos y extremidades, piel laxa y señal de fusión de la grasa con el músculo. Además permite observar otros signos externos de enfermedades (por ejemplo la distensión abdominal que, acompañada de otros síntomas podría ser sugestivo de celiaquita).
Medición de datos antropométricos (talla, peso e índices asociados): mucho mas importante que los resultados de una medición aislada es la evaluación de los resultados de mediciones seriadas, que cuidadosamente registradas nos van a permitir construir un perfil de desarrollo y establecer cuál es la velocidad de crecimiento del niño.
Por ejemplo es muy sencillo calcular la relación peso /talla. Existen unas tablas de percentiles, en las que cualquier valor entre el percentil 90 y el 10 se considera normal, como norma general, aunque repito que una medición aislada no es relevante.
Determinaciones analíticas: habitualmente se precisa un hemograma, bioquímica con estudio del metabolismo del hierro (no solo la cifra de hierro en sangre), cinc, prealbumina, albúmina, inmunoglobulinas y pruebas de función hepática. La prealbumina solo se encuentra en la sangre durante 2 días y es por tanto un indicador muy fiable de desnutrición aguda, y también de la respuesta al tratamiento. Determinación de factores de crecimiento (principalmente el IGF-1) reflejan precozmente los cambios nutricionales e informa también sobre alteraciones del crecimiento.
Otras pruebas realizadas actualmente con poca frecuencia, pero que seguramente son el futuro es la medición de la impedancia bioeléctrica del cuerpo y la conductividad eléctrica corporal total. Ambas totalmente inocuas e indoloras, pero su coste aun las hace inabordables como elementos de estudio cotidianos.
Además en caso de sospecha, (es decir, si existen síntomas asociados a la perdida de apetito) hay que llevar a cabo las pruebas que nos permitan descartar una causa orgánica de la anorexia.
Sin embargo, la realidad es que en la gran mayoría de casos, los niños a los que sus familias se refieren como malos comedores o inapetentes, mantienen una talla, peso y estado nutricional normales. Esto refleja pues, que en estas familias (y yo añado que en algunas consultas de pediatría también) lo que hay no es sino un error en los adultos sobre lo que el niño necesita comer para crecer y desarrollarse adecuadamente.
Una vez realizada esta historia clínica y los estudios que sean necesarios (y DESCARTADA CUALQUIER PATOLOGÍA SUBYACENTE) podemos encontrar varias situaciones:
< /BR> 1-. Un niño “mal comedor”, pero con una talla y peso adecuados y un estado nutricional satisfactorio

2-. Un niño con un retraso estaturo ponderal (peso para la edad, talla para la edad y relación talla peso por debajo del percentil 3) o disminución de la velocidad de crecimiento pero con un estado nutricional satisfactorio.

3-. Un niño con talla y peso adecuados o no, pero con un estado nutricional deficitario.

En caso de que exista un déficit nutricional (global o parcial, de determinados nutrientes) y descartada cualquier enfermedad subyacente que lo esté causando, lo correcto será tratar el déficit y que el niño sea tratado por un medico especialista en dietética y nutrición, que será quine dicte unas pautas adecuadas para evitar que estas carencias se repitan.
En el caso de niños con una talla o peso o ambos por debajo del percentil 3 en los que no se evidencia ninguna enfermedad ni carencia nutricional, es necesario tener en cuenta que son dos variantes de la NORMALIDAD: baja talla familiar y retraso constitucional. Si se sospecha alguna de estas dos posibilidades es importante profundizar la investigación de los antecedentes del embarazo y perinatales, talla de los padres y eventos puberales de los padres.
En la talla baja familiar hay antecedentes genéticos de talla baja, y la disminución de la velocidad de crecimiento se produce entre los 12 y los 36 meses. Es entre estos dos momentos de la vida, cuando el tipo de crecimiento pasa de estar en el “canal de crecimiento intrauterino” a estar en el “canal de crecimiento infantil”. Estos niños, después de este enlentecimiento, estabilizan la ganancia de talla y peso a lo largo de la niñez, y presentan un desarrollo óseo adecuado para su edad cronológica.

¿QUÉ CAUSA QUE UN NIÑO DEJE DE COMER?

Hay tres momentos cruciales en el establecimiento de unos hábitos alimenticios adecuados: el inicio de la alimentación complementaria, el destete y el paso a la alimentación sólida.
Es importante saber que la transición de una fase a otra es más sencilla en unos niños que en otros. Y que en todos, el éxito será tanto mayor cuanto más seamos capaces de mostrarnos respetuosos con los gustos, nivel de apetito, madurez, gusto por las novedades, etc., que hacen de estos momentos algo muy difícil de estandarizar, ni en la edad del cambio, ni en la respuesta del niño, ni en el tiempo que llevará completar la transición.
En los seres humanos, los modos de alimentarse, preferencias y rechazos hacia determinados alimentos están fuertemente condicionados por el aprendizaje y las experiencias vividas en los 5 primeros años de vida. La madre tiene un rol fundamental en la educación y transmisión de pautas alimentarias en la primera infancia. Para los niños, comer requiere un aprendizaje: la imitación de las personas de su entorno (adultos y otros niños) y el establecimiento de una cierta rutina, son elementos básicos para que este aprendizaje sea adecuado. Para alimentar a los niños hay variedad de criterios entre los expertos. Esto, aunque pueda ser lioso, no supone contradicción entre las diferentes pautas. Por otro lado cada niño es diferente, tiene sus propios gustos, que hay que tener en cuenta. Y en cada familia hay unos hábitos alimenticios que, si son saludables, serán los que el niño deba adquirir.
Debemos tener siempre presente que se come para desarrollarse y crecer. Y que este objetivo lo puede alcanzar cada niño con un modo de comer diferente. Como se demostró en un trabajo en que se dejaba comer libremente a los niños dentro de una oferta de alimentos saludables tanto en cantidad como en tipo de alimentos: cada uno de los 15 niños participantes tenía una dieta absolutamente diferente de los demás. Y sin embargo todos crecieron y se desarrollaron de una forma adecuada.
También es importante tener claras varias cosas que harán que tengamos más éxito en la introducción de los niños al mundo de la comida de adultos:
1-. LA HORA DE COMER NO DEBE SER UN CAMPO DE BATALLA: nunca debemos tomarnos como un rechazo a nuestra persona o figura como madres, o a nuestra labor o desvelos, el hecho de que un niño rechace una comida.
2-.NUNCA HAY QUE FORZAR A UN NIÑO A COMER.
3-.NUNCA HAY QUE DEMOSTRAR ANGUSTIA ANTE UN NIÑO QUE NO COME LO QUE NOSOTROS ESPERAMOS.
4-.CONSULTAR A UN PROFESIONAL DE LA SALUD EN CASO DE QUE TENGAMOS DIFICULTADES EN ESTE TERRENO: nunca a los vecinos o familiares.
5-. SI LOGRAMOS HACER QUE LA HORA DE COMER SEA UN RATO AGRADABLE, Y RELAJADO, SERÁ MAS PROBABLE EL ÉXITO.

Pero sobre todo debemos ser comprensivos con el niño: entre los 6 meses y los 2 años (o sea, en un periodo de tan solo 18 meses) un niño pasa de tomar una dieta basada exclusivamente en la leche a comer lo mismo que los adultos, aunque en menor cantidad. Nunca en su vida volverá a probar tantas cosas diferentes en cuanto a sabor, temperatura, consistencia, color, forma de presentación. Y todo esto lo va a lograr venciendo su resistencia natural a probar nuevos alimentos: esto lo traen de serie todos los niños, se llama neofobia y aunque es más notable en unos que en otros, es un mecanismo de seguridad de la especie humana para evitar intoxicaciones.
Respetar las señales de hambre y saciedad del niño de forma escrupulosa, aunque no coincidan ni con el horario que “se supone”, ni con la cantidad que “se supone” es capital en este proceso. De este modo le estamos enseñando a reconocer esas señales en su cuerpo y a respetarlas. Esto evitará en el futuro que coma sin hambre (obesidad, síndrome del plato vacío) o que deje de comer teniendo hambre (anorexia nerviosa).
La anorexia de causa conductual (funcional) es la mas prevalerte en los países desarrollados. Es un proceso multicausal, en el que influye:

1-. La EXCESIVA ANSIEDAD de los padres en torno al peso del niño: sobre todo a partir de los 6 meses y hasta los dos años. A esta edad las necesidades calóricas del niño disminuyen por la deceleración de la velocidad de crecimiento. Pasan de ser 108 Kcal/kilo)/dia de los 0 a los 6 meses, entre los 6 y los 12 meses disminuyen a 96 Kcal/Kilo /dia. Y a partir del año disminuyen aun mas, de forma que hacia la adolescencia son unas 50 Kcal/kilo/dia y en el adulto 30 Kcal/kilo /día. También sucede esto en los niños cuya necesidad de ingesta es menor por tratarse de una característica familiar el crecimiento más lento.
Por ejemplo: un niño que pesa 3 kilos al nacer, con 6 meses, pesará 6 kilos. Sus necesidades calóricas serán 650 Kcal/ dia. Ese mismo bebé, con 12 meses pesará unos 9 kilos y sus necesidades calóricas serán 870 Kcal/día.
Si este niño entre los 6 y 12 meses consume diariamente 500 mililitros (mínimo necesario hasta los 12 meses) de leche adaptada o materna, solamente de leche está recibiendo 350 Kcal (o algo más dependiendo del tipo de leche adaptada). Por tanto, de alimentación complementaria necesitaría 520 Kcal solamente. Si toma 700 ml de leche está recibiendo 490 Kcal de leche solamente. Con lo cual de alimentación complementaria solo necesita 380. Una cucharada de aceite de oliva son 100 Kcal.
Es necesario respetar también los periodos de anorexia transitoria que acompañan a cualquier enfermedad del niño.

2-. LA EXCESIVA PRESIÓN EJERCIDA POR LOS PADRES: una excesiva presión por parte de los padres suele conducir al rechazo del alimento. Y de hecho en los estudios realizados se relaciona una excesiva presión por parte de los padres con una MENOR ganancia de peso.

3-. FALTA DE COORDINACIÓN EDUCATIVA de los padres: en la alimentación puede reflejarse en que uno de los padres piensa que el niño tiene un problema de anorexia y le fuerza a comer, mientras que el otro pretende evitar que el niño coma más.

4-.ESTRÉS EN EL SENO DE LA FAMILIA: el miedo, el enfado, la timidez o la depresión pueden ser expresados por el niño como anorexia funcional.

5-. MALA TÉCNICA alimentaria o creencias erróneas de los padres en cuanto a la maduración del niño para determinado tipo de alimentos. Por ejemplo, interpretar como rechazo del alimento el reflejo de extrusión presente en algunos niños incluso mas allá de los 6 meses, o creer de forma equivocada que todos los niños están preparados para los alimentos sólidos pasados los 12 meses.

En al mayor parte de los casos se añade una FALTA DE RESPETO al desarrollo de los hábitos alimentarios del niño que conduce al uso continuado de algunos métodos equivocados en la alimentación. Quiero destacar la palabra CONTINUADOS, porque no tiene importancia utilizar las distracciones de forma esporádica, o en una temporada puntual o especialmente difícil, pero sí lo tiene si es el sistema HABITUAL de alimentación.
Entre los errores en los métodos de alimentación están los siguientes:
-: distraer al niño con cualquier actividad, cuento, baile o canción mientras come. Esto impide que la atención del niño se centre en sus señales de saciedad. Y además en ocasiones llega a distorsionar la vida familiar. -método de persuasión: se trata de convencer al niño de que coma más porque le reportará determinados beneficios (que el niño no entiende) o porque se cumplirá algún deseo, o porque los reyes magos están viéndole… -amenazas: si no comes me voy, vendrá el coco, no crecerás… Amenazas que evidentemente no se cumplen nunca y por tanto jamás son eficaces. -darle de comer a la fuerza: cerrarle la nariz para que abra la boca, meter la cuchara a la fuerza. Este tipo de técnicas suele verse contrarrestada por un vomito del niño. -permitirle comer entre horas cualquier cosa para “que por lo menos coma algo”. Soy partidaria de que el niño coma cuando tiene hambre, tanto si es a “su hora” como entre horas, SIEMPRE QUE COMA ALIMENTOS ADECUADOS EN CUANTO AL APORTE NUTRICIONAL. No se le deben dar entre horas a un niño que come poco bollería (incluyendo galletas) por supuesto chucherías o chocolate, postres lácteos, zumos industriales. Estos productos tienen un altísimo contenido calórico, que le niño descontará de su comida normal, no aportan ninguno de los nutrientes que el niño precisa y además suelen contener mucho azúcar y grasas de pésima calidad.

En casi todos los casos de este problema, la hora de comer deja de ser la satisfacción de un deseo y una necesidad para convertirse en un trabajo forzado, en un rato de tortura para el niño, y también para los padres, de modo que la hora de comer se convierte en una tragedia, y la sola mención de la comida despierta la negativa en el niño. Incluso antes de ver el alimento.
Y casi siempre el problema no está en que el niño desde el principio coma mal, sino que come menos de lo que los padres o cuidadores piensan que tiene que comer. Y los padres no respetan su apetito. Así comienza el establecimiento de una relación negativa con la comida, que a medio plazo SI PUEDE ser causa de que el niño coma menos de lo que necesita.

¿Y QUÉ SUCEDE SI SU CRECIMIENTO SE VE AFECTADO?

Sea cual sea la causa de la anorexia, ésta puede conducir a una situación de falta de crecimiento (desmedro). Este término es aplicable a lactantes y niños menores de 3 años en los que se dan las siguientes circunstancias:
-incremento de peso menor de dos desviaciones estándar en dos meses consecutivos o mas para lactantes menores de 6 meses, o de tres meses o más para niños entre 6 meses y tres años.
-una relación peso /talla inferior al percentil 3.
Para considerar que un niño presenta FALTA DE CRECIMIENTO se deben cumplir LAS DOS CONDICIONES. Es decir: un niño que está por encima del percentil 3 en las tablas peso /talla, no se considera en una situación de desmedro porque no aumente de peso en 3 meses. Y viceversa: un niño por debajo del percentil 3 en las tablas peso talla, pero que gana peso adecuadamente todos los meses, tampoco está en una situación de desmedro.
El diagnostico de desmedro significa demostrar la existencia de un crecimiento inadecuado antes de que aparezcan signos evidentes de desnutrición. Por tanto, para hablar de desmedro se tiene que haber medido y pesado al niño al menos en dos ocasiones separadas un determinado intervalo de tiempo (dos meses para menores de 6 meses, 3 meses para mayores de 6 meses).
En niños poco comedores mayores de 2-3 años, el motivo de consulta suele ser un crecimiento inadecuado que afecta sobre todo a la talla. En muchos casos este enlentecimiento puede tener causas genéticas o fisiológicas (retraso intrínseco) y en estos casos el perímetro cefálico suele estar también por debajo del percentil 3. Mientras que en los que presentan retraso del crecimiento suele ser normal.
El pronostico de los niños con desmedro de causa no orgánica, suele ser bueno a medio plazo con respecto a su crecimiento y estado de salud. Sin embargo, las alteraciones conductuales respecto a la alimentación persistirán o no dependiendo de que se corrijan los aspectos familiares y sociales que los han producido.

TRATAMIENTO

El tratamiento de los niños poco comedores es difícil. Debería ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinario, que debería incluir dietistas, pediatras y psicólogos. En la práctica, en nuestro país suele ser el pediatra de atención primaria quien asume el papel de todo el equipo.
Como el tratamiento no es fácil, lo mejor siempre es prevenir, intentando evitar los factores desencadenantes de este comportamiento desde el principio de la alimentación del niño, incluyendo la etapa anterior a los 6 meses: ya desde el primer biberón es importante respetar al niño que se deja parte de lo que se supone que “tiene que tomar”.

1-.TRATAMIENTO DIETÉTICO:

La corrección de la dieta debe realizarse en varios campos.
-concentrar los nutrientes:
Es esencial recomendar que el niño que come cantidades muy pequeñas de alimentos, que no son suficientes para mantener su ritmo de crecimiento o su estado nutricional reciba en esa pequeña cantidad mucha concentración de calorías y de nutrientes.
Por ejemplo: en los primeros años de vida son muy importantes las calorías procedentes de las grasas (incluyendo grasas vegetales de calidad-aceite de oliva, y grasas de origen animal, como las procedentes de lácteos enteros) y también es muy importante que reciba una cantidad adecuada de hierro y zinc, que se obtienen de la carne y el pescado. Sabiendo esto, y si a la hora de preparar la comida tenemos en cuenta que cantidad comerá el niño (la que come habitualmente) debemos aportar estos nutrientes en esa cantidad de comida.
Me explico: si sabemos que habitualmente el niños se come 100 o 150 cc de puré de verdura con carne, pero le preparamos 250 de los cuales el niño deja 100, no solo está comiendo menos cantidad, sino que además está perdiendo parte de los nutrientes esenciales. En cambio, si respetamos la cantidad que suele tomar, y preparamos el puré con 100 cc de verdura (media taza) triturada con poco agua y añadimos en estos 100 cc 30 gramos de carne o pescado (cantidad recomendada por comida para niños menores de 2 años) y una cucharada sopera de aceite de oliva, obtendremos 140 cc de puré pero que contienen todos los nutrientes que el niño necesita, además de una concentración mas elevada de calorías.
Otro ejemplo: si un niño habitualmente se come de postre un yogur, y le damos un yogur natural normal, tomará unas 60 calorías o menos. Si le damos el mismo yogur natural, pero en versión yogur griego, crema de yogur, o algunos bio, tiene mas de 100 calorías un solo yogur, ya que están enriquecidos con nata. Por tanto además estaremos dando un aporte superior de calcio.
La papilla de frutas, se puede enriquecer en calorías y calcio, además de aportar hierro, si le añadimos leche o yogur o nata y cereales fortificados. Si estos añadidos los hacemos a un tanque de 200 cc de papilla, y el niño solo se toma 100, se habrá perdido la mitad. Preparemos pues 100 y añadamos a esto lo demás.
Estas medidas de concentración de calorías y nutrientes deben reservarse para niños en los que se demuestra que realmente comen menos de lo que necesitan. Si realizamos esta concentración en los alimentos de un niño que en realidad come lo que necesita (no ha frenado su crecimiento ni se le ha detectado ninguna carencia especifica) lo que ocurre es que el niño compensará el aumento de la concentración comiendo menos cantidad de alimento. Ya que calculará, con la nueva concentración, la cantidad que le es suficiente.
-variar las comidas:
Es relativamente frecuente encontrar que las madres preparan siempre el mismo puré de verduras y la misma papilla de frutas. Y si esta combinación no le gusta al niño, se devana uno los sesos buscando la explicación.
Es mucho más recomendable desde el principio que la dieta sea variada. Eso no es posible hacerlo si cocemos todo junto patata, zanahoria, judías, puerro, y carne, y lo trituramos así. Y le ofrecemos esto mismo día tras día. Y lo mismo vale para la papilla de frutas versión: media pera, media manzana, un plátano, el zumo de una naranja. Para evitar la monotonía es más adecuado que el puré sea de no más de dos o tres verduras de cada vez, e ir combinándolas. A cada niño le gustará mas una versión que otra y es sabor será diferente: por ejemplo, patata con puerro y pollo un día, zanahoria con calabacín y conejo otro día, patata con judías y ternera, puerro con zanahoria y pavo. Así introducimos sabores y texturas diferentes, y nos permite averiguar desde el principio cuales son los gustos del niño. A su vez estos purés están más sabrosos si en lugar de cocer la carne la hacemos aparte a la plancha, o si añadimos al puré un poco de sofrito de cebolla y ajo. Y para la fruta: un día la pera otro día la manzana, etc., esto hace cantidades más realistas y permite al niño apreciar diferentes sabores.
-respetar los gustos del niño
Normalmente incluso los niños malos comedores tienen uno o dos alimentos de su preferencia que comen bien. Debemos aprender a utilizar estos alimentos como base para preparar platos más variados y poco a poco ampliar la dieta del niño. Esto exige dedicarle tiempo a cocinar y tener asesoramiento dietético.
Es recomendable presentar las comidas de un modo que entre por los ojos. Un niño mal comedor es posible que ante un plato lleno de comida sienta rechazo, pero tal vez este sea menor ante un plato con una cantidad pequeña (incluso menor de la que esperamos que se coma) o presentado en forma de un dibujo o con colores. Incluso en un puré de verduras se puede dibujar una cara poniendo dos poquitos de tomate para los ojos, y una raya de tomate haciendo de boca. También se puede preparar (con paciencia) puré de verdura de tres colores (por ejemplo, patata con judía, patata con pimiento rojo y patata con calabacín) y servir un poco de cada uno en el plato evitando que se mezclen. Servir un puré con “patitos” en vez de un puré con “tropezones”. Dejar que sea el mismo niño el que ponga el trocito de carne o pescado sobre la cuchara con puré.
Permitir que el niño se auto alimente, al menos en parte desde el principio: esto exige no apurarle cuando trata de usar una cuchara, y no molestarnos si cae el 70% fuera del plato. Tan solo permitir que meta las manos en su puré y las chupe, ya está logrando que coma algo. Y eso también debe ser contabilizado como comida, aunque no vaya en la cuchara y parte haya caído fuera de la boca.

2-. ESTABLECER UNAS NORMAS DE CONDUCTA ALIMENTARIA:

El ambiente en que se da la comida a un niño debe ser desde el principio relajado y sin prisas ni presiones. Para los niños más pequeños, la comida es un juego más, y una nueva forma de relacionarse con su entorno familiar (padres, hermanos). Si el niño capta tensión alrededor de la comida, tendrá en su cabeza una asociación negativa entre la hora de comer y hora desagradable, contra la que será muy difícil luchar. Es muy importante que el niño comparta en la medida de lo posible las horas de comida con el resto de la familia.
A veces, cuando la familia no es capaz de transmitir esta tranquilidad entorno a la comida, se da la circunstancia de que el niño come mejor en una guardería o comedor publico, donde no existen estas presiones, y sí otros niños comiendo como él. Esto suele ser interpretado por las madres como un gesto de rechazo hacia su persona, y no hace más que empeorar la situación en casa a la hora de comer.

3-. TRATAMIENTO DE LOS DÉFICITS NUTRICIONALES SECUNDARIOS:

En caso de que en los estudios realizados al niño se demuestre alguna carencia, ésta debe ser compensada. La carencia más frecuente en nuestro medio es la carencia de hierro (ferropenia) que en ocasiones puede producir anemia y esta anemia a su vez aumentar la perdida de apetito del niño.
Si se demuestra por tanto, mediante análisis de sangre la deficiencia de hierro o alguna vitamina, está indicada la suplementación con preparados farmacológicos. No obstante, la administración indiscriminada de complejos polivitamínicos, o administrar hierro a un niño en caso de no haberse constatado analíticamente su carencia NO TIENE NINGUN EFECTO POSITIVO ni sobre las cantidades que come el niño, ni sobre su estado nutricional, ni sobre su salud en general.

4-. TRATAMIENTO CON FÁRMACOS OREXIGENOS (PARA ABRIR EL APETITO) :

Incluso autores como Fogón, que en el pasado reciente defendían la administración de este tipo de medicamentos en casos puntuales, actualmente rechazan su utilización. No hay ningún trabajo que demuestre su eficacia en general. Tan solo disponemos de algunos que avalan a la ciproheptadina como tratamiento eficaz pero:
-por un mecanismo de acción desconocido.
-con una relación con la secreción de hormona de crecimiento controvertida: parece ser que puede DISMINUIR LA SECRECIÓN DE HORMONA DE CRECIMIENTO Y POR TANTO ENLENTECER EL CRECIMIENTO.
-posibilidad de efectos secundarios a medio plazo: alteraciones psicológicas, y disminución del crecimiento al suspender el tratamiento.
Recientemente ha aparecido otro medicamento (dihexacín) que actúa disminuyendo la absorción de glucosa en el cerebro (la glucosa es el único alimento de las células cerebrales, y en lo personal me parece de mucho riesgo disminuir su absorción precisamente en los años de mayor desarrollo cerebral). Además de no estar demostrada su eficacia, no está recomendada la administración a menores de 2 años, por no estar establecida una posología adecuada, y no existen estudios a largo plazo sobre sus posibles efectos negativos.
También se ha promovido la administración de carnitina, sin que exista ningún estudio que avale su eficacia ni en aumentar el apetito ni el peso.

-5-. TRATAMIENTO EDUCATIVO (PARA PADRES):

Debe ir destinado a reconducir la conducta de los padres respecto a la comida. Esquemáticamente debe incluir:
-explicarles a los padres que lo pasa al niño para que pueda entender su conducta en las comidas.
-darles una serie de normas sobre cómo comportarse con el niño
-enseñarles la forma de crear a la hora de comer un ambiente acogedor para que el niño aprenda que el acto de comer y el tiempo dedicado a ello puede ser agradable e incluso divertido.
-explicar a los padres que:
El PESO NORMAL ESTÁ ENTRE EL PERCENTIL 3 Y EL 97 (incluso por debajo en algunos casos de variantes de la normalidad como he expuesto al principio, de baja talla familiar o retraso en el crecimiento) y que peso normal no equivale a peso situado en el percentil 50.
También se les debe enseñar que el peso es una medida antropométrica que considerada aisladamente carece de valor, y siempre se debe considerar en relación a la talla.
Y también es necesario que sepan que LA VELOCIDAD DE CRECIMIENTO en los primeros 24 meses varía sustancialmente, DISMINUYENDO MUCHO A PARTIR DEL 6º MES. Y que es normal que haya periodos de más y menos apetito, en relación con la enfermedad, pero también en relación con que LA GANANCIA DE PESO NO ES LINEAL, sino en escalones, y por tanto también las necesidades nutritivas van en escalones.
Deben saber que cuando un lactante empieza a comer alimentación complementaria o a comer solo, ES NORMAL QUE JUEGUE CON LA COMIDA. Forma parte del aprendizaje y no es sinónimo de anorexia o de falta de apetito.
Y finalmente es necesario que todos los padres sepan que NO TODOS LOS NIÑOS SANOS TIENEN EL MISMO APETITO O NECESIDADES.

Finalmente, recomendar a todos los que estéis en esta situación la lectura y puesta en práctica (una vez descartada enfermedad de base y carencias nutricionales) del libro MI NIÑO NO ME COME. Del pediatra CARLOS GONZÁLEZ. No encontraréis en él un método para que el niño coma más. Sino un sistema para reeducar la conducta de toda la familia respecto a la comida, de modo que los padres eviten la ansiedad, los niños el rechazo producido por la ansiedad de los padres, y en definitiva un sistema para que EL NIÑO COMA LO QUE NECESITA, Y LOS PADRES RESPETEN ESTAS NECESIDADES.

BIBLIOGRAFIA:

-El niño pequeño poco comedor. Aspectos prácticos. Revista Pediatría en atención Primaria. Vol. VIII, Suplemento 1, 2006

-Desarrollo de la conducta alimentaria y sus alteraciones. Revista chilena de pediatría.

-Evaluación del estado nutricional. Protocolos de al AEPED.

-Alimentación en el lactante sano. Protocolos de la AEPED.

-Familia y salud. Alimentación. AEP ap (asociación española de pediatría en atención primaria)

http://www.dinarte.es/pap/sup1_2006/pdf/27-36%20ni%C3%B1o%20peque%C3%B1o%20poco%20comedor.pdf

LA EXPERIENCIA DE MERCEDES

Mi niña no me come…

Cuando Verónica cumplió 4 meses decidió que su mamá le ponía demasiada leche en el bibe y ella sabia que no le hacia falta tanta… Ahí comenzó mi calvario!

Y es que no me preguntéis por qué, pero su mamá “sabía” mejor que ella la cantidad de leche que debía tomar… así que empecé a preocuparme, a pasearla para que se acabara el biberón, a intentar dárselo mientras dormía para ver si tomaba más cantidad y a idear mil razones de porqué no comía como antes…

Y comenzaron los vómitos… ¡¡eso ya era señal de algún problema, fijo!!.

Poco a poco fue bajando de percentil, del 50 al 3 y eso confirmaba mi teoría de que algo le pasaba a Verónica… ¡¡no era normal tanto vómito!! y su pediatra, que hasta entonces siempre decía: “Es poco comedora” también empezó a preocuparse y buscar posibles soluciones… ¿seria intolerante a la proteína de la leche??… Le cambiamos la leche de fórmula pero aun así ella seguía tomando las mismas cantidades y seguía estancada en percentiles (peso y altura) y los meses pasaban. Cuando por fin se le pudo hacer la prueba de intolerancia ésta dio negativa, así que su pediatra de nuevo le colgó la etiqueta de “niña mala comedora que torea a su madre con la comida”.

El tiempo fue pasando y llegamos a los purés y ahí el calvario fue mayor. Según la guardería allí comía, así que según el razonamiento de todos el pediatra tenia razón, ¡me estaba toreando!, y llegué a creerlo, así que ¿cómo que no quieres comer?, abre la boca, ¡¡abre!! (mientras le sujetaba las manos), ella comía y luego… vomitaba. Aquello no eran comidas, eran torturas, tanto para Verónica que cuando veía la trona se echaba a llorar como para mi que cuando veía en el reloj la hora de la comida ya me echaba a llorar… Y luego llegaba el bendito lunes y …¡¡en la guarde come bien!!.. y mamá se hundía completamente, hasta que allí también empezaron los vómitos… día si, día no.. Así que allí también empezaron a preocuparse.

No se cómo ni cuándo empezó a calar en mi las ideas que me daban madres que estaban en mi situación (Roci ya sabes lo que has significado para nosotras y Merche -Trece- no creo que me leas pero como Roci fuiste un gran apoyo) los artículos e ideas de las mamás del foro me ayudaron, pero ver que había más madres que estaban sufriendo lo que yo y que no se comportaban como yo… eso me impacto. Y total, si yo sufría viéndola sufrir, pues al menos tendría un sufrimiento menos si no se lo hacía. Así que empecé a respetarla, “¿no quieres comer? bueno, pues nada no te preocupes, no comes, tranquila” y poco a poco no diré que comiera pero al menos no vomitaba y no llorábamos ninguna de las dos, y eso… ¡¡eso es un mundo!!!. A la guardería les dijimos que hicieran lo mismo y la respetaran. Si decía que no, era que no. Y poco a poco Verónica dejó de vomitar allí también, siguió comiendo las mismas mínimas cantidades (medios purés, medios yogures) ¡¡pero no vomitaba!!.

Ahora ya sabemos que Verónica es celiaca, y yo se que también es una personita que come poquito, ella ya lo sabia con sus 4 meses, pero su madre ha tardado 18 meses en verlo, en ver que estaba equivocada y durante ese tiempo solo conseguí empeorar su alimentación con los vómitos y que mi familia estuviera preocupada por un problema que yo misma estaba creando. Me arrepiento en el alma de no haber escuchado a mi hija, que aun siendo un bebé era más consciente de sus propias necesidades que yo por teorías de percentiles y baremos.

Yo me obsesioné con el percentil 50, mi hija tenia que estar rondando ese numero pues cuando nació estaba ahí, con lo cual debería seguir ahí cada mes…pero mi error fue no oír a mi hija, ella tenia otra idea, su estomago no aguanta el 50 y es feliz en el 10 y si ese percentil existe, es porque existen niños como mi hija que son tan normales como los demás y tan sanos y alegres y yo estoy muy orgullosa de mi hija, porque después de todos los malos ratos que le he dado a la pobre,… me quiere con locura y me ha perdonado todo. Y eso… eso es lo más grande del mundo.

Artículo escrito por Mercedes